24 agosto 2007

MI VIDA ES UNA SERIE

Sucedió que a uno de mis hijos comenzó a salirle sangre por la nariz. No es algo extraño. Es un niño. Escarba con gusto en sus fosas nasales llegando incluso hasta el cerebelo. Sin embargo, esta vez era, digamos, mucha sangre. La suficiente como para que el médico que llegó a casa nos subiera, a él y a mí, a la ambulancia con sirena y todo.
En la ambulancia pedí un pizarrón blanco, saqué de mi cartera un marcador especial, y comencé a anotar. Porque aquello era Dr. House. Hemorragia nasal. Vómitos con sangre (¿cómo, no lo dije? No estaban atentos. El paciente vomitó sangre. No hay nada más perturbador para una madre que ver que su hijo vomita sangre. Pero yo había dejado de ser una madre. Era Dra. Casa, así, en onda latina). ¿Por qué vomitó sangre? Se tragó gran parte de la sangre que intentaba salir por la fosa nasal izquierda. Sí, izquierda, esos detalles son importantes. Puede ser. ¿Qué otros síntomas tenemos? El niño tiene náuseas. Teniendo en cuenta la forma en que maneja el conductor de la ambulancia, yo también, pero concentrémonos en el paciente. Llegamos al sanatorio de alta complejidad donde ese niño ha nacido. Ese es un dato a cuenta de nada, pero le agrega un toque simpático a la situación. Bien, el niño es trasladado a un consultorio, donde entre cinco enfermeros intentan sacarle sangre, sin lograrlo. Yo anoto en el pizarrón que bajé de la ambulancia: colapso venoso. No se encuentra la vena. El niño grita "¡me quieren matar!, ¡ayúdenme!" repetidamente. No entra en razón. Yo anoto: rabia, cambio en su personalidad. ¿Cambio en su personalidad? Bueno... digamos que el niño es siempre así, pero como soy Dra. Casa y no su madre, no puedo saberlo. ¿Qué me dicen todos estos síntomas? ¿Ha viajado el niño a algún país africano en los últimos meses? ¿Puede tratarse de una fiebre hemorrágica? Le pregunto al niño. Él dice que no. Yo anoto un signo de pregunta. No le creo del todo. Los pacientes siempre mienten. El niño pide agua. Yo anoto: sequedad bucal. ¿Deshidratación? Mientras los cinco enfermeros luchan contra él, noto cierta mirada de complicidad entre una joven y un muchacho. Eso es Grey´s anatomy. Me dicen que la chica está atrás del chico. Que son residentes. Yo dejo el pizarrón y me siento a charlar con una enfermera entrada en años y en kilos. El paciente sigue gritando por su vida pero deja de interesarme. Resulta que la chica empezó a salir con el chico, pero el chico salió un par de veces con una médica, a pesar de que está prohibido por la empresa, pero entonces un anestesista, que también está detrás de la médica, los encontró apretando en la salita de sutura y los denunció. Pero el papá del pibe, del residente digo, es un empresario que prometió una donación para construir un ala de investigaciones -siempre y cuando el pibe tenga un puesto grosso ahí- y entonces al jefe no le quedó más remedio que hacer la vista gorda, y ahora el pibe se cree la gran cosa y sigue jugueteando con la doctora y con la pobrecita residente que está verdaderamente enamorada de él. La enfermera va a contarme ahora lo que pasó con el jefe, que se enredó con una paciente famosa, pero llega el padre del pibe y quiere hablar conmigo. Me pregunta por qué no lo llamé a él en primer lugar en vez de a la ambulancia. Estamos en Mad about you. Yo le digo que soy lo suficientemente inteligente como para saber que primero se solucionan los problemas y después se informa a los posibles involucrados. Él me recuerda que hice lo mismo el día en que le pregunté si quería casarse conmigo (ok... ok... él no se decidía y yo fui al grano). Llamé al salón para ver si tenían fecha antes de discutir el tema con él. Total yo sabía que iba a decir que sí. La discusión puede continuar eternamente, pero suena su teléfono celular, el del padre del chico, con la música de Mamma. Es su madre, mi suegra. Eso es Everybody loves Raymond. La suegra: -"¿¿¿qué le pasó al nene???". El hijo: -lo están atendiendo, una hemorragia... La suegra: "ay Dios mío, ay Dios mío, me muero, me muero" El hijo: -mamá, estoy en un sanatorio, ocupándome de mi hijo, no tengo tiempo para atenderte a vos. La suegra: -claaaro, a mí que me parta un rayo. ¿Sabés lo que sos vos? Un desagradecido. El hijo: -mamá, no empieces... La suegra: -ay mi amor, ¿te acordás del día que te salió sangre de la nariz? ¿Le dijiste a los doctores que a vos te pasó también? El hijo: -sí, pero porque me dieron un pelotazo de la puta madre. La suegra: -¡qué boquita! Yo no te eduqué para que me hablaras de esa manera. Desde que te casaste que estás así, tan nervioso. Decime... ¿estás bien vos? El hijo: -mamá, me casé hace más de diez años, ¿me lo vas a seguir recordando mucho tiempo? ¿Y te das cuenta de que me estoy ocupando de mi hijo? Después te llamo. La suegra: -bueno... ya veo que soy una molestia para vos. Seguro que lo que le pasa al nene es por nervios, porque vos y tu esposa son muy nerviosos. Casi fuera de sí, el padre del paciente corta la conversación. Yo corro a anotar en el pizarrón: ¿genético? padre con mal genio. El paciente, por suerte, se ha calmado. Intenta quitarse la vía pero el padre lo mantiene a raya. Yo salgo a buscar un vaso de agua. Me siento en la sala de espera. Otras tres madres se encuentran en la misma situación. Esto es Amas de casa desesperadas (versión original norteamericana). Resulta que una de ellas quiere tener un bebé pero no puede. Yo, que siempre ando necesitada de dinero, y que de verdad disfruté los embarazos, le ofrezco mi vientre en alquiler. Ella se entusiasma, pero sus óvulos, me dicen, no están en buenas condiciones, por lo cual tendríamos que utilizar los óvulos de la mujer que está a su lado, que se acuesta con el mecánico del auto del marido, que está asociado en una mala empresa con el esposo de la tercera, que tiene una enfermedad terminal aunque todavía no lo sabe. La tercera me ofrece una bebida energizante. Tiene cinco niños y se ha hecho adicta. Yo, por supuesto, la acepto. Mi marido sale un momento de la sala para ver dónde me he metido. Las tres mujeres lo miran y suspiran. No porque mi esposo sea de los que despiertan suspiros femeninos, sino simplemente porque está allí, a mano. Me parece que con esa actitud ya no quiero tener el hijo de una de ellas. Regreso a la habitación donde mi hijo ha descubierto un cajón repleto de agujas y trata de abrir una para pinchar al padre. Yo descubro de pronto que poseo el poder de leer su mente. Eso es Héroes. Lo que está pensando mi hijo no augura nada bueno para su futuro. Es un pequeño sociópata en potencia. De pronto otro niño ingresa a la habitación. También leo su mente. Al lado de mi hijo, es maligno. Me doy cuenta de que todos los niños del piso pediátrico están pensando en la forma de acabar con sus padres. Es un complot. Tengo que hacer algo. Está en mí la posibilidad de salvar a la humanidad. Le cierro la puerta en la cara al chico que no es mío. Por ahora que se ocupe su madre. Ha regresado la enfermera y me entrega los resultados del análisis de sangre de mi hijo. Leo los valores: 4, 8, 15, 16, 23, 42. Eso es Lost. Los números... ¡quiero saber qué signfican los números! ¡Los números! ¡Necesito saber! Los números están bien, me dicen... pero siento que algo queda flotando. Yo corro al pizarrón, borro lo escrito. He resuelto el enigma médico: hemorragia nasal por metedura de dedo. Le dan el alta al chico. De pronto, y a través de la ventana, aparece un negro grandote. Coloca un dedo sobre su boca, para que mantenga el silencio. Al paciente se lo lleva el padre.
Yo sigo al negro a través de la ventana y me interno en la selva.

