28 septiembre 2006

YO RECITO EN EL BAÑO

La vida me ha castigado con la imposibilidad de afinar y la ausencia total de oído musical. De pequeña fueron mis hermanas las encargadas de recordarme lo mal que cantaba, y de iniciarme en el arte de la vergüenza. Yo no debía cantar. Pequé. Estaba, creo, en tercer grado, y ensayábamos una canción para un acto escolar. De pronto la maestra dejó el piano, se acercó a las gradas y fue paseando su oído lenta y misteriosamente por el grupo, sin mirar a nadie. Cuando llegó frente a mí, asintió con la cabeza y me señaló. Yo era el problema de su coro. Desde ese día aprendí a cantar sin voz. Hacía la mímica, pero no permitía que saliera sonido alguno de mi garganta. Fue doloroso. Como perder parte de mi cuerpo, una mutilación. Yo no podía cantar. La vida siguió y yo hice mímica en los fogones, con "Rasguña las piedras". Hice mímica cada vez con el Himno, y con las canciones de egresados, y en toda reunión social en la que alguno se despacha con una que sepamos todos. No sé cuándo, entonces, fui sustituyendo en mi mente las canciones por las poesías. A pesar de que también carezco de naturalidad para recitar -lo hago al estilo escolar- esta deficiencia no es tan rechazada socialmente como la de cantar. Porque la verdad, nadie recita. Y yo sí, yo recito. En silencio, en la ducha, en los viajes, en la cama, en los consultorios, cuando estoy aburrida. En momentos en que cualquiera llena su cabeza con canciones, yo la lleno de poesía. Mi poupirrí es variado y se compone, no de las poesías que realmente amo, sino de aquellas que, por alguna razón, aprendí de memoria. Salto de un poema a otro. Algunos los sé completos. De otros recuerdo párrafos, y unos pocos los completo a mi gusto. Puedo empezar por "Pampero, hijo audaz de la llanura y guardián de nuestros suelos", para saltar a "Hombre pequeñito, hombre pequeñito, ábreme la jaula que quiero volar..." y sigo: "Puedo escribir los versos más tristes esta noche..."; "Porque es áspera y fea, porque todas sus ramas son grises, yo le tengo piedad a la higuera..."; "Acógeme debajo de tus alas, sé para mi una madre, sé una hermana..."; "Dicen que en noche nublada, si su guitarra algún mozo en el crucero del pozo deja de intento colgada..."; "Moriré en París con aguacero, una noche de la cual ya tengo el recuerdo..."; "El nombre que pronuncio para poblar este desierto, es el de Laura..."; "Padre, adiós perdido entre los trenes, ya nadie espera a nadie en los andenes..."; "Esos poetas infernales, Dante, Blake, Rimbaud..."; "Dentro de tu propio cuerpo, por pequeño que sea, peregrinas..."; "Señor, no hay quien menos que yo de tí pretenda..."; "La niña sale de compras, de compras sale de niña, y como ella sale de compras se pone más lindo el día..." Como la música, recitar calma el espíritu, alimenta la memoria, mejora el humor. Cuando me quitaron la posibildad de cantar, de alguna manera me acercaron a la poesía. Sin darme cuenta, me fui nutriendo de literatura desde pequeña. Si alguna vez se cumpliera la profecía de "Fahreinheit 451", yo ya sé que mi función en la Tierra será salvar algo de Neruda, algo de Storni, algo de Bialik y algo de Ibarbourou. De todos modos en los últimos años me he animado a cantar un poco entre los míos. Le canté a mis hijos eso de "guricito costero, duérmase...", pero al crecer también ellos se dieron cuenta de la maldición, y me recordaron que canto mal. Así que yo seré por siempre la mujer que recita. Y la verdad, eso me gusta.

