19 junio 2008

ME VOY A MORIR

6.30. Me despierta la TV, que está programada para encenderse a esa hora. Como buena sorda que soy, no me sirven los despertadores comunes que hacen tilín tilín, y en cambio me despierta cualquier cambio mínimo en la luz ambiente o movimientos a mi alrededor. La TV se enciende en un canal de noticias, y entre el stress agudo que me provoca saber qué sucede en el mundo y la lectura de la temperatura que tendré que afrontar, pierdo 35 minutos de vida.
6.35. Lleno una taza con leche de sachet de segunda marca de un reconocido supermercado, que estoy segura que lo que menos tiene, es leche. Le echo un cuarto de cucharadita de café instántáneo (¡veneno! dijo el gastroenterólogo de mi marido) y dos cucharitas de azúcar. Lo caliento en el microondas 1 minuto exacto. Entre sustancias extrañas y seguramente nocivas, y ondas, pierdo 48 minutos de vida.
6.46. Voy al baño. Un estudio dice que el papel higiénico está fabricado con desechos que uno jamás desearía cerca de su culo, en circunstancias normales. Basura, vidrios, etc. Pierdo 3 minutos de vida.
6.54 Me baño. Utilizo shampoo y enjuague de marca de precio intermedio que posiblemente me estén dañando el cuero cabelludo a la vez que se filtran por los capilares para ingresar a mi torrente sanguíneo. Me gusta la ducha bien caliente. Pierdo 5 minutos de vida.
7.10 Despierto a mi marido y a mis niños. Es normal que los niños refunfuñen y tarden en levantarse, y que finalmente lo hagan bajo queja. Los míos, en cambio, cada mañana deciden firmemente abandonar sus estudios. En su afán de ganar esa batalla, me tiran desde las almohadas hasta cualquier cosa que tengan a mano. Los gritos, la histeria, el malhumor, me hacen perder 53 minutos de vida.
7.55 Logramos salir hacia la escuela, a pesar de que el horario de ingreso es 7.50. (El establecimiento educativo queda a dos cuadras y media de nuestro hogar). No me abrigo. En general me pongo un pantalón y una campera sobre el mismo camisón y/o pijama, y amenazo a mis niños con mostrarles a sus amigos que su madre va así a la escuela. El frío, agregado al smog de la mañana, la cuadra repleta de plátanos (y yo soy alérgica) y la tensión que pongo en lograr que nadie pise caca canina, más el peso de dos mochilas a rueditas me quitan 1 hora y 13 minutos de vida.
8.20. Regreso a mi hogar. Enciendo mi celular. Otra nota aparecida los últimos días en un medio de comunicación informa que todavía existen dudas de si el celular nos provocará o no cáncer cerebral a largo plazo. Aconseja no utilizarlo en demasía y no llevarlo sobre el cuerpo. Descubro que ya llevo perdidos como 5 años y medio de vida.
8.22 Realizo las tareas del hogar utilizando productos químicos con cantidad de advertencias y sin guantes. Hubo una época en que leía las etiquetas con atención. Mi inteligencia actual (tal vez menguada por los vapores que despiden tales elementos) ha decidido limpiar y listo. Pierdo 8 minutos de vida ya que no es mucho lo que repaso. El resto se lo dejo a la señora que viene una vez por semana, y que es responsable de su propia vida.
9.23. Primera llamada de mi suegra del día. Pierdo 6 horas y cuarto de vida.
9.30 Enciendo la notebook, que continuará trabajando hasta que termine el día. Por obra de sus rayos, ondas y campos magnéticos pierdo 1 hora y 54 minutos de vida.
13. Preparo el almuerzo. Ravioles de pollo y verdura del mismo supermercado de arriba. Sé si ninguna duda de que están hechos con las sobras de las sobras de las sobras de los pollos y las verduras que utilizan en el sector de comidas preparadas, más las verduras que no estaban aptas para el consumo humano. Los cocino en una olla de teflón que ha perdido el recubrimiento en varios sectores. Mientras mi hijo menor y yo las comemos con manteca de segunda marca dura como pan viejo, mi hijo mayor las prefiere con salsa. Abro una lata de salsa fileto y la tiro sobre sus ravioles. Otro artículo que me llegó por Internet trata sobre las salsas, e indica claramente qué desgracias lleva cada marca. Tomamos agua de la canilla con jugo que viene en forma de polvito. Pierdo 2 horas y 9 minutos de vida, pero además le quité unos 55 minutos de vida a mi hijo mayor.
14.30 Duermo 20 minutos de siesta. Recupero 3 minutos de vida. Al descansar, soy conciente de los problemas del día y se hacen potentes los acúfenos que me acompañan desde siempre. La tensión que me provoca esto me hace perder 46 minutos de vida.
15.42 Se produce una situación de emergencia: frente a mi PC recibo una llamada telefónica, respondo un mensaje de texto, tomo un café capuccino instantáneo con un chorrito de edulcorante químico, uno de mis hijos se acerca con un juguete con sus pilas notoriamente sulfatadas, recuerdo -y no sé por qué en este momento- que tengo saldo en rojo en la cuenta bancaria y la señora que limpia una vez a la semana (y que es quien me ha llamado) me avisa que no va a poder venir, y mi hijo mayor tose sin vergüenza en la cara. Pierdo 2 días y 54 minutos de vida.
16.30 Preparo la merienda. Decido que el té no me acortará la vida, aunque sí es posible que lo hagan las galletitas y sus grasas trans. Pierdo 5 minutos de vida.
17. Llevo a mis hijos a sus actividades. Cargo nafta. Los vapores me quitan 8 minutos de vida. El caos del tránsito en cambio, me restan 48 minutos.
21.30 Debido al stress de la vida cotidiana, mi sueño es liviano y frágil. Es decir, duermo, pero pensando en que me olvidé de comprar un mapa de Argentina con división política, o que hace falta queso rallado, o repito un estribillo malo como el de jugo de tomate frío con el que mis hijos me han estado taladrando el cerebro. Por eso ingiero una conocida droga legal y recetada por el profesional correspondiente, para poder descansar y tener períodos de sueños REM y esas cosas reparadoras. Pierdo 56 minutos de vida.
23.30 La droga hace efecto. Los niños están dormidos. Mi marido frente a su computadora matando terroristas.
Me pregunto cuánto me quedará de vida.


