06 diciembre 2011

SOBRE "LA CENA DEL DINOSAURIO"

ACÁ una reseña de "La cena del dinosaurio", y ACÁ otra, pero en un blog de geología que promete seguir con el tema y mostrar todo lo que no sé sobre dinosaurios (pero con cariño).

Gracias a Dayana, lectora desde hace mucho del blog, y a Graciela por su interés y la promoción, gratuita, que me hacen.

24 octubre 2011

LA CENA DEL DINOSAURIO

Ya está. Ya lo puedo decir. El miércoles voy a buscar los ejemplares que me tocan y listo. Lo retiro de la guardería y que siga su camino.
La segunda novela que escribo en mi vida. La primera que sale publicada.

Va AGRADECIMIENTO ENORME a Alejo, Jaqui y Norma Huidobro, de Del Naranjo, por el apoyo constante. A Pablo Tambuscio por las fantásticas ilustraciones. Y, ya se está haciendo costumbre, al escritor Franco Vaccarini a quien alguna vez le conté el argumento de esta novela (mucho tiempo antes de escribirla) y me dijo que le habían dado escalofríos. Espero que fueran de entusiasmo. Ah, y como si fuera poco, se ocupó de algunos trámites literarios mientras yo paseaba por cierto país de fantasía.

Siguen los dos primeros capítulos. Ojalá los deje con las ganas.

I



Aunque no pueda decirles

Aunque no pueda decirles aún mucho sobre mí, creo adecuado que sea yo quien les cuente esta historia. Estoy en ella desde que todo comenzó y hasta el punto final, y no lo digo sólo para darme importancia. No es que todo gira alrededor de mí, aunque… Verán, me gusta conversar y, como hace tanto tiempo que no tengo con quién hacerlo, aprovecho las circunstancias.
Así que si desean acompañarme, lo único que les pido es que no me interrumpan hasta el final y, si tienen que hacer algo en medio de mi historia, como ir al baño o ver el último capítulo de su telenovela favorita, bueno… no lo hagan.
Empecemos, entonces, poniendo un dinosaurio en este relato. Un dinosaurio más. A lo largo del siglo XX se han desenterrado cientos de dinosaurios y se ha develado cada secreto de estos gigantes reptiles prehistóricos. Cambió el siglo y siguen de moda. Yo siempre me sentí muy cercano a los dinosaurios, ya se darán cuenta de por qué.
Un dinosaurio más, entonces, que no había logrado convertirse en petróleo. Un hallazgo para un par de locos paleontólogos, una pérdida para la energía que moviliza a la humanidad.



2
Arrodillada sobre la tierra

Arrodillada sobre la tierra, con las uñas sucias y el cuerpo dolorido, y la vista clavada en escombros, Elina Aizen se incendia. La quema el sol. Yo no veo mucho desde donde estoy, así que me limito a contar lo poco que sé.
Sé que está desenterrando huesos. Sé que con un pequeño pincel quita el polvo de cada partícula ósea con el mismo cuidado con que un soplador de vidrio alza su primera copa: como si fuera a romperse en cualquier momento. Sé que está pensando en mí, aunque todavía ella no lo sepa.
Cada tanto, Elina repite un ademán: pasa sus manos por el cauce en donde está trabajando y por donde alguna vez corrió un riacho, como esperando encontrar un poco de agua que la refresque. Pero todo está seco allí. Elina está sobre un río seco y bajo el sol implacable.
Me voy a cocinar, la oigo susurrar.
Sin embargo y a pesar del calor, de la tierra, del cansancio, no hay ningún otro lugar en donde la chica que descubre dinosaurios quiera estar.

Me gusta Elina, me cae bien. Yo fui un poco como ella a su edad. O ella es como fui yo cuando tenía sus años. A veces me hago lío con estos pensamientos. Me falta costumbre… No importa, regresemos a ella. Elina quiere llevarse el mundo por delante y se lo va a llevar. Lástima que todavía no pueda decírselo.

-Como la primera vez –dice de pronto una voz sobre su hombro izquierdo que me hace perder el hilo de la narración. Parece que no estamos solos en esta fiesta. Presentemos al muchacho.
Yamai Cuestas. Luego veré qué más puedo agregar sobre él. Oh, no crean que estoy celoso, nada de eso. Es que, nada, sólo estaba pensando en otra cosa.
-Siempre. Puedo desenterrar mil dinosaurios, pero el corazón me salta como la primera vez –Elina sonríe y se da vuelta y extiende su mano derecha abierta.
-Chocá los cinco -dice.
-¿Cuántos dinosaurios encontraste? –la jaquea Yamai.
-Mil –repite ella y se sonroja y juega: -¿Cien? ¿Noventa? ¿Sesenta? Está bien, me rindo. Es nuestro tercer dinosaurio. ¿Ahora estás feliz? Y los dos anteriores los encontramos con los profesores, que los enterraron para nosotros, así que supongo que no contaban.
-Creí que habías encontrado más dinosaurios que yo –bromea él.
-Como si alguna vez hubiéramos hallado un hueso solos…
-¡Éste sí es nuestro primer dinosaurio solos! –grita Yamai. -Todo nuestro.
-Todo nuestro. De nadie más.
-Andá a descansar. Sigo yo –se ofrece el chico.
Elina se levanta con trabajo. Se estira y se aleja unos pasos para admirar su trabajo. Algunas costillas, parte del cráneo. El monstruo comienza a tener forma, a escribirse. Elina agradece a quien haya que agradecer que ese gigante haya decidido morir allí, acostarse y simplemente morir, para que millones de años después ella se entretenga desenterrándolo.
De nada, Elina.

