28 enero 2010

COLABORACIONES

Para un libro que estoy escribiendo, me vendría muy bien que quien quiera me cuente qué opinión le merecen las personas sordas. Cómo las ve. Si conoce a alguien. Que se anime a exponer sus prejuicios con absoluta sinceridad. Lo que siente al estar o ver a una persona sorda. Cómo supone que son si no conoce a nadie sordo.
Eso es, obviamente, para los que no son sordos y/o hipoacúsicos.

Los otros, en cambio, los que son como yo, pueden contarme cualquier anécdota que quieran, cómo sienten la mirada del otro, algo que nunca se animaron a decir, si desean cambiar o no.

Pueden hacerlo aquí, a través de los comentarios, o escribirme a mi mail con firma o en forma anónima.

No pienso divulgar las respuestas, sí usarlas en mi libro, si es que por fin lo escribo.

Muchas gracias.

11 comentarios:

Noesperesnada dijo...

Muy interesante tu propuesta, vamos a ver si podemos aportar nuestra mirada sobre el tema.

Cassandra Cross dijo...

En estos días sale un mail. Me interesará mucho leer luego lo que produzcas, si sucede :-)

A.S dijo...

Mi abuelo usaba audífono, era, para decirlo rápido, 8o% sordo; yo le hablaba fuerte y de frente, así que nunca dejó de comprender lo que le decía, me reía mucho con mi abuelo, heredé su humor.
Mi viejo es sordo, usa audífonos, es un poco menos sordo que mi abuelo, yo le hablo fuerte y de frente nunca deja de comprender lo que le quiero decir, hablamos de política y de fútbol (él es de chaca, yo cada vez más, era de river)él siempre tiene sus teorías conspirativas sobre manejos depoder en presidencias y campeonatos de futbol; heredé su imaginación.
Yo no soy sordo (tengo audiometrías que lo prueban) pero mi esposa y mis hijos me dicen que nunca escucho lo que me dicen, yo les digo que es porque hablan bajito, mirando para otro lado, y modulan peor.
Toda la otra gente, en cuanto tiene un poquito de confianza, me piden por favor que les hable más bajito.

Verónica Sukaczer dijo...

Eso, ¡se me ponen todos a escribir!
Andrés: mirá vos... somos más de los que pensamos... :-). Me gustaría algo más detallado. ¿Nunca te resultó imbancable tener que repetirles a tu viejo o a tu abuelo? ¿No tenías miedo de que te pasara lo mismo? Etc, etc. ¡Tú puedes muchacho! En cuanto a tu audición, es normal que los hijos de personas con hipoacusia estén acostumbrados a un entorno donde se habla fuerte, y todo se pone un poco más fuerte (la tele, la radio, los timbres) y luego sienten que no oyen tonos más bajos aunque las audiometrías no muestren daños. Ya les está pasando a mis hijos...

Cariños a todos y hasta MI regreso.

natalia dijo...

hola, la verdad es que no he conocido a nadie sordo o hipoacusico, solo he tenido contacto con aquellos que piden dinero mediante un cartel que te pasan para leer, jamas supe si eran sordos de verdad y siempre he tenido desconfianza hacia esas personas, las que piden dinero, ya que no se si de verdad son sordos o son unos buscas...
he visto por la calle gente que habla a traves del lenguage de señas y siempre me han llamado la atención es como si hablaran en secreto frente a todo el mundo, ya que la gran mayoria no conece el lenguaje de señas (yo tampoco) tengo una hermana a la que de chica (5 años) le dijeron que tenia disminuida la audicion en uno de sus oidos, siempre ha hablado fuerte, y todos le decimos que solo tiene volumen FUERTE o MUY FUERTE para hablar, pero cuando vovio a ir a la fonoudiologa (12 años) no le dijeron nada de tener disminuida ninguna capacidad auditiva.- besos y espero te sirva mi comentario

A.S dijo...