19 septiembre 2006

MI PARAÍSO ES UN SHOPPING

Sobreviví. Ah... claro... los señores se creen que post como el de abajo surgen de la nada. Que son fruto de la musa inspiradora que te dice al oído: "hoy escribite algo sobre la muerte". No señor. Aunque no toda la literatura es autobiográfica, uno parte de sus vivencias -concientes o inconcientes-, y mi vivencia durante los últimos dos meses fue la cirugía que afronté y superé el viernes pasado, junto a tres horas y medias de quirófano y anestesia general, dos días de internación, dos litros de suero, un enfermero re-fuerte que me quitó el camisolín sin segundas intenciones, y un tajo desde la oreja hasta mitad de cuello que te juro que lindo no quedó. Hubo alguna complicacioncita en el medio, justo en el momento en que yo estaba en un pasillo largo y oscuro. Sola. Sin miedo. De pronto, al otro lado del pasillo, se prendió una luz. Una luz cálida y generosa. En la luz, aparecieron letras. Leí llena de alegría: "SHOPPING, HOY 85% DE DESCUENTO". ¡Yo quería ir hacia la luz! Escuché que alguien decía "atropina" y yo grité ¡¡¡no!!! Prüne, Grimoldi, Yagmour, sí, atropina no. Pero no hubo caso. Me trajeron de nuevo a la vida. Y aquí estoy. Recuperándome. No aguanto estar mucho tiempo erguida, porque parecería que el cuello se me puede caer, así que escribo hoy cortito y cuando se terminen de despertar todas mis neuronas, volveré y seré millones de post y comentarios. Se aceptan apuestas sobre qué corno me operé.

11 septiembre 2006

LA GRAN CONVERSACIÓN DEL DÍA DESPUÉS

Hay momentos en la vida en que uno se enfrenta con su propia mortalidad. Morirse no es tanto el problema, en realidad. Uno no se entera. Lo difícil es saber que no habrá día después. Ese único y solo día.
Lo que hace interesante, lo que permite disfrutar de los grandes momentos de la vida, es justamente el día después. El día en que uno junta los retazos de sueño, de esperanza, de deseo, de ilusión que tenía por vivir aquello, y lo convierte en una de las conversaciones más trascendentes de su historia. El momento en que por fin se revelan todos los secretos. Una conversación que, obligatoriamente, debe realizarse con un grupo selecto de familiares y amigos, y las sobras de lo que se sirvió el día anterior.
Hay un día después de un nacimiento o de haber parido, del cumpleaños de quince, de la cena en que se anunció el noviazgo o el compromiso, del final de la carrera, de un viaje. Pero no hay día después de la muerte. Y eso es lo que nos provoca tanto miedo y hace de la muerte el tema menos hablado de la historia de la humanidad. No hablamos de nuestra muerte porque sabemos que no estaremos el día después. Y por lo tanto, no vale la pena. Sabemos que morirse es perderse lo mejor. La GRAN CONVERSACIÓN.

