29 junio 2006

NO SÓLO DE MUNDIAL VIVE LA MUJER


Iba a escribir un post súper profundo. Iba a revelarles el sentido de la vida, el misterio de la muerte, y a pasarles el teléfono de mi masajista. Pero no. Si en lo único que piensan es en el partido de mañana, no están preparados. No es el momento.
Así que vamos a cosas cotidianas. Porque después de todo, muchachos... es fútbol, qué quieren que les diga. No es la cura contra el hambre mundial, ni la vacuna contra el SIDA, ni una invasión extraterrestre, son 11 tipos, ninguno de ustedes, moviendo una pelota. Sí, sí, ya sé todo eso de la alegría nacional y esas sandeces, pero es fútbol...
Bien, vamos al grano. Me encantó este post de Jorgeletralia. A mí también me cuesta decir que soy escritora, pero por lo menos queda mejor, más intelectualoide, que decir que soy ama de casa.
Sigamos. Me compré el libro de arriba. Estaba buscando otra cosa, y ahí estaba. Barato, cosa tan importante. Prometiéndome la luz al final del pasillo. Hasta ahora leí sobre los humores corporales, la bilis negra, Hipócrates y la melancolía. Promete la cosa. Porque acá te dicen que te van a enseñar qué es el humor, y se van al meollo del asunto, a lo profundo. Sé que la cosa sigue por los filósofos perros, y capaz que en algún momento hasta se pone divertido. Veremos. De todos modos sólo por la tapa se merecía la compra.
¿Qué más? Vamos que todavía falta un día. Mis chicos van a faltar a la escuela, no sé si a alguien le interesa. Pero no porque miren el partido, sino ¡porque nadie los quiere ir a buscar a las 12! Hablando de mis chicos, nadie me dijo nada de mi foto, la de "about me" y eso me puso algo tristona...
Ah, ya sé qué más quería decir. ¿Vieron que cuando uno habla de sadismo, siempre piensa en un hombre? No sé siquiera si existe el femenino de sádico. Como mucho te podés imaginar a una mina con disfraz de sadomasoquista, pegándole con un látigo de plástico a un gordo mientras le grita "¡obedéceme! ¡obedéceme!" y le cobra $150 la hora. Pero las hay. Las descubrí. Hay mújeres sádicas. Y son las peores. Son las técnicas radiólogas que eligen como forma de vida hacer mamografías. ¿Pueden imaginarse a una mujer toqueteando pechos ajenos todo el santo día, colocándolos en un aparato diabólico, aplastándolos, apretujándolos hasta convertirlos en una feta de jamón o un fiambre kasher, para luego decir sin siquiera una sonrisa: "no se mueva"? Eso es sadismo. Ellas, la cofradía de mujeres sádicas mamográficas pensaban que nadie las descubriría. Pero yo lo hice. Y voy a gritarlo a los cuatro vientos. ¡Mamografías no, ecografías mamarias sí!

Vaya este adjunto para las mujeres débiles e influenciables: hay que hacerse las mamografías, chicas, no lloren. Piensen en las que tienen las siliconas duras y sonrían, que pasa enseguida.

