17 octubre 2008

PUBLICAR

Muchas veces me han llegado mails de gente que escribe y quiere saber cómo es que uno llegó a publicar.
Yo siempre respondo más o menos lo mismo, según las circunstancias y, cuando me doy cuenta de que la otra persona no se va a pegar un tiro si le digo algo crudo, explico: que un libro sea excelente, no significa que sea publicable. Aunque si es realmente excelente, tarde o temprano encuentra su canal de publicación.
Pero vamos a los hechos (así, cada vez que reciba uno de esos mail, directamente les pego este link).

El primer paso para publicar, es que el libro esté impecable. Aunque esto parezca absolutamente obvio, lo aclaro porque muchas veces me envían para leer textos que no están... impecables.
Impecable significa ortografía, sintaxis, semántica, estructura, prolijidad perfecta. O, por lo menos, cercana a la perfección.
Todos conocemos historias de autores que no saben que hola de saludo se escribe con h y ola de mar sin h, o que nunca aciertan con la c y la s en necesito, o creen que absorber va primero con b y luego con v (y conste que los hay), pero son autores que por diversos motivos ya se han ganado la publicación, y son tan magníficos que los editores les perdonan ese pecado (que, en literatura, yo considero mortal).

Pero cuando uno es inédito, no existe editor que se banque tres líneas con noventa y nueve faltas de ortografía, y que encima hay que releer porque una coma mal puesta provoca ambigüedad.
Así que si uno quiere publicar y sabe que su escritura es pródiga en ideas y apestosa en cuanto a idioma, bien le vale solicitar la ayuda de un corrector. Casi todos los talleristas, y hasta gente como yo hemos realizado esa tarea a cambio de unos cuentos cientos de pesos.
Pero, hablando con sinceridad, yo creo que si alguien no sabe escribir correctamente, le conviene abandonar la literatura y probar con la carpintería o la venta de cosméticos (ambas cosas que siempre quise hacer).

Muy bien. Pongamos que escriben muy pero muy bien y que ya pasaron el corrector de Word por el texto.
¿Qué sigue? Sigue armar un lindo paquete. Impresión en una sola cara de la hoja, letra Arial o Times New Roman, cuerpo 12 (yo escribo títulos en letras lindas a elección y pongo dibujitos como separadores), y encuadernado (anillado está bien). Al texto agregar el CV (versión corta) y, se recomienda (yo no lo hago) un resumen del libro. Algo así como el cartel de venta de la historia.
Hay editoriales que piden primero el cartel y, si les interesa, recién ahí el original. Cosa rara. El proyecto que le dicen. El script. Algunas de esas palabras técnicas que se ponen de moda.

Tal vez pasaron años enfrescados en su historia. Tal vez sean excelentes escritores esperando ser descubiertos. Pero hay que tener algo en cuenta: vuestro original, es un "original no pedido", y ahí, muchachas, muchachos, es cuando la cosa se pone jodida.
Hay editoriales que no -repito, no, no negativo- NO aceptan originales no solicitados. Es decir, sólo publican lo que ellos piden, de los autores que ya conocen.
¿Qué es lo peor que puede pasar si uno se acerca, sin saberlo, con su original bajo el brazo, a una editorial de NO se aceptan originales no solicitados? Sólo una cosa: que se tengan que volver con el original bajo el brazo y, si lo enviaron por correo, que vaya directo a la basura de originales no solicitados.
Si les toca la gracia de vivir ese incómodo momento, sepan que han ingresado al círculo vicioso de la literatura inédita: no los publican porque no son conocidos, y no son conocidos porque no los publican.
Lo lamento.

Pero volvamos a la idea de que sí, pueden llevar el original a una editorial que sí -repito, si, si positivo- acepta originales de pobres infelices.
Uno: no conviene enviarlo por correo. Queda más lindo entregarlo en mano. Dos: no conviene entregarlo en mesa de entradas a nombre de la editorial.
Pensaban que era fácil.

Tienen que averiguar quién es el editor de la sección o colección en la que ustedes sueñan publicar su libro, y a esa persona hay que encomendarle el retoño.

