13 agosto 2007

LA LITERATURA ARGENTINA Y YO

Decidí acudir a la Licenciada Rabinovich de Cohen para conversar sobre mi malestar en lo referente a la literatura argentina.
La Lic. R.C es, tal vez, la única terapeuta especializada en literatura. Uno no acude a ella cuando tiene una crisis marital, ni cuando está a punto de suicidarse, ni cuando siente que la vida no ofrece alternativas. No, el diván de la Lic. R.C sólo es útil para críticas literarias, para el momento en que nos empantanamos con un cuento, cuando una lectura nos provoca un shock o, por el contrario, hemos perdido la capacidad de asombro que regala la literatura.
Esta vez, necesitaba entender qué me pasa con la literatura argentina.
Lo que sigue es la transcripción de la sesión.

Lic: -Me alegra volver a verte, Verónica. ¿Pudiste superar el tema del rechazo editorial?
Yo: -No, en absoluto.
Lic: -¿Querés hablarme de ello?
Yo: -No, no vine para eso. He vuelto a escribir. Creo que lo único que me sanará es la escritura. Publicar o ganar un premio también serviría. Lo que me está angustiando ahora, lo que da vueltas en mi cabeza es cierta problemática que arrastro relacionada con la literatura argentina.
Lic: -¿Sólo la argentina?
Yo: -Sí, puede no gustarme un libro de un autor inglés o yankee pero no me produce alteraciones mentales.
Lic: -¿Qué es lo que creés que pasa, entonces?
Yo: -Bueno... acabo de leer dos libros de autores argentinos. El primero fue "El pasado" de Alan Paul. Excelente crítica, premio de Anagrama, qué más se puede pedir...
Lic: -Entonces...
Yo: -No llegué a la mitad. Dios mío, no se termina nunca. Parece que pasaron cinco horas y recién leíste una frase. No avanza. No pasa nada. Lo abandoné. Ojalá pudiera cambiarlo, pero como es gordo se marcó al abrirlo, y además es el libro que cambié por En el scriptorium, de Paul Auster. Me da bronca que un libro que cambié de otro también sea malo, ¿me entiende?
Lic: -Te entiendo.
Yo: -Pero como soy tenaz, volví a probar con Pablo De Santis. Leí casi todas las novelas de De Santis para adultos, y algunas me parecieron buenas y otras no tanto, pero en general las encontré entretenidas. Como sucede con los que escriben para chicos, De Santis sabe contar una historia. Hay un libro de él que es una maravilla, El inventor de juegos. Esta vez probé con El enigma de París, con el que se ganó un premio importante.
Lic: -Y entonces...
Yo: -Lo leí completo en sólo tres fines de semana. Y es interesante, pero... pero...
Lic: -¿Pero qué?
Yo: -Es soso. Es interesante, pero no es emocionante. Cuando lo terminé de leer no me dejó nada. El lenguaje es correcto, no hace ningún experimento como acostumbran otros autores, pero no me llegó. Me dispersaba tanto durante la lectura que me costaba recordar los nombres de los personajes.
Lic: -Interesante elección de palabras... ¿acostumbrás dispersarte mientras leés?
Yo: -Bueno... leí N.P de Banana Yoshimoto antes de este y tampoco me enganchó. Pero si el libro es bueno, si siento que ingreso a la historia, si me apropio de ella, del lenguaje, entonces el tiempo fluye y se produce la magia. ¡Pero nunca con autores argentinos actuales!
Lic: -Contame con qué libros te pasó en los últimos tiempos.
Yo: -Y... con En picado, con El abanico de seda, con los de Sánchez Piñol, con Eres una bestia Viskovitz, hasta con El libro negro del psicoanálisis, pero con los argentinos nada... no hay química.
Lic: -¿Pensás que puede deberse a algo personal, a algo que tiene que ver con vos..?
Yo: -Comienzo un libro sin prejuicios, abierta a su historia, trama, contexto. No veo por qué debería ser personal...
Lic: -Tal vez dos libros no sean muestra de nada. ¿No leíste ninguno más de autor argentino?
Yo: -No... los libros están carísimos y yo no llego a fin de mes. Tengo que ser muy cuidadosa con lo que compro. Antes de comprar un libro lo hojeo, en general ya leí algún comentario, trato de que el autor me sea conocido, no voy a comprar por ejemplo los libros de autores jóvenes, las nuevas antologías, esas cosas.
Lic: -¿Por qué no?