24 junio 2006

ESTA HINCHADA QUILOMBERA



Un poco largo el partido para mí, qué querés que te diga. Que primer tiempo, que segundo, que alargue acá, que alargue allá, ya era mucho, ¿viste? Encima mi marido creyéndose el único DT con visión del mundo. Tan argentino él. Yo quería penales. A mí me gustan los penales. Igual 2-1 está bien. Viste que no nos va a venir el karma de vuelta ahora, porque fue sufrido, porque hubo que luchar para conseguirlo, ¿me entendés, corazón?Igual los mexicanos, pobrecitos... de vuelta a casa. Ojalá les regalen aunque sea una vuelta por el Rhin, ¿no te parece? Y hablando de los charros, si te pongo la foto del 4 no es porque me equivoqué de equipo, cielo, es como un homenaje, ¿me entendés? Porque... ¡qué fuerte está el muchacho! Mirá que no es mi estilo. Mi estilo es el de bohemio, ¿viste? Delgadito, pelo largo, mirada tristona, preferentemente músico. Una onda Johnny Deep con el rubio de la serie "Treinta y pico", si es que alguien se acuerda. Pero este muchacho, ay... como calentaba la pantalla... Esa cosa de macho latino de telenovela, ¿viste? Me pareció que se merecía la foto, porque cuando él aparecía en la pantalla la cosa era más alegre, ¿no? Lo lindo de jugar latinos es que podés insultar al otro y sabés que te entiende. Te sacás de encima todas las energías negativas, ¿viste? Un "hijo de puta", un "hijo de la chingada", y todos felices, más frescos, más livianos. Ahora, mirá, te cambio de tema, pero... ¿a los muchachos, se les hacen tomografías después de cada partido? Porque mientras mi marido le gritaba a Pekerman que sacara a Riquelme (no sé qué le hizo el muchacho, lo tenía entre ojo y ojo), yo me hice unas cuentitas al lado de la lista del supermercado. Mirá, según a qué velocidad viaja la pelota, y tu peso, y cuánto pesa la cabeza, aunque es difícil predecir esto porque habría que pesar la cabeza sola, con los consiguientes inconvenientes que le podría acarrear al jugador, sale la fuerza del golpe, y los números me dieron mal ¿me entendés? Me dieron como para hemorragia intracraneal, hematoma subdural y todos esos chiches. Si un hijo mío juega fútbol, y pega esos cabezazos, viste cuando la pelota cruza media cancha y le dan con la cabeza, de eso te digo, yo lo mando después a hacerse una tomografía y una resonancia magnética, por lo menos.
Y hablando de otra cosa, acabo de descubrir cuál es el infierno sobre la Tierra. Cuál es la peor y más terrible tortura que un ser humano masculino puede sufrir. ¿Vos viste la gente de seguridad, o tal vez sean apoyo terapéutico alemán, o por qué no vendedores de pochoclo ario, esos tipos que rodeaban toda la cancha, con pechera naranja? ¿Los viste? ¿Y cómo estaban, eh, cómo estaban? ¡Estaban de espaldas a la cancha! Sí viejo, no te miento. Claro, ustedes porque sólo miran la pelota. Pero no se olviden de que un partido de mundial es una burbuja sociológica, pasa de todo ahí, hay tanto para mirar, tan interesante. A mí me mandás ahí (a ver si ahora consigo un pasaje, corazón), y te hago un estudio re-re-profundo sobre la naturaleza humana. Pero bueno, hablando de los muchachos de pechera naranja, ¡¡¡no los dejan ver el partido!!! Están ahí, en el mundial, en la mejor ubicación, y nada, ni daban vuelta la cabeza, te juro. Para mí que llevan algún sensor, como los presos que llevan esas tobilleras, ¿viste?, y que si uno intenta mirar el partido, por lo menos un gol, les hacen algo que ni quiero imaginar. Eso es morbosidad alemana, qué querés que te diga. Pobre gente... los miran sin mirar millones de seres en todo el mundo y nadie, pero nadie, levanta la voz por ellos. Seres sin rostro... qué triste. Mirá cómo se me pone la piel de gallina.
Pero bueno muchachos, ya pasaron los octavos de final. Ahora hay que jugar contra Alemania y qué querés que te diga. ¿Conocés un judío que le tenga simpatía a Alemania? Es un buen tema para discutir, este, pero hoy leí en el gran diario argentino que como a los hombres les sube las testosterona con cada partido, más si gana el seleccionado y están felices, después tienen ganas de hacer el amor. Te lo juro, está en el diario. Así que voy a ver si hoy me toca, muchachos. Hasta la próxima. ¡Arriba Argentina y usen preservativo!