9 comentarios:

Capitan Burton dijo...

Genial.
Me encantó.
Me he muerto de risa, y luego he vuelto a la tierra.
Eso es camino al cielo.

saludos
Capitán Burton

Ruth dijo...

Ay, qué risa, Vero! Tú ves demasiada tele, luego no me extraña que creas que tus ideas son copias de otras.
Me ha encantado lo de la doctora Casa...

Daisy dijo...

Muy bueno! Me morí de risa (y reconocí todas las series). Ahora... lo del sangrado nasal, ocurrió de verdad? Está todo bien?

Fernando dijo...

Clap, clap, clap...jajjaaa (estos comentarios corresponden a los aplausos y las risas grabadas de las sit coms)

Muy bueno, Verónica. Esta vez me encantó. Me rindo de nuevo...

Saludos

Verónica Sukaczer dijo...

Se os agradece. Me alegra haberlos hecho reír. Para eso estoy.

Daisy: pues tú tienes que ser amiga y madre para preguntar eso. Sí, sucedió de verdad. Con el mayor. Lo del sangrado (media hora de hemorragia imparable), los vómitos, la ambulancia (donde la que se mareó fui yo). Finalmente le cauterizaron una vena en el interior de la fosa nasal. Y luego más pinchazos con hematóloga. Todo salió muy bien. El niño realmente se reventó la vena con su pequeño dedo escarbador. Lo que el niño gritaba también fue real. Gracias por preguntar. Besos para tí y los niños.

Ironik007 dijo...

Caramba Mujer escribes estupendo...me ha encantado...algún dia me gustaria poder escribir como tú... desde ya soy tu fan Number One...

Saurio dijo...

Muy muy pero muy bueno.

Por suerte no te aparecieron Stabler y Benson (de Law&Order UVE) y te acusaron de abuso físico de menores y a tu marido de poseedor de pornografía infantil (¡Y vos que le insististe que llevara en su billetera esa foto del nene desnudito cuando era bebé).
Y lo que no sabés es que tu hijo se escarbaba la nariz para sacarse el dispositivo que los extraterrestres le habían implantado cuando lo abdujeron. Mulder te lo hubiera dicho (y Scully, perra escéptica, te lo hubiera negado).

En fin, así es la vida de la gente Casada con hijos.

Julieta dijo...

Buenísimo ,me morí de la risa..Tiene razón Ivana que te hace propaganda..Un beso grande y fué un placer conocerte...

Meiga en Alaska dijo...

Qué bueno este post! Super dinámico y divertidísimo. Enhorabuena.

Vengo de pate de Ivana y por cierto, felicidades