...
-¡Vero, te estábamos esperando!
-No me lo iba a perder. Disculpame, ¿esto es todo lo que sirvieron?
-Es que todo el mundo estaba deprimido y no querían comer. Los de la cochería sirvieron café y me parece que alguien compró una bebida, pero nada más.
-¿Se quedaron a pasar la noche?
-Y... no... por los chicos, viste.
-Bueno, pero los chicos se tenían que quedar con el papá. ¿Vos no te quedaste?
-No... porque tu esposo me pidió ayuda. Y además viste que la cochería está en un lugar feo, de noche no hay luz. Pero nos quedamos hasta re-tarde.
-Bueno... yo sabía que él no iba a poder hacerse cargo de los chicos solo. Pero dale, contame que no tengo mucho tiempo.
-Mirá... estuvo bien. Muchas lágrimas...
-¿Todos lloraron?
-Ay, mirá si me voy a fijar si lloraron todos. Se armaron varios grupitos, la familia, los del club, vinieron un par de tu edificio, gente de la escuela... Yo traté de recorrer todos pero tampoco me podía meter.
-¿Y de la editorial?
-Mandaron una corona.
-¡Qué hijos de puta! Odio las coronas. Tienen olor a muerto.
-Mirá quién lo dice.
-Seguime contando. Los detalles.
-A tu suegra le bajó la presión.
-Cuándo no. Ella necesita ser la protagonista. Seguro que hizo como que se desmayaba, esa cosa telenovelesca de los años ´50.
-Más o menos, se tiró sobre un sillón y corrieron todos con un vasito de agua.
-Me imagino. Le tendrían que haber tirado el agua en la cara. ¿Qué más?
-Tu amigo, ese que a vos te gustaba de chica, se quedó dormido.
-¡No te lo puedo creer! Cuando él se muera, vas vos y te tirás en un sillón. Che... ¿cuántos fueron?
-Y... éramos unos veinte...
-¿¿¿Nada más??? Qué mierda...
-Es que te moriste en mitad de la semana, la gente trabaja...
-Bueno, pero no voy a volver a morirme. Una vez podrían haber faltado al trabajo. Contame de mi esposo.
-Estaba hecho una piltrafa humana. Muy mal... demacrado, parecía ido. Casi se le cae el cajón en el cementerio.
-Qué divino. Vos decile que me parece bien que haga un par de años de duelo, y que después se busque una mina que quiera a los chicos. Decile que yo hubiera hecho lo mismo.
-Le digo. ¿Y vos cómo estás?
-Es todo una novedad esto. ¿No pasó nada más?
-Ah, sí, tu papá se peleó con el de la cochería porque querían cobrar de más. Algo muy feo, ¿viste? El tipo se quiso aprovechar de su dolor.
-Sí, esas cosas suelen pasar. ¿Y mi viejo qué hizo?
-Un escándalo. Se escuchaban los gritos y nadie sabía para dónde mirar. Yo trataba de calmar los ánimos, pero entonces vi que XXX se iba para el baño con un tipo que es la primera vez que veo.
-¿¿¿En mi propio velatorio??? No te lo puedo creer. Me tenés que decir quién era.
-No sé... yo estaba muy alterada. Él estaba trajeado, una pinta impresionante, morocho.
-¡Un papá de un amiguito del menor! Qué divino que vino. Está bárbaro. ¿Y se lo levantó XXX en mi velorio? Es impresionante esta mina. No pierde tiempo. Yo siempre le tuve algo de envidia.
-Viste que hay gente que se calienta en estas circunstancias...
-Igual, yo no lo haría en el velatorio de ellos. Bah, no sé... Ah, y religión nada, ¿no?
-Bueno... en el cementerio mandaron al rabino, y nadie se animó a decirle que vos no querías...
