25 marzo 2008

RITOS DE INICIACION SIGLO XXI

Esta es la última de las notas que escribí para losperiodistas.net. Luego de cuatro trabajos que no se subieron a la página, y sin logra comunicarme con la gente con quienes hasta había firmado un contrato, obviamente dejé de escribir. Como habrán visto quienes las leyeron -y desde aquí va mi agradecimiento- las notas compartían cierto estilo: un tema social relacionado con algún rincón de Latinoamérica, surge en algún momento entre los míos -primera persona- y conversamos sobre ello, ofreciendo datos. Muy coloquial y colorido. Teniendo en cuenta que se trató de otro proyecto frustrado -y en eso tengo mis récords- ha sido un placer para mí subirlas aquí, y que por fin vean la luz del monitor. Que la disfruten.

El sol hace brillar la superficie del lago de Palermo, en pleno Buenos Aires. Mi esposo, mis niños y nuestro sobrino mayor andan por allí en un bote rojo, luchando con los remos. Yo los observo sentada desde la mesa de un café, no porque no desee estar con ellos, sino porque mi suegra nos acompaña, y tememos que, si se sube al bote, mi esposo o yo la empujemos al agua. Esta es la idea que mi media naranja tiene de pasar un domingo con su madre: alejarse lo más posible, y dejarla conmigo. La que sigue es la extraña conversación que mantuvimos aquella tarde:
-¿En tu familia le permiten a los niños ponerse aritos? –pregunta mi suegra.
-¿Qué? Ah... por mi sobrino... Tiene trece años, y regresó de su viaje de egresados con el aro. Todos sus compañeros se colocaron uno.
-Entonces vos estás de acuerdo...
-Admito que un aro en un varón no me disgusta... pero espero que mis hijos me consulten antes de colocarse uno, cuando tengan la edad adecuada.
-Empiezan por ponerse un arito... sigue un tatuaje... y después vaya una a saber qué cosa pueden hacer.
-Un aro o un tatuaje no los hace criminales. Es un rito de iniciación.
-Esas son cosas del pasado.
-No, hay muchas culturas y religiones que los mantienen. El Bar y Bat-Mitzvá de la colectividad judía, por ejemplo, pueden considerarse un rito de iniciación.
-Hace poco me invitaron a un Bar-Mitzvá. ¡Qué fiesta! La comida era mucho mejor que la de tu casamiento...
-... Mejor seguimos con el tema, ¿le parece? La adolescencia es un proceso de transformación, y los chicos precisan marcar de alguna manera ese paso de la infancia a la pubertad y al inicio de la madurez sexual.
-¿¿¿También tienen sexo???
-¡No! Espero que no... se trata de aceptar los cambios corporales y psíquicos. Crecer duele, y por eso los chicos buscan alguna manera de expresarse que los iguale a sus pares, y los diferencie del grupo familiar. En particular los varones buscan realizar pruebas que pongan de manifiesto su fuerza, agilidad y valentía, desafiando y transgrediendo las normas. Podríamos decir que las niñas siguen teniendo, como rito de iniciación, su fiesta de quince. Aunque también se hacen perforaciones y tatuajes.
-En mi época bastaba con que el varón se pusiera el pantalón largo.
-De eso se trata. Colocarse un aro, hacerse un tatuaje, realizar algún deporte de riesgo, teñirse el cabello o hacerse un piercing son los herederos de los ritos de iniciación, en los que había que demostrar valor y vencer ciertos obstáculos para ser admitido por la comunidad. A los adultos nos cuesta aceptar estas cosas, pero no les ofrecemos a los chicos otra ceremonia, otro ritual.
-O sea que me voy preparando para que mis nietos aparezcan con el cabello fucsia o con un aro en la nariz. Si así los criás vos...
-... La verdad es que con su hijo hemos decidido llevar a los chicos a Tierra del Fuego, y festejar el antiguo rito de iniciación de los onas, llamado Kló Kelen. Durante un año se les enseñaba a los jóvenes a ganarse la vida, mientras un espíritu enmascarado llamado Shoot los atormentaba. Llegado el momento, se le ordenaba al joven que desenmascarara al demonio, el cual resultaba ser un hombre de la tribu. Y si tuviera una niña elegiría el rito de los indios de San Blás, de Panamá, el Innamitikit. Para ello construiríamos una surba, una choza de palmeras dentro de nuestra habitación, y dentro de ella otra más pequeña, donde encerraríamos a nuestra hija cuando tuviera su primera menstruación. Allí, entonces, la someteríamos durante un día y una noche a duchas de agua de mar. Y luego la pintaríamos por completo de negro, con tintes vegetales.
-¿En... en serio van a hacer eso?
-Lo que le estoy diciendo es que los seres humanos precisamos de los ritos, que nos ayudan a ordenar la vida. Muchos grupos indígenas han demostrado gran sabiduría al mantenerlos en el tiempo. Nosotros, los modernos occidentales, dejamos ese lugar libre. Y los chicos lo llenan con lo que pueden. No le queda mal el aro a mi sobrino, y si eso lo hace sentir parte de su grupo, le ofrece una identidad, entonces me parece bien.
-¿Ves? ¿Ves lo que te digo? Les dejás hacer lo que les dé la real gana.
-¡Mire! Ya están volviendo.
Mi marido y los chicos regresan, y yo pongo mi mejor cara de “sálvenme”.
Aquella noche tengo una pesadilla: tengo quince años, y en vez de fiesta, mis padres me encierran con mi suegra en una choza dentro de otra choza, dentro de otra. Yo la escucho hablar, criticarme, reprocharme y amonestarme, durante un día y una noche. Cuando las puertas de las chozas se abren, soy adulta. He soportado con valentía el peligro. Y como soy adulta, mi suegra me viene a visitar.

5 comentarios:

Ivana Carina dijo...

Jajaja!!!
Tu suegra de terror!
Pero de los ritos de iniciación, me quedo con los Onas, será que los tengo más cerca, una provincia de por medio! (Estoy en Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego)
Muy bueno el post!!!!!
Te mando un abrazo desde la patagagonia!!!

Anónimo dijo...

¡Noooo! ¡Que pesadilla horrible!
Creo que la relación nuera - suegra es un vínculo imposible...
Como siempre, hermoso y didáctico texto.
besos grandes!
m

Carolina Meneses Columbié dijo...

¡¡Muy bueno!! Jodida tu suegra.

Natalia Villarruel dijo...

Qué buen artículo! Resume varios elementos: El marido que se hace el sota, la suegra (Que bien podría ser la mía...) Y los adolescentes, que ya no saben qué hacer para diferenciarse de nosotros,hasta nos vestimos iguales a ellos, pobres. Cómo no van a ser Floggers, cos players y demás!

Claudio770 dijo...

jajajajaaa! me reí mucho con tu post.Yo también estoy casado y tengo suegrossss..... de terror! en la colectividad judia hacen el Bar Mitzva, en otras culturas otras cosas, cumpleaños de 15, etc, pero no es automatico que si pasaste por la fiesta entonces ya maduraste.Hay suegros y todo tipo de engendros mutantes que creen que son maduros por tener un par de arrugas y son caprichosos como chicos de 5 años.
Saludos