21 agosto 2006

COMPLETE ESTE FORMULARIO Y HAGA LA COLA EN LA LISTA

Tal vez se deba a alguna obsesión relacionada con el poder, el control, la prolijidad y las casillas -entre lo que podría agregar un amor perverso hacia todo tipo de muebles con cajoncitos- pero me encanta hacer listas y llenar cuestionarios y/o formularios. Fui feliz en los aeropuertos completando formularios de inmigración, míos y de todo pasajero que se hallara a una milla a la redonda.
¿Lleva usted sustancias ilegales ocultas en algún lugar de su cuerpo? SI-NO.
En caso de que llevara sustancias ilegales ocultas en algún lugar de su cuerpo, ¿contestaría la verdad? SI-NO.
¿Ha usted probado sustancias ilegales en el país que ha visitado? SI-NO.
En caso de respuesta afirmativa, marque cuáles fueron los síntomas provocados por la sustancia ilegal: MAREOS, NÁUSEAS, EUFORIA, DIARREA, SENSACIÓN DE VOLAR, SENSACIÓN DE ESTAR FUERA DEL CUERPO, HISTERIA, AGRESIVIDAD, SENSACIÓN DE NO IMPORTARLE NADA, DESEOS DE CONVERTIRSE EN UN TERRORISTA Y ATENTAR CONTRA LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA.
Listas a lo Bradbury
Las listas son otro tema. Mientras que dependemos de los demás para completar algún formulario (escuela, banco, policía, embajada, etc), las listas nos pertenecen, se hacen a nuestra voluntad y sirven para organizar el caos. Desde las compras del supermercado, pasando por los invitados al cumpleaños, los hombres con los que nos acostamos, los trabajos que tuvimos, los cuentos que escribimos, los nombres que usamos para personajes (para no repetir), hasta las dudas metafísicas que no nos permiten dormir. Las listas sirven para cualquier cosa.
Pero sobre todo, las listas son material literario. En "Zen en el arte de escribir", Ray Bradbury dice: "Durante esos años empecé a hacer listas de títulos, a escribir largas líneas de sustantivos. Eran provocaciones, en último instancia, que hicieron aflojar mi mejor material. Yo avanzaba a tientas hacia algo sincero escondido bajo el escotillón de mi cráneo.
Las listas decían más o menos así:
EL LAGO, LA NOCHE, LOS GRILLOS, EL BARRANCO, EL DESVÁN, EL SÓTANO, EL ESCOTILLÓN, EL BEBÉ, LA MULTITUD, EL TREN NOCTURNO, LA SIRENA, LA GUADAÑA, LA FERIA, EL CARROUSEL, EL ENANO, EL LABERINTO DE ESPEJOS, EL ESQUELETO.
En esa lista, en las palabras que simplemente había arrojado al papel confiando en que el inconciente, por así decir, alimentara a los pájaros, empecé a distinguir una pauta. Echando a la lista una mirada, descubrí que mis viejos amores y miedos tenían que ver con circos y ferias. Recordé, luego olvidé, y luego volví a recordar, cómo me había aterrorizado la primera vez que mi madre me había llevado al tiovivo (...)
Pero mucho antes de eso seguí haciendo listas. EL PRADO, EL ARCÓN DE LOS JUGUETES, EL MONSTRUO, TIRANOSAURIO REX, EL RELOJ DEL PUEBLO, EL VIEJO, LA VIEJA, EL TELÉFONO, LAS ACERAS, EL ATAÚD, LA SILLA ELÉCTRICA, EL MAGO.(...)
Si alguno de ustedes es escritor, o espera serlo, listas similares, sacadas de las barrancas del cerebro, lo ayudarán a descubrirse a sí mismo, del mismo modo que yo anduve dando bandazos hasta que al fin me encontré. Empecé a recorrer las listas, elegir cada vez un nombre, y sentarme a escribir a propósito un largo ensayo-poema en prosa. En algún punto a mitad de la primera página, o quizás en la segunda, el poema en prosa se convertía en relato. (...)
Empezó a hacerse obvio que estaba aprendiendo de mis listas de nombres, y que además aprendía que, si los dejaba solos, si los dejaba salirse con la suya, es decir con sus propias fantasías y miedos, mis personajes harían por mí el trabajo. Miré la lista, vi ESQUELETO y recordé las primeras obras de arte de mi infancia (...)
Listas para el taller literario
Si uno estuviera ofreciendo un taller literario, o si simplemente estuviera buscando material para mantener la escritura aceitada, listas como la del post de abajo -que espero inspire vuestras listas- sirven como disparadores de ideas. Por ejemplo: escribamos un texto sobre una mujer que nunca abrazó un chimpancé. Veamos... ¿qué pasa por la mente de esa mujer, por qué su necesidad o deseo de tener a upa un chimpancé? ¿Dónde puede encontrar un mono abrazable? ¿Y todo para qué? Seguramente el escritor político del grupo saldrá con un cuento sobre desaparecidos. El chimpancé se convertirá así en el hijo que nunca se pudo abrazar, que fue apropiado por una pareja de gorilas, cambiado de identidad, y ahora vive en una comunidad de orangutanes que agreden al cuidador cada vez que intenta limpiar la jaula, mientras la abuela tití lo busca para darle ese abrazo que nunca pudo darle la madre. También podría ser una película de DreamWorks... en fin.
Por mi parte seguiré con las listas. La de cosas que hice sólo una vez. La de títulos que más me gustaron. La de primeras frases geniales. La de aventuras que viví. La de hombres con que... ops, no, esa mejor no.