Retrocedamos. Se supone que cuando llevan el original a una editorial, saben por qué han elegido esa empresa y no otra. Por ejemplo: sería estúpido llevar un libro titulado "La maravillosa vida de un precioso e inteligente niño judío" a una editorial llamada "Raza Aria".
No conviene.

Un ejercicio que yo he practicado cantidad de veces, es pasar horas en alguna librería buscando qué editorial combina con el libro que estoy escribiendo. Y cuando sé qué editorial, qué colección de esa editorial. No es sencillo. Cada editorial tiene su perfil, su ideología, su presupuesto, sus colecciones. Pueden parecer todas iguales, como las carteras, pero cuando uno conoce el medio aprende a distinguir un modelo de Prüne, de uno de XL, de otro de Blaqué, de Skïn, y por supuesto de una imposible Hermès. (Sí, me gustan las carteras).

Sigamos. Tienen el libro limpito y arreglado. Eligieron editorial. Averiguaron el nombre del editor que dirige esa colección.
¿Qué más se puede pedir? ¿Una recomendación?
Sí. Eso. Con una recomendación "seria", es decir, de alguien que el editor conozca y respete, se abren las puertas del cielo. O, por lo menos, se asegura la lectura del original. También puede tratarse de un agente literario, que en este país no los hay en cantidad, pero sepan que lograr que un agente literario quiera trabajar con uno, es tan difícil como lograr ser publicado, y encima el tipo se lleva un porcentaje.

Yo he trabajado con un agente en lo relacionado a libros para grandes, pero me manejo por mi cuenta en la sección literatura infantil.

Ganar algún premio literario importante, ayuda. Da a conocer el nombre. Claro que no es lo mismo ganar el primer premio de cuento de la Intendencia de Chacharramendi, que el segundo premio de la editorial del momento.

¿Y si no tienen recomendación, ni agente literario, ni conocido, ni fueron capaces de poner unas lucas en medio del original porque no les pareció ético? Han ingresado al campo de las posibilidades, las oportunidades y las circunstancias.

Hay editores que cada tanto chequean lo que llega nuevo de autores desconocidos, porque saben que así es como se descubren talentos. Y otros que no. Y otros que tienen tanto trabajo que les gustaría pero no encuentran el momento. Y otros que no sé.
Pero se puede. Muchos lo hemos logrado.

Mi historia de publicaciones es la siguiente:
primero publiqué un pequeño libro (que no es lo mismo que "librito") por medio de una Mutual que utilizó la venta del mismo para recaudar fondos. Luego me contacté con la editorial Albatros, que estaba publicando libros de texto para chicos (de magia, filatelia, etc) y ofrecí escribir un manual de periodismo (en realidad, dije que ya lo tenía escrito y, cuando el proyecto se aprobó, me largué a trabajar). Entregué una sinopsis del libro, más o menos la estructura, capítulos, ideas.
Luego gané un concurso de cuentos de Colihue, y mi libro se publicó.
Y por fin entregué en mesa de entradas de Alfaguara (¡y a nombre de la editorial!) el original de "Nunca confíes en una computadora" y, a los diez días (nunca jamás volví a recibir una respuesta tan rápida) la editora de entonces me llamó para publicar mi libro.
Desde allí me hice conocida y me resultó más sencillo presentar libros, pero no más sencillo publicarlos.
(Para que conste: la editora de Alfaguara ya conocía mi nombre por haber ganado el premio de Colihue, y eso la motivó a leer mi libro. No sé qué hubiera pasado -y nunca lo sabremos- si yo hubiera sido una total y absoluta desconocida).

¿Sigue la historia? Sigue.
Llevaron el original a una editorial y lo dejaron a su suerte.
¿Lo va a leer el editor? No siempre. En general es enviado a un lector profesional, que lo leerá y escribirá un informe teniendo en cuenta cantidad de aspectos que relacionan libro/editorial/mercado.
Si el informe es negativo, y uno es un desconocido con primer libro, lo más factible es que el libro sea amablemente rechazado. Si el informe es más o menos, se enviará a otro lector. Y si es positivo, se enviará a otro lector, o lo leerá el editor, o más lectores aún. Hasta desempatar o tomar una decisión.