22 junio 2006

25 MILLONES DE ARGENTINOS Y LOS DEMÁS

Ah... ahora me van a venir a decir que sufrieron, ¿no? Claro... ahora van a entender lo que sintieron las mamás de los serbiomontenegrinos, o como sea que se llamen. Ahora un poco de empatía, ¿no? Fue karma, te lo digo yo, querido. Si los nuestros hubieran ganado, ponele 3-1 en el partido anterior, un resultado justo, interesante, motivo de orgullo, ahora seguro que salían con un 1-0. Karma puro. Lo que das, se te devuelve, corazón. Pero hablando de cosas importantes, es un exceso eso de vestirlos de naranja a los holandeses, qué querés que te diga. A ningún hombre le queda bien el naranja de la cabeza a los pies, ¿viste? Tendrían que haber combinado con un short de otro color, las medias blancas, por qué no. Yo sé que es la casa de los Orange y todo eso, pero se les fue la mano. Y eso que ellos la tienen a la Máxima, que se viste tan lindo, y que dijo "Holaaaanda", así a las corridas cuando le preguntaron por quién hinchaba, pero para mí que tiene su corazoncito azul y blanco. Qué querés que te diga la chica, si va a ser reina de los holandeses. ¿Querés que se le vuelva todo un país en contra? No viejo... acá como mucho iba a llegar a empresaria o política, ponele, pero reina, qué corona le podemos dar, cielo. Esta vez me miré el partido entero, aunque no entienda, y para qué decirme que no entiendo si yo sé que no entiendo. Fue como con más suspenso, un thriller, ¿viste? Había por ahí unos muchachitos argentinos listos para una publicidad de shampoo para rulos, qué lindos, qué jovencitos, y la hinchada... ay qué hinchada que tenemos, cuánta pasión, cuánta garra, los holandeses medio mufetas al final, no estaban contentos, pero los argentinos lindo revolear la remera, con el chivo que debía haber ahí... ningún desodorante aguanta tanto, ¿viste? Lo que yo me pregunto es... ¿tanto argentino tiene guita para ir a Alemania? Qué bueno... entonces es verdad que hay reactivación y todo eso, porque a mí nunca me tocó, lo de la mejoría economía, ¿me entendés? Pero parece que hay, que a algunos les toca. A lo mejor es por sorteo, o por abecederia y viste que yo tengo que esperar a la S, no sé, tendría que preguntar... Y todos nos sentimos hermanos después del partido, ¿no? Ves flamear una bandera argentina y se te llenan los ojos de lágrima. Qué lindo, qué emocionante, cualquier desconocido te abraza en el momento del gol, y después descubrís que te falta la billetera. Pero hay que abrazarse, abrazarse hace bien. Bueno, voy terminando, corazón. Te quería decir nada más, por si no te diste cuenta, que en un momento Pekerman dijo "tranquilos", y después "siempre lo mismo" o "siempre el mismo". Y un jugador dijo "¡bestia, bestia!". De nada, dulces, es otro servicio de una lectora profesional de labios. Hasta el sábado.