14 agosto 2006

COSAS QUE NUNCA HICE

Nunca completé un álbum de figuritas.
Nunca fumé un porro.
Nunca leí a Sábato.
Nunca fui infiel.
Nunca lloré en público.
Nunca le pegué una cachetada a otra mujer.
Nunca maté a un ser humano.
Nunca manejé a más de 130 km/h.
Nunca escribí la letra de una canción.
Nunca me emborraché.
Nunca robé un libro en una librería.
Nunca hice el amor en un lugar público.
Nunca me saqué un uno.
Nunca desperté en un lugar desconocido.
Nunca acepté caramelos de un extraño.
Nunca olvidé mi primer amor.
Nunca hice topples.
Nunca guardé un secreto.
Nunca devolví algunos libros.
Nunca viajé a Europa.
Nunca me teñí el pelo.
Nunca ofrecí la vida por nadie.
Nunca subí a una montaña rusa que te pone cabeza abajo.
Nunca doné sangre.
Nunca dije toda la verdad.
Nunca fui a un recital en una cancha de fútbol.
Nunca dormí bajo las estrellas una noche entera.
Nunca acepté propuestas indecentes de escritores.
Nunca tuve a upa un chimpancé.
Nunca parí como la naturaleza manda.
Nunca perdí el control.
Nunca dejé de esperar que él llamara.
Nunca hice amistad con otra escritora.
Nunca conté todo en terapia.
Nunca me hice pis encima pasada la primera infancia.
Nunca me eligieron primera en los grupos de gimnasia.
Nunca dije basta.

11 agosto 2006

LEÍ, LEO, LEERÉ

Leí, con placer infantil:
"Pandora en el Congo" y "La piel fría" de Albert Sánchez Piñol
Y la mitad de "Kitchen" d Banana Yosialgo, que me atrapó y que continuaré leyendo en Yenny, porque el presupuesto anda escaso.
Próximo a empezar:
"Las correcciones" de Jonathan Franzen
Tendrá tercera oportunidad (ya lo comencé dos veces y lo abandoné) para:
"Niños en el tiempo" de McEwan
El recomendado de esta mitad del 2006:
"Nunca me abandones" de Ishiguro

