01 agosto 2011

CÓMO ESCRIBIR PARA CHICOS EN 10 CLASES PRÁCTICAS

En los últimos tiempos y por motivos laborales, he comenzado a leer textos (novelas, cuentos) de gente que escribe para chicos y jóvenes y desea publicar su obra. Ya con cierta experiencia, entonces, puedo ofrecerles a ellos, a ustedes, algunos consejos prácticos -¡y gratuitos!- a tener en cuenta a la hora de sentarse frente a la PC y soñar con ser un escritor de LIJ.

1. LA ORTOGRAFÍA. La ortografía es mucho más que la correcta escritura de las palabras. Incluye también todos los signos, empezando por los de puntuación, y hasta temas que tienen que ver con el "armado" de la página. Por algo existe. Un texto mal escrito desde el vamos impide su lectura. Produce confusión y rechazo. Usted quiere que el editor lea su texto y se enganche de tal manera que se olvide de comer con tal de terminar la lectura. Pues bien, si cada línea hay que releerla para adivinar qué corno quiso decir, tenga por seguro que nadie pasará de la primera página. Por lo menos, antes de enviar o imprimir su texto, tenga la viveza de pasar el corrector ortográfico del Word. No le ayudará con todas las faltas ortográficas, pero sí con los errores de tipeado.
1.1 LA SANGRÍA. Me repito: por algo existe. Principalmente impide confundir un punto y seguido de un punto y aparte. Si no le da pelota a la sangría lo que el editor leerá será un texto compacto, un mazacote que parecerá no tener fin. No.

2. LOS PERSONAJES. Ningún libro para adultos comienza de esta manera: "Juan Pérez era un hombre de 56 años a quien le gustaba mucho la pesca y salir con su esposa los fines de semana. Tenía un hermano mayor a quien había asesinado hacía poco. Sus papás vivían en el cementerio y, lamentablemente, ya no se relacionaban con Juan Pérez". Por lo tanto, no veo por qué usted cree que en un libro para chicos hay que "presentar" el personaje de la siguiente manera: "Juancito Pérez era un chico de 12 años a quien le gustaba el fútbol y la computadora. Tenía un hermano mayor con quien se peleaba mucho, como todos los hermanos, y sus papás lo querían tanto tanto que le daban todo lo que quería". No. Usted quiere contar una historia. Introduzca al personaje en la misma, entonces, no lo anuncie como si fuera un muñequito de papel que necesita de instrucciones para avanzar a la siguiente página. Cuente, narre, deje que el texto viva por sí mismo. Escriba sin pensar demasiado. Eso puede sonar contradictorio (escribir, tarea intelectual vs. no pensar) pero fue uno de los mejores consejos que yo recibí.

2.1 TIPOS DE PERSONAJES. En la literatura para chicos y jóvenes, como en la literatura para adultos, puede existir todo tipo de personajes. Por favor, sea creativo y trate de escribir un texto en el que NO haya: seres de luz, seres mágicos, brujas, brujos, dragones, magos, seres especiales, extraterrestres buenos, seres que hablan con las flores y las plantitas, seres que hablan con los animales, seres que hablan con los peluches, dinosaurios. Y si los hay (sin ir más lejos he escrito un libro entero con animales que hablan), póngalos en una situación original, distinta, encuéntrele la vuelta. Incluso si no le queda otra que contar una historia clásica (usted sabrá por qué), ¡que esté bien escrita!

3. EL LECTOR. Sí, el lector está ahí. Por lo menos debería. Va a leer la historia que usted ha escrito si le interesa, le gusta, lo atrapa, lo atrae. No hace falta que usted lo llame, porque entonces lo hace sentir un idiota. Volvamos al ejemplo de arriba. Ningún libro para adultos comienza de esta manera: "Hola, les voy a contar la historia de un psicópata asesino serial que, antes de asesinar a sus víctimas, las violaba repetidamente. Espero que a ti nunca te haya pasado algo así, porque los psicópatas asesinos seriales no son buena gente". No. (Aunque no voy a negar que ese principio a mí me enganchó. Podría seguir por ahí... ) Por lo tanto, no es necesario que le hable al supuesto niño lector. Nada de: "Hola, seguro que estás ahí leyendo. Bueno, te voy a contar los cuentos que me contaba mi abuelo cuando todavía no lo habían cremado. Seguro que tu abuelo también te cuenta cuentos, ¿no? ¡Cómo me gustaría que me los contaras! Pero como en verdad solo quiero contarte mis cuentos y no que tú me cuentes los tuyos, por favor cállate, deja esas papas fritas que engrasarán estas hojas, y lee lo que sigue. ¡Seguro te vas a divertir!".
Y otra vez, en caso de que no le quede más opción que hablarle al lector (usted es libre de hacer lo que quiera), le regalo este ejemplo ma-ra-vi-llo-so: "No existe razón humana que os obligue a leer una palabra más sobre las desgracias, traiciones y penalidades que aguardan a los tres pequeños Baudelaire, al igual que no existe razón humana que os obligue a salir a la calle y arrojaros a las ruedas de un autobús". (Lemony Snicket, El hospital hostil).

4. EL HUMOR. Los chicos tienen sentido del humor, aunque usted no lo crea. Claro que es un humor diferente al de los adultos. En verdad yo creo que usted no lo sabe porque en todo este tiempo no he leído ningún texto original con humor. O sí. Lo que pasa es que es un humor extraño... que no sé a quién corno le puede dar risa. Por ejemplo: los chicos se ríen de una buena rima, pero hasta el más pelotudo sentirá que lo tratan de pelotudo si el doctor que atiende a los pajaritos se llama doctor Piopio. O si "el búho Pimpón juega con el perrito Tontón al chinchón". Tampoco veo por qué deben reírse si el monstruo se llama "Horripilante". No sé qué tiene usted en la cabeza, con todo mi respeto.

