21 mayo 2010

TIPS PARA ESCRITORES

Un escritor más otro escritor no sólo hacen dos escritores, sino que suman una usina de chismes e información altamente valiosa. Lo mismo un escritor más un ilustrador, ya que el cambio de los factores, en este caso, no altera el producto.

¿Y qué quiere saber un escritor y/o ilustrador de otro escritor y/o ilustrador?

Veamos:
Qué editoriales están publicando.
Qué editores son fáciles de contactar.
Cuántos contratos ha firmado el otro.
Qué adelanto está pagando cada editorial.
Qué porcentaje de derechos cobra cada uno.
Cuántos libros vende.
Cuáles son sus contactos para conseguir trabajos esporádicos.
Si va a escuelas a dar charlas.
Si cobra por ir a escuelas.
Si cobra viáticos.
Si viaja al interior.
Quién lo mando al interior.
Qué está escribiendo ahora.
Qué sabe de otros escritores.
Si lo han invitado a congresos/conferencias.
Cómo organiza su tiempo de trabajo.
Si lo han entrevistado.
Si han reseñado o criticado sus libros.
Cuántas horas por día escribe.
Si vive de la literatura o tiene otro trabajo para comer.

Esto, que a simple vista parece un sinfin de chismes, con cierta morbosidad económica y hasta un dejo de celos/envidia, en realidad es una clase magistral de "cómo ser escritor y lograr vivir de la literatura". Algo que no se enseña en ninguna facultad.
Y que yo sólo voy aprendiendo gracias a mis amigos escritores y/o ilustradores.
A quienes les estoy inmensamente agradecida (por la amistad y por la información).

Veamos...
En cuestiones prácticas, económicas, comerciales, marketineras, legales y contractuales, yo no soy sólo terriblemente ingenua, sino que puedo decir sin ninguna duda que soy toda una pelotuda.
No sé venderme. No sé hacerme valer. No sé pedir. No sé discutir. No sé negociar. No sé nada más que estar en mi casa y escribir.
Por eso sigo firmando el contrato que el editor me pone adelante. Y pocas veces he cobrado adelantos. Y voy gratis a donde me llamen. Y hasta siento que todos me hacen un favor cuando me piden algo.

Y no. No funciona así. No debería funcionar así.

Porque cuando uno tiene amigos escritores y/o ilustradores mucho más inteligentes que uno se entera que...
ese contrato que era imposible de negociar porque el editor dijo que no y no, el otro lo negoció y cobró mejor.
que esa editorial que no pagaba adelantos, a otro le pagó.
que esa editorial chiquita y nueva que uno subestimó, está publicando hermosos libros, vendiendo muy bien y ojalá nos publique.
que nosotros nos fuimos hasta la loma del peludo a esa charla a la que nos invitaron, pagamos el estacionamiento o el taxi, nos pagamos el café (¡y encima no fue nadie!), y al otro... ¡le pagaron todos los viáticos!
que a las escuelas se les puede (y debe) pasar un presupuesto por nuestra visita, sobre todo porque en muchas escuelas privadas estamos toda la mañana dando talleres (acá hago una sana distinción entre escuelas privadas y municipales).
que ir a escuelas, dar conferencias o charlas, viajar, mostrarnos, dar talleres, etc, etc, es parte de nuestro trabajo, nos insume tiempo y esfuerzo, a veces preparación previa, y por lo tanto debe ser valorado.

Y así, cantidad de detalles y cosas que yo no sabía.
Por mi parte, escucho, aprendo, aprehendo, maduro. Y a la hora de mostrar cómo cambié y me valoro... ¡sigo siendo una pelotuda! Pero por lo menos, pelotuda informada.
Así soy yo.

5 comentarios:

Chivytah dijo...

hoo... gracias por la informacion... yo tampoco sabia que los escritores cobraban por ir a escuelas... jumjum, espero algun dia poder dar una charla en una escuela... y espero no olvidarme de cobrar

Viviana Bilotti dijo...

Hola mi estimada querida amiga escritora. Exacto, lo importante es estar informados, para mí esa es la base y el secreto. Después la escencia pelotudil de cada uno no se negocia.
Y no te pases de buena, anotá y no olvides que te debo un café con leche!

A.S dijo...

Veronica, ya que estoy doy fe aquí mesmo que sos generosa; de lo de pelotuda ya no podría confirmar ni desmentir.
saludo

Pararrayos dijo...

Pero qué pluma, mi amiga, que pluma tan linda de leer...

Gragry dijo...

Además de todo lo que mencionás, que es muy cierto, yo agregaría que de mis amigos escritores/ilustradores destaco el apoyo y la lectura seria y comprometida de mis (pocos) textos. Es una bendición para mí pertenecer a una comunidad tan rica y generosa como la mía donde chusmeamos, nos pasamos datos laborales, nos visitamos en la Feria del Libro, nos aplaudimos en las presentaciones, nos reímos y compartimos buenos momentos. Y, como si todo eso fuera poco, además podemos corregir una novela de principio a fin contando con la escucha atenta de otros profesionales.