20 junio 2006

LA JUNTA DEPORTIVA SIN IGUAL

Mirá, yo te voy a contar qué me pasa con el Mundial. Me vi los dos partidos de Argentina, para que sepas, aunque adhiera a la teoría borgeana, esa de los 11 pelotudos corriendo detrás de una pelota, aunque Borges no dijo pelotudo, no creo... no era de su época. Pero yo bien que me los ví, con el mismo espíritu de sacrificio con el que leí El código Da Vinci, porque esas cosas las tenés que saber, ¿entendés? Cuando todo el mundo habla de algo y vos curtís la onda intelectualoide, tenés que saber. Y para saber no te queda otra que participar, involucrarte, ¿me seguís? Entonces te decía que yo miro los partidos de Argentina, y ayer hasta vi unos goles de Ucrania contra Arabia Saudita, porque estaba en lo de mi vieja y el televisor estaba prendido y estaba el partido, y me dio como alegría que ganara Ucrania, porque yo siempre creí que mis raíces eran polacas, pero parece que también eran algo ucranianas. Cómo saberlo, si esos países se mezclaron tanto, ¿viste? El primer partido de Argentina, contra Costa de Marfil, ay estos muchachos negros... con la camiseta toda pegada al cuerpo, y mi marido diciéndome: mirá la calidad de la camiseta de los costamarfileños, o como corno se llamen, qué mala calidad, y yo le dije pobres, no tiene suficiente sponsor, pero en realidad qué me importó que la camiseta les transpirara, vos me entendés. Bueno, el primer partido lo miré en el club, porque yo soy una chica de club de fin de semana, en lo que los conchetos llamamos SUM, salón de usos múltiples, y ahí pusieron una pantalla gigante y sillas. Y mi marido y todos nuestros amigos estaban en la segunda fila, pero como yo llegué tarde, porque me había ido a comprar unas cositas justo a la hora del partido, nadie me guardó una silla, y tuvieron que acercar dos y hacerme un lugarcito y la cosa ya empezó medio mal, ¿viste? Porque hasta que llegué yo todos estaban cómodos y después me miraban así... Y entonces empezó el partido y mi marido me reventó el tímpano derecho, y eso que casi no escucho nada con el derecho, mirá vos, con esa voz potente que tiene mi marido, yo creo que primero me enamoré de su voz, y después vino el resto. Pero que me mandara las puteadas directamente a las células ciliadas, justo las mías, que no tiene protección, pobrecitas, me amargó el resto del partido. Entonces me alejé un poquito, pero acordate que yo estaba sentada entre dos sillas y no podía moverme mucho, y entonces viene un gol, y todos saltan, y gritan, y se abrazan, y yo me quedo así, quietita, viste que yo soy menudita, no ocupo mucho lugar, y mis amigas me miran, y como que con la mirada me dicen que yo también tengo que abrazarme a alguien, y viste que yo no soy muy física, no soy de mucho toqueteo, no me gusta mucho la orgía deportiva, entonces les di a ellas un abracito así, medio tímido, y volví a sentarme cuando todos se tranquilizaron, y después no sé si te acordás pero hubo creo que dos amagues de gol, de esos que no sabés si fueron o no fueron, entonces yo me quedaba así parada esperando a ver si tenía que abrazar a alguien o no. Cuando terminó el primer tiempo no sabés qué alivio. Me fui a comprar un brownie, que era lo único que había que me gustaba, porque los alfajores de maicena te dejan toda la boca harinosa, ¿viste? Y le di la mitad del brownie a mi marido, y justo me consiguieron una silla y me dieron una banderita. Y empezó el segundo tiempo y hubo otros goles, y yo me hice otra vez la intelectualoide, y en el gol en vez de abrazar a alguien, miraba con aires de superioridad y a la distancia el circo humano, qué intersante mirá vos, si alguna vez tengo que escribir sobre el sentimiento mundialista ya está, ya sé. El segundo tiempo se me hizo largo, qué te digo, larguísimo. Yo no sé qué disfruta esta gente. Si fuera uno el que jugara, o un hijo... un esposo capaz de ganarse un contrato de cientos de millones, entonces sí, estaría como ansiosa, ¿entendés? Pero a mí no me llega, para qué te voy a mentir... Cuando terminó respiré aliviada y ahí me tocó abrazar a mi esposo, que ya tengo práctica, viste, y enseguida me fui a buscar a los chicos, porque la gente del club es piola, los grandes en un lado y los chicos en el otro, y al mayor le pregunté si había visto el partido y me dijo que un ratito nomás, porque se dedicó a recoger todo el cotillón que les habían regalado y los otros tiraron. Un capo mi hijo, volvimos contentos, con unos 40 silbatos, 9 sombreros rotos y unas 15 ó 16 caretas con los colores argentinos. ¡Viva Argentina! El partido contra Serbia-Montenegro, ¿era así? lo ví en mi casa, sola, mientras hacía un collarcito de perlas. Porque hago collares yo, un poco de trabajo manual me gusta, ¿viste? Estaba haciendo un collar de perlas de tres colores, para regalarle a mi tía, que cumplió años, y precisaba de toda mi atención. Porque no es que ponés las perlas y nada más, pongo cada perla en un alambre súper finito, y allá donde quiero que se quede, vuelvo a ensartar la perla, ¿me entendés? Y además son cinco collares que después uno, no sé explicártelo bien pero el resultado es lindísimo. Así que yo miraba el collar, para qué mentirte, y cada tanto levantaba la cabeza y miraba el partido, y como hacían goles a cada rato -y yo la tele la tenía en mudo- me enteraba porque los veía festejar y correr y hacer todas esas volteretas que bien deben ensayar con tiempo, y entonces prestaba atención como para ver la repetición y vuelta al collar. Y aquí, con este partido, entendí por qué nunca he podido ser deportista. Porque mirá que yo juego al tenis, y jugué pelota al cesto en el secundario (ataque) y fui arquera en softball (¿se escribe así?), pero nada, nunca pude desarrollar ninguna destreza deportiva más allá de cierto nivel lastimoso. Y es porque siento empatía por el contrincante, porque no me gusta que pierda, porque quiero que se vaya contento, porque lo importante es competir, pasar un buen momento, unir lazos, no podés enseñarle eso a tus hijos para después, cuando crezcan, decirles que salgan a la cancha y hagan pelota al otro. No viejo, no podés. Y lo de 6 a 0 me pareció una humillación gratuita, qué querés que te diga. Pará en tres, viejo, en cuatro, si querés lucirte. Pero eso de seis... eso es meterles el dedo sabés dónde, y los pobres muchachos... con todas las guerras que tuvieron. ¿Alguno pensó en lo que sintieron las mamás de esos chicos, eh? ¿A alguien le importó el sentimiento de frustración, de decepción, de derrota con el que se fue el otro equipo? Por lo menos pedí disculpas con el quinto gol, no salgas a lo loco a festejarlo. Un poco de consideración, che, de respeto. Ese debería ser el principio de cualquier competencia, creo yo. Por eso me dieron pena esos muchachos. Esperaba que aunque sea hicieran un gol, uno solo, que se fueran con alguna alegría. Porque después nos dicen que los argentinos somos unos pedantes de mierda y ¡tienen razón! Mirá cómo lo demostramos. Bueno, mañana voy a ver el partido contra Holanda, y mi gran preocupación es: Máxima, yo sé que va a hinchar por Holanda, porque no por nada va a ser reina un día, ¿pero en su corazón, no deseará un poco que gane Argentina? No sé... seguro que sale algo así en Caras. Después les cuento.