¿Y si el informe es positivo y el libro es maravilloso, se publica?
No tan rápido. Puede ser maravilloso pero. Y existen muchos pero muchos peros.
Pero no es comercial (no queda claro quién compraría ese libro, cuál es su público, o su público es muy reducido y por lo tanto no conviene, económicamente, su publicación).
Pero esa editorial no encuentra en qué colección incluirlo. Y habrá que empezar de nuevo en otra.
Pero el presupuesto de la editorial no permite su publicación en ese momento, y queda pendiente (y a veces pasa que cambian editores y la gente nueva no lo quiere).
Pero la editorial ya publicó un libro con una historia similar, o una idea parecida, o una tesis sobre el mismo tema, y no le sirve publicar otro.
Pero a la editorial le gusta el libro pero considera que el nombre del autor no ayudará a las ventas. (Es decir, no lo comprará nadie, más allá de la madre y las tres tías solteras).
Pero...

Editar es una inversión, y todos, autores y editores, queremos recuperar lo que invertimos.

Otro gran tema a tener en cuenta si uno desea publicar sin suicidarse antes del nonagésimo intento, es lo que yo llamo "los tiempos editoriales".
Los tiempos editoriales son extraños, absurdos a veces, y absolutamente caprichosos e impredecibles. Pero si uno quiere entrar en ese juego, tiene que aprender a jugar.
Por ejemplo: a esta altura del año, casi todas las editoriales saben qué publicarán a lo largo de todo el 2009 y tiene proyectos para el 2010. Eso significa que un libro aceptado hoy, con suerte se publique en 2010/11. Y hay que bancárselo, aunque uno tenga una enfermedad terminal, y el médico haya dicho que le quedan tres meses de vida.
Incluso es posible tener que esperar un año (a veces más, a veces menos) sólo para saber si el libro fue o no fue aceptado. Y juro que esperar un año para luego ser rechazada (¡me pasó, me pasó!), es una estocada mortal contra el ego, la autoestima, la seguridad, el talento y todo lo que uno es. Recuperarse lleva tiempo, volver a escribir es un suplicio, volver a creer en uno es un milagro, y matar a todo el mundo no es la solución.

Pero cuando uno se dice escritor, se levanta y monta de nuevo.

Es una carrera con obstáculos, y los obstáculos fueron construidos por un gigante resentido.

Hay que lograr que el material llegue a las manos indicadas. Hay que esperar con paciencia y resignación por la respuesta. Hay que mantener el contacto con el editor, sin ser cargoso ni parecer desesperado. Y si la respuesta no es la que esperábamos, se puede llorar dos horas, lanzar un puñetazo a algo blando, y volver a intentarlo en otro lado.

También sirve releer el original y ver qué falló.
Salvo contadas excepciones, nunca podremos leer el informe del lector, y en general las notas de rechazo son siempre iguales. Ergo: no tenemos modo de saber qué opinaron de verdad sobre nuestro libro.
Pero no siempre son los editores los malos y los escritores los buenos. Muchas veces nos damos cuenta, a la distancia, que el libro no es tan bueno ni tan original como pensábamos, y a veces hasta nos hacen un favor al no publicarlo.

¿Y si dicen que sí? Que lo publican. Que es comercial. Que nuestro nombre alcanza. Que es buenísimo. Bueno, llegó la hora de descorchar la coca zero y tomar... tomar una copa nomás. El resto mejor dejarlo para cuando se firme el contrato, que es cuando la cosa se pone seria y comienza a andar.

Luego vendrá la corrección (y el corrector o el editor quiere cambiar algo que nosotros no, y como sabemos que no tenemos nombre, que no tenemos peso, habrá que ver si podemos mantener nuestra postura o cambiaremos lo que quieran cambiar), las ilustraciones (y a veces tenemos voz y voto, y otras voz, y otras voto, y en general nada), y cantidad de detalles, literarios y técnicos que aceptaremos y agradeceremos y hasta nos sentiremos con ganas de abrazar a quien sea porque por fin, se publicará un libro nuestro.

