20 agosto 2012

COSAS QUE SUCEDEN CUANDO UNO LEE EN UN E-BOOK

No sé si ya hace un año o dos que tengo el Nook, el lector electrónico de Barnes&Nobles, pero desde entonces he bajado muchos libros, he leídos no tantos y, más que nada, me he dado cuenta de ciertas "Cosas que suceden cuando uno lee en un e-book", que hoy, para regocijo de todos, pongo por escrito.

Busco y bajo más libros que los que leo. Y eso me entretiene soberanamente. La búsqueda. El hecho de encontrar libros inhallables, libros que sé, jamás encontraría en una librería o en mi país. Cada vez que me conecto con el fin único de buscar libros en formato electrónico, me siento como si tuviera ocho años, ingresara a una juguetería y me dijeran: "llevate lo que quieras".

Me olvido de los libros que leo en el Nook. Me di cuenta de esto hace poco. Es decir, no me olvido del contenido del libro, sobre todo si me encantó, maravilló, transformó y etc, sino de que leí ese libro. Y esto sucede porque no veo el lomo a diario en mi biblioteca, porque no paso mi vista sobre él cuando busco otro libro, porque no lo tengo en mi mesita de luz, porque no tengo la posibilidad de volver a abrirlo en cualquier momento para leer un párrafo. Los olvido porque no los tengo como objeto presente, como libro de papel, porque a menos que encienda el Nook y repase la lista de libros que tiene guardado y lea ese título en particular, no vuelvo a tenerlo a la vista.

Leer un libro de quinientas páginas en el Nook es el placer supremo. Acostada en la cama, sin sentir el peso de las páginas, la incomodidad, sin tener que buscar la posición perfecta, en ese momento uno entiende para qué se inventó el lector electrónico.

Los libros que amé en el Nook, tengo que tenerlos en papel, y por eso los compro. Aunque ya los haya leído. Argumento que refuta -por lo menos en mi caso-, que el libro electrónico vaya a matar al libro de papel, y todo lo referente a derechos de autor.

El Nook es perfecto para leer esos libros que no querés que nadie te vea leyendo, como malos best-sellers, chic-lit, erótica, etc.

Aunque apreciaría una pantalla más grande y una forma más cómoda de subrayar, una vez que me engancho con la historia, olvido el soporte. He leído de un tirón libros gigantescos en el Nook sin que mi vista dijera basta ni me quedara sin batería (casi siempre). Con lo cual volvemos a lo sabido: el medio no importa.

Creo que los pro y los contro están bien balanceados y, en definitiva, yo amo mi e-book por lo que me permite leer. Que no es lo mismo que decir que lo amo como amo mis libros impresos.






3 comentarios:

Sebastián dijo...

¿Sabés que justo justo te estaba por preguntar sobre tu experiencia con el Nook? Ahora que estoy leyendo mucho en la laptop (curso online sobre F&SF), ando pensando en comprarme un lector propiamente dicho.

Verónica Sukaczer dijo...

Lo recomiendo ab-so-lu-ta-men-te. Porque no solo tenés que pensar en que podrás leer libros... todo lo que son artículos, capítulos de estudio, lo que te envía un amigo, etc, etc. Yo ahora, como editora, me paso al Nook los originales que debo leer y luego comienzo a corregir en la compu. Para nada suplanta al libro, es simplemente otro instrumento. Eso sí: si querés leer horas sin cansarte la vista, recomiendo un lector a secas (que solo sirven para leer), si querés un chiche, obvio, una tablet. Pero la tinta electrónica no tiene nada que ver con la pantalla clásica. He dicho.

Tomalo con calma dijo...

Hola, a mi me pasa lo mismo con mi lector, también trato de comprar los libros que me gustaron y algunos están agotados hace años,siempre leí muchísimo y ahora con mi tableta agrando la letra y adiós lentes, y a eso agrégale que si alguno te aburre tenes muchos otros para elegir, toda una biblioteca, maravilloso aparatito.