Yo: -Porque no logran interesarme... lo que cuentan no me llega, si es que cuentan algo. Me interesó por ejemplo, desde el título, el de Jacinta Pichimahuida, pero cuando comencé a leerlo, cómodamente sentada en una Yenny no hubo caso, no me pareció bueno.
Lic: -Vos también sos una autora joven.
Yo: -Parece que ya no. Todos esos libros engloban a autores nacidos después del ´70. Parece que por dos años yo soy de la generación vieja, de la que no entró en ninguna antología.
Lic: -Me parece a mí o escucho cierto... resentimiento...
Yo: -No... para nada... me encanta que se publiquen. A mí no me conocen, yo no publiqué para adultos, aunque haya escrito algunas cosas. No formo parte de ningún grupo, no voy a ningún taller literario, no conozco personalmente a ninguno de ellos, no tengo contactos... no hay forma de que ellos lleguen a mí ni viceversa.
Lic: -Entonces...
Yo: -Está bien, por supuesto que me gustaría tener un lugar y publicar y ser leída. Pero de todos modos no me siento identificada con ese grupo. Lo más importante para mí es contar historias, y para ellos hacer Literatura. El otro día, en una crítica de un libro que no viene al caso, leí dos palabras que a mí no se me hubieran ocurrido juntar, que me resultaron bastante esclarecedoras. Eran literatura e instalación, por instalación artística. ¿Vio esas instalaciones artísticas en las que alguien pone cualquier cosa en cierto espacio, y dice que eso es arte? Bueno, para mí eso es la literatura argentina actual: una instalación.
Lic: -¿Alguna vez viste una instalación?
Yo: -Una vez, hace un par de años, creo, en las viejas galerías Harrods. En realidad yo quería ver Harrods por dentro, porque para mí Harrods era el lugar donde estaban los verdaderos Reyes Magos, pero estaban estas instalaciones. La que más recuerdo era una de vías (por la vía que se coloca en una vena para pasar suero) que goteaban. Una cosa muy extraña. También había un esqueleto disfrazado de Papá Noel, en el viejo sector de peluquería infantil. Ese sí me gustó.
Lic: -Muchas veces hablaste de tu molestia por llegar a los 40.
Yo: -No, no, no, eso no tiene que ver. Acabo de empezar, justo hoy, La historia del amor, de Nicole Krauss, una pendeja del ´74, y no tengo problema. Cierta envidia acompañada de admiración tal vez. Pero nada más, nada malsano. Y leí tres páginas y hasta ahora me enganchó. No sé cómo seguirá, pero va bien.
Lic: -Entonces volvemos a los argentinos...
Yo: -Y, sí... hay algo, una cosa... ¿no? Por ejemplo, a veces me cuesta entender por qué los publican, cómo llegan a la edición.
Lic: -A ver...
Yo: -Hay una escritora, Samanta Schweblin... Su primer libro fue de cuentos, y eso que es dificilísimo que te publiquen cuentos de primera. En eso la felicito. Yo no lo compré al principio, aunque me interesaba justamente por eso, porque eran cuentos de una mujer joven, pero al año el libro ya estaba en la mesa de ofertas muy barato, y lo pude leer. No me gustó. Terminó en la pila de libros a vender para poder comprar otros. Yo no sé si se reeditó ni cuánto vendió ese libro, pero al tiemp estaba en todas las mesas de saldos. Y hace poco publicó otra vez. Me pregunto entonces... ¿quién la lee? Si el primer libro hubo que liquidarlo, ¿por qué le publican un segundo? No es nada personal, no la conozco, y podría usar de ejemplo a cualquier otro autor joven. Los lectores en general no los conocen, me da la impresión de que leen y publican entre ellos en este grupo. Es literatura para cierta élite, para esos tipos de treinta y pico con aspecto bohemio, que van a las instalaciones artísticas y a las lecturas en donde hay una mina con aspecto de alcohólica leyendo algo que nadie entiende. No sé... me parece. Es la impresión que da de afuera...
Lic: -A ver Verónica, para ir terminando, pensemos en hasta dónde llega en vos esta cierta... aversión... por la literatura argentina joven. Si te ofrecieran publicar en alguna de esas antologías, por ejemplo, en una antología de autores nacidos después del ´65 podría ser. ¿Aceptarías?
Yo: -¡Pero por supuesto! Si me publican una instalación, yo encantada. Perdón, un cuento, quise decir un cuento. Si me publican un cuento... eso dije.