Cuarenta y dos grados de sensación térmica y un sol que a cada rato parece estar más caliente. Ése es el paisaje bajo el cual Elina y Yamai buscan dinosaurios. El calor se les pega al cuerpo, se les adhiere como telarañas. Pero cuando uno busca, las circunstancias no importan. Uno nunca puede dejar de buscar. Lo que sea: caracoles, piedras, un viejo amigo, un mensaje que nunca llegó a destino, un dinosaurio. En esta vida estamos siempre buscando. Y cuando encontramos algo comenzamos enseguida otra búsqueda. No podemos vivir sin buscar.
En cuanto a estos dos, andan buscando fósiles. Creo que ese punto ya ha quedado claro y podemos avanzar. Estudian paleontología y según mis cálculos se morirán de hambre por el resto de sus vidas. Tal vez en el futuro sean profesores en alguna universidad, den conferencias, escriban libros que no lea nadie. Eso cuando se reciban, claro. Lo que sucederá si ahora encuentran un hueso. Algo que podría hacer cualquier perro, digo yo.
En fin, dejo de desvariar y regreso a la historia. Elina sonríe, tiene una hermosa sonrisa y ahora mismo especula junto a Yamai qué dirán sus compañeros de la facultad cuando regresen con un esqueleto entero. Elina quiere el éxito y, por qué no, también espera recibir un poco de envidia. Chica mala.

-Me voy al dormi –informa Elina, y se pierde en una vieja construcción que alguna vez sirvió de lugar para acampantes y que hace tiempo está abandonada. Allí, ambos tiraron catres y acomodaron un par de mesas sobre las que rebosan papeles y un pequeño calentador. En el baño lograron regresar a la vida una ducha y destapar una letrina. Todo les resulta tan desagradable como pintoresco. A los buscadores les gusta sufrir un poco. Sentir que la naturaleza les juega en contra, que todo será difícil de encontrar.
Elina golpea las cañerías para atraer el agua como un hechicero que pide lluvia. No pienso seguirla allí. Soy un caballero. ¿Qué tal entonces un paseo por los alrededores?

19 agosto 2011

CÓMO ESCRIBIR PARA CHICOS EN 10 LECCIONES PRÁCTICAS. LAS SOLUCIONES

Me quedé un poco culposa después del post de abajo: "Cómo escribir para chicos en 10 lecciones prácticas". Porque fue como criticona la cosa, ¿no? Como tirar la piedra pero no enseñar a usar la gomera. Así que aquí va. La cosa práctica, ¿no? El buen ejemplo. La didáctica. Porque yo siempre quise ser maestra, siempre tuve alma de docente. Así que se me sientan bien derechos, se callan bien calladitos y me leen. Que después les tomo la lección.

1. LA ORTOGRAFÍA. Acá me agarran los libros. No puedo darles una clase de ortografía en dos renglones, no señor. No se hagan los vivos. La ortografía se estudia, se practica, se revisa y se vuelve a estudiar. No hay excusas. Si usted quiere escribir, aprenda a usar su instrumento. Escriba bien.

2. LOS PERSONAJES. Hablábamos de cómo presentar el personaje, de cómo iniciarlo en la historia ¿Se acuerda? Lea cómo lo hace Laura Escudero en "El rastro de la serpiente":
"Yacu sabía que pronto llegaría su tiempo de buscar serpientes. Que se acercaba el día en que tendría que salir al monte provisto de palos afilados. Pero todavía no. Todavía no contaba doce inviernos en su vida, que era el tiempo que debía pasar para que un niño se hiciera hombre joven. Para que comenzara a procurarse su propio sustento. Porque para ser cazador había que tener brazos fuertes y rápidos. Eso. Sobre todo movimientos precisos".
2.1. TIPOS DE PERSONAJES. ¿Se animaría usted a hablar de ejecuciones en un libro para chicos? ¿¿¿Un libro sin seres de luz??? Lo invito a "Corazón de tinta", de Cornelia Funke (si me dice que no va a leer el libro porque vio la película, usted y yo ya no tenemos nada de qué hablar):
"-Sí, de verdad. ¡Hace una eternidad que no disfrutamos de una bonita ejecución! -prosiguió Nariz Chata mientras retrocedía hasta la puerta. -Demasiada atención, se decía siempre. Y cuando alguien tenía que desaparecer... ¡Cuidado, cuidado, que parezca un accidente! ¿Es eso divertido? No. No era como antes, que había comida y bebida y baile y música en abundancia, como debe ser. Esta vez por fin lo haremos igual que en los viejos tiempos".

3. EL LECTOR. Con lo del post de abajo alcanza, me parece. Para mí, Lemony Snicket es un grande escribiéndole a su lector. ¿Un poco más, quiere?:
"El stop de esta oración os brinda la última oportunidad de interpretarlo como advertencia del autor para que interrumpáis la lectura, para que deis el alto al sinfín de desdichas que os aguardan en estas páginas, al horror paralizante que comienza con el siguiente párrafo, y obedezcáis el STOP y os detengáis STOP".

4. EL HUMOR. ¿Quiere humor? Le doy humor. Pasemos a "Historias de los señores Moc y Poc", de Luis María Pescetti:
"-Perdón, Poc, ¿puedo hacerle una pregunta?
-Sí.
-¿A cuánto queda la Luna?
-¿De ahí donde está parado usted o de donde estoy yo?
-A ver, déjeme pensar.
-...
-De donde estoy yo.
-¿Quiere saber en horas o en libras esterlinas?
-Bueno, había pensado en kilos, pero me da lo mismo.
-Yo calculo que a unos quince litros.
-¿Litros por segundo o por minuto?
-Por kilo, ¿por qué?
-Estaba tratando de calcular el tamaño en relación con el Sol.
-¿Por qué le preocupa eso?
-Si la Luna se cayera, quisiera estar seguro de que lo haría en dirección al Sol y no en dirección a mi casa.
(...)

5. LOS SUSTANTIVOS. Aquí abandonemos por un momento la ficción y vayamos al ensayo. El que la tenía clara era Quiroga, en su "Decálogo del perfecto cuentista":
Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: “desde el río soplaba un veinto frío”, no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.
No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él sólo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.

6. LOS DIMINUTIVOS. Lo que sigue es de un libro de rimas para primeros lectores "Disparates", de Julia Chaktoura. Se lo leí quichinientas veces a mis hijos. Lea y dígame si, a pesar de ser textos para chicos MUY chicos, usted encuentra un diminutivo.
"Yo conozco una gallina/que quiere ser bailarina/para actuar en el Japón/y en China".
"En la laguna había un pez/que hablaba solo japonés/en lugar de aletas tiene/dos pies".
"Había una vez un pollo/que vivía en un repollo/y a su novia le obsequiaba/pimpollos".