-¡¡¡Pero para qué dejo últimos deseos!!! ¿Eh? ¿Ni siquiera pueden respetar lo que quiero cuando me muero?
-No te pongas así... estuvo lindo, muy emotivo...
-Me importa un carajo. Viví atea y quería morirme atea. ¿No lo terminaron de entender?
-Vos no estabas, ¿qué querías que hiciéramos?
-Ok... ok... ¿algo más? ¿Ningún otro chisme uau?
-Es que no pasó nada más, no fue gran cosa. ¡Perdoname! Sí que fue gran cosa que te murieras, estamos hechos pelota, pero no pasó nada más en tu velatorio. Que XXX se encamó con el tipo, que el pelotudo ese se durmió... dejame pensar... ah, ¡ya sé! alguien, que no sabemos quién fue, porque no fue tu esposo, dejó una rosa roja sobre tu cajón.
-¡Qué emocionante! Un admirador secreto en plena muerte. ¿Y después del entierro quiénes fueron a mi casa?
-No... nadie. Pedimos que respetaran el dolor de tu familia. Estábamos muy cansados. Esto te pasa por encima.
-Ah... o sea que nada... Bueno... ¿me hacés un tostado? Y necesito algo de plata.
-¿Cómo plata?
-Bueno... allá arriba todo se maneja en god´s. No sé a cuánto está el cambio. Así que dame dólares. Los griegos la tenían clara cuando le ponían una moneda de oro bajo la lengua a quienes morían. Si no subís con guita, no sos nadie.
-¿Y qué vas a hacer con la plata?
-Vi unas excursiones interesantes. La de celebridades muertas, la de tus antepasados, la de escritores. ¡Te la podés pasar toda la eternidad conociendo gente!
-¿Y los que no tienen plata?
-Esos se van por un pasillo con una gran luz al final, y pasan a formar parte del gran alma, o no sé qué corno. Un bodrio.
-Esperá que busco algo. No tengo muchos dólares encima.
-Gracias. ¿No tenés más? Mirá que no puedo volver a buscar.
-No... si hubiera sabido...
-Ah, decile a mi esposo que el anillo de brillantes lo dejé debajo de los corpiños.
-Ok... y si vos ves a mi mamá, decile que cuando murió encontré las cartas esas que se mandó con mi profe de tenis, y que se puede ir a la... dejá, total ya está muerta.
-Bueno... me tengo que ir...
-¿Tan pronto?
-Te dan un rato nomás. Además te juro que esto me dejó más deprimida que haberme muerto. Decí la verdad... fue un velatorio de mierda. Y es culpa mía, porque yo nunca fui muy sociable, ¿viste? Le presté más atención a los libros que a la gente.
-Y... uno cosecha lo que siembra.
-Sí, es así. ¿Alguien contó algún chiste, aunque sea?
-¡Sí! Alguien recordó cuánto te gustaba el humor negro, y dijeron que si pudieras estar ahí, estarías haciendo un sinfin de comentarios satíricos, y otro empezó con un chiste, y le siguieron...
-¡Bueno, tampoco era para que convirtieran mi velatorio en una joda!
-A vos no te viene nada bien.
-Tenés razón. Debo estar estresada. ¿Viste esas listas de stress, que si se te muere un ser querido, te casás o te mudás te dá tanto stress? Bueno, me parece que tu propia muerte también debe contar.
-Seguro. Te vamos a extrañar...
-Y yo a ustedes. Manden cariños a todo el mundo. Y agradecele a los que fueron. -Por supuesto. Algún día volveremos a encontrarnos.
-Acordate de llevar dólares, y pedí hacer la excursión de búsqueda de familiares y amigos, y ahí te van a llevar conmigo.
-Me va a encantar. Chau. Uy, te vas como volando. ¡Qué lindo! Chauuuuuuu... chaaaaauuuuu...

