Como el infeliz de La Mosca o el verde del Increíble Hulk, un accidente producto del azar provocó cambios en mi estructura molecular y, por lo tanto, ya no lo soy la misma. Ésta es mi forma de aceptarlo, de entenderlo. No deseo ir por la vida con una personalidad pública y otra oculta y peligrosa. No quiero tener que inventarme nombres ridículos ni quedarme en ropa interior cada vez que la mutación se active.
Por otra parte, a cada momento me doy cuenta de que no hace falta un estímulo externo para convertirme en esa otra cosa. Ya soy yo. Es parte de mí. Soy ella y sigo siendo yo.
He mutado.
Todo comenzó por una carta que envié a un diario y fue publicada en el año 06. Por esa carta, me quiso conocer una persona. Esa persona quiso que conociera a otra persona. Esa otra persona me propuso que hiciera algo. Yo, ingenua, lo hice. Las consecuencias están a la vista.
Antes yo leía y escribía ficción. Me dejé maravillar con libros como "Nunca me abandones" de Ishiguro o "En picado" de Hornby. Leí "Eres una bestia, Viskovitz" de Boffa, y escribí un libro de cuentos para niños inspirado en ese libro. Estaba en mi elemento.
Pero entonces sucedió todo lo de arriba y muté.
Los últimos libros que he leído, y los que tengo en parrilla para leer son:
"Leo pero no comprendo, estrategias de comprensión lectora".
"El mundo de las palabras" de Steven Pinker.
"Manual de gramática del español" de Ángela di Tullio.
"Un antropólogo en Marte" de Oliver Sacks.
"El instinto del lenguaje" de Steven Pinker.
"Deficiencia auditiva, guía para profesionales y padres".
"La arquitectura del lenguaje" de Noam Chomsky.
"La palabra complementada" de Torres Monreal.
"El conocimiento del lenguaje" de Noam Chomsky.
"Reglas y representaciones" de Noam Chomsky
además de una cantidad inusitada de apuntes, tesis y trabajos varios.
Antes leía cosas como:
"Nacer no es nunca una experiencia agradable, pero para nosotros fue un cuarto de hora horrible. Tras habernos parido bruscamente, mamá nos miró y con repugnancia y empezó por decir:
-¡Malditos monstruos, obra del demonio, criaturas infames!
Ahora leo cosas como:"La subindización, superindización y la coindización desempeñan un papel fundamental en la denominada Teoría de la Rección y del Ligamento (RL). La relación de ligamentos (anáfora-antecedente-etc) se expresan en términos de cosubindización, en cuanto las relaciones de no-ligamento (como la de un sujeto expletivo y la cláusula extrapuesta) y la concordancia del sujeto lo hacen basándose a la cosuperindización".
¿Lo entiendo? Quiero creer que sí. (Bueno, no. No lo de arriba por lo menos. Lo de arriba es un conglomerado de palabras que alguien inventó y unió con el fin de parecer muy inteligente. Por lo menos, más inteligente que yo). Espero que la mutación incluya por lo menos una guía rápida o un listado de palabras difíciles. ¿Acaso el Increíble Hulk comprendía el por qué de su pérdida de calzado? ¿Entendía el de La Mosca su apetito de excrementos? No, uno no comprende, aunque a veces luche contra la mutación.
Ayer, sin ir más lejos, comencé a leer en forma compulsiva una novelita entretenida. Como cuando voy corriendo a la heladera y tomo un sorbo de coca directo de la botella.
Pero por lo menos, la mutación me está haciendo una persona bastante más formada. (Y dicho sea de paso, no tiene nada que ver estudiar a los 18 que estudiar a los plinplin, con todo el conocimiento que uno lleva encima, la experiencia de vida, y el cerebro en el cénit de sus posibilidades biológicas).
Existen otros casos de mutaciones en el mundillo literario.
Modelos, cantantes y actrices que mutan en escritoras. Escritores serios que mutan en gurús de autoayuda. Gurús de autoayuda que mutan en modelos. Presentadores de TV que mutan en conferencistas vía libro publicado. Bloggers que mutan en escritores y escritores que mutan en bloggers (ése ya es un clásico). Escritores de culto que mutan en autores de poemas apócrifos. Personas que vivieron un hecho traumático que mutan en autores de libros que ayudan a superar hechos traumáticos. Buenas escritoras que no venden que mutan en escritoras de chicklit. Escritores que mutan en autores de libros para niños cuando la literatura infantil se pone de moda y vende muy bien.
No nos une el amor, sino el espanto, hubiera dicho el maestro. Y es cierto. Nos unen nuestras monstruosidades, nuestra diferencia, nuestra caída estrepitosa en una forma nueva y desconocida.
Soy yo. Pero ya no lo soy. No sé si despedirme o presentarme. No sé si es por un tiempo o para siempre. No sé si es un paso a otra cosa que todavía no conozco. Lo digo y lo cuento por las dudas. No vaya a suceder que me pierda y un día no logre siquiera encontrar el camino hasta este blog. O peor, comience a escribir sobre semántica.