7. LO VEROSIMIL. Unas brujas convierten a varios chicos en ratones y yo... ¡yo me lo creo! Pero aquí escribe un grande, así que antes de leer, reverencia y beso de manos. "Las brujas", de Roald Dahl (ah, y perlita extra: el personaje le habla al lector):
"-Me paseé por entre las patas de las sillas intentando acostumbrarme a estar tan cerca del suelo. Decidí que me gustaba bastante. Probablemente estáis extrañados de que yo no estuviera nada deprimido. Me encontré pensando: ¿Y qué tiene de maravilloso ser un niño, después de todo? ¿Por qué ha de ser, necesariamente, mejor que ser ratón? Yo sé que a los ratones los cazan, los envenenan, o les ponen trampas. Pero también a los niños los matan a veces".

8. EL ARGUMENTO. No puedo transcribir un libro completo para mostrar este punto. Le sugiero leer, completos, los libros nombrados. Después me lo va a agradecer.

9. ESTEREOTIPOS. Seguro que cuando usted piensa en un grupo de amigos literarios piensa en amistad a prueba de todo, en ayudarse unos a otros, en todos para uno, en unidos hasta el final y esas gansadas. Pues no. Eso no sucede siempre así en la vida real. ¿Por qué debería pasar en los libros? Le paso con "El hombre de los pies-murciélago" de Sandra Siemens.
"Vic seguía frotando el corazón de Iván como si quisiera limpiarle la mugre. En ese momento, cuando el silencio de todos le pareció aturdidor, se dio cuenta de cómo venía la mano. Fue como si le hubieran sacado una venda de los ojos. Miraba a sus amigos como si no los conociera.
-¡Ustedes están locos!
-¿Ustedes? -le preguntó Iván-. ¿Qué? ¿Ya no sos más parte del grupo?
-¡Se están yendo al carajo! -dijo Vic, frotando nerviosa el corazón de Iván.
-Si te cagás...
-¡No me cago! -gritó Vic-. ¿No se dan cuenta de que lo que están diciendo es una mierda?

10. EL FINAL. Ah... el final. Hay tantos grandísimos finales en la literatura para chicos y jóvenes que ni sé dónde buscar. Y tampoco quiero arruinarles un libro que no hayan leído... Así que le dejo uno solo por placer, por el sonido de las palabras... "Algo que domina el mundo", de Franco Vaccarini.
"Y cuando la vi la besé. O ella me besó. O los dos. Y hablamos, hablamos. De mamá. De nosotros. De lo que domina el mundo. De un asesino que una vez tiró a su víctima al lago, a nuestro lago, del pato que se había muerto misteriosamente el día de la primavera, y de que, a veces, al mundo lo podíamos dominar nosotros. Nosotros. Pero eso no lo dijimos ni ella ni yo: lo decía el mundo".

Y listo. Ahora sí. Yo no tengo más culpa. Y usted, no tiene más excusas.
Le dejo el agregado del día, que ya sé, es repetido, pero qué quiere... hasta que no le entre...



SI QUIERE ESCRIBIR, LEA.

01 agosto 2011

CÓMO ESCRIBIR PARA CHICOS EN 10 CLASES PRÁCTICAS

En los últimos tiempos y por motivos laborales, he comenzado a leer textos (novelas, cuentos) de gente que escribe para chicos y jóvenes y desea publicar su obra. Ya con cierta experiencia, entonces, puedo ofrecerles a ellos, a ustedes, algunos consejos prácticos -¡y gratuitos!- a tener en cuenta a la hora de sentarse frente a la PC y soñar con ser un escritor de LIJ.

1. LA ORTOGRAFÍA. La ortografía es mucho más que la correcta escritura de las palabras. Incluye también todos los signos, empezando por los de puntuación, y hasta temas que tienen que ver con el "armado" de la página. Por algo existe. Un texto mal escrito desde el vamos impide su lectura. Produce confusión y rechazo. Usted quiere que el editor lea su texto y se enganche de tal manera que se olvide de comer con tal de terminar la lectura. Pues bien, si cada línea hay que releerla para adivinar qué corno quiso decir, tenga por seguro que nadie pasará de la primera página. Por lo menos, antes de enviar o imprimir su texto, tenga la viveza de pasar el corrector ortográfico del Word. No le ayudará con todas las faltas ortográficas, pero sí con los errores de tipeado.
1.1 LA SANGRÍA. Me repito: por algo existe. Principalmente impide confundir un punto y seguido de un punto y aparte. Si no le da pelota a la sangría lo que el editor leerá será un texto compacto, un mazacote que parecerá no tener fin. No.

2. LOS PERSONAJES. Ningún libro para adultos comienza de esta manera: "Juan Pérez era un hombre de 56 años a quien le gustaba mucho la pesca y salir con su esposa los fines de semana. Tenía un hermano mayor a quien había asesinado hacía poco. Sus papás vivían en el cementerio y, lamentablemente, ya no se relacionaban con Juan Pérez". Por lo tanto, no veo por qué usted cree que en un libro para chicos hay que "presentar" el personaje de la siguiente manera: "Juancito Pérez era un chico de 12 años a quien le gustaba el fútbol y la computadora. Tenía un hermano mayor con quien se peleaba mucho, como todos los hermanos, y sus papás lo querían tanto tanto que le daban todo lo que quería". No. Usted quiere contar una historia. Introduzca al personaje en la misma, entonces, no lo anuncie como si fuera un muñequito de papel que necesita de instrucciones para avanzar a la siguiente página. Cuente, narre, deje que el texto viva por sí mismo. Escriba sin pensar demasiado. Eso puede sonar contradictorio (escribir, tarea intelectual vs. no pensar) pero fue uno de los mejores consejos que yo recibí.

