03 septiembre 2013

EL SÍNDROME QUÉ LINDO DIBUJITO

En este mismo instante tendría que estar escribiendo un cuento pero no hay caso, no sale. Así que me entretengo aquí boludeando y hablando de nada, que son cosas que todo el mundo hace, pero pocos logran hacer bien.

Como escritora con algunos libros ya publicados me sucede que no encuentro críticos sinceros capaces de la honestidad más brutal y cruda. Alguien que me diga, al inicio de cualquier escrito, justamente cuando más necesito una opinión: "esto que estás escribiendo es una real porquería".
Pero vayamos por partes, que tal como estoy redactando esta nota va camino a ser una real porquería.

La mayoría de las veces, cuando comienzo a escribir una nueva historia, siento que me olvidé de cómo se escribe, que no sé nada, y que lo que escrito hasta el momento solo sirve para demostrar que aquello que tenía, lo he perdido. Que ya está. Que debo dedicarme a otra cosa.
Es ahí cuando necesitaría acudir a un colega, amigo, conocido, lo que fuera, capaz de leer las páginas y decirme, con esa honestidad mortal que les contaba, si aquello en lo que estoy trabajando vale la pena o no. Sin medias tintas, sin ternuras de por medio, sin metáforas.
O es bueno, y vale la pena continuar.
O es bueno pero algo falla y vale la pena corregir y continuar.
O es una real porquería y la única salida es el Supr o el tacho de basura.

Y eso es lo que no tengo, no consigo, no sé dónde se compra.
Porque todos mis colegas, amigos y lo que fueran, son muy buenos. O por lo menos son buenos conmigo. O tal vez me quieren un poco. O no quieren que yo los odie. O vaya uno a saber. Y cómo entonces me van a decir que lo mío es una porquería, cómo joderme así la vida, la carrera, si yo ya publiqué varios libros (como si eso sirviera para que todos los libros fueran buenos), y entonces nada, que yo sigo en ascuas, en ayuna, en el limbo, creyendo que lo mío es una real porquería y nadie se anima a decírmelo.

La culpa de todo esto la tiene el Síndrome Qué Lindo Dibujito, que funciona así:

1) El pibe tiene dos años, dibuja dos palitos y dice que es un perro. Te lo muestra y morís de amor, y lo llenás de elogios como si fuera Da Vinci encarnado porque allí, en ese momento, se está jugando toda su autoestima futura, y lo sabés.

2) El pibe tiene 10 años, dibuja dos palitos y te dice que es un perro. Te lo muestra y sonreís. Pensás que el pobre no tiene mucho talento para el dibujo, pero si le hacés algún comentario al respecto, por ejemplo, que un perro tiene cuatro patas, se corre el riesgo de que el chico no vuelva a dibujar en su vida y tal vez el mundo se esté perdiendo a un futuro artista conceptual, abstracto, geométrico o lo que fuera. A un tipo que te dibuja dos palitos en una tela y hacer Arte, con mayúsculas. Y de todos modos, si eso no fuera a pasar, el pibe lo intenta, le puso garra, está contento, ¿cómo le vas a decir la verdad?

3) El pibe tiene 20 años, dibuja dos palitos y te dice que es un perro. Te lo muestra y no sabés cómo reaccionar. Bueno... acá entramos en terrenos movedizos... Pongamos que no conocés al pibe, vas a pensar que le pasa algo y entonces le vas a sonreír y decirle "¡qué lindo dibujito!", si en cambio lo conocés... bueno, vos no sabés cantar, ponele, o no sabés hacer un asado... cosas artísticas... entonces salís del paso dándole una palmada en la espalda y haciendo algún gesto con la cabeza que pueda interpretarse de diferentes maneras.
Pero nunca, nunca, jamás, lo que nadie hará es decir: ¡es una real porquería!
Y si nadie lo dice... ¿¿¿cómo miércoles va a entender el pibe de 10 años y el de 20 que su perro es... una real porquería??? ¿Cómo va a encauzar su vida? ¿Cómo va a entender que le conviene dedicarse a otra cosa o ver un perro de verdad?

