24 agosto 2009

IMAGÍNENSE (crónicas del Foro)




A los que nos gusta apasionadamente leer, también nos gusta hablar de lo que hemos leído. No de los títulos, no de los autores. Tampoco se trata de hacer una enorme lista de libros para competir con el otro, a ver quién ha leído más. Lo que queremos hacer es contar lo que hemos leído y no qué hemos leído.

Entonces...
Imagínense una enorme fiesta de la Lectura, así, con mayúsculas. Imagínense una enorme fiesta de la lectura en donde más de mil personas quieren hablar y oír hablar de leer.
Eso es el Foro Internacional por el fomento del Libro y de la Lectura, que desde hace 14 años se festeja en Resistencia, Chaco, organizado por la Fundación Mempo Giardinelli.

Entonces...
Imagínense que durante tres días, uno es invitado a vivir en el paraíso de la lectura. Un mundo al lado de este mundo de rutinas en donde todos tenemos hambre de conocimiento. Eso me dijeron y eso he dicho yo muchas veces: hambre.
Un hambre que nunca se calma y que por suerte no se parece en nada a ese otro hambre que también hay en Chaco y acá a la vuelta y en todas partes.
Un hambre que es puro placer.

Ahora bien. Imagínense que por primera vez en sus vidas, en que siempre han sido espectadores y no protagonistas, en que todo cuesta tanto y cada vez hay que pagar el derecho de piso... los invitan a ser parte. A jugar a ser ese alguien que siempre soñamos ser. Imagínense que todo eso que sienten que tienen para compartir, para dar, de pronto pueden darlo. Hay destinatario. Qué digo, mil destinatarios.

Imagínense que de pronto se transforman en lectura. Son lectura. Son parte de la fiesta.

Resistencia, Chaco, 19 al 22 de agosto.
En el vuelo estamos todos pero no nos encontramos. Yo miro por la ventanilla. Me encanta volar y por suerte no temo tanto volar. En el vuelo repaso quién voy a ser. No porque sufra de varias personalidades, sino porque esa chica (yo digo chica, aunque ya me digan señora) que escribe sola en su casa mientras sus niños la interrumpen a cada rato, que no conoce a otros escritores (salvo a uno), que va de casa a la editorial y de la editorial a casa y que durante semanas no sale para otra cosa que buscar y llevar niños y hacer compras, de pronto va a transformarse. Escritora a tiempo completo junto a otros escritores a quienes jamás soñó con conocer más que en el papel. Escritora con permiso de sentirse escritora. Si a uno lo valoraran tanto cada día como yo me sentí valorada en esos tres días ... ¡cuántos ansiolíticos nos ahorraríamos!

Estoy en el vuelo, digo. Mi mamá me dijo antes de salir que cuide mi humor negro, que a veces cae desubicado. Mi marido me dijo que ojo con los escritores del sexo masculino. Yo lo único que quiero es disfrutar y sentir que puedo devolver la inversión que la Fundación realizó en mí (aunque se me escape algo de sátira o juegue a la seducción verbal).

Llegamos y todo comienza a ritmo vertiginoso. Hotel maravilloso, presentaciones soñadas, la inaguración en el Domo con Giardinelli discurseando y tanta gente que quiere estar para leer.

Mempo Giardinelli me publicó mi primer cuento en la revista Puro Cuento, en la sección Taller abierto. Ahora que vuelvo a verlo, muchos pero muchos años después de la última vez que nos vimos (¿me verá muy vieja?) pienso que he hecho un gran camino para llegar allí, desde ese primer cuento, y que él me considere para estar de este lado de la fiesta, que crea que puedo, me honra, me llena de emoción, me hace sentir a la vez muy pequeña y grande.

Imagínense que de pronto comienzan, no saben muy bien cómo, a compartir almuerzos, meriendas, chistes, bromas, consejos, historias, confidencias, risas, con escritores como Gustavo Roldán, Guillermo Saccomano, Vicente Battista, Laura Roldán, Laura Devetach, Elsa Osorio, Eduardo Sacheri, Liliana Bodoc, María Cristina Ramos, Pablo de Santis, Angélica Gorodischer. ¡Angélica Gorodischer! Le cuento, a Angélica, que cuando viajé a la Antártida, me llevé "Kalpa imperial" como libro para las noches heladas.

Así debe ser el cielo de los escritores, dije, y tenía razón. Así debe ser el cielo de los escritores, y yo pude pispearlo por un rato. Espero que me toque.

Imagínense mesas redondas y talleres y tertulias literarias, unas tras otras, sin pausa. Vamos a una escuela y ya nos están buscando para ir a otro sitio, y todo se disfruta. Todo está repleto de gente que quiere disfrutar con uno.

