TALLERES 2014. LITERARIOS Y DE ESCRITURA
De relatos y de literatura infantil y juvenil.
También a distancia vía skype (por escrito).
Consultas a verosuk@hotmail.com

10 agosto 2008

8.8.08 a las 8:08

Mirá, a mí los deportes no me interesan demasiado. He practicado algunos sin ganas (tenis, patín, pelota al cesto, handball) pero mirarlos, eso si que no. Me aburro, viste. Sin embargo, recuerdo muy bien los anteriores Juegos Olímpicos.
Resulta que a mi marido le dolía el pecho. Y llamamos al médico. Y vino una doctora jovencita, simpática, que leyó mal el electro. Y lo internó. Y el tipo –mi marido- aprovechó para apoliyar de lo lindo dos días en una habitación privada con servicio completo, mientras yo lo cuidaba despierta. No fuera cosa que tuviera un paro ahí mismo y nadie se diera cuenta.
Lo vigilaba y miraba la tele, claro, que para algo pedimos –y pagamos- el servicio de cable en el sanatorio. Pero no había nada para ver. 81 canales y ni un mísero programa decente. Excepto los Juegos. Así que recuerdo haber pasado dos días mirando salto en garrocha femenino. Repeticiones incluídas. Creo que ése fue el mayor acercamiento que tuve a los deportes en toda mi vida.
No te digo que vaya a ser diferente esta vez. Me atrajeron dos minutos de tiro nomás. A mí me gustan las armas, qué te puedo decir. Es políticamente incorrecto, pero una vez tiré con una .38 en un polígono de Miami, y me gustó. Viste que allá podés ir a Disney o entrenarte en una milicia, es lo mismo.
Pero en fin, te digo, pueden pasar los Juegos Olímpicos, el Mundial, las Olimpíadas de invierno, las especiales, que a mí no se me mueve un pelo.
Excepto por las inauguraciones. Las inauguraciones sí me gustan. Ese prodigio de organización, gasto público y coreografía gigante. Tienen algo las inauguraciones. Mezcla de magia y de política. Por un lado hay treinta tipos en malla bailando en el aire, y por el otro te enterás que taparon los edificios feos o trasladaron a los mendigos a un país a cambio de dos medallas de cobre.
Por eso me grabé la china, para verla a mi gusto. Yo me dije: los chinos inventaron casi todo lo que se puede inventar, seguro se mandan una apertura de la puta madre. Y no me equivoqué. ¡Clonaron 5000 seres humanos solamente para que en la fiesta todos fueran igualitos! Impresionante. Porque mirá que uno dice que los chinos son todos iguales y a mí eso me parece una desconsideración, una falta de respeto, un prejuicio. Son todos bien distintos. Como los caucásicos o los negros. Cada uno con sus rasgos. Pero estos no, los de la tele eran todos igualitos y casi todos hombres. Yo me dije: y claro, si allá a las nenas las adoptan los yanquis. Pero bien que bailaban y se movían todos al mismo tiempo. Todo tai chi chuan y kung fu. Muy bien pensado. Yo esperaba más dragones, por ejemplo y no, no hubo. Seguro que creyeron que todo el mundo esperaba dragones y dijeron: nada de dragones. Son unos vivos bárbaros estos chinos. Y esa Tierra por la que corrían personas, qué fantástica. Me quedé un poco preocupada por los que estaban cabeza abajo. Se les iba toda la sangre, ¿no? ¿Les habrán pagado más a los que estaban cabeza abajo que a los que andaban como la fuerza de gravedad dispone? Igual muy lindo. Yo miré todo. Bah, en realidad como lo tengo grabado miré hasta que llegó la delegación de Francia. Ahí, mientras saludaba Sarkozky y el hijo, dije basta y apagué. No es una crítica a la política francesa, sólo que ya estaba cansada.
Qué lindo lo de las delegaciones. Te emociona, ¿no? Ahí tenés un compendio de la raza humana, un manual ilustrado de costumbres. A mí me gustan las que van con trajes típicos. Los africanos por ejemplo. Algunos parecían sacados del National Geographic. Ahí ves a quién le hizo los trajes Nike y a quién la señora Mecha de la esquina. Qué pintoresco. Había unos que tenían unos gorritos que parecían sacados de Mc Donalds, pero lo que más me llamó la atención, es que en general las mujeres deportistas, cuando se visten de civil, parecen azafatas. Pobres chicas. Viajan tanto por el mundo que cuando se tienen que vestir con pollera y zapatos, el ejemplo más cercano que tienen de elegancia es el de las azafatas.
