05 mayo 2010

POR QUÉ EL MATRIMONIO ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO ME PARECE UNA COSA BASTANTE INJUSTA

Conozco a B. desde hace 10 años. Su hijo mayor empezó el jardín con mi hijo mayor. Luego parimos nuestros segundos varones con siete meses de diferencia. Desde entonces hemos recorrido camino.
Todos los veranos, y algunos inviernos, invito a B y a sus dos críos a pasar dos o tres días en un club. Dormimos allí.

Bien. Cuando estoy con B. en el club, sin maridos, acostumbramos compartir todas las tareas hogareñas así como el cuidado de los niños. También la planificación del día, los paseos, las actividades.
B. no se levanta de la mesa sin darse cuenta de que los platos no van solos a la cocina.
B. no se olvida los huevos en el fuego.
B. no me dice "hacemos lo que vos quieras" para luego dictaminar que el paseo fue una cagada.
B. no me pregunta qué se tiene que poner para salir.

Cuando los niños eran pequeños, B. compartía colchones con los suyos, y yo cama matrimonial con los míos.
B. no me despertaba cada vez que un pibe tosía a pesar de que yo no lo pudiera escuchar.
B. tampoco me despertaba para contarme qué había pasado incluso cuando ya no pasaba.
B. se hacía y deshacía su cama, y nunca vi por ningún lado su ropa interior.
B. nunca se depiló dejando pelos por todo el baño.

En verano, disfrutamos horas y horas de pileta. En invierno, de solcito.
B. no se va con sus amigos a jugar al truco toda la tarde.
B. no me dice "me voy a tomar un café" sin preguntarme si yo quiero, y regresa tres horas después porque se encontró con alguien.
B. no se queda dormida con la boca abierta, y sin darse cuenta.
B. no sólo me escucha cuando hablo, sino que... ¡me responde!

Con B. podemos tratar el mismo tema durante años. Analizarlo, darlo vuelta, estudiarlo, pensarlo.
Con B. nunca se producen silencios.

Ahora que los niños crecieron y pidieron espacio para ellos, a B. y a mí no nos quedó más opción que compartir la cama matrimonial.
B. no me quita la frazada.
B. no salta y tiembla y me patea como una marrana en el matadero.
B. mantiene su cuerpo estrictamente en el lugar de la cama que le corresponde (además, ambas tememos rozarnos y ser malinterpretadas).
B. no me empuja con su cuerpo de 100 kg (por no decir que ella pesa la mitad).
B. mira la TV conmigo y gusta de las mismas series.
B. no fija la TV en fútbol o tenis o gourmet con la excusa de que "trabaja" y tiene derechos.
Con B. conversamos mientras miramos TV.
B. no se queda dormida en mitad de las películas.
B. no se levanta de la cama sin decirme nada para irse a jugar póker por Internet.
Si B. se hace un café, me convida.
B. no se roba las galletitas de los chicos a las dos de la mañana.

Y además...
B. tiene los mismos gustos que yo.
El trabajo de B. tiene muchos puntos en común con mi trabajo, y podemos compartir varios temas.
B. viene a casa cuando sabe que estoy mal.
Y recuerda que estoy mal cuando estoy mal.
Con B. nos hemos hecho confidencias que pocos se hacen.
Con B. me he reído a carcajadas.

Y entonces...
este verano, cuando compartimos cama, tuve de pronto una epifanía:
¡yo tendría que haber sido lesbiana!
Es tan fácil compartir la casa, la cama, los hijos, con alguien del mismo sexo...

Pero no. No me sale.
Aunque pienso que la parte del sexo no debería darnos problemas. Yo me caso con B. Mi marido se casa con el de ella. Nos encontramos y hacemos intercambio. Swingers. Eso le da un buen toque al matrimonio.

Pero no.
Nunca nadie me informó que podía tener siquiera la opción de casarme con otra cosa que no fuera hombre. No tuve ese permiso. En mi infancia, no sabía que eso existía.

Por eso me parece muy injusto que ahora, alguien se pueda casar con una persona de su mismo sexo.
¡¡¡¡Que ellos también sufran el matrimonio, carajo!!!! ¿Por qué ese beneficio extra? ¿Por qué esa posibilidad de compartirlo todo con alguien que nos entiende hasta lo más profundo?