14 junio 2006

EL LECTOR PERFECTO

Sin falsa modestia, puedo decir que si existiera un concurso que premiara al escritor que consiguió el lector perfecto, el lector ideal, esta vez lo gano yo.

El chico es nazi , qué le vamos a hacer. Suele pasar. No me pregunten cómo lo encontré. Tal vez de chico le regalaron un Ken en lugar de un Max Steel, que es parecido. O no lo mimaron lo suficiente. O tal vez el padrastro lo mimó en forma excesiva. O tenía en la escuela un compañerito judío que se sacaba mejores notas. O el papá tenía una cuenta en Banco Mayo y quedó resentido. O el bisabuelo fue soldado alemán, cadete del consultorio de Mengele, y le dejaba jugar con las medallas. O no, no le dejaba y entonces el chico se juró conseguir su propia cruz gamada. Lo cierto es que es nazi, y esperemos que con el tiempo se mejore y sea normal. O lo más normal posible. Porque total ignorante e idiota ya es. Pero bueno... uno no puede andar curando a toda la humanidad. Entonces, les decía, el chico es nazi y se hizo una página web. Prolijita, con faltas de ortografía. Con una linda foto de una niña aria con esa banderita flameando al fondo. Y allí, en su página web el chico invita a matar a gente como yo con la alegría de la adolescencia, con el entusiasmo de los que tienen toda la vida por delante. Además, el chico nazi comparte cuáles son sus películas preferida, su música, ¡y hasta sus libros! Lee el chico nazi. No está perdido del todo.