¿Termina acá? Mmm... no exactamente. Viene la parte de la promoción, la presentación, la distribución y el apoyo que brinde la editorial y los medios.
Hay libros excelentes que no se venden porque no reciben promoción. Hay libros excelentes que no reciben promoción y se venden por el famoso boca a boca. Hay libros excelentes que reciben promoción, y no se venden. Y hay libros excelentes que reciben promoción, y se venden muy bien.

Todos están de acuerdo en algo: es imposible saber cuál será la historia de cada libro.

¿Ahora sí, se terminó? Sí, creo que si. No olviden cobrar sus derechos de autor (puede ser en forma cuatrimestral, semestral o adelanto a cuenta de derechos).

Y cuando vean su libro en una librería, y les suba la presión y el corazón enloquezca, y tal vez firmen unos ejemplares, y alguien se les acerque para decir que le gustó, bueno... tómense un minuto y luego, luego sigan escribiendo. Que tendrán que comenzar todo de nuevo.

Nota necesaria: todo lo escrito parte de mis vivencias a la hora de publicar. No soy editora ni he trabajado nunca en una editorial.

15 comentarios:

Carolina Aguirre dijo...

Tenía la idea de que habías dejado el blog, o eso leí. ¿Puede ser?

Acá hay un tutorial de cómo presentar un manuscrito, contactar editoriales y agentes, etc etc. de la agencia Schavelzon, que es bastante bueno.

http://schavelzon.com/pdf/Cartaagenciaescritores.pdf

Julieta dijo...

Menos mal que no soy escritora y nunca se me ocurrió ni se me ocurrirá escribir un libro..Todavía no me decidí a abrir un blog...La escritura no es lo mío , a mí dame números ,problemas matemáticos,física ,química pero no escribir..No tengo faltas de ortografía y me las arreglo para escribir algo pero un libro jamás..Y después de leer todas las peripecias que hay que hacer para publicarlo ,te repito : jamás ....Un beso y feliz día de la madre ....

Borgeaud y Croce dijo...

Verónica, hacía tiempo que no entraba al blog y hoy encuentro esta nota escrita el día de mi 56 aniversario de vida. Te felicito. Es muy sincera y real.
Queda publicar por tu cuenta -como hacen los músicos con sus CD- y venderlo en presentaciones lo menos aburridas posibles.
Lo que no debe hacerse es dar tus ideas originales escritas a vividores de editoriales como Baobab o Dunken o similares, que te sacan la plata, hacen lo que quieren y después te olvidan en mesas de saldos.
Casi siempre pensamos que escribimos bien y somos originales.
Casi nunca es cierto. Hy que leer mucho, hay que escribir mucho.
Un consejo: es más fácil y placentero publicar en diarios o periódicos donde seguro vas a tener eco. No olvidar que Arlt, Sasturain, el propio Sarmiento, por citar algunos, publicaron sus obrs en diarios que luego fueron libros.
Gracias por tu regalo de haer escrito esta nota.
Un abrazo de corazón

osvaldo

mara ♀ dijo...

ja. buenísimo el posteo.
besos

Verónica Sukaczer dijo...

Hola Carolina, conozco el artículo de Schavelzon. Aparece también en el libro "El mundo de la edición de libros", pero no puedo tenerlo en cuenta, ya que él es otro de los que "no aceptan originales no pedidos", aunque su excusa es la falta de tiempo.

De todos modos, y aunque muchos puntos de lo que él escribe y lo que yo escribo coinciden, creo que son muy distintas las experiencias del escritor (que es lo que yo quise plasmar) a la del agente/editor.
Gracias por opinar.

Osvaldo: ¡Muy feliz cumpleaños! (atrasado pero a tiempo :-). Te dedico el post.
Y no, nada de ediciones de autor. No pasan siquiera por mi cabeza. Detesto las ediciones de autor.

Cariños a todos

Rodrigo Ramos dijo...

soy salvadoreño y he visto Nunca confies en una computadora por estas latitudes. Me sorprendió encontrarle aleatoriamente.

