30 junio 2008

SE BUSCA

Siento que es el momento. Lo dice el horóscopo. Es hora de tener una página. Un http://www.veronicasukaczer.com.ar/; que reúna todo lo que anda desparramado por la red.
¿Quién de ustedes hace páginas web? ¿Y quién cobra muy barato a escritores pobres? Y miren que quiero con dibujitos y linkcitos y maripositas que vuelen y cositas. (Me gusta la página de J.K.Rowling por ejemplo, pero supongo que ella no tuvo problemas en pagar lo que le pidieron).
(Una vez fantaseé con que viajaba al pasado, antes de la era Harry Potter, y escribía el argumento de los siete tomos. No era necesario escribir las novelas. Sólo los nombres, ideas, giros, etc, etc. Lo registraba, por supuesto. Y al regresar al presente, denunciaba a Rowling por plagio, y arreglaba por una importantísima suma fuera de juicio y le permitía mantener su nombre en los libros. Todo era muy poco ético, por supuesto. Y yo le contaba a Rowling cómo había logrado estafarla, porque total nadie podía probarlo, y después ella escribía una saga sobre una chica que viaja por el tiempo y se hacía aún más multimillonaria. Pero yo feliz con mis cinco milloncitos y mis libros con tiradas de mil ejemplares. Esto no viene a cuenta de nada, pero como es mi blog lo quería poner).

19 junio 2008

ME VOY A MORIR

6.30. Me despierta la TV, que está programada para encenderse a esa hora. Como buena sorda que soy, no me sirven los despertadores comunes que hacen tilín tilín, y en cambio me despierta cualquier cambio mínimo en la luz ambiente o movimientos a mi alrededor. La TV se enciende en un canal de noticias, y entre el stress agudo que me provoca saber qué sucede en el mundo y la lectura de la temperatura que tendré que afrontar, pierdo 35 minutos de vida.
6.35. Lleno una taza con leche de sachet de segunda marca de un reconocido supermercado, que estoy segura que lo que menos tiene, es leche. Le echo un cuarto de cucharadita de café instántáneo (¡veneno! dijo el gastroenterólogo de mi marido) y dos cucharitas de azúcar. Lo caliento en el microondas 1 minuto exacto. Entre sustancias extrañas y seguramente nocivas, y ondas, pierdo 48 minutos de vida.
6.46. Voy al baño. Un estudio dice que el papel higiénico está fabricado con desechos que uno jamás desearía cerca de su culo, en circunstancias normales. Basura, vidrios, etc. Pierdo 3 minutos de vida.
6.54 Me baño. Utilizo shampoo y enjuague de marca de precio intermedio que posiblemente me estén dañando el cuero cabelludo a la vez que se filtran por los capilares para ingresar a mi torrente sanguíneo. Me gusta la ducha bien caliente. Pierdo 5 minutos de vida.
7.10 Despierto a mi marido y a mis niños. Es normal que los niños refunfuñen y tarden en levantarse, y que finalmente lo hagan bajo queja. Los míos, en cambio, cada mañana deciden firmemente abandonar sus estudios. En su afán de ganar esa batalla, me tiran desde las almohadas hasta cualquier cosa que tengan a mano. Los gritos, la histeria, el malhumor, me hacen perder 53 minutos de vida.
7.55 Logramos salir hacia la escuela, a pesar de que el horario de ingreso es 7.50. (El establecimiento educativo queda a dos cuadras y media de nuestro hogar). No me abrigo. En general me pongo un pantalón y una campera sobre el mismo camisón y/o pijama, y amenazo a mis niños con mostrarles a sus amigos que su madre va así a la escuela. El frío, agregado al smog de la mañana, la cuadra repleta de plátanos (y yo soy alérgica) y la tensión que pongo en lograr que nadie pise caca canina, más el peso de dos mochilas a rueditas me quitan 1 hora y 13 minutos de vida.
