21 septiembre 2007

TODA LA VIDA EN UN CANAL (mi vida es una serie, parte II)

Querido hijo: te dejo estas palabras por si llegara a suceder que, algún día,
-cuando tú todavía no has probado tus propias alas- yo no esté a tu lado. Me habrán quedado tantas cosas por decirte... tanto camino por acompañarte... Pero quiero que sepas que, aunque no puedas verme, siempre estaré a tu lado. Aquí, pon tu mano sobre la pantalla, ¿sientes el leve cosquilleo que te provoca mi alma? Allí estaré para tí. Cada día. Podrás hablar conmigo y yo te contestaré. Nunca estarás solo. Te contaré, hijo mío, sobre el sentido de la vida.
El sentido de la vida es más que la máquina que hace ping de los Monty Phyton, un grupo humorístico que tu madre disfrutaba y admiraba. Es mucho más. El sentido de la vida, hijo mío, todo lo que no he podido decirte cuando estaba físicamente a tu lado, está en un canal de cable. Espero puedas seguir pagando el cable, porque el alma de mamá no transmite por canales de televisión abierta. Mamá está en el cable, hijo. Y no en cualquier canal. No en el adorado Sony, ni en Warner, ni en AXN. Mamá estará junto a tí, para siempre, en Discovery Home&Health.
Hijo, un día te harás hombre y querrás abandonar el nido. Sé que te será difícil sin mi guía, pero piensa que yo estaré alentándote, cuidándote, guiándote, aconsejándote desde DH&H. Por favor, no te pierdas los capítulos de "Sexo al desnudo con el Dr. Drew" y "Simplemente sexo", y nunca olvides los preservativos. Tal vez te dé pudor ver esos programas conmigo desde la pantalla, pero piensa en todas las conversaciones que habremos perdido... y en que esa será la única manera de conectarnos. Y si tienes alguna duda... preguntále a tu padre. Luego de tantos años a mi lado se desempeñaba aceptablemente bien en ese aspecto. Es importante, hijo mío, que aprendas a dar goce, no sólo a recibirlo. La sexualidad de la mujer es como un capullo que hay que ir abriendo de a poco para descubrir todo su aroma. Sí hijo, ha llegado el momento de hablarte sobre las mujeres. Busca en la programación "Soltera en la ciudad". Allí aprenderás sobre el alma femenina, y sus métodos de caza. No intentes luchar. Ellas ganarán. Encontrarás el amor, estoy segura, y entonces será el momento de sintonizar "Cuadrando parejas". No lo he visto nunca. Pero imagino que te será de utilidad. Y luego, ¡qué emoción! será el momento de "Novias neuróticas". Sí hijo. Eso es lo que sucederá cuando llegue el gran momento de dar el sí. Tú tendrás que ser fuerte y contener y acompañar a tu novia en ese difícil momento en que una no puede decidir si desea flores naturales en el cabello o una diadema. Yo he lucido flores naturales, pero no es mi intención presionarte desde aquí. Estoy segura de que lo que ella elija será lo mejor. Si tienes la dicha de casarte con alguien que profese la religión católica (tal vez suceda... yo no habré estado allí, contigo, y de alguna manera tu inconciente querrá castigarme), pide ayuda a tus tíos o primos en cuanto a la realización de la boda. Los judíos saben hacer fiestas. Hijo mío... escucha mis palabras... ¿estás confundido? Este es el secreto que te lego: si ella te obliga a ver "Nuestro primer baile", no es la muchacha indicada para tí. Pero si en cambio te sugiere una maratón de "¡No te lo pongas"!, uno de los programas favoritos de tu madre, no la dejes ir. Coloca tu mano y la de ella sobre la pantalla, y yo les daré mi bendición.
Y pronto, hijo mío, será la hora de formar tu propia familia. Pon atención en "Historia de un bebé", "Desarrollo de un bebé", "La llegada de un bebé", "Sala de maternidad". Lamentablemente ninguno de esos programas tienen subtítulos, y por lo tanto no sé qué dicen, pero creéme que con las imágenes alcanzan. La cosa es siempre más o menos igual. Por algún lugar, te lo aseguro, tu hijo saldrá al mundo. Un solo consejo: prepaga. ¡Qué dicha! ¡Qué alegría! Eso es lo más importante que te sucederá en la vida. Hijo mío, haz esto por tu madre: toma a tu hijo nonato en tus brazos, y míralo con el alma, porque antes de que te des cuenta estarás aferrado a la TV, desesperado por un nuevo capítulo de "Niñera SOS" o "La niñera experta" (¿sabes que no sé si es el mismo programa?), preguntándote cuándo ese bebé rollizo y dulce se ha convertido en este sociópata enano. Este ha sido, tal vez, mi mayor dolor en la vida. Tampoco este programa tiene subtítulos, y yo lo necesito tanto... Miro las promociones, miro a esos niños que tienen la misma edad que tienes tú ahora, saltando del sillón al lavarropas, pateando al gato, tirándole las sobras de la comida a la madre, metiendo la cabeza del hermano en el horno, o los rastis en el microondas, y se me llenan los ojos de lágrimas: ¡ese eres tú! Y como esas madres, yo tampoco sé qué hacer contigo. Este es el momento en que tendrás que ser no sólo un gran padre, sino también un maravilloso marido. Acompaña a tu mujer durante la hora de "Madres desesperadas", conviértete en "Chef a domicilio", e invítala a ser "Modelo por un día". Porque créeme, ella llevará la peor parte.
Otra vez, otro pestañear de ojos, y será el turno de "Ángeles adolescentes" (si estás leyendo esto es porque yo no llegué a ese programa y, te juro, desde la distancia de la vida, se siente como una bendición), y por mi parte ya estaré recomendándote "Gimnasia a domicilio" porque de pequeño tu cuerpo se parecía peligrosamente al de tu padre, y el stress hace estragos. Y no seas, por favor, tan descuidado o desubicado como para pedirle a tu esposa (no hay programas sobre divorcio en DH&H, por lo cual tendrás que mantenerte casado cueste lo que cueste) que repase "Diez años menos" o "Escultores de cuerpos". Si tu padre me lo hubiera dicho a mí, te aseguro que hace rato hubiera cambiado de canal.
Esa es la vida, hijo mío. Mi herencia. De allí en más, todo vuelve a repetirse. Lamento no haber estado a tu lado. Pero allí estoy. Toda la vida en un solo canal. Te amo, hijo mío, yo, que he sido "Una madre modelo".

