02 noviembre 2007

NOTAS DEL APUNAMIENTO

De eso querés vivir. De viajar. Hay gente que lo hace. Existe la profesión. "Turista profesional". Lo hace el cheff Anthony Bourdain. Así como uno debe aprender a usar cualquier baño en cualquier circunstancia, él debe haber aprendido muy bien a vomitar tanto la foca cruda de Groenlandia como el asado pampeano, y en cualquier idioma.
Para viajar conviene tener buen equipaje y poca familia. Nada de hijos, en primer lugar. Te encarecen el viaje. Les tenés que traer una caja de alfajores, tres animalitos de palo santo, un bombo, un charanguito vegetariano (de calabaza), un juego de ajedrez de españoles malos vs. incas buenos, y dos remeras que digan Salta en algún lado para que te perdonen el viaje. Y otro tanto a quien los cuidó. Y tu marido o tu esposa seguro te dicen que nunca más los dejás solos y ocupándose de todo.
Linda Salta. Salta la linda. La bajada del taxi a $1.08. Dos kilos de frutillas a $6. Conviene vivir en Salta. La plaza principal, la 9 de julio te parece de postal. Del primer mundo. Los museos lindos. Lindos los museos. Vos entrás por ejemplo al de arqueología de Alta Montaña, ese donde tienen a la momia "La doncella" en un freezer, y en realidad lo que hiciste es cruzar a una dimensión desconocida donde las cosas están bien hechas. Muy bien. Del primer mundo. Y no lo podés creer. Más que la momia, que está bárbara, ojalá llegues así a los 600 ó 700 años, lo que mirás son las instalaciones, los baños, la tecnología, el guardia muy amable que le dice al tipo vivo que no se pueden sacar fotos y el tipo dice que creía que con la digital no pasaba nada. La puesta a punto del Museo mirás vos. Esa no es la Argentina que conocés.
En cambio llegás a Jujuy capital y parece un pueblucho. Y vos, curiosidad e inocencia todo en uno, preguntás por qué. ¿Por qué Salta es la linda y Jujuy es la olvidada? Y el guía de la combi que lleva canadienses y alemanes, gente para quien esa distinción entre ciudad linda/ciudad pobre resulta pintoresca, haciendo gala de su dosis de xenofobia del día (tómese una pastilla en ayunas) dice: porque Jujuy está tomado por bolivianos, y en cambio en Salta la linda vive otra gente, es otra sociedad... ¿Se entiende..? Ahhhhhh...
Viva Jujuy, viva la Puna, viva mi aymará... qué lindo es apunarse. No es como el dolor de cabeza porteño ni como el bonaerense. Es lo que debe sentir un buzo al sumergirse a tres mil metros de profundidad. O el del accidente del avión cuando se despresuriza. Sentís que la cabeza te va a explotar. Que tenés algo adentro (¿las neuronas?) que están presionando contra el hueso. Podés imaginar el resultado, los pedazos de cerebro volando en todas las direcciones, la sangre salpicando las paredes. Va a explotar. Lo sabés. Si te quedás más tiempo, va a explotar. Y el guía, el que no quiere a los bolivianos, está coqueando, y de pronto le tenés mucha envidia. Porque él se anima a coquear y vos no. Porque el sólo hecho de imaginar el bolo de coca en tu boca, la saliva verdosa, te produce náuseas. Y porque suponés que más que aliviarte el apunamiento en Humahuaca a 2900 metros y monedas sobre el nivel del mar, va a producirte la cagadera más terrible que hayas tenido en tu vida. Una descompostura de la puta madre.
¡Una chola! ¡Una chola! La primera y única chola que ves. La perseguís con tu camarita digital de turista. Vende té de coca. Cinco pesos la caja chica. Se la pedís por tres. No podés ir en contra del mandato divino de pedir descuento. Dice que no, que viene de Bolivia, que es bueno. Mirás el té. La chola se ríe. Dice que no te animás. Vos te reís, le decís que no, que no te animás. Ya sabés lo que pasan con esas cosas. Las comprás, las traés a casa, las mostrás y nunca en tu vida preparás un té de coca.
En la clase de convivenvia ciudadana aprendés: que los porteños hablan rápido. Vos retrucás que los salteños tienen tonito. Que los porteños son muy educados y cuidadosos en casa ajena, contra los tucumanos que se te instalan. Y el trilladísimo que los porteños creen que la Argentina empieza y termina en Buenos Aires. Y vos muy educado no decís nada y pensás que toda esta gente es divina y en qué país vivirán.
Con los días vas preparando para el regreso tu menú de anécdotas: el sapito que encontraste el la pileta del baño. El piquete jujeño. El sol que quema pero no da tanto calor (porque no hay humedad, te dicen). Y el broche de oro: que trataste de matar a una culebra que se metió en el jardín pero se te escapó, tal vez porque conoce mejor Salta que vos.
Y cuando volvés te decís que de eso querés trabajar. De viajar. Aunque te apunes. Porque no es lo mismo ver un cerro desde tu ventana (y al día siguiente un mar, una isla, una estatua, una callecita empedrada, un mercado, un río) que siempre el mismo edificio. Pero no. No aprendiste a usar cualquier baño. Y no hay como tu cama. Y tus hijos te abrazan luego de haber logrado subirse a la cinta transportadora de equipaje cuando fueron a buscarte. Y tu marido aprendió a usar el lavarropas. Y estás en casa. Aunque quieras volver a irte.

Desde aquí, gracias de corazón a la familia que me invitó, me cobijó y me acompañó en mis días salteños.

4 comentarios:

Ruth dijo...

Qué bonito, Verónica, qué envidia.
Me encanta leer tu español (o tu argentino, sería más correcto), tan distinto del mío -soso, soso, soso- y del que no entiendo la mitad de las palabras, pero aún así me llega.
Tengo pendiente un viaje a Argentina, cuando baje la hipoteca o me toque la lotería (o ambas a un tiempo, estaría bien). Guardo tu post como guía.

Verónica Sukaczer dijo...

¡Gracias Ruth!

Anónimo dijo...

Vero, estoy aca tambien, viste?
Guardo el mejor de los recuerdo de un viaje que hice a Salta y vos me lo sacudiste.
Obvio era soltera cuando viajaba tanto,, y mas que obvio las veces que lo hice después del nacimiento de mi hijo, he hecho un culto al "regreso a casa".
Un beso grande.
Luciana

Zeltia dijo...

tengo unas amigas viajando hacia jujuy en este momento y encontré este post buscando que cosa era "apunamiento", me entretuvo mucho leerlo, y he entresacado algunos párrafos para mostrarlos en un foro en el que participo.
Te aviso, aunque veo que el blog ya lo tienes abandonado.
Un saludo desde Galicia en España