2.1 TIPOS DE PERSONAJES. En la literatura para chicos y jóvenes, como en la literatura para adultos, puede existir todo tipo de personajes. Por favor, sea creativo y trate de escribir un texto en el que NO haya: seres de luz, seres mágicos, brujas, brujos, dragones, magos, seres especiales, extraterrestres buenos, seres que hablan con las flores y las plantitas, seres que hablan con los animales, seres que hablan con los peluches, dinosaurios. Y si los hay (sin ir más lejos he escrito un libro entero con animales que hablan), póngalos en una situación original, distinta, encuéntrele la vuelta. Incluso si no le queda otra que contar una historia clásica (usted sabrá por qué), ¡que esté bien escrita!

3. EL LECTOR. Sí, el lector está ahí. Por lo menos debería. Va a leer la historia que usted ha escrito si le interesa, le gusta, lo atrapa, lo atrae. No hace falta que usted lo llame, porque entonces lo hace sentir un idiota. Volvamos al ejemplo de arriba. Ningún libro para adultos comienza de esta manera: "Hola, les voy a contar la historia de un psicópata asesino serial que, antes de asesinar a sus víctimas, las violaba repetidamente. Espero que a ti nunca te haya pasado algo así, porque los psicópatas asesinos seriales no son buena gente". No. (Aunque no voy a negar que ese principio a mí me enganchó. Podría seguir por ahí... ) Por lo tanto, no es necesario que le hable al supuesto niño lector. Nada de: "Hola, seguro que estás ahí leyendo. Bueno, te voy a contar los cuentos que me contaba mi abuelo cuando todavía no lo habían cremado. Seguro que tu abuelo también te cuenta cuentos, ¿no? ¡Cómo me gustaría que me los contaras! Pero como en verdad solo quiero contarte mis cuentos y no que tú me cuentes los tuyos, por favor cállate, deja esas papas fritas que engrasarán estas hojas, y lee lo que sigue. ¡Seguro te vas a divertir!".
Y otra vez, en caso de que no le quede más opción que hablarle al lector (usted es libre de hacer lo que quiera), le regalo este ejemplo ma-ra-vi-llo-so: "No existe razón humana que os obligue a leer una palabra más sobre las desgracias, traiciones y penalidades que aguardan a los tres pequeños Baudelaire, al igual que no existe razón humana que os obligue a salir a la calle y arrojaros a las ruedas de un autobús". (Lemony Snicket, El hospital hostil).

4. EL HUMOR. Los chicos tienen sentido del humor, aunque usted no lo crea. Claro que es un humor diferente al de los adultos. En verdad yo creo que usted no lo sabe porque en todo este tiempo no he leído ningún texto original con humor. O sí. Lo que pasa es que es un humor extraño... que no sé a quién corno le puede dar risa. Por ejemplo: los chicos se ríen de una buena rima, pero hasta el más pelotudo sentirá que lo tratan de pelotudo si el doctor que atiende a los pajaritos se llama doctor Piopio. O si "el búho Pimpón juega con el perrito Tontón al chinchón". Tampoco veo por qué deben reírse si el monstruo se llama "Horripilante". No sé qué tiene usted en la cabeza, con todo mi respeto.

5. LOS SUSTANTIVOS. Parece ser que usted piensa que existe un estado de inseguridad que afecta a los sustantivos y, por ello, necesita enviarlos al mundo acompañados de, por lo menos, dos adjetivos robustos. Por eso a mí me toca leer: "sereno mar azulino", "dulce abuelita viejita".

6. LOS DIMINUTIVOS. Es cierto, los chicos tienen su propio idioma y, al iniciarse en el arte del lenguaje uno puede escuchar que dicen cosas como "bubita, pipito, totito". Pero, sepa usted, los chicos maduran. Usted también debería hacerlo. Los chicos pueden comer y digerir con enorme facilidad todo tipo de vocablos. En cambio, tanto ellos como yo sufrimos de colon irritable en relación a las palabras chiquititas, bonitas, facilitas, diminutitas,

7. LO VEROSIMIL. Casualmente, los chicos viven en el mismo mundo que usted y escuchan las mismas noticias que usted. Es decir, saben de qué se trata casi todo, aunque algunas cosas las interpreten a su manera. Por lo tanto, se merecen textos creíbles y verosímiles (aunque traten de extraterrestres que hablan con las plantitas que en verdad son peluches). No puede meter de pronto a un ser mágico en una zapatilla, y no dar ningún indicio de cómo llegó allí, qué mierda hace, para qué sirve. O por qué el personaje no tiene voz y la recupera luego de encontrarse con un ser de luz. O por qué el bichito habla y todos son buenitos.

8. EL ARGUMENTO. Si usted quiere contar una historia, ¡cuéntela! Desarróllela desde el principio y hasta el final. Mire, entre nosotros, hay algo que Stephen King en "Mientras escribo" llama "media premisa", y es tener, justamente, la mitad de la historia. Pongamos: "Carrie tiene poderes como la telekinesis". Bárbaro. Pero con eso no hacemos una historia. ¿Qué hace Carrie con sus poderes? ¿Qué le pasa? ¿Cómo reaccionan los demás? Tiene que tener la premisa completa, ¿me entiende? Bueno, los chicos también quieren historias completas. Nada de "apareció el ser de luz en la zapatilla y... ¡todos fueron felices!". ¡NO! Apareció el ser de luz y... ¿qué pasó? Los chicos no son medio chicos. No les dé media historia.

9- ESTEREOTIPOS. Yo, que soy madre de niños, le aseguro que no hay niños "tipo". Todos son algo bueno y mucho malos. Dulces e insoportables. Todos son capaces de grandísimos actos de generosidad y de putear al más necesitado. Como toda la gente, ¿no? Entonces... ¿por qué en lo que usted escribe los malos son malísimos, los buenos son buenísimos y uno ya sabe desde la primera línea lo que le pasará a cada uno? Mire y aprenda de las películas de Pixar, en donde hay buenos que quieren desaparecer y malos que quieren ser más malos. Eso a mí me divierte. Lo otro, no.
9.1 ESTEREOTIPOS II. No es necesario que en la literatura para chicos y jóvenes los animales siempre hablen con los chicos. Ni que los chicos siempre entiendan a los animales.

