30 junio 2009

LA GRIPE QUE NOS PARIÓ

Voy a votar. Hay varias mesas y no estoy registrada en ninguna. Enfilo hacia la que no tiene cola.
-¿Acá es por la gripe? -pregunto.
La mujer, sola detrás del escritorio, levanta la vista. Se la nota cansada. Usa barbijo, y me hace una seña para que me ponga el mío.
-No, no, soy sorda -le explico.
Ella me mirá así y se pone guantes descartables (se toma su tiempo) sólo para agarrar una birome y escribir en un bloc:
¿Gripe aviar?
-No... gripe porcina busco. ¿Lo de la gripe aviar no pasó ya?
Me mira como diciéndome que nada pasa y sin decir palabra, me señala lo que temía, la mesa en la que hay una cola larguísima.
-Gracias -le digo, y me coloco en las manos una gota de alcohol en gel que hay sobre su escritorio, teniendo mucho cuidado en lavarme bien la yema del índice derecho que fue, justamente, el que apretó el cosito del pomo.
Me coloco en la cola. Todos tienen barbijo. Algunos guante descartables, me fijo. Y uno hasta bata de cirujano. Me coloco en la cola, digo, e instantáneamente, como si funcionara a resortes, un gendarme con barbijo se me planta a medio milímetro. Yo no creo que a esa distancia su barbijo sirva de mucho, pero por experiencia sé que a los gendarmes no hay que decirles esas cosas.
-¡Barjhibr! -creo que dice.
Yo sonrío, con esa paciencia zen que me surge en circunstancias en que sé, que me pondré pedagógicamente insoportable.
-Soy hipoacúsica -digo y enseguida aclaro: -sorda. Si me habla con barbijo jamás podremos entendernos.
Él no reacciona. Yo la sigo:
-Leo los labios -le digo.
A los gendarmes no les gustan las situaciones que se escapan del protocolo. Tampoco lo que no les han explicado. Tampoco que les expliquen. En realidad hay pocas cosas de los civiles que les gusten.
A todo esto la gente de la cola me está mirando. Me están mirando mal. Y me mirán más mal porque yo tengo la osadía de moquear. Sin barbijo. Moquear y toser un poco y, para colmo, taparme la boca con la mano.
Se hace un vacío a mi alrededor de metro y medio de radio.
-Soy alérgica -me excuso. Y es verdad: soy alérgica. Pero en este momento soy una criminal. Una asesina serial. Una amenaza para la humanidad. Una terrorista viral.
El gendarme llama a otro gendarme y se hablan a través de sus barbijos.
Uno dice: -Hiuriaq mirjiae bjriae.
El otro responde: -Piureah niruiae moraer.
Por fin el primero me señala un último escritorio, al final del final.
Lo sé. Me han desterrado.
En el último escritorio atiende un viejito. Los viejitos me parecen manejables. Una porque son viejitos, otra porque no sé por qué, siempre les he caído bien. A veces demasiado bien. Pero ése es tema para otra historia.
Yo sonrío, porque mi primera táctica para manejar viejitos es sonreír.
-Me mandaron acá -digo buscando complicidad.
El tipo va a sonreír, me parece, pero en cambio me escupe.
Literalmente: tose con una flema así, estornuda al mismo tiempo y me escupe completa. Estoy segura de que me acaba de bañar con cada partícula de virus que le quedaba en su cuerpo viejo.
Luego se pasa la mano por la nariz, enjuagándosela, y enseguida me la extiende. La mano.
Yo ya estoy jugada. Lo saludo.
-¿Fiebre? -me pregunta.
-Nada.
-Los barbijos no sirven -dice- yo fui médico en África, con el ébola. Yo lo sé.
-Supongo que lo sabe muy bien entonces -le digo.
-Ésos son unos idiotas -agrega, señalando las otras mesas.
Yo sonrío. Supongo que me quedan 48 horas de vida, y posiblemente las pase con el viejito. Mejor llevarnos bien.
