18 noviembre 2008

¿HOLA, EL PRESO?

Desde hace tiempo en la ciudad de Buenos Aires se repite cierto tipo de estafa y/o delito: un preso hace una llamada al azar desde la penitenciaría, y avisa que ha secuestrado a un familiar. O se hace pasar por oficial de la policía, e informa sobre un choque.

Desde allí, todo puede pasar. Porque en realidad es el estafado el que aporta los datos. Basta que pregunte, por ejemplo: ¿le pasó algo a mi hijo? Para que el convicto pesque el dato de que hay un hijo que no está presente en ese momento, y continúe jugando con el miedo del otro.

El asunto finaliza cuando la víctima acepta comprar una cantidad x de tarjetas telefónicas, y le pasa al "malo" los números de las mismas.
Los pulsos telefónicos permiten a los presos mantenerse comunicados con sus familias y abogados, y se utilizan como moneda en las cárceles. Un cigarrillo, veinte pulsos. Un cigarrillo y un acto sexual, sesenta y cinco.

Para preservar al ciudadano de este tipo de ilícitos, cada vez que un preso llama desde una cárcel, un mensaje grabado avisa la procedencia de la llamada. (De todos modos, y para estar prevenidos, hay que saber que muchas de las llamadas las realizan desde celulares que les entran sus conocidos).

Yo recibí muchas de estas llamadas. Debo tener un número telefónico común, o muy poca suerte, y cada tanto me desayuno con el: "Esta llamada proviene de un establecimiento penitenciario. Si desea responderla, marque 3. Para rechazarla, marque 7". (No recuerdo la grabación exacta, pero es más o menos sí, y sí estoy segura del 3 y del 7).
Madre de familia, cada vez que escuché esas palabras, colgué.
Pero periodista y escritora al fin... un día me propuse responder la próxima que recibiera.

Eso sucedió el viernes pasado, alrededor de las 14 horas.

Levanté el teléfono, escuché lo de "esta llamada proviene de un establecimiento..." y marqué el 3.
Del otro lado, una voz masculina de tono tímido, algo agudo, que definitivamente no producía temor, respondió a mi "hola".

-¿Señora? Le llamo del Departamento Central de la Policía.
-¿Si..?
-Tenemos que informarle de un choque...
-¿Si...?
-¿Señora, me escucha?
-Lo escucho.
-Del Departamento Central de la Policía.
-¿Si..?
-Hubo un choque...
-¡Dios mío!
-Usted escúcheme, señora.
-Perdón... ¿oficial me dijo que era?
-Sí, soy oficial de la policía.
-¿Y no conoce al oficial Sánchez Perdía? Porque fuimos juntos a la primaria y me enteré que se hizo policía.
-No señora, yo tengo que informarle de un choque.
-Hace años que no lo veo a Sánchez Perdía...
-Señora, por el choque...
-Yo sabía... yo sabía que algo malo iba a pasar. Él me lo dijo...
-¿Quién le dijo, señora?
-¡Diosito me dijo!
-Escúcheme señora, que es grave...
-Yo sabía que me iba a hacer pelota el auto. ¿Cómo quedó?
-¿Su familiar...?
-¡No, no! ¡El auto! ¿Cómo quedó el auto?
-Destruido, señora. El choque fue muy grave.
-¡Qué hijo de puta! Más le vale que también esté hecho mierda, o lo reviento cuando llegue a casa.
-Señora, lo tenemos a él.
-¿Al auto?
-¡No señora! Lo tenemos a él...
-Él... ella... a veces le digo eso, pero sólo cuando estoy enojada...
-A él... usted sabe...
-¿Y usted? ¿Y usted sabe? ¿Usted sabe quién es? ¿Cómo es? ¿Sabe lo que sufro yo cada día?
-Una madre como usted...
-¡Qué madre ni qué ocho cuartos, ya le gustaría a él que fuera su mamacita! -¡A su esposo! ¡Lo tenemos a su esposo!
-Ay querido... yo a mi esposo lo tengo en la santa gloria, que en paz descanse. Ojalá tuvieran a mi esposo, si todavía están buscando el cuerpo... ¿Es eso lo que me dice? ¿Lo encontraron? ¿Entero?
-No señora. Escúcheme señora... hubo un choque y él está muy grave, y lo tenemos nosotros, y para volver a verlo...
-Ah... hubiera empezado por ahí, hombre. Por mí se lo quedan... Mire si yo voy a ir a buscarlo, ahora que empieza la telenovela. ¡En diez minutos empieza la telenovela y usted no para de darme vueltas!
-Señora, lo vamos a hacer boleta...
-Cómo se nota que la policía no cambia los métodos, ¿no? Mucha clase de derechos humanos, pero siempre lo mismo con ustedes...
-Señora, le voy a decir qué tiene que hacer para volver a verlo.
-Ay... no sé... no sé qué decirle... yo ya hice tanto, tanto... y parece que nada dá resultado... no me cambia más, yo creo.
-Señora, necesito que me escuche con atención.
-Yo lo escucho... lo escucho... ¿pero a mí quién me escucha?
-Mire, me está haciendo perder el tiempo... acá los muchachos se ponen nerviosos...
-Y sí, es la época, ¿no? Fin de año... las fiestas... yo también estoy muy nerviosa. Estoy tomando Alplax. A mí me hace bien, me calma un poco...
-¡Pero carajo! ¿Quiere volver a verlo con vida?
-Y sí... supongo... si se puede... Ustedes hagan lo que tengan que hacer, y después vemos... Igual gracias por la llamada.
-...
-Hasta luego, le digo, oficial.
-Bueno... hasta luego.
-Tut-tut-tut.