12 septiembre 2007

CULPABLE DE HABER LEÍDO


"Perdí a Fritzy. Estaba estudiando en Vilna, tateh... alguien que conocía a alguien que conocía a alguien me dijo que lo habían visto por última vez en un tren. Perdí a Sari y Hanna por los perros. Perdí a Herschel por la lluvia. Perdí a Josef por una grieta del tiempo. Perdí el sonido de la risa. Perdí unos zapatos que me quité para dormir, los zapatos que me había dado Herschel habían desaparecido cuando desperté, anduve descalzo varios días hasta que me rendí y robé los zapatos a otro. Perdí a la única mujer que quise amar en mi vida. Perdí años. Perdí libros. Perdí la casa en que nací. Y perdí a Isaac. Así pues, ¿quién me asegura que, por el camino, sin darme cuenta, no he perdido también la razón?"
"La historia del amor" Nicole Krauss

Lo leí con la misma emoción con que leía de adolescente. Con esas ganas de que no se termine y la necesidad de saber cómo termina. El mejor elogio: ojalá lo hubiera escrito yo.

06 septiembre 2007

EL libro

El juego es el siguiente.
Uno está a punto de autoexiliarse en una isla desierta.
De ser abducido por extraterrestres.
De donar todas sus pertenencias a las carmelitas descalzas.
De encerrarse en la casa de un reality show.
De ser condenado a cadena perpetua en una cárcel de máxima peligrosidad.
Y puede elegir un libro.
Sólo un libro. Libro solo. Único. Solitario.
A ver si se entendió: un-so-lo-li-bro.
Que lo acompañará el resto de su existencia. Uno solo. No sé si lo dije.
Yo fui la primera en boicotear mi propio juego.
Me dije que era imposible. Que podía ser un libro de cada género. Pero no.
No se puede.
Que dos libros chicos a cambio de uno grande. No.
Uno de autor americano y otro europeo. Menos. No, no y no.
Un solo libro.
Intenté visualizarme en un callejón oscuro. Un hombre apoya su arma entre mis cejas. Siento el frío del cañón. Me dice: un libro o te mato. Bien, así es más sencillo.
La presión ayuda.
Así que finalmente, y luego de pensarlo por dos semanas dos, he decidido cuál es mi único libro.
No estoy convencida, por supuesto.
Es como en "La decisión de Sophie", al final todo sale mal.
Pero tuve que hacerlo.
Porque buscar un tema para escribir un post cuando no se te ocurre otra cosa es un sacerdocio.
El libro es...

LA MEJOR POESÍA, selección de Héctor Yánover. Editorial Abril.

Los sorprendí, ¿no? Esperaban que me llevara cuentos, humor, una novela.
La Biblia no, soy atea.
Y he elegido poesía.
Las raíces. La infancia literaria. El hogar.
¿Por qué?
Porque llevar poesía es también como llevar música.
Una fuente inagotable de inspiración. De pensamiento.
Y me gustan las antologías para tener un poco de todo.
Llevar poesía es como llevar la vaca para después tener leche, manteca, un bizcochuelo.

Los invito a jugar.
El que deshonre el juego eligiendo más de un libro será castigado severamente con la eliminación de su comentario.
He dicho.