16 abril 2010

¡O-TRO LI-BRO! ¡O-TRO LI-BRO!




Este año, en cuanto abra la Feria del Libro, yo seré la primera en ingresar, apartando pateando empujando y pasando por encima de quien sea necesario. Correré en cámara lenta hasta el Pabellón Amarillo, sin quitar los ojos del mapa y haciéndome pelota si hace falta. No importa si lanzo pilas de libros de editoriales que no me publican. No importa si lanzo a una viejita con bastones canadienses hasta el stand de China. No importa si me tropiezo con Borges resucitado que quiere escribir un libro conmigo. No dejaré que nada me perturbe ni se me cruce en el camino. Porque mi objetivo es el STAND 1714, ¡sí!, COMUNICARTE. En donde voy a hallar a mi último hijo neonato. A mi benjamín. A quien aún no he visto. No he abrazado. No he dado de mamar. No he fotografiado. No he mostrado. No he compartido. No he buscado dedos extras o erratas.


¡Sí! A años luz de "Nunca confíes en una computadora" llega el libro más esperado...


"NUNCA SALGAS DESCONECTADO"


Más cuentos de la era informática. Y está allí, en COMUNICARTE, al alcance de todos, de sus bolsillos, de mi ego, de mi carrera, de todo.

Primer y, por ahora, único libro del 2010. Por fin...


HABEMOS LIBRUS.


"NUNCA SALGAS DESCONECTADO"

Verónica Sukaczer

Ediciones Comunicarte




14 abril 2010

UN PREMIO PARA MI MUCHACHO

Hace muuuchos muuuuchos años, cuando gran parte de ustedes tenían todavía la mollerita blanda, yo ya estaba haciendo cosas raras. Por ejemplo, enviar una carta a la mítica y famosa revista "Puro Cuento", con la idea de armar un taller literario en donde la gente se juntara a leer criticar opinar, sin coordinador ni objetivo concreto.
Me respondieron muchos. En esa época nos enviábamos cartas por correo. Car-tas. En un sobre. Con una estampilla. Guardo ce-lo-sa-men-te todo ese material epistolar-biográfico. También me enviaron un libro sobre sexo que tiré hace poco, no porque fuera sobre sexo, sino porque era malo.
Yo respondí a todos y a cada uno. Por escrito. A mano. En papel. Con sobre. Con estampilla.
Finalmente, nos reunimos los elegidos.
José, Luis, Daniel, Sebastián y yo. Y creo que un par de veces vino un tipo que no nos gustó y a quien discretamente largamos. (Le dijimos que el taller no continuaba, para que no viniera).
Fue linda época.
En el medio yo gané el premio Colihue y empezó mi carrera. Y los demás se fueron yendo por sus caminos, como sucede siempre con estas cosas.
Con José, en cambio, nos seguimos viendo varios años.
Pero no es de José ni de Luis ni de Daniel de quien quiero hablar. Es del pichón del grupo, Sebastián.
Sebastián Lalaurette, hoy periodista serio y flamantísimo escritor de libros para niños.

Con Sebastián nos cruzamos telefónicamente una vez. Él se había enterado de que yo había publicado y quería que hiciera algo que no recuerdo, y a mí me sonó a que quería que trabajara gratis y no le di mucha bola. Volvimos a hallarnos en los blogs y en Facebook.

Hace unos meses me envió un cuento que había escrito para chicos, para que lo leyera. Yo le dije que era un buen comienzo, pero que en general se había ido... para cualquier lado.
Él quería enviar el cuento a un concurso. Yo le dije que como crítica soy muy buena escritora, que no tomara en cuenta mi comentario y lo mandara igual.
Él lo mandó.
Ganó.
El primer premio del concurso Sigmar. El mismo en el cual yo gané mención especial el año pasado.
Que él haya ganado primer premio y yo mención bueno... ya lo encontraré alguna vez en una esquina y se lo haré pagar.
Pero, excepto ese pequeño detalle, me hincho así de orgullo: ¡el muchacho me ganó un premio!

Y desde aquí le deseo un fascinante y maravilloso camino literario, repleto de libros y éxitos. Y le sugiero que trate de no publicar en las mismas editoriales que yo. Ni que sigua mandando a los mismos concursos. Es decir, que tenga un fascinante y maravilloso camino literario... ¡que no se cruce con el mío!

Él sabe que bromeo. Yo no estoy tan segura...

Pero sí, con total humildad, digo desde aquí que: ¡yo conozco al primer premio 2010 del Sigmar!