06 septiembre 2006

ESTRATEGIAS DE SUPERVIVENCIA

Mirá, yo no soporto que alguien que no sabe -o no vivió- algo, opine. Ponele alcohólicos, drogadictos, sexópatas, compradores compulsivos, adictos a la autoayuda. ¿Por qué te creés, si no, que son todos ex-algo (ex-alcohólicos, ex-drogadictos, ex-sexópatas) los que están al frente de los grupos para dejar de ser justamente eso, ¿me entendés?. Con la discapacidad es lo mismo. No me vengas con que estudiaste diez años en la escuela "Sorditos, hipoacusitos y boluditos" porque no me va, no-vas-a-en-ten-der. No me vengas con que me comprendés, sentís empatía o podés ponerte en mi lugar, por-que-no-po-dés. Pero he encontrado la excepción. El texto de abajo lo tendría que haber escrito yo. ¿Cómo es que no lo escribí yo? Cuando hablo de estrategias de supervivencia, estoy hablando de eso. Yo siempre digo, por ejemplo, que cuando uno no entiende lomejor es responder que sí, ¿me seguís? Porque para arrepentirte habrá tiempo. Para cambiar de idea. Pero mirá si decís que no de entrada, el otro se va, y nunca te enterás que te estaba ofreciendo pagarte un millón de dólares por acostarte con Johnny Deep. Hay que ser tarada. Mucho de lo otro -de lo de abajo- también lo usé. Con algunos cambios. Por ejemplo, tenés que anotar un teléfono a la salida de la escuela de los chicos, te hacés la que no podés con tantas cosas -agarrás a un pibe de los pelos, levantás las mochilas- y le pedís al otro que anote. Bien, la hago corta. Va el texto. Es de Podeti, el de Clarín. Ah, y la música fuerte siempre me molesta, a menos que esté escuchando yo.