10. EL FINAL. Si le gusta que cada historia para chicos termine con moraleja y enseñanza, le informo que usted atrasa 70 años. Si termina su historia absolutamente absurda haciendo que el personaje se despierte y que todo fue un sueño, yo misma lo buscaré y le haré sentir dolor. Mucho dolor. Si su cuento termina con los malos arrepentidos, los buenos más buenos y los animalitos cantando, lo lamento, ha perdido un lector. Si termina diciendo: "y este cuento se terminó", busque ayude terapéutica. Si no sabe cómo terminar la historia, posiblemente no tendría que haberla empezado.

Último consejo, para el bien de todos:

Si no sabe cómo escribirlo, no lo escriba.
Agregado:

Si duda de cómo escribir, antes lea buenos libros.
Posdata:

Si cree que en la literatura para chicos y jóvenes no se corrige demasiado,

y lo espontáneo le gana a lo trabajado pues, mucha suerte y hasta siempre.

¿Y vio? Hasta le regalé un versito. Como a usted le gusta. De la escritora Verito.

18 julio 2011

SOBRE LA FERIA DEL LIBRO INFANTIL

ACÁ la nota sobre la Feria del Libro Infantil que escribí para Clarín.

Tantísimos años sin escribir en un diario.

Ah... qué placer.

24 junio 2011

EL GUION QUE NO SE CONVIRTIÓ EN SERIE

Sabrán, los interesados, que esta noche comienza una nueva serie televisiva de extraterrestres malos vs. humanos sentimentales, llamada Falling Skies. Que por supuesto yo comenzaré a ver, porque soy una chica de series subtituladas y de ciencia-ficción.

Pero este post no trata sobre la serie que se está filmando sino sobre la que nunca verá la luz de los reflectores. Sobre mi serie.

Sucedió así: la productora del mismísimo Spielberg se contactó con guionistas y escritores de todo el mundo para realizar un casting de ideas. Cómo llegaron a mí, no lo sé. Tampoco me asombra demasiado, teniendo en cuenta la influencia de mi obra en la literatura y el cine mundial. El tema es que en cuanto leí el mail en inglés y logré traducirlo (de inglés a español) con el traductor de Google y confirmar que no era una joda, puse manos a la obra (sobre todo porque pagaban las ideas, aunque no fueran seleccionadas, en dólares).

La consigna era, claro, escribir la síntesis de una serie (primeros trece capítulos con final abierto para continuarla seis temporadas más) que tratara, de manera original, una invasión extraterrestre.

Yo escribí lo que nunca se mostró en la TV. Lo que quisiera ver. Lo que creo que, algún día, puede llegar a pasar.

Lamentablemente mi guión no fue el elegido. Parece que no alcanza con traducirlo (de español a inglés) con el traductor de Google, que la gramática así no sale bien. Por eso lo subo acá, con la ilusión de que llegue a algún productor. Tal vez de Bollywood. Tal vez de cine ártico (los hay, lo juro).

Título tentativo:
LA ÚLTIMA HORA DE LA HUMANIDAD (Revisar. Revela demasiado).

Síntesis argumental:
La Tierra es invadida por un grupo de seres extraterrestres (de aspecto similar pero distinto a los humanos. Nada monstruoso. Ni reptiles ni clones ni parte cibernéticos) provenientes de una civilización en casi todo parecida a la nuestra. Mismos adelantos tecnológicos y científicos, pero un avanzado grado de espiritualidad y comprensión de la naturaleza. Estos extraterrestres (desde ahora "Los buenos") lograron, luego de miles y miles de años, revelar el texto de una profecía que circuló por varios mundos sin resultados.
La profecía dice que antes del SXXII de la era humana, los hombres dominarán el Universo primero y lo destruirán al poco tiempo. Sí, la raza humana será la responsable del fin del Cosmos como lo conocemos, de todas las estrellas de ésta y cualquier otra galaxia y, por supuesto, de todo planeta, habitado o no. Un error de cálculo en los planes de dominación universal provocarán la apertura de un agujero negro gigante que se lo tragará todo.
Ergo: hay que terminar con la raza humana antes de que ella termine con todas las demás.

Los buenos, entonces, y a pesar de ser una raza pacífica, se sienten responsables del destino del Universo y deciden destruir la Tierra.
Para ello un grupo de élite es preparado durante cientos de años (los buenos viven mucho más que nosotros por eso de la armonía con la naturaleza) para no caer bajo el influjo dañino de los malignos sentimientos humanos. Aprenden a no enamorarse, a no dejarse tentar por un pucherito infantil, a no creer en rezos ni súplicas, etc, etc. Los buenos, sin embargo, admiten que pueden existir sentimientos genuinos y válidos pero por el bien del universo, blablabla.

¿Qué pasa mientras en la Tierra? Se captan las señales de las naves que se acercan y se logra decodificar mensajes que hablan del fin de la humanidad. Los humanos se preparan. Todas las naciones del mundo se unen por primera vez en la historia para crear un ejército formado por los mejores mercenarios de cada país. Entre ellos hay tanto gente altamente capacitada por el ejército norteamericano como niños que fueron secuestrados a los tres años para ser criados como guerrilleros en alguna tribu. Hay zares de la droga y secretarias de la antigua KGB. En definitiva, todos son perfectos asesinos entrenados para no demostrar esos sentimientos que estudiaron los buenos.
Sin embargo, claro, habrá historias de amor y de odio. Celos, rencores, envidias, reconciliaciones y todas esas historias paralelas y secundarias que debe haber en una serie.

Este grupo humano (desde ahora "Los malos") que enfrentará a los extraterrestres está comandado por "La Corporación". Que es en verdad la unión de todas las corporaciones "legales" que dominan el mundo (petróleo, farmacia, armamentos, etc). Es decir, los más interesados en que el mundo continúe siendo mundo y en saber si en los otros planetas hay petróleo o qué. Y, además, los únicos que tienen plata para financiar la guerra interestelar.

La presidenta de la Corporación intentará por todos los medios enamorar al jefe de los extraterrestres, pero se chocará con la imposibilidad de que el tipo traicione, estafe, se cambie de bando o pueda ser corrompido.

