13 diciembre 2007

IMAGINARIA

El lunes, en un lluvioso y pesado y luego soleado día peronista, en el que mi mayor preocupación era saber qué se iba a poner Cristina, recibí el premio del concurso de Imaginaria. Yo y los otros. ¿Pero por qué tengo que hablar acá de los otros? Que lo hagan en sus blogs, si los tienen.
Estábamos citados a las 16 en la Fundación Telefónica. Yo llevé a mis niños y sorprendentemente, mi marido dijo que iba a pasar. Mis niños no existían cuando gané el premio Colihue (y mi marido actual tampoco), y como no pude ir a recibir el premio de La Pampa, consideré que teniendo en cuenta que tal vez no vuelva a ganar un premio, quería compartir con ellos un momento de tamaña importancia. Por supuesto los amanecé. Y los chantajée, para que se mantuvieran no digo tranquilos ni callados, sino aparentemente normales el tiempo que durara un acto.
Pero no fue un acto. Fue otra cosa.
Llegué casi puntual luego de tres vueltas a la manzana para conseguir estacionamiento en la calle (mirá si voy a pagar $8 la hora en un garage de Santa Fé), y resulté la última. Y no había acto. Ya lo dije. Estaban los ganadores con uno o dos acompañantes cada uno, sentados en ronda en unos sillones blancos muy lindos. Estaba la gente de Imaginaria, de Telefónica y de EducaRed (creo, había gente que era de algún lado, eso seguro). Así que llegué y me senté en el sillón que quedaba libre, y ya estaba mi marido, y mis hijos se sentaron tiesos y bajo amenaza de muerte. Y empezó. La gente de Imaginaria dijo que habían pensando en hacerlo íntimo, el acto, digo. Y estuvo bien. Fue íntimo. Éramos 15 y yo era la que tenía más público.
Hablando de público, mi hijo mayor (9 años) me había dicho que podía matar al que ganó el primer premio para que yo ocupara ese lugar. Le expliqué que no, que aunque lo matara éramos cinco segundos premios, y que a veces los premios se dejan vacantes. Me ofreció, un dulce él, matar a los otros cuatro segundos premios. Por mí. Le dije que tampoco. Que con tanta sangre se iba a opacar la fiesta. Y que además en las cárceles no le iban a dar la leche en un vaso con tapa con pajita, para no verla. Me dijo que nadie se iba a enterar que había sido él. Le dije que eso era muy difícil y le agradecí su preocupación, pero que me iba a quedar con el segundo premio. No le gustó. Él quería matar a alguien.
¿En qué estábamos? Empezó la repartija de premios. Contaban la síntesis del cuento ganador, la biografía del autor, mostraban el sobre que había escondido el número (en Imaginaria se da un número que sirve de seudónimo, tengo que explicar todo yo) y luego te daban el diploma, un sobre con el cheque y te aplaudían y te hacían hablar. Todo muy lindo.
Si escuchara les podría decir qué dijeron los otros. Escuché una parte nomás. Una de las ganadoras dijo que le dedicaba su premio a una escuelita que no tenía nada, y a mí me dio miedo de que nos pidiera que donáramos la suma del premio, pero no pasó. Yo dije, que es lo único que escuché completo, que agradecía a Imaginaria, que había pocos concursos como este, y que este año me había ido mal en relación a las editoriales y que cuando estaba a punto de suicidarme cortándome las venas con el borde de una hoja, llegaron los premios y decidí seguir viviendo. Y escribiendo. Una reinvindicación de fin de año.
Ah, uno de los de Imaginaria dijo que yo tenía una "parva" de libros publicados y eso me gustó mucho. Mirá vos. Yo.
Y luego le dieron el primer premio a un tipo de Montevideo, y después nos levantamos y comimos masitas y tomamos coca y café. Mis hijos ya habían descubierto el bar y se bajaron cinco vasos de coca cada uno. Y también encontraron una cosa rarísima, una instalación, en otra sala, que estaba bárbara. Un arpa electrónica. Tres paneles de tela en la que se proyectaba las cuerdas del arpa, y vos acercabas la mano y la cuerda se movía y ¡sonaba! Buenísimo. Se mantuvieron entretenidos ahí un buen rato y no mataron a nadie. Claro que con los cinco vasos de coca cuando nos fuimos y estábamos en medio del congestionamiento post-Cristina les agarró unas ganas bárbaras de mear y tuvimos que parar en cualquier lado.
Fue muy lindo.
Después mi marido dijo que empezara a dedicarme a los concursos porque la plata le venía bien (a él). Y yo volví a casa con mi diploma y mi cheque (que ya cobré, previa cola de 45 minutos en el banco con caída de sistema incluida y la única loca que se pone a protestar y grita cualquier cosa y exige sillas para los ancianos y alguien que ofrezca explicaciones y un vasito de agua y se ocupe del cliente, como siempre, fui yo), y feliz y hasta prontito.

8 comentarios:

Lore b dijo...

felicidades para vos y está bueno terminar el año así!!! y decile a tú hijo que le ofrezco varias víctimas a él (aunque me da cosita matar a fin de año)...lo de auto y el pis infaltable si tenés hijos, al igual que las amenazas!

nat dijo...

Muchas felicitaciones, Verónica, la de la "parva" de libros.
Un gusto leerte, así que siga así, apremiándose y quién te dice, agrandando la parva...

Laura Cambra dijo...

Felicitaciones, Verónica, por el talento, la vocación y la perseverancia.
Un abrazo,
Laura

Ivana Carina dijo...

Congratulations!!!
Buen fin de año, con premios y cash!!!, no cualquiera! jeje!!
Divino tu hijo!!
Y siga imaginando y creando maravillas que delitan a esta patagónica que la admira!!
Saluditos!!!

Por las dudas: ¡¡Feliz Navidad y Año Nuevo!!!

Bárbara dijo...

No se porque, cuando encuentro un blog que me gusta, tengo (sí, es un deber) que leer todos, o hasta donde me den los ojos, los articulos anteriores (comenzando desde el 2005). Estaba por mediados del 2006 cuando me encontré con la publicación sobre tu visita a la feria del libro, y tengo que confezar, aun que no estoy muy segura del motivo, que al leer que estuviste por comprar un libro ("Kitchen") de Banana (Yoshimoto) y no te decidiste, me dieron ganas de venir a decirte y/o recomendarte, si es que aun no lo hiciste, que lo hagas.
Un beso, Bárbara.

nat dijo...

Verdad, verdad, no sé por qué pero me sumo a la recomendación: Kitchen es un muy buen libro.

Verónica Sukaczer dijo...

¡¡¡Gracias a todos!!!

A Bárbara y Nat:
Kitchen lo leí de a pie en las librerías, y compré y leí N.P que no-me-fas-ci-nó.
Gracias por el comentario!

Ivana Carina: ¿¿¿viste que compartimos un artículo en el periódico El cisne???

Anónimo dijo...

Felicitaciones por el premio!!

viviana