09 agosto 2006

MI PRIMERA VEZ

A pesar de que el 99% de mi escritura está destinado a chicos, nunca se me ocurrió pensar que esos chicos crecen. De alguna manera, y aunque suene trillado, yo escribo para la nena que sigo siendo, que tiene entre 8 y 14 años, que lee al mismo tiempo "Bomba, el niño de la selva" y "Mujercitas"; "Cocorí" y se anima a las primeras instrucciones de Cortázar; descubre la ciencia ficción sin abandonar a Anne, la de los tejados verdes. Esa nena no crece más. Es un caso de diván, y por eso me resulta tan insólito descubrir que mis lectores reales sí crecen, como han venido algunos a decírmelo al blog. "Te leí cuando tenía 10 años, ¡y ahora tengo casi 20"! Esta frase me sacude por dos lados: no puedo dejar de pensar en esos diez años que también han pasado para mí, y me maravilla darme cuenta de cómo una computadora que me cambió la vida, derivó en este mundo virtual que me contiene.
Escribí "Nunca confíes en una computadora" entre el año ´95 y ´96. En el ´96 me casé con el hombre que, justamente, había conocido a través de una computadora en el año ´93. Como nunca me han interesado las segundas partes, y no quería ser encasillada, tardé diez años en escribir otro libro sobre computadoras (aún sin respuesta de la editorial).
Pero lo que quiero ahora es regresar al ´93. Escribía en un procesador de textos Panasonic. Me encantaba. Uno iba viendo unas cuatro líneas del texto, que se podía guardar y luego imprimir tal como lo hace una máquina de escribir eléctrica. Con el procesador descubrí para qué podía servir una computadora. Es decir, si era tan bueno editar un texto y guardarlo y corregirlo, mejor sería ver todo el texto en un monitor y tener más funciones. Me compré mi primera computadora, sólo para usarla como una máquina de escribir vip. Era una 386, con monitor monocromo, el StarWord como programa principal, que había comprado original en disketes de 5 1/4. Una maravilla de tecnología. Aprendí computación con el método de probar y errar, que es el único que considero válido. Yo aprendí computación en serio. No como casi medio mundo actual, como quienes jamás han tenido que copiar archivos o instalar programas usando el D.O.S. Ni ejecutaron el chkdsk para encontrar errores en el disco, ni le suplicaron a esa computadora sin íconos amigables, ni Einsteins socorristas que por favor respondiera, que hiciera lo que le indicábamos que debía hacer. Las computadoras tenían aún algo de vida propia cuando sólo usaban el D.O.S. De alguna manera misteriosa, Windows terminó por asesinarlas.
Tenía computadora en un mundo que todavía no terminaba de conocerlas ni entenderlas. Pasó poco tiempo antes de que me comprara un modem, leyera una nota sobre BBS´s, y decidiera hacer la mía para el Suplemento Infantil de La Nación. Los únicos que respondieron a mi solicitud periodística fueron dos chicos simpáticos, fanáticamente evangelistas, y lo suficientemente inteligentes como para estar creando una gran empresa sin darse cuenta: Sión. Pibes sencillos haciendo algo importante. No sé qué es de la vida de Luis, pero sí que a Hernán la gran vida virtual se lo tragó para siempre de una sobredosis de realidad.
Hice la nota. Al terminar me invitaron a conocer el BBS´s (por eso nunca pagué la cuota de Sión).
Me comuniqué esa misma noche.
Imaginen a una persona que no escucha bien, que funciona bárbaro en grupos de hasta cuatro, pero que en las reuniones grupales queda anulada por las voces superpuestas, el ruido, el ambiente. Es como tener un on-off que se prende o se apaga según las circunstancias. Charla íntima: on. Grupo numeroso en comedor familiar con música de fondo: off. Nota para el diario: on. Encuentro en café, mesa larga, comensales varios: off. BBS´s: on.
Cuando entré, Sión acababa de crecer. De tener cuatro líneas telefónicas había pasado a tener ocho, y más tarde tendría 12. Si me fijara en la agenda del ´93 sabría cuál fue el día de mi primera vez pero no tengo ganas, así que pongamos que un día como hoy, debuté.
Por primera vez me comuniqué con ocho personas, y pude "escuchar"-leer, a cada una de ellas. Fue un milagro. Mi ateísmo se sacudió. Existía un dios y era cibernético.
En ese entonces éramos muy pocas las mujeres que nos animábamos a los BBS´s, y una chica nueva era toda una novedad. Me mimaron bastante y recibí todo tipo de insinuaciones e invitaciones. El juego era estar en chat desde la madrugada y hasta pasadas las tres o cuatro de la mañana, y luego pasar al "privado" con alguien. Además había mesas para los que no querían compartir la popular, y todo tipo de "actions" (frases, no íconos ni dibujitos) para llamar la atención del otro, para darle un beso, para decirle algo gracioso, para invitarlo a chatear, para pegarle una cachetada virtual.
//frenchkiss tal
//frenchkiss gon
Gonzalo fue el primero que le dio un beso francés a Talía, musa de la comedia. Talía terminó casándose con él. Un día Talía estaba chateando con Gonzalo, Elliot, Reina, tal vez Elvis o Pepegrillo y Joy, y a Gonzalo se le cortó la comunicación. Cuando esto sucedía, cuando a alguien se le cortaba o se iba sin avisar, cosa muy mal vista, aparecía un mensaje que avisaba su desaparición con cierta actitud morbosa. Ya todo el mundo sabía que Gon y Talía eran pareja (había sucedido de entrada, cuando Gon ofreció a Talía instalarle el Telemate en lugar del Terminate que usaba para comunicarse, y terminó instalándole el paquete completo) y entonces Talía bromeó con Joy: que Gonzalo había muerto, fulminado por su propia computadora, y que su alma había quedado para siempre atrapada en el sistema, y por lo tanto sólo podrían comunicarse con él a través de Sión. Esa conversación, que existió, fue el puntapié inicial para el cuento "Jamás podré alcanzarte", con el que nació "Nunca confíes en una computadora".
Sión fue parte de mi vida durante dos o tres años, hasta que Internet lo mató. Allí me comprometí y me casé en una ceremonia virtual de la que guardo los registros. Reina sigue siendo la hermana que elegí, mi gemela. Gonzalo sigue siendo mi primer y actual marido, aunque muchas desearía enviarlo de vuelta a mi pantalla y que se quedara sólo ahí. Había magia. Al resto le perdí el rastro en la autopista virtual.
Pasaron más de diez años. Cambié de computadora unas tres o cuatro veces. Tuve una primera vez para el monitor color, para Internet, para Windows, para el messenger, para enviar una imagen. Luego preferí una notebook y ahora voy por la segunda. Es mi primer blog. En el ´93 nadie podía imaginar siquiera el crecimiento de la informática. No teníamos celular. Hablábamos de megabytes, portábamos disketes y un CD podía llegar a ser un Cuerpo Diplomático. Cada conexión nos costaba un pulso telefónico. A la gente que conocíamos a traves de la red, en general terminábamos conociéndola en la vida real. Éramos una especie de nerds con pantalla, que lo pasábamos muy bien.
La computadora no es ahora sólo parte de mi vida. Es mi casa. Mis oídos.
Todo eso sucedió hace más de diez años y por aquellas paradojas de la vida, quienes me leyeron entonces crecieron. Cuando escribí "Veinticuatro horas sin computadora" lo escribí pensando en esos chicos que habían leído "Nunca confíes..." Pero no. Me doy cuenta ahora. Serán otros chicos los que compren la segunda parte y tal vez el libro los lleve a la primera. O chicos que recién ahora leen "Nunca confíen..."
Teniendo en cuenta la experiencia, no puedo siquiera imaginar qué nos deparará el futuro en cuanto a tecnología. Cincuenta años atrás se conformaban con tener penicilina. Mi hijo mayor, ahora, sueña con la play station 5, que asegura que ya existe.
Hace una semana que no hay gas en mi edificio, y estamos sufriendo como marranos. Mi vieja me contó entonces que recuerda su primer calefón. Me asombré. No sabía que cuando era chica no había aún agua corriente caliente. Va todo demasiado rápido. No sé qué tiene que ver esto con lo anterior pero en algún lugar quería quejarme por la falta de gas. Tengo los dedos congelados.
Para mí ya está. Estoy bien con lo que existe. No podría pedir más.
En fin, para todos aquellos que crecieron, que somos todos, fue esta pequeña historia.