Como hijo sí siempre pasaba, que , en vacaciones por ejemplo, ante un contacto fortuito (otros turistas, el de la estación de servicio, el que nos alquilaba la casa) siempre estaba pendiente de que esa persona hablara mirando a la cara, modulando, y a un volumen más o menos alto; y nunca sabía cuando decirle que mi viejo no oía bien y que por lo tanto debía hablarle en tono alto (aunque entre mí pensara ¡qé mal qe habla la gente, parece qu etuvieran una papa en la boca!)

ns dijo...

Hola Verónica.
Cuando mi abuela fue perdiendo la audición a mí me daba vergüenza tener que hablarle fuerte, incluso cuando estábamos solos. No sé si vergüenza o incomodidad. En general yo hablo en un volumen bajo, supongo que por timidez, con lo cual muchas veces prefería evitar hablarle o que me hablara. Y cuando lo hacíamos, y ella entendía mal algo de lo que yo había dicho, no me tomaba el trabajo de corregirla, porque además de la vergüenza o incomodidad se agregaba la impaciencia, de modo que la conversación iba derivando hacia lugares nuevos y se tornaba bastante delirante. Por ejemplo:

-Abuela, esta tarde voy a pasear con Alberto.
-¿Al puerto? Tené cuidado, m'hijo, que está peligroso por ahí.
-...
-Te digo que sí, muchos robos. Lo vi en la tele.
-Inventan mucho los periodistas.
-Anarquistas, ladrones, drogadictos... Dicen que hay que andar con mucho ojo.
-¿Pero cómo decis eso, abuela? El abuelo era anarquista.
-Eran otros tiempos.

Por supuesto todo esto no dejaba de darme bastante culpa (además de sordos, judíos). Con los años mi timidez se fue diluyendo, pero sobrevive esa sensación de incomodidad al elevar la voz cada vez que tengo enfrente a alguien un poco sordo.
(Recuerdo el gran cuento de Isidoro Blaisten, "A mí nunca me dejaban hablar").

Saludos
N

andreita! dijo...

Hola! No conozco a nadie que sea sorda, pero mi abuelo y algunos de sus hermanos no escuchaban bien, incluso uno de ellos usaba audífonos. En una reunión familiar, estaban todos los hermanos charlando y el que usaba audífonos apareció en la cocina entre todas las mujeres (lo cual no era normal :P ). Le preguntaron que hacía ahí y por qué no estaba con los hermanos; contestó que era porque ellos gritaban mucho :). En fin, una anécdota sin mucha importancia.
No me generan ninguna reacción en particular, salvo un poco de miedo de no saber como comunicarme con ellos.
Espero que te sirva.

Andrea S.

El Cíclope Catódico dijo...

Nunca estuve con gente que tenga problemas auditivos severos, pero no deja de llamarme la atención. Cuando los veo caminando por la calle, hablando, o entrar a un restaurant en grupo y me muerde mucho la curiosidad, no de saber que estan diciendo... supongo que cuando van a un restaurante dirán mas o menos las mismas pavadas que decimos todos... pero me mata la curiosidad de poder comunicarse con las manos, pero la verdad es que aunque he tenido ganas, nunca he aprendido... he visto algunas cosas muy basicas por internet que olvido rapidamente. Cada tanto me agarra por mirar algun video de sordomudos y verlo hablar con las manos e intentar descifrar lo que esta diciendo, ver las expresiones del rostro, los movimientos del cuerpo, el uso de la boca para expresarse visualmente, etc.

invito a quien quiera a pasar por mi blog.
http://sobremimadre.blogspot.com

Alba dijo...

Llevo dos audífonos digitales y y este diciembre me compré un teléfono nuevo. Fui a dos tiendas diferentes y lo compré en la segunda.

