13 diciembre 2009

DIARIO DE NOVELA

Comencé a escribir una novela. No es la primera vez. Varias veces lo intenté y me quedé por el camino o la historia hizo así: creció, creció, creció, y pum, se terminó. Eso es un cuento.
Y la única novela que terminé (con trampa, organizada como cuentos que se van relacionando) es... absolutamente olvidable. Aunque algún día voy a rescatarla y hacerle RCP y pasarle suero y tal vez un par de choques eléctricos.

Pero esta vez... esta vez me parece que sí... que pinta para novela. Creo que encontré el tono justo, y me gusta. Estoy entusiasmada. Me fascina darme cuenta de que planeo cosas y luego la historia me lleva hacia otro lado. Todavía falta mucho, por supuesto, pero quién dice... si he podido publicar mi primer libro para adultos, ¿por qué no puedo escribir mi primera novela?

Momentos trascendentales como éstos merecen ser registrados. Por ello comencé a llevar un "Diario de la novela". Nada original. No soy el primer escritor que lo hace.

He aquí una parte del mismo. Que lo disfruten:

Día 1.
Por fin decidí el nombre de la protagonista, aunque dudo sobre su edad. Eso lo puedo corregir más adelante. Sí mantengo mi indecisión sobre el "decorado". Creo que no será en una selva, como lo planeé, porque se me complica mucho la historia. Me pregunto qué me dirá Apequeño si le digo que no lo llevo hoy a fútbol para seguir escribiendo. Le dije y me mandó a la reputa que me parió. Yo no le hablaba así a mi mamá. Mi mamá me hubiera dado vuelta la cara de un cachetazo. Yo en cambio lo dejo sin ver "Casi ángeles". Lo llevo.

Día 2.
Hoy me siento a escribir y pongo el solitario spider. Siempre me digo que voy a jugar una sola partida, pero luego no puedo parar hasta por lo menos ganar una. Y si gano de forma sencilla, tampoco me conformo. ¿Cuándo me animaré a jugar el nivel superior?

Día 3.
Los escritores que escriben novelas, ¿leen desde el principio cada vez que se sientan a escribir? Algo no me cierra... porque nunca voy a salir de la quinta página si cada vez corrijo las cuatro anteriores. Se me quemó la carne al horno. No sé para qué insisto con carne al horno si nunca me sale rica. Dura. Me sale durísima. En cambio lo que hago al wok sale bárbaro. Pero es más trabajo, porque te tenés que quedarte cocinando todo el tiempo. Apequeño no va a querer comer. Por suerte Amayor come lo que sea.

Día 4.
Llamó S. No va a venir a trabajar. Viene una vez a la semana ¡y falta! Me voy a suicidar y vuelvo.

Día 5.
Llama mi suegra para preguntar cómo están Agrande y Apequeño. Están bien, le digo. Me pregunta cómo está su hijo. Está bien, le digo, que lo llame. Me dice que ella lo llama pero que él no le cuenta nada. Le digo que a mí tampoco me cuenta nada y que ése es uno de los motivos por el cual nuestro matrimonio sigue funcionando. Me pregunta cómo están mis padres. Le digo que bien. No me pregunta cómo estoy yo. Le digo que hasta luego.

Día 6.
Escribo una página y luego viene Amayor y se me lanza sobre el teclado diciendo que si no alimenta a sus pececitos de noséqué juego se van a morir. Yo le digo que no alimenta nunca a sus jerbos de verdad, y que si no fuera por mí ya se hubieran muerto (bueno, uno se murió hace poquito pero no por falta de alimentación). Peleamos por la compu y él gana. Pierdo la página que escribí. No le permito ver "Casi ángeles". Él no parece desesperarse, como siempre. Sospecho. La novela terminó hace una semana y yo no me enteré. O sea que los vengo castigando todos los días al pedo.

Día 7.
Le puse nombre al resto de los personajes pero tengo que delinear qué corno hará cada uno en la historia. Por otra parte, si sigo escribiendo así, con ese estilo mío tan compacto, con las palabras justas, la novela se va a terminar en la página 20 y por lo tanto no será una novela. Me llama mi vieja. Me quedo charlando con ella y no escribo más.

