31 mayo 2007

¡OA!


En cuanto me enteré de que la integridad moral de los Teletubbies estaba en peligro, y teniendo en cuenta que yo les debo gran parte de la poca tranquilidad -minutos nomás- que tuve durante los primeros años de mis hijos, decidí ir al meollo del asunto. Entrevistar a Winky-Tinky (el violeta) sobre las amenazas que penden sobre su sexualidad. Darle la palabra a este valiente extraterrestre cuya único fin es la felicidad de nuestros niños. Mantuve el encuentro con Winky-Tinky en el interior de su vivienda, una mezcla de nave extraterrestre ochentosa con búnker nazi. Durante el tiempo que pasé allí, su aspiradora viviente mantuvo algunos comportamientos sospechosos. Aspiraba, sí, pero unas líneas blancas que yo había supuesto dibujos en el suelo y que no resultaron tales.

Yo: -Tinky-Winky, es un placer conocerlo por fin. He visto todas sus películas, y tenía un muñeco original, pero debo admitir que era el de Po (la roja). A veces, gracias a usted y sus compañeros, yo podía hasta bañarme. Dejaba a mi niño sobre mi cama, rodeado de almohadones, mirando su programa.
T-W: -Seguro que ahora nos acusarán también de promover el abandono de menores. Incitar a las mujeres a dejar a los niños sin ninguna supervisión adulta.
Yo: -Oh, no, por supuesto que no. Yo le aseguro que me bañaba en menos de dos minutos. Bueno, vayamos al grano. ¿Es usted del sexo masculino?
W-T: -Por supuesto. Lo que pasa es que nosotros no le damos tanta importancia a eso. No venimos de una cultura fálica masculino-femenina, ni de una cultura represora judeo-cristiana como la de ustedes. Es decir, no somos blano o negro.
Yo: -No, por lo que veo viene en colores variados. De todos modos no ha respondido mi pregunta.
W-T: -Según lo que ustedes entienden por femenino y masculino, sí, soy varón.
Yo: -¿Por qué usa cartera, entonces?
W-T: -La cartera me la regaló una niña durante una gira por Estados Unidos. Fue un gesto de cariño por su parte. Los niños, a falta de habla, nos ofrecen algo suyo para demostrarnos amor. Nos escupen, nos vomitan, nos toquetean, se vuelven locos cuando nos ven. Esa niña llevaba esa simpática carterita, y me la ofreció como quien ofrece su vida. Y yo, tengo que admitirlo, le encontré su lado útil. Llevo pañuelos, el desodorante, batería de respuesto para el televisor de mi abdomen, pastillitas tic-tac. No veo cuál es el crímen por usar cartera.
Yo: -No, por supuesto que no es un crimen. Lo que sucede es que se trata de un modelo femenino. Y siendo usted varón...
W-T: -Creo que de eso ya hablamos.
Yo: -Perdone la intromisión, pero teniendo en cuenta que ustedes no usan vestimenta, salvo para jugar a disfrazarse, ¿dónde se encuentra exactamente su sexo?
W-T: -Mire, la antena ya lo dice todo, ¿no lo cree?
Yo (admito que me quedé observando su antena sin ningún disimulo, totalmente comprenetrada con el tema): o sea que lo de ustedes es de cabeza... Pero... sépame disculpar la curiosidad, una actitud tan humana. El círculo de Po me parece un tanto pequeño para su... su... triángulo.
W-T: -Eso tendría que preguntárselo a ella. Los músculos hacen cosas prodigiosas. Y no se olvide que tenemos unas orejas de un tamaño considerable.
Yo: -Está bien, está bien, no quiero saber más. Para mí ustedes son un símbolo de la infancia. Ahora bien... ¿es usted gay? Porque tenemos una foto suya usando pollera.
W-T: -¿Ha practicado usted danzas clásicas con las mallas ajustadas típicas de los bailarines?
Yo: -No... usé alguna vez tutú, como usted.
W-T: -Exactamente. Las niñas pueden bailar desde pequeñas, pero si un varón de, pongamos, tres años, quiere practicar danzas clásicas, se sospecha inmediatamente de su sexualidad futura. Utilizando el tutú desaliento a los varones a imitarme. Ellos me ven, se ríen, y piensan que un tutú me queda decididamente ridículo.
Yo: -Es un pensamiento algo... retorcido el suyo.
W-T: -Venimos estudiando a los neonatos y deambuladores humanos desde hace décadas. Sabemos de qué hablamos.
Yo: -¿Por eso es que simplifican el idioma infantil, otra de las críticas que reciben?
W-T: -¿Ha oído usted alguna vez a un niño de ocho meses hablando correctamente?
Yo: -No, por supuesto que no. Pero como ellos aprenden con el ejemplo, sí me parece que más allá de las palabras cariñosas que los progenitores acostumbramos utilizar, debemos hablarles como hablan todos.
W-T: -Pero el pibe no le entiende ni medio. Justamente se ríe de usted porque siente que dice cualquier cosa. Ahora, si le dice "oa", enseguida sabe que lo está saludando y responde de la misma manera.
Yo: -O sea que podemos decir que ustedes se comunican en "infantil".
W-T: -Exactamente.
