09 enero 2007

INVERSIONES LITERARIAS

Que los libros están caros no es un secreto para nadie. Por eso, a la hora de elegir qué leer, hay que pensar seriamente en cómo invertiremos literariamente nuestro dinero. Y aquí es donde nos encontramos con una ecuación difícil de aceptar: los libros buenos duran poco, los malos duran mucho.
Vayamos a los ejemplos: en este bochornoso mes de enero, elegí el título "El abanico de seda" de Lisa See, Edit. Salamadra, 42 pesos argentinos, para pasar las tardes en la pileta del club. A pesar de la imagen idílica que uno pueda tener de una pileta en verano, mi situación es crítica y la paz estival me desconoce. Mis hijos no pueden entrar solos a la pileta, a riesgo de ahogarse, por lo cual mis ojos no se despegan de ellos. Hay mucha gente y mucho movimiento. Se permiten las pistolas de agua. Tengo un gran grupo de amigos y todos permanecemos juntos, cantando lamentos maternos, sirviendo bebida y galletitas y jugando al burako. Ergo, leer -y entende lo que uno lee- es casi un sacrificio o un premio.
Pensaba que "El abanico de seda" podía ser una lectura amena para tal momento, y que el grosor onda normal del libro me permitiría soportar enero con algo más que calor. No fue así. El libro me apasionó. Del todo y totalmente. La imagen de esas mujeres chinas contando cómo les quebraban los huesos para lograr sus lotos dorados cautivó mi atención o me demostró que soy una perfecta masoquista. No pude dejar de leer. El cuidado de los niños lo delegué en su padre biológico (además la pileta está cercada y los lugares para entrar cuentan con ducha automática que al menor le asustan, así que no es tan fácil que se nos escapen), y me dediqué a la lectura, con algunos únicos momentos para: tomar una lágrima, jugar tres partidos de rummy, preparar los sándwiches.
Al regresar a casa, debo decirlo, cometí uno de los pecados clásicos de la lectura de verano: continué leyendo bajo techo, como si me faltara la TV. Ergo: el libro duró tres días, cuando debería haber durado 31. Una pésima inversión.
Una excelente inversión, por ejemplo, es "Vieja escuela" de Tobías Wolff, Alfaguara, que compré en la editorial con mi descuento del 40%. Lo empecé hace meses y cada vez que lo retomo lo abandono como a un trapo viejo. Es un bodrio, aunque no quiera aceptarlo. Pero no se puede negar que es una buena inversión. Si me lo llevo a la pileta seguro que lo mantengo en el bolso hasta entrado el otoño, y como tengo un libro en el bolso no me animo a comenzar otro, lo cual significa ganancia monetaria y aburrimiento literario.
Ahora, por ejemplo, tengo que decidir qué me llevaré a las sierras en febrero, y aquí las inversiones son claves para la supervivencia. Si elijo demasiado bien y leo con pasión, mis hijos pueden perderse, lastimarse, ahogarse o ser secuestrados por extraterrestres, sin que yo me dé cuenta ni logre una buena fotografía de la nave. Puede suceder también que olvide llevar bebidas, o le ponga tomate al sandwich del mayor, u olvide al menor en el inodoro. O confunda a mi marido con cualquier otro pelado del lugar y me vaya con un extraño. Todo por un libro.
Si elijo bien, en cambio, si hago una excelente inversión veraniega, todo lo de arriba no sucederá, pero yo estaré aburrida como una marmota, por lo cual gastaré más dinero en nimiedades (aquí hay que volver a pensar en la ecuación, ya que ese dinero podría invertirse en más libros o en peores inversiones literarias, convirtiendo la situación en un círculo vicioso), estaré malhumorada, me quejaré de todo y desearé sobre todo escaparme con el pelado de al lado, en busca de las emociones que debería encontrar en un libro.
En ese sentido, "Pandora en el Congo" de Álbert Sánchez Piñol, es una mala inversión. Autor argentino moderno, buena inversión. Cuentos de Fontanarrosa, mala inversión. "Una historia de la lectura", de Manguel, buena inversión. "Cómo ser buenos" de Nick Hornby, mala inversión. "Sábado" de McEwan, buena inversión. "El chofer que quería ser Dios" de Etgar Keret, mala inversión. Uno de Saramago, buena inversión.
Esta vez se trata de aprender a gastar nuestro dinero literario en algo que, sobre todo, dure, y escaparle a la literatura rápida que, como la comida chatarra, nos gusta, nos llena, nos dá ganas de repetir pero, al contrario de ésta, por suerte no nos mata sino que nos devuelve a la realidad convertidos en algo (un poco) mejor.

15 comentarios:

Lázaro Vuelto dijo...

pienso que mejor son las librerìas de usados. allì me hice para leer este verano de una biografìa de kafka junto a un ensayo(kafka y la soledad) más textos de bachelard, la edición española de pizarnik "el deseo y la palabra", ediciones no usuales de nietzsche y artaud, etc. quien recorre librerías de usados es como un buscador de tesoros y tiene el ojo cada vez màs afilado. es una buena adiccion y el mejor paseo. a veces un tesoro solo cuesta monedas y vale más la caminata y la búsqueda. y es una manera de no permitir que los mercaderes profanen la belleza del libro. abrazos.

pararrayos dijo...

me caí de risa con tu teoría de las buenas y las malas inversiones.

pararrayos dijo...