Tengo la esperanza de que vuelva a llamar y continuemos con la conversación. Yo creo que con el tiempo podremos hacernos buenos amigos.

9 comentarios:

Saurio dijo...

Buenísimo.
No quisiera ser testigo de jehová y tener que tocarte el timbre.
Bah, no quisiera ser testigo de jehová a secas.

Hay gente (entre los que me incluí en un tiempo) que se dedican a contestarle a los mails que te ofrecen un diego si los ayudás a sacar dinero de África. Los resultados suelen ser delirantes. Algunos de ellos se pueden leer (en inglés) en scamorama.com.

Y eso. Te felicito.
Ahora yo quiero que me llame un chorro.

Ivana Carina dijo...

Vero!!! Aajajajja! Me encantó!!!

Yo tambien quiero que me llame un chorro! Juaasss! Ya tengo el speech! ^.^

Besote!

Dayana dijo...

jajaja, que loco, muy bizarro esto!!

Sos una versión de tangalanga pero graciosa en serio, Vero!

Muero por más conversaciones telefónicas. No dejes escapar a ningún telemarketer, he ahí una fuente inagotable de charlas extrañas.

Saludos

jose_ccu dijo...

Verónica!! Ojala tuviese una pizca de tu imaginación, de tu viveza... Cómo me he reído con esto último, hasta mi mamá se acercó para ver que me pasaba jaja. Tal vez no sea para tanto, pero me imagino a vos hablando por teléfono y la cara del otro tipo y... hay cosas que no tienen precio.

Hypatia dijo...

Ante todo, felicitaciones por tu blog.
Mandé este comentario al archivo de 2005, porque caí en tu blog por casualidad. Luego lo posteé al pie de tu artículo "Publicar", del 17 de octubre ppdo. Ahora intento por aquí, aunque no tenga nada que ver con este texto, por ver si hay más suerte.
Tengo un libro interesante, creo, y no acierto a dar con las editoriales que "sí leen originales". Por otra parte, no estoy dispuesta (ni mi coautor), a venderlo, a autopublicarlo, y mucho menos a transformarlo en un producto de mercado.
Trabajo en una de las editoriales que "sí leen originales" y luego de haberme hecho esperar durante largos meses, terminó rechazando el nuestro por esas cuestiones de la colección, bla, bla, bla...
Me pregunto si podrás nombrar las cuatro editoriales restantes (ya que se cuentan con los dedos de una sola mano), las que "sí leen originales".
Te agradeceré mucho una respuesta.
Cariños,
Hypatia

Verónica Sukaczer dijo...

Hola Hypatia, leí tus tres mensajes. Aunque sean en entradas viejas, a los autores del blog nos llega a alguna casilla de correo. Pero estaba afuera, así que recién ahora me dedico a responder como corresponde. Habrás visto que -salvo contadísimas excepciones- en mis post no hay nombres propios. Hago sátira pero, por una cuestión de respeto al prójimo, no digo sobre quién. Y menos en el terreno de las editoriales. Sería muy tonto de mi parte contar si un editor me trató mal o quién me rechazó un original. Porque es mi campo de trabajo, y enemistarse con alguien es el primer paso para que te dejen afuera. Por lo tanto lamento no poder ayudarte en ese sentido. Además juro que no tengo la lista mágica de editoriales que aceptan o no originales. En mi caso siempre realicé un trabajo de hormiga, de llamar, escribir, preguntar, investigar, conseguir un contacto. Siempre a puro pulmón y por mi cuenta.
Ahora bien, si tu obra es para adultos, no puedo ayudarte de ninguna manera ya que no es mi campo y no lo conozco. Si tu obra es para chicos, entonces te sugiero, si tenés ganas, que me escribas a mi e-mail, para que la sigamos en forma privada. Ahí tal vez pueda asesorarte un poco, leyendo el material para ver si está en "opción publicable", y entonces ver qué editorial podría tomarlo, o si le falta trabajo. Pero (siempre hay un pero) te cuento que esa tarea de asesoramiento y corrección es parte del trabajo que, intento, me dé de comer, y por lo tanto cobro por el mismo.
Mucha suerte.

Hypatia dijo...

"Lo sospeché desde un principio". Me refiero a que es impensable que puedas dar nombres por aquí.
Sí, el libro es para adultos.
De todos modos, te agradezco mucho la respuesta y te pido disculpas por haber sido tan reiterativa, pero es que mi psicoanalista siempre me dijo que, con el deseo, hay-que-in-sis-tir...
Saludos y gracias de nuevo.
Hypatia

Pea dijo...

Realmente impresionante.
Acá en Chile también hacen muchas, que digo!, muchisimas de esas llamadas, acá han llamado un par de veces, pero mis padres me lo han enseñado desde que tengo memoria
"si viene alguien a decirte que tuve un accidente y necesita entrar o te pide plata no le creas", siempre me lo dicen, a mi lo que me sorprende es la cantidad de gente que sigue cayendo ya que ha habido mucha informacion al respecto.
Yo soy ese timador te corto apenas dices -Hace años que no lo veo a Sánchez Perdía...

Que estes bien.

Veroka dijo...

DESOPILANTE!