24 junio 2011

EL GUION QUE NO SE CONVIRTIÓ EN SERIE

Sabrán, los interesados, que esta noche comienza una nueva serie televisiva de extraterrestres malos vs. humanos sentimentales, llamada Falling Skies. Que por supuesto yo comenzaré a ver, porque soy una chica de series subtituladas y de ciencia-ficción.

Pero este post no trata sobre la serie que se está filmando sino sobre la que nunca verá la luz de los reflectores. Sobre mi serie.

Sucedió así: la productora del mismísimo Spielberg se contactó con guionistas y escritores de todo el mundo para realizar un casting de ideas. Cómo llegaron a mí, no lo sé. Tampoco me asombra demasiado, teniendo en cuenta la influencia de mi obra en la literatura y el cine mundial. El tema es que en cuanto leí el mail en inglés y logré traducirlo (de inglés a español) con el traductor de Google y confirmar que no era una joda, puse manos a la obra (sobre todo porque pagaban las ideas, aunque no fueran seleccionadas, en dólares).

La consigna era, claro, escribir la síntesis de una serie (primeros trece capítulos con final abierto para continuarla seis temporadas más) que tratara, de manera original, una invasión extraterrestre.

Yo escribí lo que nunca se mostró en la TV. Lo que quisiera ver. Lo que creo que, algún día, puede llegar a pasar.

Lamentablemente mi guión no fue el elegido. Parece que no alcanza con traducirlo (de español a inglés) con el traductor de Google, que la gramática así no sale bien. Por eso lo subo acá, con la ilusión de que llegue a algún productor. Tal vez de Bollywood. Tal vez de cine ártico (los hay, lo juro).

Título tentativo:
LA ÚLTIMA HORA DE LA HUMANIDAD (Revisar. Revela demasiado).

Síntesis argumental:
La Tierra es invadida por un grupo de seres extraterrestres (de aspecto similar pero distinto a los humanos. Nada monstruoso. Ni reptiles ni clones ni parte cibernéticos) provenientes de una civilización en casi todo parecida a la nuestra. Mismos adelantos tecnológicos y científicos, pero un avanzado grado de espiritualidad y comprensión de la naturaleza. Estos extraterrestres (desde ahora "Los buenos") lograron, luego de miles y miles de años, revelar el texto de una profecía que circuló por varios mundos sin resultados.
La profecía dice que antes del SXXII de la era humana, los hombres dominarán el Universo primero y lo destruirán al poco tiempo. Sí, la raza humana será la responsable del fin del Cosmos como lo conocemos, de todas las estrellas de ésta y cualquier otra galaxia y, por supuesto, de todo planeta, habitado o no. Un error de cálculo en los planes de dominación universal provocarán la apertura de un agujero negro gigante que se lo tragará todo.
Ergo: hay que terminar con la raza humana antes de que ella termine con todas las demás.

Los buenos, entonces, y a pesar de ser una raza pacífica, se sienten responsables del destino del Universo y deciden destruir la Tierra.
Para ello un grupo de élite es preparado durante cientos de años (los buenos viven mucho más que nosotros por eso de la armonía con la naturaleza) para no caer bajo el influjo dañino de los malignos sentimientos humanos. Aprenden a no enamorarse, a no dejarse tentar por un pucherito infantil, a no creer en rezos ni súplicas, etc, etc. Los buenos, sin embargo, admiten que pueden existir sentimientos genuinos y válidos pero por el bien del universo, blablabla.

¿Qué pasa mientras en la Tierra? Se captan las señales de las naves que se acercan y se logra decodificar mensajes que hablan del fin de la humanidad. Los humanos se preparan. Todas las naciones del mundo se unen por primera vez en la historia para crear un ejército formado por los mejores mercenarios de cada país. Entre ellos hay tanto gente altamente capacitada por el ejército norteamericano como niños que fueron secuestrados a los tres años para ser criados como guerrilleros en alguna tribu. Hay zares de la droga y secretarias de la antigua KGB. En definitiva, todos son perfectos asesinos entrenados para no demostrar esos sentimientos que estudiaron los buenos.
Sin embargo, claro, habrá historias de amor y de odio. Celos, rencores, envidias, reconciliaciones y todas esas historias paralelas y secundarias que debe haber en una serie.