Día 8.
Desde que S. faltó no limpié el baño. Pensar en eso me deprime y no puedo escribir, pero tampoco limpio el baño. Bah, le echo un chorrito de lavandina.

Día 9.
Hoy tengo uno de esos días "filosóficos". ¿Para qué escribo? ¿A quién le va a interesar lo que escribo? ¿Quién va a querer publicarlo? ¿Y si escribo mal? ¿Y si a nadie le gusta? Pienso en eso y sin darme cuenta pasa el día y hoy dan Dr. House.

Día 10.
Le digo a mi marido, decidida, que voy a escribir en la novela, como para que todos me dejen tranquila esta tarde. Pasa a mi lado y vé esta pantalla y me pregunta si es la novela. Le digo que no, que me estoy autoboicoteando.

9 comentarios:

amandastein dijo...

No sé que tal resultará la novela, pèro el Diario es buenísimo :-)

Un beso

Lucía dijo...

Soy una de esas lectoras anónimas que nunca comentan nada. Pero hoy hago una excepción porque me encanta lo que escribiste y quería decírtelo.

Te cuento que hasta hace un par de años, yo también escribía. Me veo totalmente reflejada en tus dudas, tus planteos, incluso en tu diario de la novela, que he llevado religiosamente para cada una de las mías (no sabía que era algo tan común).

Mucha suerte y felicitaciones por el blog.

LA ESFERA CULTURAL dijo...

Felicidades por tu blog. Nos permitimos hacernos eco del mismo en La Esfera Cultural en:

http://programalaesfera.blogspot.com/2009/12/consejos-literarios-seleccion-de-blog.html

Suerte.

www.laesferacultural.com

Produccion dijo...

¿Qué habrá sido de la vida de...? me condujo en vuelo directo desde el aeropuerto de san google hasta este blog. Supe desde que leí un poema de tu autoría que tenía una doble entrada (de arriba hacia abajo y en sentido inverso) que eras talentosa. Te leo y veo tu evolución: tu humor que reconoce la realidad para reirse de ella. Felicitaciones por el recorrido. Un beso. Diego

Verónica Sukaczer dijo...

¡Carajo! Ese poema lo escribí cuando tenía...¿16 años? Y sólo está en un libro que editó el taller literario al que concurría. ¡Así que exijo saber quién sos! So pena de... algo que ya se me va a ocurrir.

A.S dijo...

Decidir escribir una novela (o que una novela decida dejarse escribir por nosotros) es como adoptar un hijo/a más, o como tener un novio/a de más (y demandante además), es desocupar el 25% del cerebro para usarlo en la novela.
Ah, el cerebro no sabe que cuando te cagues de risa sola, o llores contrita mientras la estés escribiendo (o te la estés contando, que es lo mismo), el cerebro no sabe decía(y el cuore tampoco) que todas esas emociones que está procesando son ficcionales.

.
Y evitá importunar a tu familia directa comentando lo que vaya pasando en la novela; o al menos empezá la frase con "hoy en la novela escribí que..." de manera que no se enteren recién al final de tu relato que le prestaron atención a un hecho que nunca existió.

Suerte
la vas a necesitar

Pararrayos dijo...

Vero, me hiciste reír mucho, así que te pago el café próximo. Después publicás la novela y sus "apostillas".

Franco V

Silvina dijo...

Vero, soy una aficionada de la escritura, he comentazo a retomar esta pasion que hace unos buenos años deje, todavia no entiendo bien porque, me encanto tu blog, me senti totalmente identificada con el diario, si me permitis me gustaria mandarte algun escrito mio para me des tu opinion. Encantada de haberte encontrado.

Carla Grossi dijo...

me encantó el diario!!
no se si fue algo planeado, pero si no te va bien con la novela, estas asegurada con el diario! jeje

Te felicito nuevamente!!

Carla.