Hubo un día en que tenía un hall de entrada. Pero ya no tengo hall de entrada.
Hubo un día en que tenía un comedor. Pero ya no tengo comedor.
Y de a poco me van echando de mi casa. Hoy me llevaré notebook al hombro, libro (estoy leyendo "Una serie de catastróficas desdichas. El hospital hostil", de regreso a las fuentes) y partiré a donde el camino lo indique.
De ninguna manera abandono blog, pero pido licencia por tres semanas.
Están pintando mi depto. Y lijándolo. Y puliéndolo. Y plastificándolo. Y empapelándolo. Y quitándole alfombra. Y poniéndole piso nuevo. Y todo eso por el monto de dos premios literarios obtenidos el año pasado.
Así que será hasta prontito en depto. viejo con cara nueva. Si es que sobrevivo.