06 marzo 2008

¿Y si te casaras otra vez conmigo?

En el año 2005 me topé con un aviso en Internet que pedía periodistas para un medio cibernético. Buscar trabajo es una tarea permanente para mí, así que hacia allí me dirigí. Creo que era losperiodistas.net. Si no me equivoqué, ya no existe. El lugar era como un mayorista periodístico latinoamericano: subían material (a menos que uno estuviera registrado y pagara, sólo podía leer los resúmenes) y esperaba que una cantidad de diarios y revistas lo comprara.
El material no era gran cosa: crónicas sangrientas, crucigramas, chistes, recetas, leyendas urbanas, correo de amor. Una especie de Crónica escrita y virtual para el ama de casa aburrida y el trabajador agotado.
Luego de intercambiar mails con los responsables, decidimos que lo que yo podía escribir eran pequeñas crónicas sobre costumbres de Latinoamérica, en un formato más literario que periodístico.
Me tomaron. Me enviaron el contrato. Cobraría, creo, entre 50 centavos de dólar y 1 dolar por cada vez que un medio bajara una nota mía. Supongo que no era buen negocio, pero era lo que había. Llegué a escribir cuatro o cinco notas. Nunca las subieron a su página web y nunca pude volver a comunicarme con ellos.
Así que como están por allí, las crónicas, como trabajé -poquito- por escribirlas, aprovecho a subirlas aquí.

¿Y si te casaras otra vez conmigo..?
V.C.Sukaczer

-Si te casaras otra vez conmigo, ¿cómo te gustaría hacerlo, como los mapuches, los collas o los aymará?
Mi esposo y yo estábamos acostados, mirando una película de artes marciales que a mí no me interesaba. Tal vez por eso le disparé la pregunta. Cuando a uno de los dos no le gusta lo que el otro ve en la televisión, sencillamente lo molesta.
-Ay Dios mío... –suspiró mi marido- ¿tengo que responder ahora? ¿Es para otra de tus crónicas?
-Puede ser... la tengo que entregar mañana –mentí.
-Bien... ¿qué te hace pensar que volvería a casarme con vos?
-No tengo dudas. Sin mí tu vida sería un caos. Lo que quiero saber es cómo.
-Ilustrame.
-Antiguamente los mapuches del sur argentino raptaban a la novia. Ngapin es el acto de robar a una niña para casarse con ella. Los vecinos o amigos del novio informaban a la mujer: “te condujimos para acá según derecho tradicional”. Así se originaban verdaderas batallas entre las familias. Sin embargo, a los tres días del matrimonio se informaba a los padres de la mujer dónde se encontraba su hija, para que reanudaran la relación.
-¿Me estás pidiendo que te secuestre?
-Eso ya pasó. Aunque se dice –no tengo pruebas- de que hay secuestros acordados. En realidad los novios escapan juntos cuando suponen que sus padres no van a aceptar la unión, o para mantener la tradición. La ceremonia del casamiento se llama curritún, y en ella se muestran los utensilios, adornos, frutos y animales que el padre del novio paga por la novia. ¿Cuánto pagarías por mí?
-Un pato, ¿está bien?
-... Durante la ceremonia se pican en trozos y se asan los corazones y las tripas de varios animales. Los novios deben tragar enteros los bocados de esta comida llamada piuque neguam (“quedamos en un solo corazón”) ya que, si la mastican o hacen algún ruido, los perseguirán los disgustos en su nueva vida juntos.
-Prefiero escuchar las opciones collas y aymará antes de decidir. Si tengo que raptarte, pagar por vos o tragar un corazón... qué querés que te diga, es mucho trabajo.
-Los collas del altiplano tienen lo que se llama irpa-sirse, que es un casamiento a prueba. El joven colla elige a su compañera y espera que los futuros consuegros lleguen a un acuerdo. Si es así, el hombre se hace cargo de la mujer y conviven un año para conocerse mejor. Si al cabo de ese tiempo no hay afinidad, la pareja se separa sin que ello merezca el repudio de la comunidad.
-¡Qué genios los collas! Están mucho más adelantados que nosotros, no son hipócritas. Eso me gusta.
-Y faltan los aymarás de la zona del lago Titicaca. Se considera que los varones son aptos para casarse entre los 28 y los 31 años, mientras que las mujeres lo son entre los 24 y 26. Pero para casarse necesitan cumplir ciertos requisitos: haber ejercido algún cargo de autoridad en la comunidad, como ser guía en las fiestas del carnaval, o watachu, que es el encargado de los bailes juveniles. También participar en sus deportes, tener ahijados y poseer ciertas aptitudes como saber arar, techar su casa, etc. Lo mismo para la mujer, que además debe saber cocinar, tejer y sembrar. Esto es así porque se considera que un joven puede responsabilizarse por una familia cuando ha demostrado ser responsable con su comunidad.
-Yo fui boy-scout, ¿sirve?
-No creo que tengamos que prender un fuego dentro de casa, ni hacer nudos raros. Entre los aymará no hay noviazgo, y no está muy bien visto que la pareja tarde en casarse. Entonces... ¿cómo te casarías conmigo?
-Creo que primero te secuestraría, me resulta excitante. Sé que nuestras familias se pelearían a muerte por eso, pero como ya estamos acostumbrados a que hablen mal unos de otros, no sería una novedad. De todos modos pasaríamos por un período de prueba, en el que mi vieja te vigilaría para que no te escaparas, y te enseñaría a cocinar. Como fui un buen boy-scout cumplo todos los requisitos para el matrimonio, pero esperaríamos a que cumpla 31 años para casarnos. No vas a volver a privarme de mi soltería a los 27. Ah, y a tus padres les envío un pato en pago por haberte criado. ¿Pasé el examen?
-No, y te devuelvo el pato. Esperaba un poco de romanticismo.
-Y yo esperaba que por una vez me dejaras ver una película.
-Te dejo. Va a empezar “La princesa que quería vivir”, y la podemos ver juntos.
En cuanto comenzó la película (yo siempre quise ser Audrey Hepburn, y darle ese beso final y casto a Gregory Peck) mi esposo comenzó a inquietarse. Una película romántica y en blanco y negro no era su idea de entretenimiento. Además, se notaba que se había quedado pensando en algo. Entonces me miró y, levantando apenas una ceja, me preguntó:
-Y vos, si volvieras a casarte conmigo, ¿cómo lo harías?

3 comentarios:

Lore b dijo...

Siempre es un placer leerte!!!. ¿por que tú marido eligió un pato? tan fácil lo consigue?, dónde tú familia metería el pato (no valen chistes fáciles) ¿porque no un pez, un perrito o un canario?

Ivana Carina dijo...

ajajajjaa!
Muy bueno Vero!!!
Y tu marido... un santo! jaja!
Muy interesante los datos de los distintos casamientos, la de los mapuches me encantó! jaja!
Un beso!

Ska_wiking dijo...

muuuuuuuuuuuuuuuuy lindo y romantico escrito.. meha encantado esa pregunta si bien mmmmmmm el chico no se lo trabajo mucho al ppio lo de hacer la pregunta al final yo creo q lo remienda.. jooooooooo yo kiero uno asi para mi!! ;) unbesazo!