13 comentarios:

PokerleonE dijo...

Me gusto mucho!.Intente escribir un par de respuestas a la pregunta final ,pero es imposible ;(.

PD:llegue a tu blod por casualidad, buscando una recomendacion de cual seria el libro recomendado a leer de Alfonsina Storni.

Saludos.

Ross dijo...

jajajajajaja cuantas perdidas... casi me puse triste!!!! de mi dia mejor ni descontarle valiosas horas munutos o me dare cuanta que soy un zombi

abrazos

GLS dijo...

Deberias tomar un muestrario de al menos un mes, dia a dia, dado que cada uno es distinto pero generalmente cíclico en forma mensual, esto dará el valor X; luego toma tu espectativa de vida en meses, que será el valor Y. Multiplica los meses que esperas vivir por X para obtener el valor Z que serán los minutos que le resta a tu vida cada situación; por lo tanto, finalmente te quedaría de vida Y - Z.
Claro que esto sólo será un valor empírico.

En detrimento de mi profesion y mis necesidades de cálculo, no podrá demostrarse dicha proyeccion.

Por lo pronto, disfruta el dia a dia junto a tus hijos y yo.

Un beso.
Tu marido.

Yamandú Cuevas dijo...

Verónica, us un honor que hayas seleccionado una obra mía para mostrar en tu blog. Me halaga. Muchas gracias.

Yo leo tu post y me sale esto: cerrá los ojos un rato e imaginate que vas caminando por una vereda cualquiera y nos encontramos, que sin que me digas nada te abrazo con toda la ternura que un buen amigo te podría abrazar, que te acaricio el pelo mientras te pasa el llanto, que te limpio un poco el rimmel y que te ofrezco el brazo para que sigamos caminando hasta donde necesites estar conmigo. Eso me sale.

Beso grande.

Verónica Sukaczer dijo...

Yamandú: usted se lo merece. Ojalá algún día pueda tener un cuadro suyo.
Y sobre lo que me escribió, gracias, es muy tierno... pero tenga cuidado de que si me encuentra y hace eso no esté el tipo del comentario de arriba suyo, ese que firma "tu marido", porque el hombre lo hace pelota
:-).

Y a "tu marido": me pregunto si su verdadera preocupación de cálculo entre Y - Z es quién miércoles lavará su ropa y cocinará su cena y calentará su cama.

Cariños a todos.

marianela dijo...

llegue a tu blog de casualidad, y me encanto!. solo una cosa no me gusto .. es comprobar cuanto vida pierdo en la rutina .

mucha suerte
abrazo :)

modlikan dijo...

De casualidad encontré tu blog!!

Soy hipoacusica también!!!!

me encantó el post!!!

muy bueno!!

espero que visites el mio..

tengo como dos pero estoy mas con modlikan.wordpress que es mas para linux. besos!!! ya mismo te agendo en mi lista de links

Sergio Gaut vel Hartman dijo...

Eso, pero en 120 palabras, lo quiero para Químicamente impuro...

Sergio.

Verónica Sukaczer dijo...

Marianela y Modiklian: ¡bienvenidas! Me encantan esas casualidades que tiene la vida.

Don Sergio: su elogio me hace ganar cinco meses de vida. El sólo hecho de pensar en trabajar el texto, en cambio, me quitan dos horas y treinta y cinco minutos
:-).
¿Vió que puse el link a Químicamente impuro? ¿Y vio que sigo esperando cierta respuesta...:-)? Y ya le enviaré algo para el blog, o acórteme a su gusto.

Cariños invernales a todos

Jazmin dijo...

Hola Vero, antes q nada te envie un correo, estoy tan emocionada q no te das idea, em el correo te lo explica. Me encanto como escribiste y detallaste esos min. de la vida, pero lo bueno es que lo tenes ocupada siempre con algo... eso vale
te mando un fuerte abrazo

Sebastián dijo...

¡Genial! (como siempre)

Te vamos a extrañar :)

Wait a minute...

Mumina dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mumina dijo...

Yo no llegué por casualidad a este blog sino que me fue recomendado por Yvi,sep,la patagónica que ahora agoniza por estar sus retoñores de vacaciones invernales.
Agradezcóle s Yvi.