8.20. Regreso a mi hogar. Enciendo mi celular. Otra nota aparecida los últimos días en un medio de comunicación informa que todavía existen dudas de si el celular nos provocará o no cáncer cerebral a largo plazo. Aconseja no utilizarlo en demasía y no llevarlo sobre el cuerpo. Descubro que ya llevo perdidos como 5 años y medio de vida.
8.22 Realizo las tareas del hogar utilizando productos químicos con cantidad de advertencias y sin guantes. Hubo una época en que leía las etiquetas con atención. Mi inteligencia actual (tal vez menguada por los vapores que despiden tales elementos) ha decidido limpiar y listo. Pierdo 8 minutos de vida ya que no es mucho lo que repaso. El resto se lo dejo a la señora que viene una vez por semana, y que es responsable de su propia vida.
9.23. Primera llamada de mi suegra del día. Pierdo 6 horas y cuarto de vida.
9.30 Enciendo la notebook, que continuará trabajando hasta que termine el día. Por obra de sus rayos, ondas y campos magnéticos pierdo 1 hora y 54 minutos de vida.
13. Preparo el almuerzo. Ravioles de pollo y verdura del mismo supermercado de arriba. Sé si ninguna duda de que están hechos con las sobras de las sobras de las sobras de los pollos y las verduras que utilizan en el sector de comidas preparadas, más las verduras que no estaban aptas para el consumo humano. Los cocino en una olla de teflón que ha perdido el recubrimiento en varios sectores. Mientras mi hijo menor y yo las comemos con manteca de segunda marca dura como pan viejo, mi hijo mayor las prefiere con salsa. Abro una lata de salsa fileto y la tiro sobre sus ravioles. Otro artículo que me llegó por Internet trata sobre las salsas, e indica claramente qué desgracias lleva cada marca. Tomamos agua de la canilla con jugo que viene en forma de polvito. Pierdo 2 horas y 9 minutos de vida, pero además le quité unos 55 minutos de vida a mi hijo mayor.
14.30 Duermo 20 minutos de siesta. Recupero 3 minutos de vida. Al descansar, soy conciente de los problemas del día y se hacen potentes los acúfenos que me acompañan desde siempre. La tensión que me provoca esto me hace perder 46 minutos de vida.
15.42 Se produce una situación de emergencia: frente a mi PC recibo una llamada telefónica, respondo un mensaje de texto, tomo un café capuccino instantáneo con un chorrito de edulcorante químico, uno de mis hijos se acerca con un juguete con sus pilas notoriamente sulfatadas, recuerdo -y no sé por qué en este momento- que tengo saldo en rojo en la cuenta bancaria y la señora que limpia una vez a la semana (y que es quien me ha llamado) me avisa que no va a poder venir, y mi hijo mayor tose sin vergüenza en la cara. Pierdo 2 días y 54 minutos de vida.
16.30 Preparo la merienda. Decido que el té no me acortará la vida, aunque sí es posible que lo hagan las galletitas y sus grasas trans. Pierdo 5 minutos de vida.
17. Llevo a mis hijos a sus actividades. Cargo nafta. Los vapores me quitan 8 minutos de vida. El caos del tránsito en cambio, me restan 48 minutos.
21.30 Debido al stress de la vida cotidiana, mi sueño es liviano y frágil. Es decir, duermo, pero pensando en que me olvidé de comprar un mapa de Argentina con división política, o que hace falta queso rallado, o repito un estribillo malo como el de jugo de tomate frío con el que mis hijos me han estado taladrando el cerebro. Por eso ingiero una conocida droga legal y recetada por el profesional correspondiente, para poder descansar y tener períodos de sueños REM y esas cosas reparadoras. Pierdo 56 minutos de vida.
23.30 La droga hace efecto. Los niños están dormidos. Mi marido frente a su computadora matando terroristas.
Me pregunto cuánto me quedará de vida.