Imagínense que pueden optar libremente entre un taller de narrativa con Saccomano, uno de bibliotecología con Raquel (una bibliotecóloga con quien la pasé bárbaro), uno de policiales con Battista, o de promoción de la lectura con varios otros, o el de Logogenia conmigo. Dos mañanas, de 9 a 12 de talleres, y las tardes para las mesas redondas.

A mí me toca la mesa "La lectura, lugar de encuentro con lo otro y con los otros" , junto a Osorio, Saccomano y Ana Guillot. ¿Qué hago yo allí? Por supuesto, hablo de la lectura y la sordera. De mi historia y de la de los chicos sordos que no pueden leer porque no poseen competencia lingüística.
Cuando cada uno termina su lectura, caen los papelitos con preguntas. Yo pensaba que a mí nadie me iba a preguntar nada, pero empiezo a coleccionar papelitos como si tuviera apuro para llenar el álbum. Es porque hay hambre. Hambre de saber, y a mí me tocó el fantástico papel de hablar de algo que la gran mayoría no conoce.

Lo mismo en la escuela. Soy la primera escritora, en los catorce años del Foro, que visita una escuela especial. Voy a una escuela de chicos y adultos sordos y el recibimiento es maravillosamente especial, aunque aquí use la palabra de otro modo. Con traducción simultánea en lengua de señas, cuento todo y me preguntan de todo. Quieren saber quién soy, qué hago, cómo lo hago, si escucho mucho o poco, si hablo LSA o no, si tengo amigos sordos u oyentes, si fui a una escuela común, si escribo de lo que sé o de lo que imagino. El tiempo pasa. Sé que afuera hay un remise esperando para llevarme a otro lado pero que espere, mientras haya preguntas y ganas y hambre, yo me quedo.

Bibiana me acompaña a todos lados. Bibiana es una de las colaboradoras de la Fundación (que funciona gracias a tantos voluntarios) y yo estoy a su cargo. Bibiana es profesora de sordos y entiendo que me haya elegido a mí. Ella me lleva, me espera, me trae, me traduce cuando no escucho, me consigue lo que necesito, me trae agua aunque no le pida.

Imagínense que están a cientos de kilómetros de casa, en una ciudad que no conocen y no parece gran cosa, rodeados de personas también desconocidas, yendo de un lado a otro sin descanso, casi sin dormir porque todo es tan apabullante y fuerte que la cabeza no se desconecta, un rato en una escuela con más de cincuenta personas, luego en un taller con treinta, más tarde en el Domo con mil y pico... y sin embargo, se sienten en casa. Porque lo que nos une a todos es esas ganas de leer que, por lo menos a mí, siempre me salvó cuando necesité ser salvada.

En Chaco y por la lectura. A todos los que me preguntaron ¿y por qué en Chaco?, les respondo: ¿y por qué no?

Dicen que el próximo, el 15° Foro, se viene con todo. Que será más fiesta todavía que esta fiesta. Ojalá yo pueda estar otra vez. Ojalá fueran también los que me preguntaron ¿por qué en Chaco? porque la verdad es que en Buenos Aires nunca hubo una fiesta así.

Imagínense que vuelven con más hambre de lectura, con más ganas de conocimiento, con una alegría inmensa, con la sensación de que vivieron algo especial, algo único. Que se anotaron los nombres de varios autores que no leyeron pero que ahora deben -quieren- leer.
Imagínense que un chico que no había leído, de pronto empieza a leer.

Imagínense que todo cobra sentido.

6 comentarios:

Pararrayos dijo...

Vero, muy buena tu crónica y me alegro que todo haya salido tan bien. Qué linda campera tenés. Beso.
FV

A.S dijo...

Verónica, se nota que volviste volada (y no por tanto avión).
La trayectoria fue la que te llevó allí (y no la pedestre ruta aérea)

Un saludo.

Verónica Sukaczer dijo...

Mi estimado F.V alias Pararrayos: el año que viene usted tiene que estar ahí. Empiece lobby.

Mi estimado Andrés: yo no creo en las trayectorias, creo que en los trayectos. El mío de hoy es casa-escuela. Mañana: casa-escuela-casa-Coto. Así es la vida, una serie de trayectos.

Gracias por acompañarme.

jc dijo...

Querida Verónica: muy emocionante tu crónica, qué ganas de volver al Chaco para encontrarte de nuevo y conversar sobre este proyecto tan hermoso que es ayudar a las personas a transformarse en lectores para la vida. Un abrazo desde Santiago de Chile.

Alberto dijo...

Como para entusiasmarse y agendarlo para el año qu viene. Muy buena la cronica y siempre interesantes tus post.

Alcides dijo...

Excelente crónica Verónica, realmente es muy emocionante escucharte.Estuve esos días en el Domo del Centenario, fue muy bueno todo.
Te dejo la dire del blog de la biblioteca en donde trabajo.http://bibliotecaelespinillo.blogspot.com/