Nota:
El guión logra, sutilmente, que los espectadores tomen partido por los extraterrestres y vean a los humanos como los verdaderos villanos. Algo que no se logró en ninguna serie ni película ni nada de nada. Y que en todos los chats y foros y blogs que se creen sobre la serie discutan la forma y la validez de terminar con el mundo. Esto puede provocar que algún trastornado, que nunca falta, intente de verdad acabar con el planeta. ¡Todos atentos a estos hechos que son publicidad gratuita!

A lo largo de los trece capítulos de la primera temporada luchan buenos contra malos. Por supuesto, entre los humanos aparece el muchachito que se rebela y se convierte en espía de los buenos, y los ayuda a destruir su propio mundo porque descubre que los buenos tienen razón en todo pero en todo en serio.

Al final los buenos sobrevivientes logran escapar de la Tierra en una única nave (la que guardaba el gran láser mortal) y vuelan el planeta. El muchachito humano rebelde y espía que los ayudó en todo, sobre todo al traducir (del español neutro al extraterrestrés) cada mensaje en el traductor de Google, decide sacrificarse y se queda en la Tierra con la muchachita extraterrestre (la que faltó al curso de sentimientos humanos el día en que daban romance amoroso) de la que se enamoró según los parámetros de los sentimientos humanos. Foco a ellos que se besan mientras cae el láser detrás y se acaba el planeta Tierra.

Últimos tres minutos: vemos que en un rincón de la nave de los buenos viaja un bebé humano de unos dos años (que por supuesto alguien logró esconder a último momento, cual Moisés). Lo descubre la encargada de limpieza de la nave que, como no fue adiestrada para luchar contra los humanos, cae rendida frente al pucherito del pibe. Lo abraza y, al levantarlo, cae el juguete que llevaba el niño: una pistola.
Funde a negro.
Siguen títulos.

19 junio 2011

TWITTER

Sigo ocupando el poco tiempo que tengo libre


en asuntos improductivos.


Ahora Twitter: @VeroSuk.


Veremos qué pasa.

07 junio 2011

CON LA PALABRA Y LA COMPUTADORA

7 DE JUNIO. DÍA DEL PERIODISTA


No me hice periodista por la noticia diaria. Nunca tuve en interés en salir a la calle a correr políticos o cubrir la gira artística de quien fuera. Me hice periodista para contar historias, que es un poco parecido a por qué me hice escritora, con la diferencia de que en el primer oficio el material es la realidad, y en la segunda puede serlo o no.

Me hice periodista por las investigaciones que hacía Héctor Ruiz Núñez para Humor y las entrevistas de Mona Moncalvillo en la misma revista. Con el primero estudié, claro, periodismo de investigación. Me hice periodista por la columna "Ciencia al día" que escribía Leonardo Moledo en Clarín. Por él me especialicé en ciencia y empecé y dejé un curso sobre periodismo científico en una universidad nacional, al que se presentaron como cien y entramos diez. Me hice periodista por las entrevistas a escritores que Mempo Giardinelli publicaba en Puro Cuento.

Me hice periodista porque quería escribir como todos estos tipos y minas que escribían notas, artículos, crónicas, en las que se notaba una investigación, una enorme cultura, un tiempo, una dedicación.

Me hice periodista aprendiendo de gente como Carlos Estévez, Sánchez Zinny, Fernán Saguier, Julio Mafud, Oche Califa. Algunos profesores de la facultad, otros, jefes en los medios.
Me hice periodista haciendo práctica profesional en la vieja agencia DyN, los domingos a la mañana, cuando no había nadie y de milagro llegaba algún cable que refritar.

Pero sobre todo, me hice periodista haciendo periodismo.

Para todos los que me abrieron el camino y siguen transitándolo, entonces, feliz día del periodista.

10 mayo 2011

TALLER LITERARIO EN LA MAH

Lunes, 30 de mayo · 18:00 - 19:30

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Lugar Sede Central de la MAH
Tte. Gral. Juan Domingo Perón 1654
Buenos Aires, Argentina

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Creado por Socios y Amigos de la MAH, Mutualidad Argentina De Hipoacúsicos

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Más información El lunes 30 de Mayo a las 18 h comenzará un Taller Literario para personas hipoacúsicas. Los encuentros estarán coordinados por la escritora y periodista Verónica Sukaczer y estarán orientados al desarrollo de la creatividad, la lectura y reflexión de textos, como también a la propia producción literaria.

Los encuentros serán cada 15 días lunes por medio (con posibilidad de realizarlas cada semana) en el SUM de la Sede Central de la MAH y tendrán una duración inicial de 1:30 h aprox.

Aranceles
Socios MAH: gratuito
No socios: $ 80.- por mes.

Informes e inscripción al 4382-8275 int 30 de lunes a viernes de 10 a 17:30 h.

Verónica Sukaczer es hipoacúsica.
Más información: http://www.veronicasukaczer.com/

04 mayo 2011

DEFINICIONES

MUERTE
La muerte es una cosa bastante mortífera que le sucede a todos los seres vivos cuando están a punto de morirse. No hay que jugar con la muerte porque es letal y siempre decide cuándo termina el juego. Cuando una persona muere se convierte en un muerto, un cadáver y, algunas veces, en un recuerdo. Existe gente que no entiende muy bien qué es la muerte, porque dicen que quisieran estar muertos y siguen vivos, lo cual es absolutamente contradictorio y se considera una grave falta de respeto hacia quienes quisieran estar vivos pero ya están muertos.

MIEDO
Existe el miedo a perder, al fracaso, a no ser amado, a las arañas, a las alturas, a hablar en público, a ser infeliz, a ser pobre, a los hijos, a no tener hijos, a los pelirrojos, a la oscuridad, a dormir, a no dormir, a los aviones, a las manchas de tinta, a quemarse, a los secuestros, a los exámenes, a las patas de gallo, a los objetos voladores no identificados, a que se termine el mundo, a estar solo, a estar en medio de una muchedumbre, a los gatos negros, a pasar vergüenza, a ser envenenado, a la nata de la leche, a las lagartijas, a despertarse y que el dinosaurio siga ahí. Existen tantos tipos de miedos que al final a uno no le queda muy en claro qué miércoles es el miedo.