13 junio 2008

DÍA DEL ESCRITORcito

Mi hijo mayor, 9 años, 4to. grado, tuvo que escribir su primera "composición oficial". Mi hijo le huye a ese tipo de deberes (en realidad a cualquiera) así que obviamente me pidió que la escribiera yo. Yo dije que no. No voy a relatar todo lo que sigue, habitualmente, luego de un no, pero digamos que aquí vivimos cada día un día D. Finalmente aceptó su responsabilidad y yo ofrecí orientación: teniendo en cuenta que el niño en cuestión es un gran fabulador, le dije que se olvidara de todo eso de "escribir un cuento" que asusta tanto, y simplemente contara la historia que tenía en su cabeza, igual que me cuenta cosas a mí. Y ya sobre sus ideas, le hice un pequeñísimo cuadro para que pudiera seguir una estructura. El resultado le gustó. Le pusieron sobresaliente y eso lo motivó. Y me pidió que se lo publicara. Así que para festejar el día del escritor... de tal palo, tal astilla.
Pueden dejarle mensajes, y yo se los pasaré (no le ofrezco este blog como lectura habitual, sólo sabe que lo escribo). Al terminar, unas oraciones originales robadas del cuaderno de clase del menor, 7 años, 2do. grado.

ESCRITORcito MAYOR
(Copia textual del original)
En las oscuridades del infierno hay 9 personas que se destacan: "El demoño" (A2) y los buenos, A1, Ivan, Rulo, Yoni, Nico, Mati, Eze, Agus y Lautaro. Su objetivo es vencer al demoño para que yo, A1., no me transforme en el 3ero. "Demoño".
Claro, cada uno tiene un poder: A2, el poder de llevarte al infierno. A1, el poder de la viseon de rayos X, de rayos y de leer mentes. Iván lanza figus de la mano como Rulo. Yoni la super fuerza, como Agus y Lautaro. Nico se infla y Eze lo que dibuja aparece en la vida. Y Mati la agilidad y/o la super velocidad.
Entonces yo y mis amigos vamos a vencer a A2. Pero A2 estaba preparado, entonces mandó a sus amigos.
Primer problema Nico se encuentra con Ronald y se infla, pero Ronald lo pincha con una aguja.
2do. Eze se encuentra con Manuel pero antes de que el dibuje algo, ¡plaf! rompe su cuaderno.
3ero. a Iván lo atrapa Thiago y le saca el pegamento a sus figus y lo mismo le pasa a Rulo.
4to. a Yoni lo mandan a direxión, Lautaro ve a Palacio y lo sige asta la trampa y a Agus lo castigan por 1 semana.
Bueno solo quedabamos Mati y yo, pero no faltaba tanto para que Pedro lo desafíe a una carrera y ¡plaf! le había desatado los cordones.
Haí estaba yo mirando fijante a A2. Entonces luchamos pero los dos caimos. Hicimos un trato: el no llevaba mas personas buenas al infierno, pero yo le daba la tele para siempre (shhhh era mentira) a y además tenía que llevarse a Cristina y obligar a todos que yo sea presidente.
FIN
(Nota del editor: por cuestiones de seguridad se quitaron los nombres de los niños. A1 es él mismo, y A2 es... el hermano menor).

ESCRITORcito MENOR
Una vez vi una mariposa volando en la lluvia.
Una vez vi una foca en la ciudad porque llovia.

12 junio 2008

AMIGO DE LA CASA

Vuelve un clásico de Marcelo di Marco: Taller de corte y corrección.
El mejor aliado del escritor y el tallerista.Bajo el sello DEBOLS!LLO, el grupo editorial Random House Mondadori acaba de lanzar la 4ta. edición de esta extraordinaria guía para la creación literaria. A pedido del público y en versión actualizada, la obra de Marcelo di Marco vuelve a las librerías después de cosechar entusiastas elogios de los lectores y la crítica. Ampliamente recomendado y difundido por los más prestigiosos escritores, coordinadores de talleres de escritura, docentes y especialistas en medios y comunicación, Taller de corte y corrección no puede faltar en el cajón de las herramientas de quienes buscan escribir bien, mejor y con mayor libertad.Al mismo tiempo, el grupo editor ha publicado en el sello Sudamericana Joven las terceras ediciones de Atreverse a escribir. Prácticas y claves para arrancar de una vez por todas y Atreverse a corregir. Trucos y secretos del texto bien escrito. Ambos libros fueron escritos por Marcelo di Marco en coautoría con la especialista Nomi Pendzik.
Más información en
http://www.elaleph.com/marcelodimarco.
Una excelente guía para la redacción literaria.

02 junio 2008

LOGOGENIA

Me inicio en el ejercicio de la logogenia, un método de desarrollo de la competencia lingüística para niños sordos, que estudié en Salta con la primera logogenista argentina, Dra. Patricia Salas.
La logogenia fue creada por la lingüista Bruna Radelli, utilizando como base la gramática generativa de Chomsky, y se practica desde hace aproximadamente diez años en varios países de Sudamérica, España, Portugal e Italia.

Un niño oyente vive dos años inmerso en su lengua antes de comenzar a hablarla. Y luego, y sin que nadie se lo haya enseñado, nos asombra con construcciones lingüísticas que nunca hemos pronunciado a su lado. Ha adquirido su lengua. Los niños sordos no siempre logran desarrollar esta capacidad biológica. La logogenia busca sustituir el estímulo oral por el estímulo visual, lo hablado por lo escrito, para exponer al niño a la lengua.
La logogenia no es un método de enseñanza.
No es un método de lectura.
No es un método de comunicación.
No importa si el niño se comunica en forma oral o por lengua de signos.
Lo que importa es que los niños sordos no logran alcanzar niveles adecuados de comprensión lectora. No entienden lo que leen (los libros de texto, las consignas escolares, el diario, un cuento, Internet), y por ello, no leen . A medida que crecen, esta situación produce fracaso académico, laboral, y la imposibilidad de continuar aprendiendo.

Los logogenistas trabajamos atendiendo a un alumno por vez, varias veces a la semana. Nuestra herramienta es el "par mínimo", oraciones que ponen de manifiesto un contraste gramatical.
Por ejemplo:
Dame un lápiz.
Dame ese lápiz.
Dame los lápices.
Dame muchos lápices.
"Para comprender la diferencia entre estas oraciones no es suficiente conocer el significado de las palabras que las componene, sino es necesario ver también la información sintáctica que contienen. Esta es la información no lexical que es transmitida por medio de la estructura de la oración misma". (Bruna Radelli).

Pues bien, seré la primera logogenista de Buenos Aires, lo cual implica dar a conocer una práctica o terapia nueva. Con gusto responderé a cualquier consulta que quieran hacerme.
Si conocen a algún niño que pueda beneficiarse con la logogenia, pueden enviarle mi mails a sus padres.
i alguien desea estudiar logogenia, junto a la Dra. Salas (ambas poseemos el extraño honor de ser las únicas logogenistas hipoacúsicas) estamos planeando la posibilidad de dictar el diplomado en la ciudad de Buenos Aires el próximo año.