5. LOS SUSTANTIVOS. Parece ser que usted piensa que existe un estado de inseguridad que afecta a los sustantivos y, por ello, necesita enviarlos al mundo acompañados de, por lo menos, dos adjetivos robustos. Por eso a mí me toca leer: "sereno mar azulino", "dulce abuelita viejita".

6. LOS DIMINUTIVOS. Es cierto, los chicos tienen su propio idioma y, al iniciarse en el arte del lenguaje uno puede escuchar que dicen cosas como "bubita, pipito, totito". Pero, sepa usted, los chicos maduran. Usted también debería hacerlo. Los chicos pueden comer y digerir con enorme facilidad todo tipo de vocablos. En cambio, tanto ellos como yo sufrimos de colon irritable en relación a las palabras chiquititas, bonitas, facilitas, diminutitas,

7. LO VEROSIMIL. Casualmente, los chicos viven en el mismo mundo que usted y escuchan las mismas noticias que usted. Es decir, saben de qué se trata casi todo, aunque algunas cosas las interpreten a su manera. Por lo tanto, se merecen textos creíbles y verosímiles (aunque traten de extraterrestres que hablan con las plantitas que en verdad son peluches). No puede meter de pronto a un ser mágico en una zapatilla, y no dar ningún indicio de cómo llegó allí, qué mierda hace, para qué sirve. O por qué el personaje no tiene voz y la recupera luego de encontrarse con un ser de luz. O por qué el bichito habla y todos son buenitos.

8. EL ARGUMENTO. Si usted quiere contar una historia, ¡cuéntela! Desarróllela desde el principio y hasta el final. Mire, entre nosotros, hay algo que Stephen King en "Mientras escribo" llama "media premisa", y es tener, justamente, la mitad de la historia. Pongamos: "Carrie tiene poderes como la telekinesis". Bárbaro. Pero con eso no hacemos una historia. ¿Qué hace Carrie con sus poderes? ¿Qué le pasa? ¿Cómo reaccionan los demás? Tiene que tener la premisa completa, ¿me entiende? Bueno, los chicos también quieren historias completas. Nada de "apareció el ser de luz en la zapatilla y... ¡todos fueron felices!". ¡NO! Apareció el ser de luz y... ¿qué pasó? Los chicos no son medio chicos. No les dé media historia.

9- ESTEREOTIPOS. Yo, que soy madre de niños, le aseguro que no hay niños "tipo". Todos son algo bueno y mucho malos. Dulces e insoportables. Todos son capaces de grandísimos actos de generosidad y de putear al más necesitado. Como toda la gente, ¿no? Entonces... ¿por qué en lo que usted escribe los malos son malísimos, los buenos son buenísimos y uno ya sabe desde la primera línea lo que le pasará a cada uno? Mire y aprenda de las películas de Pixar, en donde hay buenos que quieren desaparecer y malos que quieren ser más malos. Eso a mí me divierte. Lo otro, no.
9.1 ESTEREOTIPOS II. No es necesario que en la literatura para chicos y jóvenes los animales siempre hablen con los chicos. Ni que los chicos siempre entiendan a los animales.

10. EL FINAL. Si le gusta que cada historia para chicos termine con moraleja y enseñanza, le informo que usted atrasa 70 años. Si termina su historia absolutamente absurda haciendo que el personaje se despierte y que todo fue un sueño, yo misma lo buscaré y le haré sentir dolor. Mucho dolor. Si su cuento termina con los malos arrepentidos, los buenos más buenos y los animalitos cantando, lo lamento, ha perdido un lector. Si termina diciendo: "y este cuento se terminó", busque ayude terapéutica. Si no sabe cómo terminar la historia, posiblemente no tendría que haberla empezado.

Último consejo, para el bien de todos:

Si no sabe cómo escribirlo, no lo escriba.
Agregado:

Si duda de cómo escribir, antes lea buenos libros.
Posdata:

Si cree que en la literatura para chicos y jóvenes no se corrige demasiado,

y lo espontáneo le gana a lo trabajado pues, mucha suerte y hasta siempre.

¿Y vio? Hasta le regalé un versito. Como a usted le gusta. De la escritora Verito.

8 comentarios:

Viajera dijo...

Clap, clap, clap ¡Excelente!

Tatito dijo...

Excelente Veronica, ojalá muchos se sintieran identificados y leamos cada vez menos libros infantiles para retrasados, pero vendidos para niños supuestamente normales.

Javier.-

Goos dijo...

¡Ufa!!! Y con mi historia de la hadita tiernita que aparece dentro del pequeño frasquito de rica mermelada de suave melocotón... ¿qué hago?
Ojalá su decálogo haga escuela :)

Maria Lavezzi dijo...

Buenisimo! Sin desperdicio!

Ali( Hechicera ad-hoc) dijo...

¡Utilísimo!

Macarena dijo...

Providencial.

Me encantaría poder escribir para niños algún día.

Tengo un par de obstáculos grandes: no sé si podré estar a la altura de los lectores y tampoco tengo la más pálida idea de cómo se accede a una editorial.

Estoy en el horno.

De todas formas, muchas gracias por compartir tu conocimiento. Es una conducta que no abunda por estos días.

A.S dijo...

Verónica, me alegro que hayas podido destila teoría de la mala suerte de recibir una parva de bodrios, al menos sirvió para algo.
un beso

madreinargentina dijo...

Una clase magistral, dotada de humor. Bien por defender los derechos de los niños... ¡derecho a leer cosas decentes! Sigo al pie de la letra tus consejos que en eso ando, intentando escribir algo para ellos. Besos y gracias!
(madreinargentina.blogspot.com)