31 julio 2009

PREMIO SIGMAR 2010

La Editorial Sigmar sigue apostando por la LIJ argentina, y lanzan su segundo concurso. ¡A ver si lo gana un lector de La vida con subtítulos! No se preocupen por mí, juro y rejuro que esta vez no voy a participar.
LANZAMIENTO BASES PREMIO SIGMAR DE LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL 2010
El día 20 de Julio, se realizó el lanzamiento de las bases correspondientes a la segunda edición del Premio Sigmar de Literatura Infantil y Juvenil 2010.
La convocatoria se encuentra abierta a autores argentinos, que presenten novelas o antologías de cuentos, dirigidos a lectores de entre 7 y 10 años y se recibirán originales hasta el 30 de octubre de 2009.
Los ganadores se darán a conocer públicamente durante la 36° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en abril de 2010.
En esta oportunidad, el jurado se encontrará conformado por la Prof. Elisa Boland, escritora y bibliotecaria, la Prof. Norma Huidobro, escritora, y la Prof. Alicia Salvi, especialista en literatura infantil.
Se otorgará un primer premio de $12.000 (pesos doce mil) y un segundo premio de $6.000 (pesos seis mil).
El Premio Sigmar constituye el premio de mayor dotación otorgado por una editorial argentina independiente a la creación de autores argentinos de Literatura Infantil y Juvenil.
Las bases se encuentran disponibles en
www.sigmar.com.ar. Para mayor información escribir a premiosigmar@sigmar.com.ar.

El Premio Sigmar de Literatura Infantil y Juvenil ha sido declarado de interés cultural por el Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires y el Ministerio de Cultura e Innovación de la provincia de Santa Fe.
Cuenta con el auspicio del Ministerio de Educación de la Nación, la Fundación El Libro, la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de la Argentina (ALIJA) y Foro 21.

Contacto: Florencia Converso, Responsable de comunicación. E mail:
fconverso@sigmar.com.ar . Tel.: 4381-2241

13 julio 2009

UN AUTOR ARGENTINO, POR FIN

En la última Feria del Libro me prometí comprar un libro de autor argentino. He despotricado más de una vez sobre la literatura argentina actual, pero en general lo hago sin saber, como cantidad de cosas que hago en la vida. Es decir: lo hago sin haber leído. Lo intenté. Juro que lo intenté. Empecé varios libros y ninguno lo pude terminar. En cuanto me doy cuenta de que mis ojos siguen leyendo, pero mi mente ya está repasando la lista del supermercado, ahí paro y el libro regresa a la librería sin miramientos.
Por otra parte, hay varias situaciones relacionadas con este grupo literario que me resultan antipáticas. A saber:
La mayoría de esos libros terminan a los seis meses de su apareción en la mesa de saldos, por lo cual no vale la pena gastar dinero por algo que en poco tiempo saldrá menos de la mitad. Además... si el libro termina su vida útil en la mesa de saldos... por algo será (ya vendré yo misma a cambiar esta línea cuando mi primer libro para adultos, que espero saldrá a fin de año, aparezca en la mesa de saldos. También voy a borrar esta aclaración, por supuesto).
Cantidad de estos autores más jóvenes que yo parecen ser meros personajes, que viven de presentación en presentación, blog en blog, instalación en instalación, lectura abierta en lectura abierta, y que se trenzan en rencillas cuyo objetivo, pienso yo, es aparecer en un recuadro de alguna revista cultural. Mucha exposición para poco contenido.
Pero a decir verdad, todo lo de arriba no deja de ser un prejuicio. O varios. O muchos.
Que dos o tres libros me hayan aburrido soberanamente no significa que todos los libros de autores argentinos sean malos. Para nada. No veo qué puede tener un autor inglés o uno norteamericano que no tenga uno argentino. Y por eso, vuelvo arriba, es que en esta última Feria del Libro me obligué a gastar parte de mi magrísimo presupuesto en un libro nuevo de autor argentino medianamente joven.
El elegido fue "Realidad", de Sergio Bizzio.
A medida que leo críticas, reseñas y escucho recomendaciones, voy anotando los títulos de libros que me gustaría leer/comprar. El de Bizzio estaba en la lista y no era muy caro. Y parecía prometer una historia más que un ejercicio de taller literario o una de esas cosas de metalenguaje combinadas con metaficción.
En definitiva, todo lo escrito arriba es sólo para decir que: me gustó. Y mucho. Lo comencé ayer a las 17 horas y para las 20 lo había terminado. No recupero mi fe en la literatura argentina actual, pero por lo menos he vuelto a pisar la iglesia.
Una buena historia, entretenida y bien escrita. A eso yo lo llamo literatura, sin necesidad de agregar el "meta".
Y como si el cosmos supiera que yo he vuelto a leer a un autor argentino, justo hoy sale en Clarín una entrevista a Bizzio sobre ese mismo libro. Todo lo que puedo agregar es: ¡qué suerte que lo leí ayer, y no sabía cómo pensaba, ni cómo se expresaba ni quién era!
Dicho esto, cierro el post, desinfecto el teclado y regreso a mi cuarentena literaria.