A mí me gustaría publicar, ir a una editorial tal vez y presentar mis propuestas. Lástima que aquí no hay editoriales ni concursos grandes ni todas esas cosas.

Saludos, y mañana voy a conseguir su libro, ya me dieron ganas =)

Carolina Aguirre dijo...

Verónica:
Si acepta. ¿¿¡Quién te dijo que no??!

Carolina Aguirre dijo...

Igual, a una agencia no le mandás un libro, le mandás una carta de presentación ¿No? El no es editor desde hace años.

Pararrayos dijo...

Me encanta leer cuando hablás de estos temas editoriales. Me enganché por notas así. Besote, Vero

Parrayos

Verónica Sukaczer dijo...

Rodrigo: ¡¡¡muchas gracias!!!Me encanta cuando me cuentan que mis libros aparecen en otros países. Espero que lo disfrutes.

Estimado Pararrayos: ¿tengo que entender que cuando no publico "este" tipo de notas, entonces usted no se engancha? Es bueno saberlo... lo hablaremos en el próximo café. Si tiene ganas, y respetando siempre su intimidad, no vamos a decir que usted es un multipremiado y publicado autor, puede subir sus propias experiencias en cuanto a cómo ha logrado publicar la primera vez.

Hypatia dijo...

Mandé este comentario al archivo de 2005, porque caí en tu blog por casualidad. Lo repetiré aquí, ya que veo que el tema es el mismo, aunque si sigo así de distraída, ya veo cómo me irá...
Tengo un libro interesante, creo, y no acierto a dar con las editoriales que "sí leen originales". Por otra parte, no estoy dispuesta (ni mi coautor), a venderlo, a autopublicarlo, y mucho menos a transformarlo en un producto de mercado.
Trabajo en una de las editoriales que "sí leen originales" y luego de haberme hecho esperar durante largos meses, terminó rechazando el nuestro por esas cuestiones de la colección, bla, bla, bla...
Me pregunto si podrás nombrar las cuatro editoriales restantes (ya que se cuentan con los dedos de una sola mano), las que "sí leen originales".
Te agradeceré mucho una respuesta.
Cariños,
Hypatia

gab dijo...

la cultura es primero y a la mierda lo demas¿? a veces el autor sabe de sobra que la generacion qu lo lee aun no esta lista para leerlos, contracultura por el culo. y vouyeur y fetiche y cliche. mucho progre de sopa enlatada y literatura excepcional!! lo mio es mas personal, interno, hiperrrealista y anarquitectonica, hueca, vacio como un tanque vacio. como tocar el fondo con el tanque vacio y no poder respirar. literatura sin literatura. poesia que se arrastra en un charco dorado. . . .

gab dijo...

esto: hacemos algo, tu me das tu direccion y yo te envio unos pequeños poemas, muy sencillos, en crudo, y vemos. . . . .

Paco dijo...

Una amiga envio su manuscrito a Alfaguara hace más de tres meses, crees que eso es buena señal o todo lo contrario. Sabes cuanto suele tardar en responder esta editorial? Interesante post, gracias.

Te dejo mi dirección por si puedes darme información sobre esto.

pacocortezar@hotmail.com

alberto oscar dijo...

hola veronica: te conoci hace muy pocos dias, a partir de una critica literaria, en el diario perfil, y con intuicion de quien , como lector asiduo, busca nuevos escritores, no importa de que latitudes, busque en la libreria importante de esta ciudad de cordoba que me asesora, a veces sobre los temas de literatura, tu libro "MAL DE FAMILIA", en la certeza de poder llevarlo inmediatamente.
Y para mi sorpresa, en esa y otras librerias, no lo tienen registrado ni siquiera, por la Editorial Ediciones de la flor. Relato el hecho puntual, no juzgo, pero en ese camino de el nacimiento del libro hasta las manos de los posibles lectores hay, sin ninguna duda, alguna falla. Contame entre tus seguidores, en las letras y en este rincon. Saludos cordiales. alberto (ciudad de cordoba)
e-mail: albosc@gmail.com