No. Que se jodan.
Que sepan lo que es ser hombre y tener a una mina insoportable cada noche en la cama.
Que sepan lo que es ser mujer y tener a un tipo que no te escucha hace años cada mañana al lado.
¡Eso es el matrimonio!

Por eso es que el matrimonio entre personas del mismo sexo me parece una cosa bastante injusta.

Dedico este post a B. a quien quiero mucho.
Pero sobre todo a G. a quien amo, aunque cada vez que me doy vuelta en la cama un ojo mío se encuentra con su codo, y siempre se quede dormido en las películas románticas.

10 comentarios:

GLS dijo...

Bueno, bueno... uf! cuanta información.
La mesa de comer queda pegada a la mesada, no es demasiado el viaje que debe recorrer la vajilla; lo de los huevos fue solo una vez y me encargué de limpiar con esmero el techo, alacenas y ventanas; y aquel paseo fue una cagada -y no hay discusión al respecto-. ;-)
Mi ropa interior sufre la misma desidia de la vajilla y desconozco el motivo por cual no va hacia el cesto de ropa sucia; y a mi favor alego que no me depilo, sólo me recorto la barba.
En cuanto al truco, el café y las horas que distraigo por haberme encontrado con algun conocido -increible como transcurre el tiempo- es inherente al genero masculino: la camaradería es mas amplia en el hombre y mas acotada en la mujer -buscar en Google-
Charlas y silencios: mmm... voya dar el derecho a la duda aunque esta comprobado que la voz femenina produce irritación y agotamiento en el hombre -nuevamente, recurrir a Google-
Para el caso de la TV, hagamos un mix y compartamos también el fútbol -en Google están las reglas-, tenis y Gourmet -te faltó El Garage TV-.
Y en cuanto al resto... me niego a realizar declaración alguna ya que la misma puede llegar a incriminarme! ;-)
Asi seremos, asi nos elegimos y nos amamos.
Te amo.
G.

Horacio dijo...

y si... cuando vemos dos hombres casados muchos tenemos de qué quejarnos (siendo conservadores o no)

No estoy casado, pero no veo lo ventajoso de que aumente mis opciones (ahora puedo casarme con hombres, no lo haré por ahora) matrimoniales, cuando en realidad las de mi futura esposa también aumentan (y probablemente disminuyendo las mías)!!!!!!

nauta dijo...

Che Verónica... sigo tu blog de manera más bien silenciosa en general, pero tengo que decirte: justo ayer leí el editorial de una revista que imagino que conocés -La mujer de mi vida- y está bastante sintonizado con este post. Te aviso nomás, porque siempre es tan narcisísticamente buena onda leer a los que piensan como uno que quizás te dan ganas. Un abrazo!

Pararrayos dijo...

Todo muy interesante; también los comentarios. Especialmente el primero.

Jorge Duarte dijo...

Muy divertido. Y muy bien escrito. Pero también me parece algo sexista. Creo que no te dejastes olvidado ningún tópico sobre los hombres. Ahora sólo falta recordar que hay hombres de carne y hueso que no son así. Y hay muchas B. que sí. Sin generalizar, por favor.

Natu dijo...

ME ENCANTO. Más allá de lo literal o metafórico, me gusta el concepto, me gustaba leer todo sin saber a dónde ibas y el final me provocó gran sonrisa. Creo que todavía estoy a tiempo.

damian szmulewicz dijo...

Muy sensible, delicioso. Lagrimas me asomaron. Admiro sensibilidad y sinceridad. stop. admiro oficio de escritor, estilo, corazon. otro stop.

muriel frega dijo...

Sabés que yo pensaba igual que vos? Y decidí informarme, con historias reales de parejas reales.Pregunté, observé... Y oh sorpresa! al parecer hay temas que trascienden el género y son propios de la pareja. Igual está buenísimo que te sientas tan cómoda con B. Capaz que en realidad esa conección es porque ella es B. ( y no C o H o K) y no porque sea mujer.

nani dijo...

Me muero por leer saber qué opina B.

Admin dijo...

jajajajajaj yo soy mujer y soy mas marido que tu marido , asi que no estes tan segura del tema porque mi pobre concubino suffre conmigo jaja