10 julio 2007

AY QUÉ LINDO, NIEVA


Al principio me pareció re-romántico, re-fantástico y re-histórico. Me abracé a mi marido, en realidad porque él tenía un polar y una campera y yo apenas un bucito, y le dije:
-mirá, estamos en New York.
Pero enseguida me arrepentí, por la fecha patria, porque bien podríamos estar en Bariloche, y dije: nieva el día de la independencia. Porque para originalidad no hay como yo, ¿no? Los chicos divinos con esto de la nieve. El mayor se enojó porque no quería ponerse la campera. El menor se ofendió porque el mayor hizo algo para joderlo seguro, y ninguno quería bajar a la calle para jugar con la nieve, y yo, que paso rapidísimo de estar re-romántica a re-histérica, gritaba:
-¡pero qué pelotudos! les dejo bajar, mojarse, tocar la nieve, no la van a volver a ver en sus putas vidas en Capital, y ustedes se enojan. ¡Me pudrí!
Y bajé yo sola. Ellos bajaron un minuto después, claro, con abrigo y cara de qué me importa. Y volvieron a enojarse porque no les presté la cámara de fotos ni la filmadora. Y así todos enojados y gritándonos disfrutamos de la nieve. Qué linda. Como misteriosa, mágica... Navidad europea en Buenos Aires el 9 de julio. Han pasado cosas más insólitas.
Hay que salir a buscar a un tipo que tenga más o menos 95 años y recuerde la nevada anterior, pensaba yo como periodista. Porque cuando uno fue periodista sigue pensando como periodista toda su vida. De 89 no sirve, porque era un bebé y no se va a acordar. Menos mal que estoy desocupada.
Y después... después me empezó a dar como cosa... porque no paraba. Vos pensás que va a nevar diez minutos y listo. Pero no, siguió nevando y nevando, y yo que paso rapidísimo del re-romanticismo al re-histeriqueo a la re-alarmista, me puse a pensar en la película El día después de mañana. Y en El Eternauta también. Mis chicos ya habían tocado copos de nieve y seguían peleándose, así que la cosa no pasaba por El Eternatura. Mejor, porque yo no uso bolsas de basura de consorcio y no iba a poder hacer esos trajes impermeables que se hicieron en la historia. Yo uso bolsas de Coto. Y además no quería encontrarme con un Mano. Como no era El Eternauta tenía que ser El día después de mañana. Pronto iba a llegar el remolino ese y todo se iba a congelar. Y yo no tengo pilas ni linternas en casa. Ni agua mineral, porque tomamos agua de la canilla con jugo Tang. ¡Y ni en pedo iba a quemar mis libros para darles calor a dos pibes que cada vez que les pongo un buzo se lo sacan! Igual no fue. Dejó de nevar y parece que el mundo sigue por ahora. Pero te juro que lo pensé. Por un segundo, por un minuto, me pregunté si una nevada tan linda no ocultaba otra cosa. Como el secuestrador que te ofrece un caramelo para que te acerques.
En fin... no pasó nada. Nevó en Buenos Aires, qué lindo.

6 comentarios:

Ruth dijo...

Je, je... Qué raro se me hace leer que en algún sitio del mundo está nevando a estas alturas del año. Yo me quejo porque aquí parece que no llega el verano, que no hay quien vaya a la piscina, leche, que me quiero poner morena!! Lo que hace estar en distintos hemisferios.
Disfruta el invierno.

Alicia R. dijo...

En Caballito se cortó la luz un par de veces y por supuesto no tenía idea de dónde había puesto las linternas compradas para ese fin. ¿Ustedes también tuvieron cortes?

emily dijo...

Yo pasé del asombro a la preocupación por el tema de la crisis energética...

pararrayos dijo...

Hola, Vero: desde una hora antes yo estaba pegado al ventanal del taller anunciando la nieve... no, es aguanieve, no...¡vengan, vengan! no, no... es lluvia...esa gota cae muy lenta, debe ser aguanieve.
Despúés hubo que convencer a la adolescente de la casa para que subiera a ver la nieve (estaba medio dormida). Como la nevada siguió, también salimos a la vereda, nos peleamos, anduvimos por ahí y nos saludamos con vecinos de otras cuadras. Después, por un momento me sentí en otro lugar, escribiendo frente a la ventana y viendo los copos... claro, cada vez que bajaba la vista para escribir pensaba que me perdía los copos, no escribí nada. Me gustó la nieve. Pensé en el comienzo del eternauta, claro, la nevada mortal; y en la misma película. Pero pensá que hay ciudades donde las nevadas duran semanas. Besos.

pyro dijo...

Yo nunca he jugado con la niee, lo unico blanco y frio que he tocado ha sido la escarcha que se forma en la refri de mi casa.
p.d: me intereso eso del eternatura(nauta?)

Verónica Sukaczer dijo...

Alicia: vos tuviste cortes de luz porque vivís en el tercer mundo. A los de Flores eso no nos pasó.

Ruth: ¡no disfruto nada el invierno! No estoy acostumbrada a tanto frío. No tengo un lindo poulover. Mi casa es fría. La boleta del gas me va a matar. Para mí, primavera u otoño.

Pyro: "El Eternauta" es una historieta escrita por Héctor Oesterheld y dibujada por Solano López que cuenta la historia de una invasión extraterrestre a Buenos Aires, que justamente empieza con una nevada mortal. Si te toca un copo, morís. Los Manos son los malos, aunque en realidad están dominados por otra raza. Aquí se considera un clásico. Vale la pena. Ojalá la puedas conseguir. Fijate por Internet.

Cariños helados a todos.