¡"YO CONTRA EL MUNDO" OBSEQUIA SU EXCLUSIVO MANUAL DE INSTRUCCIONES PARA SER SORDO!
Disculpen que los moleste de nuevo con el temita de mi precaria salud, pero estoy en posesión de cierta información que a todos puede servirnos de utilidad. Ocurre ni más ni menos que me estoy quedando sordo – para su tranquilidad aclaro que no parece tratarse de nada terminal sino de un sencillo tapón de cera que el otorrino quitará con una máquina (si es que voy), pero el efecto es el mismo. Gracias a esta discapacidad pasajera he logrado establecer diferentes estrategias para comunicarme con los demás, o por lo menos para disimular que no los escucho; porque mi otro descubrimiento es que la gente detesta a los “duros de oído”, básicamente porque todos creen que lo que dicen es muy IMPORTANTE e INTERESANTÍSIMO; para su información, no lo es. Pero tampoco es cuestión de hacerse odiar por un tapón de cera. El caso es que he ido analizando una serie de sistemas de MANIPULACIÓN DE LA SORDERA, que pienso utilizar cuando me quede SORDO EN SERIO y comparto con todos ustedes: EL "SHERLOCK HOLMES": La audición nunca es 100 % perfecta. Por suerte contamos con un cerebro que nos permite completar, mediante la abstracción, las sílabas que no escuchamos y cerrar así el famoso “circuito de comunicación” de Saussure. El “semi-sordo”, por otra parte, intensifica un poquito esta máquina cerebral y completa todas las letritas basado en el constante murmullo pre-lingüístico que lo rodea (que por otra parte sería menos ininteligible si mejoraran un poco el temita de la pronunciación); De este modo, el balbuceo de Fernández de Contaduría, que los afectados por este mal escuchamos como “Mrmrmrmrmrmrm”, es decodificado, usando mucha imaginación, buena voluntad (y una pequeña perinola mental) como “Por favor cuando puedas mandame una copia del contrato de González Iribarren” (O tal vez “¿Me prestás la tarjetita de la máquina del café?” o “Uuuh, se acabaron las entradas para ver a Arjona”). De cualquier modo recomiendo que la respuesta sea siempre semi-afirmativa, consistente en un ambiguo gesto de aprobación. EL “POSITIVO”: Consiste en realizar, siempre, sin excepción, la respuesta “semi-afirmativa” mencionada más arriba, pero sin tomarse todo el trabajo de la abstracción y Saussure y todas esas cosas complicadas. Los problemas surgidos por su posterior inacción pueden explicarse en base a una pésima memoria. Cada tres de estas, intercale una risita, porque a veces la gente acompaña sus molestos reclamos con chistecitos, para relajar un poco. EL “INFORMÁTICO”: Ante el pedido de Fernández de contaduría (o de su jefe, o de su madre o de quien sea), sin importar lo que sea, diga que “por favor me mande un mail para hacerme acordar”. En la era de la informática (y de la degradación de los dispositivos mentales) esto hasta puede hacerlo quedar bien.- Eso sí, es necesario saber leer. Y que su trabajo no esté muy alejado de las computadoras: por ejemplo en un matadero. EL “ENRIQUE PINTI”: Monologue. Todo el tiempo. Esto, por otra parte, lo entrenará en el ingenio y el carisma personal, y todo el mundo buscará su compañía para entretenerse, lo cual puede ser contraproducente porque a veces los demás querrán decirle algo. EL “TONTO”: Consiste en una sana aceptación de sí mismo y en recordar que, aunque escuche, de cualquier modo no entiende la mitad de las cosas que le dicen, debido a varios factores: el temita de la pronunciación, la popularización de palabras que en el fondo no quieren decir nada (como “archivo de Excel”) y que todo, en general, es MUY DIFÍCIL. Use esto a su favor. Pida que le repitan todo varias veces, fuerte y lento. Esto no servirá de gran cosa (en lo personal cada vez soy más inmune a la comunicación de instrucciones verbales) pero lo ayudará a ganar tiempo. EL “PARA LO QUE HAY QUE OIR”: El “Semi-sordo” comprende rápidamente que la calidad de su vida no ha empeorado demasiado desde que no escucha ni jota. Esto se debe a que las cosas que dice la gente en general podrían evitarse y acá andaríamos tan sanos y tan gordos. Uniendo el pensamiento a la acción, reaccione a los intentos frustrados de comunicación verbal de su prójimo con la autoafirmación “igual seguro que es una pavada”. Un consejo: Dígalo en voz baja. EL “HABLÁ MÁS FUERTE QUE NO TE ESCUCHO”: Sencillamente, consiste en pedirle a todo el mundo y su hermano que hable más fuerte. Tampoco es disimulado pero siempre es consolador que los demás hagan un esfuerzo extra; por otra parte, desalentará las comunicaciones excesivas e innecesarias, que son casi todas (Una pregunta, usted cree que la soledad es una buena amiga, ¿no? Porque, en fin, también existe el probable efecto secundario de que lo dejen SOLO COMO UN PERRO!). EL “PREVENTIVO”: Consiste en preguntarle a quienes lo rodean, más o menos cada cinco minutos, si le estaban hablando. Si estaba frente a la computadora, o en otra habitación, podrá justificar esta estrategia con su exceso de concentración o su ubicación geográfica. Desestime la estrategia, en cambio, si hace media hora está hablando con esa persona. Por último, cabe hacer notar la perversidad de la “semi-sordera”, consistente en que a pesar de que no escucho casi nada, me parece que la MÚSICA SIEMPRE ESTÁ MUY FUERTE!

