21 mayo 2013

EL MARAVILLOSO Y MISTERIOSO MUNDO DE LOS PREMIOS LITERARIOS

ADVERTENCIA: lo que sigue son 100% ideas mías. Lo que yo creo, lo que yo pienso, lo que yo sospecho. No tengo verdades ni certezas, solo un poco de experiencia y mucha imaginación. Y no me hago cargo de lo que usté pueda hacer con dicha información. Dicho esto, pasemos al tema.

En veinte años de escritura he participado de, si la memoria no me falla (y últimamente me falla bastante), ocho concursos literarios. Los resultados fueron: dos primeros premios, dos segundos premios, dos menciones, dos nada. Buen promedio. Esto, sumado al hecho de haber actuado como prejurado y jurado de otro concurso, me ha brindado cierta perspectiva sobre el tema concursos que hoy compartiré, sin ningún costo, con el amigo lector.
Empecemos.

¿Están arreglados los concursos literarios?
Yo quiero creer que no. He escuchado rumores, como todo el mundo, pero nunca he sabido, de primera mano, de un concurso arreglado. En principio, en los que participé yo, a mí nadie me ofreció nada por ganar, yo no le pagué a nadie y, de verdad, creo que en la mayoría de los concursos el jurado desea encontrar ese diamante en bruto que justifica su tarea.

Y entonces... ¿por qué pareciera que siempre ganan los mismos?
Ah... m´hijo, esa es la gran pregunta y yo tengo mi respuesta: porque escriben como la puta madre. Verá... en los concursos se presenta de TODO, pero cuando digo de TODO, es de TODO. Se reciben textos que no respetan las mínimas reglas gramaticales del idioma que corresponde ni de ningún otro. Textos de niños (sí, de niños, porque los padres no llegan a leer las bases completas que dicen y aclaran que deben participar mayores), textos, claro, que tampoco respetan las bases por otros motivos (y que se descalifican sin más), poesías cuando el concurso es de narración y narración cuando es de dramaturgia. Se recibe de TODO. Entonces uno va descartando este y descartando el otro y es inevitable que al final el texto que sobresale sea, a veces, de alguien que tiene oficio, talento, experiencia, etc. Sin embargo, muchos escritores surgieron de algún concurso, lo cual demuestra que no siempre sucede eso de la pregunta.

Ahora, si estos escritores con oficio, talento y experiencia ya saben que pueden publicar sus libros en cualquier editorial, ¿por qué se presentan a los concursos?
Ah, usted me lo pone difícil, qué manera de insistir, ¿eh? Le voy a decir dos palabras: prestigio, dinero. No siempre vienen juntas, pero la cosa pasa, para mí, por ahí... Hay concursos que otorgan mucho prestigio. Hay otros que otorgan mucho dinero. A veces, las dos cosas juntas. ¿Por qué no presentarse, entonces? Mire, en mi caso particular, me sigo presentando cada tanto a concursos (este año a ninguno, no se preocupe) porque me agarra una cosa rara de tener que probarme a mí misma que puedo. No me pregunte más, lo tendría que seguir en terapia, diván mediante, si fuera a terapia. También lo hago como una manera de darme a conocer en una editorial en la que no he publicado nada, ya que los concursos sirven en gran parte de semillero de autores. Uno puede no ganar pero, si la obra es buena y lo merece, queda señalada para ser publicada.

Y al final, eso del prestigio, ¿sirve para algo?
Este es tema largo y calculo que cada escritor tendrá su historia. Mire... sí, sirve. Claro que sirve. A menos que sea un concurso-trampa (ya hablaremos de eso), la comunidad literaria está pendiente de los concursos, se entera de quién ganó y por lo tanto uno comienza a ser conocido y, si sabe aprovechar la situación y puede escribir otros libros tan buenos como el que envió al concurso, muchas puertas se le abren. Pero no hay que poner todas las papas en el concurso. A veces uno se banca flor de frustración porque ganó ese concurso ideal y... y después no pasa naranja. Nada de nada. Ni una notita en el zonal del pueblo, ni un trabajito relacionado, ni un pedido de otros textos. Nada. Sí muchas felicitaciones y golpecitos en el hombro y la emoción y el orgullo de haber cumplido. Por eso, lo mejor es presentarse en un concurso con las expectativas bien plantadas sobre la tierra, con la correa puesta y cortita. Si luego suceden grandes cosas, disfrútelo. Si luego no sucede más que ese premio, pues disfrute ese premio, que se lo ganó usted y no los otros cien que participaron. Y eso es lo que vale.