10 comentarios:

ojos de suri dijo...

Verónica, siempre leo tu blog, ésta es la primera vez que hago un comentario.
Es que a mí me pasó lo mismo con los libros! Con El Pasado, detesté a Rímini y sentí que la historia no avanzaba (aunque hay frases hermosas dignas de agendar), no lo terminé. Con El Enigma de París, me hizo reflexionar acerca de los premios...es un libro "pochoclero" muy entretenido y fácil de leer, se disfruta, pero no es un libro para tener en la biblioteca, es para llevar a la playa. Me hizo acordar cuando leí Crímenes imperceptibles (también premiado),son libros que son películas,púramente visuales, y creo que últimamente los premios de las grandes editoriales apuntan a éso. Al entretenimiento,al recreo efímero, a lo masivo,en consecuencia, a las grandes ventas.
En el de Jacinta Pichimahuida me encantó la primera carilla, la descripción de los personajes, pero después, le tuve que poner mucha garra para llegar hasta el tercer capítulo y lo terminé dejando, me aburrió. Tengo la suerte de trabajar en una librería así que compro sólo los libros que quiero tener, los que me movilizan en emociones y pensamientos...y sí, los libros están muy caros!
De autoras argentinas me gustaron los cuentos de María Fasce: A nadie le gusta la soledad, y de Fernanda García Lao, la novela Muerta de Hambre.

Estoy tratando de conseguir Nunca confíes en una computadora, pero no lo logro encontrar :(

Muy ricos los brownies! (me sentí como una charla de amigas) Besos!

Naty dijo...

Uhhhmmm... Por ahí me estoy yendo un poco por la tangente, pero como siempre me pasa que no sé qué leer cuando de autores argentinos o latinoamericanos se trata, acá pregunto: ¿No recomendarías algo que te haya parecido bueno?.
Resulta que fuera de los grandes que tooodo el mundo se llena la boca nombrando, y algún que otro autor/a, a los que cuento con los dedos de la manos (y si, todos tienen experiencia con literatura infantil, no hay vuelta que darle), no encuentro muchas cosas que valgan la pena.

Fernando dijo...

Tu texto me dejó pensando un buen rato. Por un lado creo que tenés razón respecto a lo que decís de los nuevos escritores o cómo se quiera llamarlos. Creo que lo mejor que hicieron estos pibes fue armarse una movida de marketing para autopromocionarse. Utilizaron los blogs, los medios y sus relaciones para darse manija. Aunque eso no es nada nuevo. Yo no soy viejo, pero ya lo vi varias veces. Así que no sé de qué impresionarse. Siempre existieron círculos más o menos cerrados en donde se juntaban los escritores.

Yendo a lo literario. ¿Son buenos escritores? No lo sé. Sospecho que la mayoría no. En eso te doy la derecha. Pero el argumento que usas en contra del libro de Samanta Shoblin, Shaolín o cómo se llame, me parece terrible. Como su primer libro no vendió bien, no deberían volver a publicarla. Lo siento, pero ya tuviste tu oportunidad. Digamos que la mayoría de los primeros libros de grandes escritores fueron tirando a malitos. Bioy y Borges, por ejemplo, tuvieron el decoro de sacar sus primeras obras de circulación. En fin. ¿Pero no darle una oportunidad más porque no vendió? Aparte, si nos vamos a guiar por las ventas, acá sólo publican Felipe Pigna y Narda Lepes

¿Querés que te recomiende libros de autores nacionales que me gustaron? Te voy a dar un ejemplo de un escritor, Sergio Bizzio, de quién había intentado leer una novela que me parecía horrible. Tiempo después me prestaron unos cuentos suyos (Chicos). Me encantaron. Sobre todo el último “Un amor para toda la vida”. Ahí hay emoción, hay humor, hay literatura con mayúsculas. Después leí su última novela “Rabia” y me pareció muy buena también. Menos mal que le di otra oportunidad, pensé.