04 septiembre 2006

PIEDRA LIBRE PARA QUIEN SE ESCONDIÓ DETRÁS DE LA COMPUTADORA

Agradezco a la gente Blog comprimido y a Juan Pablo en particular por interesarse en el blog, y hacerme una linda entrevista. Así que ya lo saben, esos ojos pardos -verdosos al sol-, ese cabello con reflejos naturales, que no ha conocido tintura alguna, esas manos jóvenes y sobre todo la notebook, son míos, míos, míos.

01 septiembre 2006

ESTA MODA, ¿TENDRÁ MI TALLE?

El pasado 30 de agosto, salió una nota en Clarín titulada "Cuando lo diferente es también bello y se pone de moda" sobre un desfile de modas en la que desfiló una chica en silla de ruedas. La empresa de moda, en conjunto con una ONG dedicada a la discapacidad, lanzaron esta campaña que incluye venta de remeras con mensajes a favor de la diferencia.
Rápida para sumarme a ideas ajenas que puedan generarme un ingreso extra, tan necesitado por la sufrida clase media para abajo argentina, pedí una entrevista en la agencia de modelos que contrató a esa chica. Mi lema es: "tener una discapacidad es una porquería, pero si de alguna manera puedo usarla a mi favor, por lo menos que me paguen". Sé que es un lema largo y extraño pero qué le vamos a hacer. He visto peores. Bien, lo que sigue es el diálogo que tuve con la jefa de casting. Lo transcribo porque lo mío es un sacerdocio.
JC (jefa casting): -¿En qué te puedo servir, corazón?
Y (yo): -Mirá, vengo por el desfile que hicieron en el que desfiló una chica en silla de ruedas. Quería saber si yo podría hacer algo así.
JC: -¿Vos usás silla de ruedas, cielo?
Y: -No... yo soy hipoacúsica.
JC: -Ah... ¿y eso qué es?
Y: -Que no escucho bien.
JC: -Ah... sos sorda.
Y: -No... bueno, casi. Es un asunto tecnológico en realidad. Con pila escucho, sin pila no escucho. A eso sumale lectura labial, y que cuando no entiendo lo que me dicen respondo cualquier cosa y en general la pego.
JC: (sin sonreír siquiera por mi salida graciosa, y mirándome con ojo crítico) -¿Sabés qué pasa, dulce? que no se te nota...
Y: -Si, ya lo sé, me lo dicen siempre. Como hablo bien...
JC: -Igual esto es para modelaje, no para actuación, así que lo de hablar no importa. Pero vos desfilás por la pasarela ¿y qué veo yo? Una mujer como cualquiera... no podemos hacer énfasis en la discapacidad, ¿me entendés? Lo de la silla de ruedas es obvio... o ponele un bastón blanco y otra modelo que te guíe, o alguna cojera menor, que no sea grotesca, ¿viste? Algo así sirve, pero lo tuyo... Además...
Y: -¿Además qué?
JC: -Que la chica que desfiló es preciosa, no sé si la viste vos. Rubia, flaca, jovencita, divina divina.
Y: -Mirá, yo no sé si me estás diciendo que no soy linda, rubia, flaca y divina, pero lo que entiendo de la campaña es que no importa la diferencia, con lo cual no tomarme porque no soy lo suficientemente linda o joven, sería hacer discriminación igual a la que están combatiendo.
JC: -¿Qué decís de discriminación, eh? Nosotros no discriminamos a nadie. ¿En cuántos desfiles viste una modelo en silla de ruedas?
Y: -Es verdad... hasta ahora a ninguna empresa de moda se le había ocurrido hacer desfilar a una persona con discapacidad con el cartelito de diferente puesto.
JC: -¿Qué? Me parece que no entendés nada vos. ¿Me estás escuchando bien?
Y: -Eso no lo sé. A veces me parece que escucho algo y resulta que era otra cosa, pero no importa. Lo que te digo es que cuando ponés a alguien con discapacidad, en medio de gente sin discapacidad, vamos a poner "normal", para no darle tantas vueltas, estás mostrando que justamente esa persona es distinta, y que todos los normales son una dulces que no temen mostrarse a su lado. La ponés en una situación de lástima. Estás diciendo "miren, ella es discapacitada y nosotros la queremos igual, y la vamos a ayudar, justamente porque ella está necesitada y nosotros somos los dadores de ayuda". Es una manera sutil y hasta aceptada de enseñar diferencia.
JC: -No te entiendo nada a vos cuando hablás. ¿Necesitás que llame alguien que traduzca, por eso de que no escuchás bien?
Y: -No, no hace falta. Lo que intento mostrarte es que lo que hicieron es un acto totalmente artificial. La verdadera integración no se muestra, surge sin que uno se dé cuenta. Y no es el "normal" el que debe llevar de la mano al pobrecito discapacitado. También es la persona con discapacidad la que debe luchar por su lugar, entre "normales" u otras personas con discapacidad, donde se sienta a gusto. Y tampoco es obligatorio integrar. ¿Quién te obliga a estar con alguien que no te gusta, aunque esté en una silla de ruedas o sea sordo? Es una persona más. Al mostrar la diferencia lo convertís en diferente. Es en la mirada de los demás donde uno se descubre discapacitado.
JC: -¿Terminaste el discursito, querida?
Y: -Creo que sí. Entonces... ¿tenés un desfile para mí? Todas las mujeres somos en el fondo modelos frustradas.
JC: -No cielo, no tenés las condiciones necesarias para modelar. ¿Por qué no probás con Dove?
Y: -Porque Dove muestra mujeres con diferentes físicos, no con discapacidad.
JC: -Por eso te digo...
Y: -Ah... lo que pasa es que... ¿viste que las chicas gorditas de Dove, son gorditas pero firmes? Yo soy flaca, pero salto y se empieza a mover todo. Por eso me pareció que con lo de la hipoacusia podía entrar...
JC: -No, ya te dije. No se te nota. Tendríamos que poner subtítulos para explicarle a la gente por qué desfilás. Jajajajajajajajá.
Miro a la mujer pero ella no puede dejar de reír de su propio chiste. Supongo que no modelaré. Pienso en pasarle el dato a Barbarita, quizás a ella le interese... Qué le vamos a hacer... la gente todavía no termina de entender. No, no entiende... Pero después de todo, como dice el título de la nota, es sólo una moda. Seguro que ya va a pasar.