¿Qué son los concurso-trampa?
Yo no sé si tienen otro nombre científico, pero para hablar del tema nos alcanza con esto de "concurso-trampa". Son concursos que organizan algunas editoriales de esas que cobran por publicar o a veces alguna imprenta, que funcionan de la siguiente manera: usted envía su texto más preciado, trabajado, corregido, y al mes recibe una linda carta de felicitación diciéndole que ganó una mención y que su texto será publicado en una antología junto a las demás menciones. Para ello le piden desembolsar una cantidad x de dinero. Lo lamento amigo, si esto le pasa, no ganó nada. Esa carta le llega a todos los que participaron, algunos, presos del entusiasmo, caerán en la trampa, pagarán y luego recibirán cincuenta ejemplares de un libro sin sentido que podrán regalar a sus familiares y amistades si desean quedarse sin familiares o amistades.
Por eso, participe de concursos serios, organizador por editoriales o centros culturales o bibliotecas o municipios o lo que fuera, conocidos. Huya del resto.

¿Podría darme algún consejo para participar de un concurso literario?
¡Sí! ¡Tengo miles de consejos! ¡Me gusta dar consejos! Por empezar, funcionan todos los consejos que di en un post abajo (búsquelo, no puedo hacer yo todo el trabajo) sobre cómo presentar un texto a las editoriales. Ahora bien, si se trata de un concurso muy importante en el que usted sabe que se presentarán grandes escritores, no estaría de más hacer la corrección del texto con alguien que se ocupe de eso. Hay que pagar, sí, (porque la opinión de los amigos nunca es muy válida) pero la situación lo amerita. Y un pedido, de corazón: los jurados no se emocionan frente a las tapas coloridas, los troquelados, los corazoncitos en los márgenes, el dibujo que su hijo hizo sobre el cuento, las tapas de cartón corrugado con ventanitas, y demás barbaridades que, aunque no lo crean, realmente se envían a los concursos. Enfóquese: hoja blanca, impresa a doble espacio, en letra cuerpo 11 o 12, de un solo lado, original preferentemente anillado.
Ah, y lo más importante, envíe un texto de la puta madre.

¿Hay textos más "premiables" que otros?
Por supuesto que texto bien escrito le gana a texto mal escrito, pero yo se que usté me pregunta otra cosa... y yo intentaré responder. Verá... creo que lo que cualquier concurso busca en un texto es originalidad, tanto en el tema como en el tratamiento, cierta profundidad (incluso cuando se trata de humor, que todos confunden con "livianidad"), un tema más o menos universal que interese a muchos y que trascienda el tiempo actual (aún cuando trate un tema actual). Por ejemplo, si nos referimos a concursos de libros para chicos, difícil que se premie el cuento del nene que no quería dejar los pañales (a menos que sea un cuento de la puta madre, capaz de revolucionar toda la literatura mundial, usté me entiende) o el del chico detective que descubre que el que le roba todos los días la leche era... ¡el gatito! Pero siempre me puedo equivocar, claro. Lo que importa es que el texto traiga un aire nuevo, que cuente algo de una manera en que hasta ahora no fue contado, que atrape, que enamore, que haga pensar, que provoque ganas de seguir leyendo. En definitiva: que sea excelente literatura.

¿Y cualquier texto se puede presentar a cualquier concurso, si respeta las bases?
Mmmm... para mí, no. Pero usté no me haga caso y presente lo que quiera donde quiera. Pero veamos... yo creo que es importante conocer la editorial o empresa o lo que fuera que organiza el concurso, qué tipo de textos premiaron anteriormente, qué libros publican, qué ideología tienen... Porque usté no va a enviar un libro erótico al concurso organizado por un grupo de boy-scouts, así como tampoco se le ocurrirá enviar un hermoso cuento sobre boy-scouts que luchan por salvar un conejito de una trampa, a un concurso de relatos eróticos, a menos que luego pase algo entre los boy-scouts y el conejito... Pero no nos desviemos del tema.