Este grupo humano (desde ahora "Los malos") que enfrentará a los extraterrestres está comandado por "La Corporación". Que es en verdad la unión de todas las corporaciones "legales" que dominan el mundo (petróleo, farmacia, armamentos, etc). Es decir, los más interesados en que el mundo continúe siendo mundo y en saber si en los otros planetas hay petróleo o qué. Y, además, los únicos que tienen plata para financiar la guerra interestelar.

La presidenta de la Corporación intentará por todos los medios enamorar al jefe de los extraterrestres, pero se chocará con la imposibilidad de que el tipo traicione, estafe, se cambie de bando o pueda ser corrompido.

Nota:
El guión logra, sutilmente, que los espectadores tomen partido por los extraterrestres y vean a los humanos como los verdaderos villanos. Algo que no se logró en ninguna serie ni película ni nada de nada. Y que en todos los chats y foros y blogs que se creen sobre la serie discutan la forma y la validez de terminar con el mundo. Esto puede provocar que algún trastornado, que nunca falta, intente de verdad acabar con el planeta. ¡Todos atentos a estos hechos que son publicidad gratuita!

A lo largo de los trece capítulos de la primera temporada luchan buenos contra malos. Por supuesto, entre los humanos aparece el muchachito que se rebela y se convierte en espía de los buenos, y los ayuda a destruir su propio mundo porque descubre que los buenos tienen razón en todo pero en todo en serio.

Al final los buenos sobrevivientes logran escapar de la Tierra en una única nave (la que guardaba el gran láser mortal) y vuelan el planeta. El muchachito humano rebelde y espía que los ayudó en todo, sobre todo al traducir (del español neutro al extraterrestrés) cada mensaje en el traductor de Google, decide sacrificarse y se queda en la Tierra con la muchachita extraterrestre (la que faltó al curso de sentimientos humanos el día en que daban romance amoroso) de la que se enamoró según los parámetros de los sentimientos humanos. Foco a ellos que se besan mientras cae el láser detrás y se acaba el planeta Tierra.

Últimos tres minutos: vemos que en un rincón de la nave de los buenos viaja un bebé humano de unos dos años (que por supuesto alguien logró esconder a último momento, cual Moisés). Lo descubre la encargada de limpieza de la nave que, como no fue adiestrada para luchar contra los humanos, cae rendida frente al pucherito del pibe. Lo abraza y, al levantarlo, cae el juguete que llevaba el niño: una pistola.
Funde a negro.
Siguen títulos.

19 junio 2011

TWITTER

Sigo ocupando el poco tiempo que tengo libre


en asuntos improductivos.


Ahora Twitter: @VeroSuk.


Veremos qué pasa.

07 junio 2011

CON LA PALABRA Y LA COMPUTADORA

7 DE JUNIO. DÍA DEL PERIODISTA


No me hice periodista por la noticia diaria. Nunca tuve en interés en salir a la calle a correr políticos o cubrir la gira artística de quien fuera. Me hice periodista para contar historias, que es un poco parecido a por qué me hice escritora, con la diferencia de que en el primer oficio el material es la realidad, y en la segunda puede serlo o no.

Me hice periodista por las investigaciones que hacía Héctor Ruiz Núñez para Humor y las entrevistas de Mona Moncalvillo en la misma revista. Con el primero estudié, claro, periodismo de investigación. Me hice periodista por la columna "Ciencia al día" que escribía Leonardo Moledo en Clarín. Por él me especialicé en ciencia y empecé y dejé un curso sobre periodismo científico en una universidad nacional, al que se presentaron como cien y entramos diez. Me hice periodista por las entrevistas a escritores que Mempo Giardinelli publicaba en Puro Cuento.

Me hice periodista porque quería escribir como todos estos tipos y minas que escribían notas, artículos, crónicas, en las que se notaba una investigación, una enorme cultura, un tiempo, una dedicación.

Me hice periodista aprendiendo de gente como Carlos Estévez, Sánchez Zinny, Fernán Saguier, Julio Mafud, Oche Califa. Algunos profesores de la facultad, otros, jefes en los medios.
Me hice periodista haciendo práctica profesional en la vieja agencia DyN, los domingos a la mañana, cuando no había nadie y de milagro llegaba algún cable que refritar.

Pero sobre todo, me hice periodista haciendo periodismo.

Para todos los que me abrieron el camino y siguen transitándolo, entonces, feliz día del periodista.