En cuanto a la ropa de Argentina… sosa te digo yo. Trajecito blanco muy lindo, limpio, pero había mil deportistas vestidos igual. ¿Sabés qué me hubiera gustado ver? Pantalones de campo con faja argentina y alpargatas. Pero a mí nadie me preguntó.
Había países que te juro que nunca oí nombrar. Saint Lucia, por ejemplo. No me digas que hay un país que se llama Santa Lucía. Seguro que se trata de un convento que se anotó en los juegos. O Baharain, o Barahan, empezaba con B y tenía una h en el medio, seguro. Y ni te digo el tema de las banderas. Yo me fijo a ver si las reconozco y no, un desastre yo. Ahora… hay algunos países que esperemos que no se junten… es llamar a la desgracia. Habría que hacer juegos diferenciados por ideología, digo yo. Por ejemplo, pasó Israel, y enseguidita pasa Palestina. Ahí yo te digo que va a haber quilombo. O Irak seguido de Irán. ¿Era necesario ponerlos tan juntos? Congo y República Democrática de Congo. Queda feo eso de lanzarles a la cara la falta o el exceso de democracia, ¿no? Y había otros… yo no quiero pensar mal… pero había algunos deportistas, de ciertos países… que pasaban y como esperabas que uno explotara, no sé…
Otra cosa: ¿viste esos países en que todos pero todos pero todos son rubios y de ojos claros? Dinamarca por ejemplo. Pero además cada mina es el equivalente a lo que aquí llamamos súpermodel. Qué jodido. Si todas son lindas, ¿con quién competís? ¿Quién es más linda que vos? ¿La inteligente?
Qué momento para el que está ahí, ¿no? Vos veías a los deportistas todo emocionados, concentrados. Había un árabe que iba hablando por celular. Yo le leí los labios: “¿A cuánto dijiste que cerró el crudo?”. Y otros tan serios… para mí que iban pensando “este es el momento más importante de mi vida, ojalá hubiera conseguido un sponsor”. Había delegaciones que iban todos así, a cara de culo, como sentando posición, y después estaban… los argentinos. A los nuestros les faltó hacer un trencito y tocar los pitos. Pero qué alegría. Siempre dando la nota. Era pura joda eso, yo no sé si se puede, si no hay un protocolo que te dice cómo actuar mientras desfilás, pero para mí que los muchachos se pasaron. Después de los nuestros les siguieron, en plan de joda, los uruguayos y los españoles. Latino hay que ser. Y no te sigo la lista porque te dije que ví hasta Francia.
Pobrecitas esas delegaciones de cuatro infelices, ¿no? Iban caminando a cinco metros de distancia uno del otro como para llenar un poco el espacio. A esos abanderados se los veía con un poco de culpa. Como diciendo: “y bueno… para más no nos alcanzó la vaquita…”
Igual lo importante es estar, ¿no? Competir.
¿Y viste qué lindo cuando saludaban los mandatarios? Estaba la Letizia de España, tan flaquita esta chica, a mí me preocupa. Había otros que saludaban a los suyos con ganas y algunos que los miraban de una manera… yo creo que si ésos no ganan algo después les cobran multa en su país o les cortan las manos. No sé…
Bueno. Empezaron los Juegos Olímpicos. Y esto es todo lo que yo voy a decir al respecto.

5 comentarios:

Romina dijo...

Juraría que vi a la de Uruguay pasar primero y lo que pensé fue "son pura joda como los argentinos".

Igual no sé, la vi entera y en vivo, así que pueden desordenarse mis recuerdos.

Verónica Sukaczer dijo...

Efectivamente. Uruguay pasó primero. Lo que quise decir es que le seguían a los argentinos en nivel de joda.
Cariños

Umami dijo...

me gusto tu blog! juro regresar.

michael phelps;es un triton. lo amo! jajajaj
saludos!!

Esteban Q dijo...

Las ceremonias de apertura son lo único que vale la pena. El resto es una invitación al embole.

Y eso de que el volley playero sea disciplina olímpica, a mi se me hace como a tomadura de pelo ¿No? ;)

Verónica Sukaczer dijo...

Lo mismo digo, Esteban. Cuando me topé con el beach voley salí a preguntar a mis congéneres masculinos si eso era olímpico. ¿Y por qué no patín artístico (con rueditas, no sobre hielo)? ¿O está y no me enteré?