¿Los concursos responden a intereses comerciales?
Puedo entender que un centro cultural o una biblioteca o cualquier otra institución premie un texto impresionante, transgresor, experimental, pero tal vez poco comercial. Pero las editoriales... por supuesto que quieren vender el libro que premiarán. Y quieren que se venda muy bien, muchos ejemplares, durante mucho tiempo. Eso es lógico y válido. ¿De dónde cree que sale el dinero para el premio, si no? Le cuento un poco como funciona. Pongamos que la editorial dice que el premio es de $50.000 a cuenta de derechos de autor. Bueno, usted gana y cobra ese dinero (¡qué suerte la suya!). Luego sale el libro y a usted le corresponde el 10% del precio de tapa de cada libro vendido. El tema es que esos 50.000 eran a cuenta de derechos, ¿se acuerda? Entonces, no volverá a ver un centavo hasta que su libro no venda una cantidad tal de ejemplares que amortigüen ese premio. Se lo hago más claro. Llega la primera liquidación y a usted le corresponden, por ventas, $3000.- Usted los ve en el papel, pero nada más. No cobrará nada hasta que haya ganado, justamente, 50.000. Y recién entonces, a partir de esa cifra, le pagarán derechos de autor. ¿Entiende, entonces, por qué para la editorial y para usted es importante que ese libro se venda? Nadie quiere ganar ni otorgar un premio a un libro que terminará en el depósito. Y aquí vamos al grano. Comercial no es mala palabra. Comercial significa que ese libro tiene un público interesado que va a gastar su propio dinero para hacerse del libro. Se les dicen lectores. ¡Y eso es fantástico! (En cambio best-seller sí es mala palabra, pero ese es un raye mío, déjemelo pasar, por lo menos hasta que algún libro propio se haga best-seller, ahí me va a encantar).

Pasemos al tema de los jurados, ¿son siempre imparciales?
Ay, qué liiiindo, criaturita e´dios. Ningún ser humano de este planeta llamado Tierra es imparcial. No existe la imparcialidad en la sociedad humana. Cada uno es fruto y consecuencia de una enorme cantidad de factores: su entorno socioeconómico, sus experiencias de vida, sus estudios, sus lecturas. Los jurados no escapan a la regla. Cada uno llega a su tarea con un enorme bagaje cultural, sus propios gustos, sus intereses, sus ideas de lo que es bueno y lo que no es bueno y original... Uno, como jurado, intenta hacer lo mejor posible, darle a todos los libros presentados la misma oportunidad, pero cada uno es cada uno... eso no se puede cambiar. Por eso siempre decimos que ese jurado en particular decidió premiar ese libro en particular, y no que un jurado universal lo hizo.

¿Es realmente cierto que los jurados no conocen a los participantes?
Es ciertísimo, por lo menos por lo que yo sé. Usté participa con seudónimo y nadie abrirá el sobre en el que están sus datos verdaderos a menos que gane. Los sobres y los textos de los no premiados se destruyen, se queman, se hacen papel picado. Lo que sí sucede a menudo es que el jurado reconoce o cree reconocer (porque no pueden tener la seguridad absoluta) de que tal libro, por el estilo, lo debe haber escrito tal escritor. Pero esto no cambia los resultados, y como mucho puede provocar apuestas entre el jurado a ver si acertaron o no (en caso de que ese texto gane algún premio y haya que abrir el sobre).

¿Qué es lo NO corresponde que haga si participo en un concurso literario?
¡Justo la pregunta que estaba pensando! Y muy bien hecha la consulta, porque hay cosas que NO deben hacerse nunca pero nunca pero nunca en un concurso, y si usted lo hace... que la literatura se lo perdone. Los concursos tardan a veces en dar el veredicto. Espere, tenga paciencia, ya se enterará, no sirve de nada llamar a la editorial día por medio. Rompe las pelotas y los ovarios de todos, ¿sabe? Aunque no influye en los resultados ya que a menos que usted diga con qué seudónimo participó (y si lo dice quedará descalificado), nadie se enterará de que usted es... usted. Una vez enterado de los resultados, si no ganó, no llame al jurado para preguntar por qué, no pida que le escriban una opinión sobre su libro "porque quiere seguir creciendo como escritor o entender qué andaba mal en su texto", no salga a publicar en todas las redes que el concurso estaba vendido y fue una porquería porque usted no ganó. Respire hondo, déjelo pasar, vuelva a intentarlo.

Bueno, llegué hasta aquí y ya escribí mucho y me aburrí.
Si usté tiene una pregunta sobre el tema concursos, que crea que yo puedo responder, pásemela que lo haré con gusto.
Si esto le sirve, me alegro inmensamente.
Si esto no le sirve, no me alegro ni dejo de alegrarme, quedamos bien, no se preocupe.
Ahora, si desea preguntarme qué opino yo sobre los últimos textos premiados en los últimos concursos... pues le digo que mi abogado me recomendó guardar silencio. Aunque hablando en serio... creo que se han premiado muy buenos textos en general, algunos excelentes, otros buenos... pero siempre son historias bien armadas. El hecho de que me gusten o no depende de mi gusto literario. Y eso es todo lo que puedo decir.





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