Me parece que para pensar la literatura hay que sacarse los prejuicios de encima. ¿Sino para qué leemos? Si vamos a ser estructurados, prejuiciosos y resentidos, prendamos la tele y escuchemos las porquerías que tiene para decir Rial o Chiche Gelblung. Es lo más fácil.

Verónica. Me encanta tu blog. Disfruto de tus textos. Iría corriendo a una librería (una de las de verdad, no las de saldo o usados a las que suelo ir) a comprar un libro tuyo para adultos. Pero te confieso que esta vez tu nota no me gustó.

Espero que se te pasen pronto tus broncas con la literatura argentina o con la vida, no sé. Estoy seguro de que alguno te va a gustar. (Algún libro, por supuesto, ya sé, Verónica, que estás casada). Así que te voy a recomendar algunos libros más… Me gustaron los cuentos de hombres casados de Birmajer. Me gustó la novela para grandes de Pescetti, aunque supongo que ya la habrás leído. Me gustó el de Pablo Ramos. Me gustó la novelita de Juan Villoro, que es mexicano pero no importa. Me gustan mucho las novelas de Eduardo Mendoza, que es español y es muy divertido. Me gustó muchó una novela de Ana María Shua, El libro de los recuerdos, que es vieja, pero se reeditó hace poco. Me gustaron los cuentos de Fabián Casas, creo que tienen emoción y potencia. También los de Carlos Gamerro, los cuentos de los afectos raros o algo así… En fin…espero que alguno te enganche…

Te mando un beso.

Sol dijo...

Verónica: Yo también leí a Fernanda García Lao y me encantó...
Es difícil de comparar con el resto, que sí siento que si no publican en grupo, nadie se acuerda de ellos.

Verónica Sukaczer dijo...

¡Gracias Ojos de Suri! Iba a comprar para hacer brownies pero opté por un bizcochuelo.

Naty: de lo poco que leí de literatura argentina últimamente, lo poco que me gustó fue: los cuentos de mujeres casadas de Birmajer (hay cuentos muy buenos, otros muy repetidos). Crímenes imperceptibles, de Guillermo Martínez me resultó muy entretenido. La verdad según Virginia, de María Fasce, también me gustó. Y ahí termina mi lista. Habría que probar ahora con los que recomienda Ojos de Suri. La verdad es que a Fernanda García Lao es la primera vez que la escucho nombrar.

Hola Fernando: tenés toda la razón, y te doy la razón. No fue feliz mi argumento. Pero mis argumentos, cuando escribo ficción, COMO HAGO EN ESTE BLOG, no tienen por qué ser felices. Justamente cuando uno se pone en un personaje literario, puede decir lo que se le canta. Lo que yo jamás diría en vivo y en directo. He hablado muchas veces aquí sobre la confusión que hay entre el personaje del blog y mi persona. Que ambos se llamen igual no es excusa para ver que en este blog me despacho con cierto juego, sátira, ironía, que no siempre tiene que ver conmigo. Fijate que todavía me llegan consultas por el post "Dios se comunica en windingins", y me piden que analice nombres. Pero en fin, tenés toda la razón en que todo el mundo se merece segundas, y terceras, y cuartas oportunidades. A lo que me refería es que no es común que en el ámbito editorial argentino, eso se dé. Si tu primer libro no vende, nadie se juega a publicarte el segundo, porque justamente les hiciste perder plata. A menos que el segundo sea una obra maestra (no lo sé). O gane un premio. O tu nombre lo valga. O tu nombre no hay quedado tan pegado al primer fracaso porque no te conoce nadie todavía. O porque tenés unos contactos envidiables. No tengo forma de saberlo. Simplemente me refería a una realidad empresarial. Y eso no me hace tener bronca ni estar infeliz con mi vida. Con lo cual tu argumento tampoco resultó feilz.