¿Nos entendemos, ahora?
Esto es lo que me pasa a mí y esto es lo que le pasa a un montón de gente. Tal vez usted que está leyendo (debe ser el único lector que le queda a este blog) en algún momento necesitó que alguien le diga si lo que hace lo hace bien, si tiene sentido, si se entiende, si vale la pena, y cuán bien está en una escala de, pongamos... "bien, muy bien, excelente, maravilloso, genial".
¿Vio que no era el único? Les pasa, también, a la gente que comparte mis talleres literarios. Ojo que no le digo a nadie que lo suyo es una real porquería (quiero que sigan viniendo, que se sientan cómodos), pero sí les muestro, cuando corresponde, que lo que están escribiendo se ha ido por el camino equivocado (y entonces nos fijamos por cuál camino hay que regresar a la senda del bien), o por qué no funciona, o por qué los otros talleristas se durmieron mientras leía.
A veces hay que decir las cosas como son.

A cuenta de esto, uno de los mejores elogios que recibí en este año de taller fue el siguiente:
Tallerista: "Este cuento lo había enviado a varias editoriales, y todas me respondían que estaba muy bien pero no me lo publicaban. Ahora, por fin, entiendo cuál era la falla" (del cuento, se entiende, no de las editoriales).

Así que ya saben: a veces hay que decir la verdad, aún a riesgo de caer mal (si el otro lo pidió, que se la banque). Y si yo les pregunto alguna vez si pueden leer algo mío para darme una opinión sincera, peguen sin culpa. Total, después voy a decir que no entendieron nada.

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En verdad sí tengo colegas que opinan sinceramente y que me han ayudado muchísimo en algunos momentos de zozobra literaria. Ellos saben quiénes son, y que les estoy inmensamente agradecida.


4 comentarios:

Veronica Curutchet dijo...

Aquí llego de la mano de Ivy, y sí, lo que vos buscás es tu LECTOR IDEAL como dice Stephen King que, más allá de gustos y disgustos literarios, es muy difícil de encontrar.
También escribo y en varias ocasiones me dijeron: UNA MUJER NO PUEDE ESCRIBIR ESTO!
(me gusta el género del cuento de terror)
En fin, prejuicios, pero, más allá de que me sentí como George Sand, salvando las distancias, núnca hasta ahora encontré a mi LI (lector ideal).
Me encantó leerte!
abrazus!

p/d: el post no es el mejor, podría ser mejor pero tené en cuenta que podría ser peor (humor con H de HumorNegro, jajaja)

Irene dijo...

Que no actualices tu blog seguido (como hacías hace mucho) es una porrrquería, viste, sinceridad brutal!
No te ofendiste no? Te mando un beso!!!

Verónica Sukaczer dijo...

Hola Verónica, gracias por el comentario. Es verdad... nunca tendremos un LI, ni un MI (marido ideal), ni un HI (hijo ideal), ni una AI (amiga ideal), y tendremos que ir arreglándonos con lo que hay :-).
Coincido con vos: no es el mejor post y encima tiene pequeños errores. ¡Un texto tan corto y no puede salir perfecto, che!

Irene: nunca he recibido un reto tan lindo. ¡¡¡Muchas gracias!!! Te juro que yo vivo con una culpa gigante por no ocuparme del blog, pero los motivos son valederos y buenos para mí: cuando escribía seguido, no tenía trabajo. Ahora ando ocupada. Ojo, igual antes y ahora, estaba sin un mango.

Cariños a todas.

Eclipse dijo...

nunca he comentado proque me intimidan los blogs con muchos comentarios. pero te leo desde hace años, de cuando andaba en los tempranos veinte, una adolescente pretenciosa.
pero este post me conmovió. será que últimamente anda rondando mucho este tema entre mis colegas, mi trabajo, etc.
dar palo con criterio, seriedad y respeto, es el mejor regalo para un creativo, estoy de acuerdo.
ojalá sigas por el blog y estaré atenta a si hay que decirte que algo es una real porquería ;)