Yo: -Y que no promueven comportamientos homosexuales.
W-T: -Eso tendría que hablarlo con Dipsy (el verde).
Yo: -¿Está insinuando algo?
W-T: -En absoluto. Pero no soy yo el maricón del grupo.
Yo: -¡Epa! No acostumbramos a utilizar ese lenguaje acá. Se considera políticamente correcto decir homosexual o el inglés gay, que queda chic. Nosotros aceptamos a cualquiera sin importarnos su raza, religión o inclinación sexual.
W-T: -Mire, yo le voy a decir la verdad. El por qué de estas calumnias y difamaciones. Hace poco estuvimos de gira por Europa y pasamos por Polonia. Allí nos entrevistamos con los mellizos.
Yo: -¿El presidente y el premier polaco?
W-T: -Sí, esos. Y uno, no recuerdo cuál, se agarró una calentura con Po. Pobre Po. Su sexo es poco sutil.
Yo: -Ahora que lo sé, tiene razón.
W-T: -Po es un máquina de amor. Adonde va los hombres la persiguen.
Yo: -Es que supongo que ven ese aro sobre su cabeza y quieren entrar en la competición.
W-T: -Exactamente. No sabe cómo sufre Laa-Laa (la amarilla). Porque a ella ni bola. Nadie sabe muy bien de qué viene su cosa. Pero con Po no, Po desata pasiones. Y como mi chica no quiere saber nada con humanos, el mellizo este se puso como loco, prometió venganza.
Yo: -Ahora cierra todo. Ahora lo entiendo. Y me pregunto... como madre, ¿no? ¿No podrían tapar un poco... esas cosas?
W-T: -Nosotros abogamos por la libertad corporal, por el orgullo del cuerpo. Que los niños no teman mostrarse ni sientan que parte de sus cuerpos están prohibidas.
Yo: -Eso es muy bueno, pero... no sé... cuando uno lo sabe salta demasiado a la vista...
W-T: -¿Usted taparía el miembro de un elefante en un zoológico?
Yo: -No...
W-T: -¿Entonces por qué hacerle algo al de un teletubbie en la TV?
No supe qué responderle.
Yo: -Cambiando de tema, ¿no promueven ustedes un comportamiento pasivo frente a la TV teniendo televisores en sus estómagos?
W-T: -Mire, una vez nos acusaron porque un pibe se tragó un reproductor de DVD luego de ver nuestro programa. Pero no pueden atacarnos por cada cosa que un chico se lleva a la boca. Nosotros somos el próximo paso en la evolución de las especies. Porque lo que usted llama despectivamente TV, es en realidad un centro de comunicaciones. Tenemos celular, computadora, Internet, MP4, Play Station 3, y televisión, por supuesto. Y ahora vamos por el plasma y el sistema digital. Todavía no decidimos con los chicos qué sistema usar, si el japonés o el yankee. Ustedes recién comienzan a hablar de prendas de vestir con MP3 incluido, por ejemplo, mientras nosotros ya pasamos a la tecnología corporal.
Yo: -¿Pero nacen así?
W-T: -No... esto se pone al nacer, como hacen ustedes con los aritos de las nenas. Los bebés no sienten nada. Claro que existe una gran brecha entre teletubbies pobres y ricos. Mientras nosotros, que somos la cara visible, tenemos lo último en tecnología, hay hermanos que todavía tienen incrustrado un monitor Hércules o una tv monocromo y sin control remoto. Eso es una lástima.
Yo: -Sí, lo imagino... Bueno, tenemos que ir terminando. Fue un gusto hablar con usted y que todo se aclarara.
Winky Tinky y yo nos dimos un abrazo. Po me acompañó a la salida. El solcito ese con rostro de querubín comenzaba a bajar.
Antes de que la puerta de la vivienda se cerrara, vi a Winky Tinky tomar su cartera, subirse a un par de tacos y abrocharse su pollera tutú. Realmente estaba ridículo y agradecí que mi hijo varón hubiera podido mamar esa experiencia para que de grande sólo le gusten las buenas chicas judías. Justo entonces pasó Dipsy y yo sentí un estremecimiento. Él me guiñó un ojo. Yo no pude dejar de mirar sobre su cabeza.

29 mayo 2007

ACCIONES TERAPÉUTICAS

Reincido con otro blog: Peligro: libros.
Peligro: libros será mi antología. Siempre quise ser editora, o tener mi propia revista, armar un proyecto cultural. Hacer blogs es la forma tecno-moderna de llevar a cabo esos sueños. Cada blog se transforma en una sección de mi propio medio de publicación. Así La vida con subtítulos contendrá las crónicas absurdas, los diálogos delirantes y todo aquello que sale de mi cabeza con poca censura. Otoesclerosis, hipoacusia y otros productos en stock es, claro está, la sección auditiva. Hijos y otros animales salvajes es el grupo de autoayuda de padres al borde de renuncia de patria potestad. Y vendrán otros. Otros blogs.

Mientras he editado por completo La vida con subtítulos. Suprimí gran cantidad de entradas con cierta obsesión por el orden. Que quede lo que vale la pena. Cambié etiquetas para hacerlo más claro y por fin apareció la publicidad que, sabemos, no me hará millonaria.

Leo blogs nuevos y muy buenos. NUera y Editado.

Me estoy helando.