-¿Acá es por la porcina? -dudo.
-Gripe A -me corrige.
-¿Qué puedo votar?
-Emergencia sanitaria sí o no.
-¿Si voto sí, incluye vacaciones extras?
-Sí.
-No, no sé qué voy a hacer un mes en casa con mis chicos. Al final terminan juntándose con otros y es más peligroso.
-¿Vota no?
-No sé... yo soy medio fatalista, ¿vio? Lo que tenga que pasar, pasará.
-Yo estuve en África con el ébola -me dice.
-Entonces lo sabe bien.
-¿Va a votar? -me apura, como si hubiera alguien detrás mío.
-¿Es obligatorio?
-No.
-¿Qué otra cosa puedo votar?
El viejito lee:
-Uso de barbijo.
-¡No! -salto.
-Vacaciones extendidas.
-No...
-Cierre de shoppings.
-¡No por Dios!
-Espectáculos públicos.
-Eso no me importa... total nunca vamos a ningún lado...
-Postergar elecciones políticas.
-Pero si votamos el domingo...
-Las próximas.
-Ah... ahora los que ganaron no se quieren mover de la banca...
-Nada más.
Finalmente, voto.
Al terminar pienso en lavarme las manos con alcohol, pero para qué, tendría que bañarme completa.
Me despido del viejito y regreso por donde vine. La gente de la cola larga me vuelve a mirar de mala manera. Una señora se acerca, piadosa, y me entrega un barbijo que tiene de más. Yo lo rechazo. Entonces algo comienza a suceder. La cola se mueve. Me miran. Se acercan. Yo corro. Paso a toda velocidad por delante de la mesa de la gripe aviar, por delante del gendarme que... ¿me apunta? Salgo de la escuela. La calle está vacía. Seguro que esta noche pasan en la tele alguna película sobre epidemias mortales, pienso.
Vuelvo a toser por el polen en el ambiente. Y entonces aparecen. Desde la escuela, las esquinas, los comercios, los edificios. Están embarbijados. Me señalan. Yo me quedo quieta y muda y por un momento los desconcierto. Pero la tos (una tosecita de morondanga) me surge del alma y ellos vuelven a notarme. Uno de la escuela trae el cuerpo del viejito. Le clavaron el cosito del pomo del alcohol en la yugular.
Estoy rodeada. Se terminó. Y todo por no querer usar barbijo, me digo, qué pelotudez. Eso es lo que pasa con las pandemias, medito por última vez, a cinco los mata el virus, y al resto la ignorancia y la psicosis.
De pronto se me ocurre algo. Meto la mano en el bolsillo del abrigo y la saco llena de miguitas de galletitas chocolinas que mi hijo menor guarda en todos lados para emergencias.
-¡Antrax! -grito. -¡Antrax!
Se hace un silencio. Amenazadores, me abren un camino. Yo doy un paso
Y entonces me cae un barbijo. Y otro. Y otro. Y miles.
Me hace acordar a la película "Brazil", la escena de las hojas.
Siguen cayendo barbijos y sé que voy a desaparecer debajo de ellos.

3 comentarios:

Ivana Carina dijo...

La verdad que te admiro la capacidad que tenés para crear una historia GENIAL!!

Esta y tu "Doctora Casa" en mi top five!!!!

Y si, sé que es un tema serio, pero deberían venir barbijos transparentes no? Digo, así no tendrías problemas para entendernos....

Sos una genia!!!

Lo de los barbijos y la comparación de la película Brazil: perfecta! jeje!
Es más, me la imaginé! jaja!


Besotes!!!

Pea dijo...

Realmente no sirven esas cosas ... ademas, en cierta forma es mejor que nos de y asi quedamos inmuunes.
Tengo un centenar de conocidos que ya tuvieron la porcina y estan vivitos y coleando ... la gente que se murió es por sus defensas muy bajas por mala alimentacion, culpa de ellos. .. O embarazadas que ahi nada que hacer en realidad.
Muy buena =)

A.S dijo...

Tosí de la risa. (en el codo, por supuesto)

Andrés Sobico