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19 agosto 2011

CÓMO ESCRIBIR PARA CHICOS EN 10 LECCIONES PRÁCTICAS. LAS SOLUCIONES

Me quedé un poco culposa después del post de abajo: "Cómo escribir para chicos en 10 lecciones prácticas". Porque fue como criticona la cosa, ¿no? Como tirar la piedra pero no enseñar a usar la gomera. Así que aquí va. La cosa práctica, ¿no? El buen ejemplo. La didáctica. Porque yo siempre quise ser maestra, siempre tuve alma de docente. Así que se me sientan bien derechos, se callan bien calladitos y me leen. Que después les tomo la lección.

1. LA ORTOGRAFÍA. Acá me agarran los libros. No puedo darles una clase de ortografía en dos renglones, no señor. No se hagan los vivos. La ortografía se estudia, se practica, se revisa y se vuelve a estudiar. No hay excusas. Si usted quiere escribir, aprenda a usar su instrumento. Escriba bien.

2. LOS PERSONAJES. Hablábamos de cómo presentar el personaje, de cómo iniciarlo en la historia ¿Se acuerda? Lea cómo lo hace Laura Escudero en "El rastro de la serpiente":
"Yacu sabía que pronto llegaría su tiempo de buscar serpientes. Que se acercaba el día en que tendría que salir al monte provisto de palos afilados. Pero todavía no. Todavía no contaba doce inviernos en su vida, que era el tiempo que debía pasar para que un niño se hiciera hombre joven. Para que comenzara a procurarse su propio sustento. Porque para ser cazador había que tener brazos fuertes y rápidos. Eso. Sobre todo movimientos precisos".
2.1. TIPOS DE PERSONAJES. ¿Se animaría usted a hablar de ejecuciones en un libro para chicos? ¿¿¿Un libro sin seres de luz??? Lo invito a "Corazón de tinta", de Cornelia Funke (si me dice que no va a leer el libro porque vio la película, usted y yo ya no tenemos nada de qué hablar):
"-Sí, de verdad. ¡Hace una eternidad que no disfrutamos de una bonita ejecución! -prosiguió Nariz Chata mientras retrocedía hasta la puerta. -Demasiada atención, se decía siempre. Y cuando alguien tenía que desaparecer... ¡Cuidado, cuidado, que parezca un accidente! ¿Es eso divertido? No. No era como antes, que había comida y bebida y baile y música en abundancia, como debe ser. Esta vez por fin lo haremos igual que en los viejos tiempos".

3. EL LECTOR. Con lo del post de abajo alcanza, me parece. Para mí, Lemony Snicket es un grande escribiéndole a su lector. ¿Un poco más, quiere?:
"El stop de esta oración os brinda la última oportunidad de interpretarlo como advertencia del autor para que interrumpáis la lectura, para que deis el alto al sinfín de desdichas que os aguardan en estas páginas, al horror paralizante que comienza con el siguiente párrafo, y obedezcáis el STOP y os detengáis STOP".

4. EL HUMOR. ¿Quiere humor? Le doy humor. Pasemos a "Historias de los señores Moc y Poc", de Luis María Pescetti:
"-Perdón, Poc, ¿puedo hacerle una pregunta?
-Sí.
-¿A cuánto queda la Luna?
-¿De ahí donde está parado usted o de donde estoy yo?
-A ver, déjeme pensar.
-...
-De donde estoy yo.
-¿Quiere saber en horas o en libras esterlinas?
-Bueno, había pensado en kilos, pero me da lo mismo.
-Yo calculo que a unos quince litros.
-¿Litros por segundo o por minuto?
-Por kilo, ¿por qué?
-Estaba tratando de calcular el tamaño en relación con el Sol.
-¿Por qué le preocupa eso?
-Si la Luna se cayera, quisiera estar seguro de que lo haría en dirección al Sol y no en dirección a mi casa.
(...)

5. LOS SUSTANTIVOS. Aquí abandonemos por un momento la ficción y vayamos al ensayo. El que la tenía clara era Quiroga, en su "Decálogo del perfecto cuentista":
Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: “desde el río soplaba un veinto frío”, no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.
No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él sólo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.