En la primera tienda le expliqué a la dependienta que no hablaba mucho por teléfono, que la marca más apta para mí era lg, nokia ni en pintura, etc , etc...Y ella se ahogaba en un vaso de agua,me hablaba como se le habla a alguien que no oye casi nada (con gestos exagerados y modulando mucho la voz) y me sonreía como se le sonríe a alguien "especial" (no me tomé a mal su sonrisa , para mí estaba sonriendo como buscando suavizar). Le enseñé mi teléfono viejo y ella me dijo que su teléfono personal era el mismo. "Ah, ese es el mío".

En la segunda tienda, le expliqué la misma historia y las cosas fueron diferentes, la chica esta vez me animó a probar en vivo cualquier teléfono que quisiera, con marcas diferentes y me hablaba absolutamente normal. Tenía en cuenta el problema (normalmente no dejan hacer o pruebas de voz con los teléfonos nuevos) pero no enfatizaba la diferencia, dejaba que la situación fluyera.

Por supuesto la segunda chica era más joven que la primera. Es un hecho que cuanto más jóvenes , más tolerantes. En función de como te traten los demás al saber cuando tienes el problema sabes si la otra persona es abierta o cerrada.
Cuando era más joven me molestaba, ahora le cuento a todo el mundo el problema que tengo y en función de su reacción sé si estoy o no perdiendo el tiempo con ellas.


Algo que también observo es que con la crisis mundial que hay ahora, que en mi país bien que se deja notar, es que piensan mucho más en personas como nosotros. Los anuncios tienen subtítulos, todo va más acondicionado y llevar audífonos es "caché" porque muy pocos pueden pagarlos. Y lo más importante: la gente es menos superficial. Por supuesto , según mi percepción, durará lo que dure la crisis. No son valores sólidos. C´est la vie.

Penúltima Linyera dijo...

Hola!

Mi primo es sordo y por esto desde siempre estuve en contacto cercano con la situación. Para mí siempre fue normal, nuestra relación siempre fue normal, nos hablamos, nos contamos cosas, nos decimos chistes. Es decir, no había nada extraño ni fuera de lo común en que mi primo (y por extensión, las personas en general) fueran sordos.

Igual, la comunicación se hace mucho más difícil y esa brecha que existe y que en el fondo es casi insalvable, muchas veces me deja relamente triste. Una vez me dijo "vos siempre estás cantando, a mí me encantaría escucharte cantar", esa frase me quedó grabada a fuego y me hizo pensar en que hay mil cosas que forman parte de nuestra vida cotidiana (como la música o la voz) y que están completamente por fuera de su mundo.

Como mi primo siempre fue a escuela para oyentes, siempre se manejó con la lectura de labios y nos entendíamos mediante la vocalización. Hace unos dos (¿o tres?) años empezó a ir a un liceo para sordos y a manejarse con lenguaje de señas. Fue un gran cambio para él porq ya no estaba "por fuera" de las cosas y encontró un lenguaje propio, con el que comunicarse naturalmente con sus nuevos amigos.

Yo viví ese cambio de forma muy especial: Una vez, en un cumpleaños él y sus amigos del liceo hablaban en lenguaje de señas y a mí (que aún no manejo el lenguaje) se me hacía extremadamente difícil seguir la conversación aunque mi primo y sus amigos se esforzaban por vocalizar de forma tal que yo entendiera. Realmente me sentí excluída del grupo, completamente por fuera. Pienso yo que es eso lo que deben sentir ellos, inmersos en un mundo pensado para oyentes, donde "todos" se comunican por el habla.

Me sigue sucediendo que frente a un sordo (que no sea mi primo o alguno de sus amigos, claro está) quedo como petrificada, no se bien cómo comunicarme y muchas veces me siento estúpida. Esto no me pasa por discriminación, ni porque piense que es una realidad "fuera de lo común", es simplemente no tener las herramientas adecuadas para poder comunicarse naturalmente con el otro.

Estaría bueno que todos los oyentes comprendiéramos que es también responsabilidad nuestra adaptarse a su mundo (por ejemplo, aprendiendo lenguaje de señas) y no esperar que simplemente se adapten a nosotros.

Espero que te sea útil.
Saludos!

Fernanda J.