12 mayo 2008

SERVICIO MENTAL DE AUTOAYUDA

No he escrito desde hace unos 20 días. Muy mal. Eso no se hace. Descuidar así el blog...
Pero problemas de este lado de la pantalla me han mantenido más que entretenida y posiblemente al borde de alguna neurosis de moda.
Además... a ver... me voy en unos días a Salta. No voy a estar. Y ser madre, ama de casa, escritora, estudiante y blogguera todo junto a veces se torna imposible. Actividades incompatibles que le dicen.
Y además... estoy un poco decepcionada conmigo misma. Es decir... en los últimos meses mantuve el blog más por obligación que por placer. Con lo suficiente como para no dejarlo morir. No es que quiera abandonarlo. No. Pero este espacio cumplirá 4 años en agosto (después no digan que no avisé) y como todo en la vida tiene sus ciclos. Sus altas y sus bajas.
Y además... bueno... ciertas cosas no las he logrado. No voy a negar que cuando empecé el blog esperaba hacer... no sé si decir algo mejor, porque me he esforzado en hacer lo mejor que puedo, pero sí algo diferente (admito que lo mejor mejor que escribo -según yo- no lo subo porque lo reservo para comer, o por lo menos para un postre una vez cada tanto). Lo que yo quería era tener cientos de comentarios en cada post (lo cual se contradice con el hecho de que yo leo bastantes blogs pero nunca dejo comentarios). Eso. Lo dije. Me lo quité del organismo. Quería tener éxito. Que el blog fuera un punto de partida para hacer otras cosas y sobre todo para conseguir trabajos pagos. Pero no. No pasó. Es un blog muy personal y demasiado disperso. En general los blogs que han tenido éxito tratan un único tema (tecnología, periodismo, mujeres, anorexia). Muchas veces pensé en cambiar el perfil del mismo para lograrlo, pero siempre desistí. No podría hacer algo que no soy yo. Así que aquí estamos. Un poco cansada. Necesito recargar baterías.
Cada vez que me pasa algo así, que algo no me termina de cerrar, que dudo, que histeriqueo un poco, que doy vueltas, trato de buscar lo positivo. Es como investigar la noticia buena que nunca se publicará en el diario. Ok... estoy en una época de desapego del blog pero... ¿qué me ha dado el blog, si bien no los cientos de comentarios y la fama instantánea? Eso hago. Los escépticos y cínicos también tenemos nuestro costado Osho-Coelho. Nuestro servicio mental de autoayuda.
Así que eso quiero hacer ahora. Como me voy de viaje, como no quiero escribir por escribir, como no sé si enfocar el blog de otra manera... quiero compartir lo bueno, maravilloso, excelente y fantástico que me ha dado el blog y sólo el blog y sólo el hecho de hacer este blog y sólo por el motivo de que ustedes lo leyeran:
Conocí a gente fantástica. No puedo nombrarlos porque seguro me olvidaría de muchos, pero allí están.
Hice amigos reales. Gente a la que veo en vivo y en directo y que conocí aquí en el blog. Por ejemplo, hay un escritor para chicos que siempre mantuvo el anonimato, con quien tomo café cada tanto. No sé si él lo sabe, pero cada vez que nos encontramos, yo vuelvo a casa con ganas de escribir.
Hay quien me ha salvado con un libro que además me ha prestado sin saber si yo soy de devolverlos o no (sí, lo soy). Esa persona puso en una vidriera un libro mío y me contó que se vendió.
Una profesora mexicana de la Universidad Autónoma de México leyó una de las crónicas periodísticas y me pidió autorización para publicarla en una guía para profesores.
El editor y escritor Sergio Gaut vel Hartman me invitó a participar de la antología "Grageas" luego de descubrir este blog.
La gente de una empresa yanquee me pidió un texto para incorporarlo en un examen.
Varios bloggueros (¿o bloggeros? siempre dudo) me otorgaron premios y mencionaron mi blog o lo recomendaron con una onda bárbara, y como yo nunca sé cómo reaccionar frente a los elogios, no lo dije antes aquí.
Otros blogs levantaron textos míos, lo cual me hace sentir muy importante y, por lo tanto, muy bien.
Por supuesto en casi 4 años pasaron muchas otras cosas pero lo de arriba es para mí lo más significativo. Mi ganancia.
Seguiré aquí. Luego de mi viaje y de poner en orden algunas cosas y de recuperar ganas.
Hasta prontito.
Gracias por estar.