6. LOS DIMINUTIVOS. Lo que sigue es de un libro de rimas para primeros lectores "Disparates", de Julia Chaktoura. Se lo leí quichinientas veces a mis hijos. Lea y dígame si, a pesar de ser textos para chicos MUY chicos, usted encuentra un diminutivo.
"Yo conozco una gallina/que quiere ser bailarina/para actuar en el Japón/y en China".
"En la laguna había un pez/que hablaba solo japonés/en lugar de aletas tiene/dos pies".
"Había una vez un pollo/que vivía en un repollo/y a su novia le obsequiaba/pimpollos".

7. LO VEROSIMIL. Unas brujas convierten a varios chicos en ratones y yo... ¡yo me lo creo! Pero aquí escribe un grande, así que antes de leer, reverencia y beso de manos. "Las brujas", de Roald Dahl (ah, y perlita extra: el personaje le habla al lector):
"-Me paseé por entre las patas de las sillas intentando acostumbrarme a estar tan cerca del suelo. Decidí que me gustaba bastante. Probablemente estáis extrañados de que yo no estuviera nada deprimido. Me encontré pensando: ¿Y qué tiene de maravilloso ser un niño, después de todo? ¿Por qué ha de ser, necesariamente, mejor que ser ratón? Yo sé que a los ratones los cazan, los envenenan, o les ponen trampas. Pero también a los niños los matan a veces".

8. EL ARGUMENTO. No puedo transcribir un libro completo para mostrar este punto. Le sugiero leer, completos, los libros nombrados. Después me lo va a agradecer.

9. ESTEREOTIPOS. Seguro que cuando usted piensa en un grupo de amigos literarios piensa en amistad a prueba de todo, en ayudarse unos a otros, en todos para uno, en unidos hasta el final y esas gansadas. Pues no. Eso no sucede siempre así en la vida real. ¿Por qué debería pasar en los libros? Le paso con "El hombre de los pies-murciélago" de Sandra Siemens.
"Vic seguía frotando el corazón de Iván como si quisiera limpiarle la mugre. En ese momento, cuando el silencio de todos le pareció aturdidor, se dio cuenta de cómo venía la mano. Fue como si le hubieran sacado una venda de los ojos. Miraba a sus amigos como si no los conociera.
-¡Ustedes están locos!
-¿Ustedes? -le preguntó Iván-. ¿Qué? ¿Ya no sos más parte del grupo?
-¡Se están yendo al carajo! -dijo Vic, frotando nerviosa el corazón de Iván.
-Si te cagás...
-¡No me cago! -gritó Vic-. ¿No se dan cuenta de que lo que están diciendo es una mierda?

10. EL FINAL. Ah... el final. Hay tantos grandísimos finales en la literatura para chicos y jóvenes que ni sé dónde buscar. Y tampoco quiero arruinarles un libro que no hayan leído... Así que le dejo uno solo por placer, por el sonido de las palabras... "Algo que domina el mundo", de Franco Vaccarini.
"Y cuando la vi la besé. O ella me besó. O los dos. Y hablamos, hablamos. De mamá. De nosotros. De lo que domina el mundo. De un asesino que una vez tiró a su víctima al lago, a nuestro lago, del pato que se había muerto misteriosamente el día de la primavera, y de que, a veces, al mundo lo podíamos dominar nosotros. Nosotros. Pero eso no lo dijimos ni ella ni yo: lo decía el mundo".

Y listo. Ahora sí. Yo no tengo más culpa. Y usted, no tiene más excusas.
Le dejo el agregado del día, que ya sé, es repetido, pero qué quiere... hasta que no le entre...



SI QUIERE ESCRIBIR, LEA.

3 comentarios:

solsilvestre dijo...

Buenísimo el postdecálogo que siguió a tu decálogo, Vero. Y gracias por las lecciones.

madreinargentina dijo...

Me quedo con la última frase, que me parece contundente: "SI QUIERE ESCRIBIR, LEA". Es que no hay otra opción! Besos y gracias.

Sebastián dijo...

Este post y el anterior son para mandar a Favoritos. Eso sí, a mí me parecería genial leer un cuento que empezara: "Juan Pérez era un hombre de 56 años a quien le gustaba mucho la pesca y salir con su esposa los fines de semana. Tenía un hermano mayor a quien había asesinado hacía poco." :D