02 agosto 2006

¡UN AÑO!

-¡Feliz cumple mi amor!
-¡Mami! ¿Dónde están mis regalos?
-Cuándo un... blag, no esperá, glob, no... blog, cumple un año, ¿se hacen regalos?
-Siempre se hacen regalos por los cumpleaños, mami. De lo que sean.
-Ojalá cuando crezcas no seas tan interesada, Vero. El mejor regalo es poder hacer lo que uno quiere, rodeado de la gente que te quiere.
-O sea que nada...
-Dale, pedí tres deseos.
-Que me lea todo el mundo. Que una editorial se interese en mi material. Y que eso me dé guita.
-Pensé que ibas a pedir seguir escribiendo tu blog con salud, rodeada de amor, y agradecer por tu compu nueva.
-Bueno mami, vos te enterás porque leés los deseos. Pero los deseos son secretos, así que puedo pedir cualquier cosa. No es para que comentes, ¿entendés? Y si agradeciera por mi notebook nueva, estaría perdiendo un deseo.
-Es un lindo blog, Vero.
-Gracias má. Igual todavía me parece que busca su camino, que anda probando..
-Recién tiene un año, no podés pedir todo servido.
-Por eso... viste que cuando empezó era más seriote. Se me dio por escribir sobre discapacidad... literatura, y luego se fue filtrando el humor, y allí me sentí más cómoda. Igual a veces se me hace pesado pensar en el remate gracioso. Pero cuando en un blog no mantenés cierto estilo, no sirve.
-Estoy muy orgullosa de todo lo que lograste, Verónica.
-Gracias mami. Cuando escribo por vos, siempre te hago decir que estás muy orgullosa.
-¿Apagás las velitas?
-Dale. Ma...
-¿Qué?
-¿Después tampoco va a haber regalo?
-Esto lo estás escribiendo vos. Salí y comprate algo.
-Puede ser... Ma...
-¿Qué Vero?
-Me faltó un deseo. Me gustaría tener más comentarios en el blog. Viste que hay gente que saca los comentarios, pero a no me parece, porque esa es la esencia de Internet. Es mi opinión... Y hay otros blogs que tienen decenas, cientos de comentarios en cada entrada, y a mí me da un no sé qué... me gustaría también sentirme tan leída. Ya sé que tiene que ver con mi ego, inseguridad y necesidad de atención.
-Vero... apagá las velitas.
-Ma... ¿por qué tengo un gallo en la torta?