23 enero 2008

FACTOR 15 Y LITERATURA

Los últimos meses del año hago acopio de libros para que las vacaciones no me encuentren a la deriva y sin protección.
Terminé de leer con gran placer:
"Las primas" de Aurora Venturini, premio de novela de Página/12. No acostumbro comprar los libros que ganan premios (ojo, no tomar esto como ejemplo de nada ni consejo, sobre todo por si alguna vez llego a ganar yo), pero las entrevistas a Venturini que aparecieron en el diario en cuestión, más el módico precio del libro (10 pesos) me convencieron. Terminado el libro sólo puedo decir: "Señor de la literatura, permíteme tener esa audacia literaria, ese manejo lingüístico, esa capacidad de juego, ese talento a los 85 años, si es que todavía ando por aquí".
Estoy leyendo, con buen pronóstico:
"El regreso" de Bernhard Schlink.
Luego de haber leído "El lector" y "Amores en fuga" del mismo autor, no podía dejar de leer su última novela.
Están en lista para soportar calores veraniegos, rabietas infantiles y largas y mortales estadías al lado de la pileta:
"Pura anarquía" de Woody Allen.
"La biblioteca de noche" de Alberto Manguel. Con este libro me sucedió algo especial. Hace varios años leí una entrevista a Manguel sobre el mismo y me atrapó tanto que desde entonces venía buscando el libro. Pero el hombre lo estaba escribiendo o pensando o investigando. Pasé años buscando un libro que ni siquiera estaba editado. Aparecido. Visto. Comprado.
"Los hundidos y los salvados", de Primo Levi. El que me faltaba de la trilogía. Pero para este libro hay que encontrar el momento especial. A veces Levi y pileta no se llevan bien y mejor esperar por los primeros fríos.
"Los inconsolables" de Ishiguro. Luego de "Nunca me abandones", tenía que leer otro título del autor.
"Todo está iluminado", de Jonathan Safran Foer. Otro que no se conseguía. La película no me pareció gran cosa, salvo por un par de ideas que me quedé con ganas de saber cómo están contadas en el libro. Y además un libro y una película suelen ser dos cosas totalmente diferentes.
"El miedo a los hijos" de Jaime Barylko. Un poco de pedagogía mientras los pibes juegan a ahogarse en la pileta y yo creo que es de verdad porque no saben nadar, y les grito, y me contestan mal, y los saco de la pileta, y me putean, y los castigo, y así pasan nuestras hermosas vacaciones.
"Los juegos de Mastropiero" de Carlos Núñez Cortés (uno de los Les Luthiers). Este no es un libro para leer como una novela. Lo voy leyendo de a partes, cuando tengo ganas, me sirve para trabajar.
"Escribir teatro" de Ricardo Halac. Una asignatura pendiente: teniendo en cuenta mi gusto por el diálogo, ¿puedo partir de allí para escribir una obra de teatro? ¿Y cuáles son los códigos que debo manejar? Y la gran incógnita: ¿puede una persona que no escucha, y por lo tanto tiene vedado el teatro, escribir teatro? ¿Y eso sería ético de mi parte, estaría bien que hiciera algo a lo cual yo y, por lo tanto, los que son como yo, no podemos acceder? Me parece interesante buscar una respuesta.

Y mientras preparo el bolso (protector para los grandes, para los chicos, toallas, galletitas variadas, lona, antiparras, libro, juguitos, plata, cartas, socorro) aprovecho para avisar que durante lo que queda de enero y febrero me despido a medias del blog y nos encontraremos cuando comiencen las clases (si Macri permite a los niños pobres que van a escuela pública acceder a una educación).

5 comentarios:

Katana dijo...

Querida Veronica, Macri tiene que hacer algo, y sinolo hara Cristina, y si no lo haremos nosotros. En cuanto a escribir teatro por supuesto queme parece etico, ese talento no lo tiene todo el mundo, los que lo tienen tendrian que aprovecharlo, la solucion no es no hacer teatro porque los ordos no pueden disfrutarlo, porque eso es mas excluyente, sino hacer un teatro que los incluya, el teatro debe pensar en ellos y poner pantallas, con subtitulos o con un interprete simultaneo que traduzca la obra, no se, esto lo digo a lo rapido, no soy la encargada de ello pero si los que tienen que ver le ponen voluntad y algun que otro recurso y piensan en los derechos humanos, saldrian ideas mejores. Y comolees nena! FELICIDADES, siempre te leo. (Escribo en un teclado que no me permite acentos y enhes, disculpen los errores). Regresa rapido!

delfina dijo...

Hola Verónica!! Es la primera vez q hago un comentario aquí, pero sigo tus posts desde hace rato. El teatro no se le prohíbe a nadie y menos a vos q manejás tan bien el tempo de los diálogos. Tirate a la pileta con ese libro de teatro y zambullite en el hondo o en la parte donde el agua te llega hasta el cuello; a veces el sonido del silencio es más rico y elocuente que los ruidos molestos... Pensalo. De paso te cuento q "Vida Segura S.A" me re-en-can-tó.
Saludos y felices vacaciones!!

Lore b dijo...

felices vacaciones y a leer!!!..que tú marido te cuide los pibes...vos poneles protector solar para asegurarte que a la noche lleguen sin ampollas y te dejen dormir!! jajajaj

Mika d... dijo...

"¿puede una persona que no escucha, y por lo tanto tiene vedado el teatro, escribir teatro?"
Yo creo que amo casi tanto al teatro como a un buen libro (notese el sutil "casi") en mi experiencia, asisti a obras de teatro de gente no vidente...y teatro actuado por gente con capacidades diferentes...en la calle Corrientes claro...algo que yo nunca voy a hacer...y fueron dos de las pocas e increibles experiencias que tiene la vida...
Volvi...
Creo que respondi a tu pregunta..al menos es mi opinion...
saludos...
Mikaela

Bichicome dijo...

bueno, es lindo de vez en cuando ver que alguien junta libros en vez de cd de musica plancha :P

como que le dan una esperanza al mundo..