AMOR
El amor es algo grandioso, sobre todo cuando uno logra darse cuenta de que lo que está sintiendo es amor verdadero y no alguna otra cosa. Hay muchos tipos de amor. Por eso, cuando dos personas no se ponen de acuerdo sobre qué tipo de amor están sintiendo, es posible que pasen del amor al odio, que a veces es parecido al amor pero es todo lo contrario. El amor suele desaprovecharse, perderse, olvidarse, gastarse, desatenderse, y un sinfin de otras circunstancias que hacen del amor algo bastante complicado. Cuando uno ama a un enamorado debe averiguar si el enamoramiento que el otro tiene es hacia uno o no. Porque entonces el amar a ese amor se convierte en una cosa bastante idiota.

25 febrero 2011

SOY PROFESIONAL, NO SOY PROFESIONAL, SOY...

A menudo se arman debates sobre qué es ser un escritor profesional. Y si existe la profesionalización de la escritura o se trata de un oficio, un arte, un hobby, un imposible.

Yo nunca lo he tenido claro -lo de la profesión-y, como decir "soy escritora" me parece a veces algo muy grande o muy vago, acostumbro responder "soy periodista" cuando alguien me pregunta a qué me dedico. Soy una periodista que se dedica a escribir. Eso. Pero, si me aprietan o quiero mandarme la parte puedo decir sí, mi profesión es la escritura porque me pagan por escribir. Hasta ahí, la tenía clara. Pero no. No era así. O sí. Perdón por el divague.

Hace muchos años que me pagan por escribir, pero mis libros aparecían cada muerte de obispo o cada día del arquero, lo que les guste, y era yo la que, con paciencia, esfuerzo, astucia y muchas otras cualidades y neurosis, salía a buscar mi editor. O sea que me pagaban por un trabajo que yo había realizado porque quería, que nadie había encargado y nadie esperaba y que por suerte lograba vender. Me fue bien, no puedo negarlo.

Pero ahora las cosas han cambiado y comienzo a entender qué es eso de tener por profesión la escritura. Ahora escribo porque me piden que escriba.

A fin del año pasado sucedió el milagro por el cual venía rezando desde el día en que empecé a escribir. Tres editores de tres editoriales diferentes se contactaron conmigo y me pidieron libros míos (hago esta aclaración por si alguien piensa que me pidieron una donación de libros o que devolviera alguno que me prestaron). Aquí surgió el primer problema. Yo no tengo libros "míos" tirados en los cajones. No produzco historias escritas como sí produzco ropa sucia. No me sobran hojas ni tinta ni ideas ni tiempo ni cerebro para escribir sin pausa. Pero esta vez había un pedido. Lo repito. Alguien quería publicarme. ¡¡¡Alguien quería publicarme!!! ¿Quién puede decir que no a tamaña situación? ¿Al reconocimiento que ese pedido significa? Así que negocié un tiempo y del otro lado me otorgaron días y libertad de acción. Y me senté a escribir. Tan sencillo como eso.

Hay gran diferencia entre inventarse una obligación (escribir cuando no se sabe qué sucederá con ese texto) y tenerla de verdad. En el primer caso me permito compartir la escritura con muchas otras ocupaciones y con días de vagancia absoluta (igual soy madre, lo de vagancia absoluta es sólo un giro literario). En el segundo caso... hay que sentarse y escribir. Todos los días. Aunque te duela la espalda, estés indispuesta, tu hijo toque el bombo en el acto escolar, llueva, haga frío, haga calor. Hay que escribir. Aunque no tengas ideas o ganas. Escribir.

Y eso hice. Porque nunca jamás en mi vida me pasé de una fecha de entrega. Porque siempre cumplí. Porque estoy inmensamente agradecida por cada pedido. Me senté y escribí.

Mientras mi tiempo promedio para tener un libro listo es de un año, ahora acabo de descubrir que puedo escribir una novela (¡una novela! ¡Yo, que creí que nunca podría escribir novela!) en tres meses. No fue fácil, por supuesto. Al principio intenté corregir una vieja historia que, en su momento, no había encontrado su camino. Pero pronto descubrí que si de una vez no sale bien, luego es más difícil reescribir todo que empezar de nuevo. Así que empecé de nuevo, con otra historia. Me tomé un par de días para pensar qué quería escribir, qué historias de todas las que guardo en mi cuadernito de ideas me producía más placer. Con cuál empezaba a bullir mi cabeza. Así que de una idea, y a veces una idea es una cosa minúscula, casi de nada, es... "aparece un dinosaurio en tal lado"; "hay dos chicos que descubren algo"; "un vendedor de besos"; hay que armar un universo. Y eso es lo que me fascina de mi oficio. Ver crecer una historia de la nada y darle forma con palabras.

¿Ahora, entonces, soy profesional? Todavía no lo decido, que sean otros los que pongan la etiqueta, pero lo cierto es que desde hace meses y hasta mitad de este año, por lo menos, tengo obligaciones "literarias" programadas. Tengo que producir historias. Y no hay nada más maravilloso que esto: que me obliguen a trabajar de escritora. El mejor trabajo del mundo.

Lo único... ojalá estuviera mejor pago...


24 enero 2011

LA HUELLA DE MIS LIBROS

Me gustó mucho esta NOTA y, con total desvergüenza, me sumo a sus entrevistados.

Veamos... mi biblioteca es de pino y hecha a medida. No el pino más económico pero tampoco el mejor. Era lo que se podía... Ocupa una pared completa de mi lugar de trabajo, a mi espalda (¿o mis espaldas? Nunca estoy segura con eso...). Frente a mí hay sólo un par de estantes con los libros que escribí yo, y otro estante sobre mi mesa de luz, en mi habitación, guarda los que están siendo leídos o en proceso de lectura.

Me reconozco obsesivamente ordenada y eso vale, por supuesto, para mi biblioteca tanto como para mis papeles y archivos.