Cariños a todos.
Estoy con faringitis aguda. Me duele la garganta, disculpen que no hablo.

José Joaquín dijo...

Debo decir entonces que me identifico con el personaje. Sucede que aquí en Guatemala, y supongo que en el resto de Latinoamérica, hay escritores que quieren trascender en la literatura antes que contar más o menos bien una historia.

Si lo tuyo es hacer cuentos, se me hace difícil entender por qué no has apostado más por internet, ya que los cuentos se adaptan mejor que una novela en este medio. Para ello te platico mi experiencia. Yo tengo un blog desde hace tres años, lo empecé porque quería aprender a escribir cuentos. Con algunas mañas aprendidas sobre posicionamiento en buscadores, logré tener al día de hoy en promedio mil lectores diferentes al día, que llegan al blog en su mayor parte porque teclean en google las palabras "anecdotas" o "historias" o "relatos". Es decir, buscan lo que yo ofrezco.

Yo escribo lo mejor que me sale, no sé qué nivel haya alcanzado. Pero con la publicidad que tengo en el blog gano el equivalente a un salario mínimo de Guatemala. La gente lee mis historias y las comenta, las envía por correo a amistades y las imprime. No sé qué tanto me leerían si editara un libro con mis cuentitos. Así que en mi caso, mi meta (que no mi sueño) no es publicar un libro con mis cuentos, sino ganar más lectores de internet y con suerte, ganar un poco más con la publicidad.

(Por cierto, en mi blog, en la barra lateral, sección "Anecdolinks" recomiendo un post tuyo)

Saludos.

catadoroculto dijo...

hay autores buenos, segun mi humildisima opinion. hay dos chicas que publicaron en "Una terraza propia" el libro de cuentistas mujeres dirigido por Florencia Abatte que me parecieron excelentes: Julia Coria y Moira Yrigoyen. Esta ultima tiene un libro de cuentos (Combustible) que está bastante bien. Despues hay un pibe que no se le da bola y no nombra nadie que se llama Marcelo Damiani quien publicó "El sentido de la vida" que me pareció buenísimo: original, divertido, agil, lindas historias, está bueno. Y despues te cruzas con cada uno que dan ganas de ir a la casa a pegarle. Yo soy un acerrimo opositor a los premios literarios, lo comenté en varios blogs, lo fundamenté con mis razones hasta que alguien me paró el carro y me dijo como podía sostener eso si había casos como el de Bermani que con su novela "Veneno" (Premio Novela Emecé) lo había deslumbrado. Mierda! pensé, corro a comprarlo! En estos días lo estoy terminando, qué desastre por Dios, un espanto. Y con las antologías tengo miedo, el libro ese que está de moda "En celo" ya me cansó sin leerlo. Qué manija que les están dando! Será para tanto? Lo mismo me pasa con Cucurto, no será mucho lo que se generó con ese pibe? Valdrá la pena leerlo o sufriré la gran Bermani?

Verónica Sukaczer dijo...

José Joaquín: me resultó realmente muy interesante lo que contaste, y lo voy a tener presente. Quién te dice que alguna vez no lo intente. Pero por ahora... a mí me gusta el libro... el formato libro, el objeto libro, todo lo que significa un libro. Así que continuaré intentándolo por allí.
De acá me voy a visitar tu blog. Gracias por los datos.

Estrella dijo...

Verónica, van algunas recomendaciones: la última novela de Pablo Ramos está buena. Muy dura, sí, pega fuerte, pero el hombre escribe bien.
El de Juan Villoro vale la pena. Segio Bizzio también (parece que frnando y yo anduvimos leyendo lo mismo últimamente). Federico Jeanmaire tiene algunas novelas muy logradas. Montevideo, Mitre y Papá. Sigo pensando...

elisa dijo...

hola
el personaje de la analista me recordó a dustin hofmann en la película "stranger than ficton", que tiene una trama muy interesante en donde la ficción se introduce en la realidad y...

me encanta tu blog
elisa