Hola, Vero, ahora sí, puedo dejar mensajes otra vez. Tengo un libro que compré en librería de viejo, AV Corrientes a $ 8, tapa dura: La educación de un hada,de un franchute: Didier van Cauwelaert. Me gustó, pero hacia la mitad de la novela, ya tengo dudas. Usa el tono "desapasionado" "distante" (y habla de amor)que termina creando un lector desapasionado y distante. Se va convirtiendo en una buena inversión: lo empecé hace más de quince días y en el medio me leí otros dos libros. Una novela larga (pero de un amigo, paso): y El libro de los monstruos, de Rodolfo Wilcock. Con este libro pasa lo que le escuché hoy a Dolina en el programa de Rep (América 24). "La comida sin sal no le gusta a nadie, pero peor es comer sal sola". Wilcock me está resultando un fiasco; un tipo jodón, hiperbólico, muy fino... pero, pura sal ¿y la comida, la trama, los personajes queribles u odiables?
Beso

Verónica Sukaczer dijo...

El otro día anduve por Corrientes, así que coincido con vuestras opiniones de usados y saldos. Me compré, por $3.- "Hijo de los hombres", que es la novela en la que se basa la película que ahora está en cartel. Lo guardaré para las vacaciones. Con ese costo aunque sea una mala inversión ni llega a contabilizar en el bolsillo. Me quedé con ganas de muchos otros que andaban entre $6 y $10, con lo cual supongo que volveré y seré millones.
¿Vieron que me animé al nuevo Blogger, y que puse un contador de visitas? ¿Y nadie me dice nada? :-(

Verónica Sukaczer dijo...

Lázaro (a alguno de los dos): me gustó mucho vuestro blog. Volveré por allí. ¿Es verdad que existe gente que lee clásicos en las vacaciones? ¿O sólo lo dicen para parecer intelectualoides? Yo creía que era una leyenda urbana...

Sebastián dijo...

¡Desapareció esa hermosa pintura que tenías como cabecera del blog! :(

Ya está. Te dije algo.

El post la verdá que todavía no lo leí.

Verónica Sukaczer dijo...

¡¡¡Juro que la estoy buscando a la pintura!!! Necesito ayuda. Tengo la línea de HTML que corresponde a la cabecera, ¡pero no sé dónde va! Todas las pruebas que hice en el blog nuevo no sirvieron. Y si sigo tocando, como acostumbro, seguro que desaparece todo.
Agradeceré soporte técnico.

*~PinkTangerine~* dijo...

Y por eso que llegue la FIL es como lo mejor del año jeje. Además, estoy totalmente de acuerdo, es una de esas cosas que te chocan cuando un libro que es bueno se termina tan pronto y que aunque algunas veces trates de ir más despacio no más no se puede. Saludos =)

pararrayos dijo...

El contador de visitas ¿sólo lo puedes leer tú?

Barbarita dijo...

Jajaja. Me ha pasado lo mismo que a Pararrayos, está graciosísima tu teoría sobre inversiones literarias!

(Esta es la tercera vez que intento dejar el comentario, no sé qué le pasa a esta máquina. Grrrrr!)

El Fuego Camina Conmigo dijo...

A partir de este texto se puede influir que gastar en un libro tuyo es una pésima inversión.

Mikaela dijo...

Verónica...
seguís siendo mi escritora preferida y te aseguro que no voy a los blogs de otros escritores y digo lo mismo...primeramente porque sos la mejor...en segundo lugar no conozco ningun otro escritor al que pueda dejarle mensajes en su blog...lo que demuestra una vez mas que sos la mejor escritora del mundo...
Gracias...por tus letras-palabras-sentimientos-blog-libros-persona...

pyro dijo...

Si yo tampoco veo el mentado contador de visitas...o.O..y el grafico de los libros parodiando a los ozarus japoneses tampoco...-_-U...; ojala puedas encontrar el lugar exacto para poner las etiquetas y sugiera que antes de hacer los cambios primero intentes la vista previa.

bardamu dijo...

La pintura está en:
http://bartleby.blogsome.com/wp-admin/images/The%20Three%20Wise%20Books.jpg
Silvia Dabul la puso en su último post, de ahi tome la dirección.
Saludos

Verónica Sukaczer dijo...

Ay ay ay... a ustedes no les viene nada bien. El contador de visitas juro que se veía bárbaro. Lo deben haber robado. Ya ni siquiera un blog está seguro en este mundo. El dibujo del encabezado está resguardado y asegurado, y sé dónde está, pero no sé cómo ponerlo arriba. Mirá vos que abajo o al costado me sale. La línea de html la tengo yo. Pero no sé en qué parte de la plantilla va. ¿Estamos? Claro que siempre me fijo en la vista previa, Pyrito. Si no fuera así ya no existiría este blog. Pero consideré que los cambios valían la pena y que luego solucionaría lo solucionable.

¡Gracias Barbarita (¡tanto tiempo!!

A. El fuego camina conmigo, ¡¡¡me encantó!!! Te ganaste el premio al comentario del mes. Me salió una sonrisa así de grande cuando lo leí.

Y a Mikaela: ¿qué te puedo decir, linda? Me gustaría adoptarte y te traigo a casa y me levantás el ánimo cada vez que lo necesite, y de paso podés ayudarme a cuidar a los chicos y hacer la comida... Gracias Mika, me encanta lo que me escribís, me llega al alma. Te nombro mi lectora número 1.

A ver los demás, ¿por qué no escriben como Mikaela, eh?

Cariños a todos.