Hace un par de años, cuando repintamos el departamento y tuve que mudar la biblioteca, de ida y vuelta, descubrí que los libros, cuando se quitan de los estantes, se reproducen de manera vertiginosa. En forma horizontal o tirados por cualquier lado ocupan mucho más lugar que en forma vertical. Y que siempre se pierde algún libro entre sus colegas y nunca vuelve a aparecer. Es decir, sabemos que está allí, no ha salido de casa. Lo vimos al quitarlo del estante, pero nunca regresa. Se esconde entre otros libros, muta de tapa, se deslee hasta el olvido.


Mi biblioteca, como toda biblioteca que se precie, sigue un orden personal. Por ejemplo, hay estante para latinoamericanos, pero no para obras en español en general. Cortázar comparte estante con Borges y García Márquez. Los libros que leí durante mis embarazos se han juntado con los libros sobre salud y sexualidad, y todo que tenga que ver con el cuerpo humano, pero no con los de discapacidad, que por razones obvias tienen su propio estante. Ciencia-ficción con ciencia-ficción; poesía con poesía, Anagrama con Anagrama y Tusquets con Tusquets por cuestiones plásticas. En el centro: lo más necesitado (diccionarios) o querido. En las periferias, lo marginal, olvidado, desheredado. Tengo un estante para los libros que me han prestado porque de ninguna manera permito que se junten con los propios, y también tengo un estante mental para los que he prestado y no me devolvieron.


En cada estante hay uno o dos adornos, no más para no dificultar la búsqueda de libros. Tengo una pequeñísima colección de buhos y de minúsculas máquinas de escribir.


Los libros me los compro yo, es raro que alguien me regale libros. Y, a menos que sepa que ese libro es ya parte de mi vida, los leo con mucho cuidado, tratando de no abrir mucho el lomo porque, en caso de que no me guste, lo cambio por otro, leído y todo. Los libros son caros y ocupan espacio, no puedo darme el lujo de quedarme con libros que no voy a leer, aunque en mi biblioteca haya muchos que nunca he leído. Pero qué distinto es eso... qué distinto.


Pero si el libro me atrapa, si sé que será mío, lo primero que hago es escribir mi nombre en la primera página. Nombre y mes y año en que lo he comprado. Eso sí, si algún día ese libro se va de casa, por cualquier motivo (he escrito sobre los libros que vendí para comprar otros), se va de forma anónima. Si no puedo borrar mi nombre, directamente quito esa primera página en blanco.


Me animo a subrayar libros, a escribir en los márgenes (siempre con lápiz, menos esta última semana en que estaba leyendo en el club, se me acabó la mina del portalápices y no tenía respuesto -raro en mí- y, frente a la desesperación de perder ese párrafo, marqué con birome. Sí, con una Fisher Space Pen, trazo negro medio). Tampoco tengo mucho problema en doblar el borde de la página si no tengo señalador (guardo señaladores que me gustan y elijo cuál voy a usar para cada libro).


Compro más libros de los que leo y los ubico en el estante de lectura futura. Y no presto. Desde este año me niego terminantemente a prestar más libros. Tampoco robo libros. Sólo me he quedado con uno en particular, de un familiar, para salvarlo del olvido.


A veces me quedo simplemente mirando mi biblioteca como si se tratara de un paisaje que me relaja, que me produce placer. Voy paseando mi vista por los lomos y recuerdo cada lectura, un personaje por allá, una idea por acá. Me prometo releer (mi ideal de la vejez es pasarla releyendo mis libros).


No tengo ningún libro más importante que otro, ninguna primera edición, ningún lujo, ningún tesoro. Mi libro más viejo es un ejemplar totalmente destruido de "Las mil y una noches", de 1909, que encontré en un arcón en la baulera de mis abuelos, y que desde siempre me he prometido encuadernar pero nunca me ocupo.

Y creo que es todo. Los que quieran contarme cómo es su biblioteca, bievenidos sean. Siempre me encantó esto de husmear en bibliotecas ajenas y enterarme de las mañas de los otros para escribir.

Último libro leído: "El hombre de los pies-murciélagos" de Sandra Siemens.
Próximo libro a leer: "El cementerio de Praga", de Umberto Eco.
Libro especial del año: "La vida en sordina" de David Lodge.
Libro inspirador del año: "Nadie acabará con los libros" de Umberto Eco y Jean-Claude Carrère.
Libro leído como en la infancia: "Corazón de tinta" de Cornelia Funke.
Chiche lector del año: el Nook (¡que ya tiene cargados casi cien libros!).

03 enero 2011

EL 2010 LEÍDO

Confieso... que no he leído tanto. Que he comprado más libros que los que tuve tiempo de leer. Que estoy algo cansada... Prometo castigarme: me haré cortes en los dedos con los bordes de las hojas. Mientras... aquí va la lista de los libros que he leído (y recuerdo) en el 2010. No agrego -ni para parecer relectora- relecturas o libros leídos para trabajos específicos ni, colmo de colmos, libros comenzados y abandonados (que son mayoría).

Nadie acabará con los libros, Umberto Eco y Jean-Claude Carriere
El orden alfabético, Juan José Millás (¡en el e-book!)
Cómo aprendemos a leer, Maryanne Wolf
Leo pero no comprendo, Liliana Cubo de Severino (compiladora)
La vida en sordina, David Lodge
El tío Tungsteno, Oliver Sacks
Test: leer para comprender, Valeria Abusamra y otros
Merlín, Franco Vaccarini
Otra forma de vida, Franco Vaccarini
La pregunta de sus ojos, Eduardo Sacheri
Una luna, Martín Caparrós
Cosmética del enemigo, Amelie Nothomb
Biografía del hambre, Amelie Nothomb
Sex and the City, Candace Bushnell
Orgullo y prejuicio, Jane Austen
Un hombre afortunado, John Berger
Ella, que todo lo tuvo, Ángela Becerra
Llega un hombre y dice, Nicole Krauss
Firmín, Sam Savage
Rodrigo y el libro sin final, Sebastián Lalaurette

Leyendo:
Corazón de tinta, Cornelia Funke

Próxima parada:
"El cementerio de Praga", Umberto Eco.

He dicho.