¿Y cuál es su libro preferido? Se la ven venir... yo sé que se la ven venir...
"Nunca confíes en una computadora"
¿Y quién es la autora de "Nunca confíes en una computadora"?
¡Ja!
A lo mejor ahora el chico nazi se entera y viene a matarme, pero antes me pide un autógrafo.
Y yo le firmaré el libro, claro está. Porque es mi lector perfecto. Y porque enterarme de esto me provocó una alegría así este día de niebla, que ni les cuento. Y me reí como no me reía hace tiempo.
La vida tiene estas cosas. La vida te da revancha.

13 junio 2006

CHAPA Y PINTURA


Este es el antes y el después de "Nunca confíes en una computadora" Llegó a la sexta reimpresión con el formato de la izquierda, y se inauguró la segunda edición con diseño nuevo. En el medio se perdió mi biografía, por lo que ahora soy sólo un nombre en la tapa, y el resto... misterio.
Algunas veces pensé en firmar V.C.Sukaczer (la C es de Claudia), pero temo que me digan que me copio de J.K.Rowling. Otras veces pensé en acortar mi apellido o usar el materno, más fácil, porque la verdad es que casi nadie lo pronuncia bien (su-cac-ser), y le complico la vida a los escolares cada vez que tienen que escribirlo. Usar el de casada nunca. Me hace sentir que soy de alguien, y perdería mis raíces judías. Por ahora no habrá cambios.

No sé si tuvo que ver con el nuevo diseño del libro, que quise cambiar el diseño del blog. Me había aburrido de ese amarillito pañal. Me gustaría tener un diseño propio, pero no sé hacerlo y no tengo a nadie que lo haga, así que elegí el que más me representaba de la lista. Me gustan todas esas flechitas. Yo acostumbro dibujar flechitas o triangulitos en cada ítem de una lista o en los temas que se me ocurren para cuentos.
En el medio, como en el libro, perdí los links a los otros blogs, así que anduve buceando y transitando la autopista informática para encontrarlos a todos. No lo logré. Si alguien sabe cuales faltan, que chifle. En el camino aparecieron algunos nuevos. Que los disfruten.

Renovada, chapa y pintura a nuevo, sigo aquí.

06 junio 2006

ENTREVISTA RE-RE-BÁRBARA

Hace pocos días me entrevistó la Sra. María Trinidad Belén del Milagro de Jesús Yrigoyen de Iriarte Peliza, para la revista "Madres de familia por la continuidad de los valores humanos", y como no me hacen entrevistas muy seguido (por no decir nunca), me pareció interesante subirla aquí, ya que parece que últimamente no tengo mucho para decir. Creo que me hicieron tres mini-entrevistas en toda mi vida, y nunca fueron por mi literatura (va un suspiro resignado). Una fue porque conocí a mi marido vía computadora. Otra porque era la escritora fantasma de un gran programa de TV gran para toda la familia, y si hubo una tercera, no me acuerdo.
La Sra. Yrigoyen de Iriarte Peliza fue amable y realizó una investigación previa sobre mi persona que le agradezco (es horrible cuando te entrevistan y ni saben quién sos), y me hizo preguntas incisivas e inteligentes.

Sra.M.T.B.M.J.Y.I.P: -Sabemos que acabás de entregar un nuevo libro a la editorial. Ay, ay, esperá que dije acabar, lo voy a borrar del casete, ¿este botón es para rebobinar? Esperá... Sabemos que recién entregaste un nuevo libro a la editorial, así me salió mejor, ¿no?
Yo: -Sí, la semana pasada me acerqué a la Editorial Alfaguara personalmente, en realidad pensaba enviar el sobre por una moto, pero estaba sin dinero, así que me fui hasta allí, y dejé una copia de mi último libro, titulado, ahora lo puedo decir, el título, digo yo, porque ya lo registré, y si alguien me lo copia voy a poder hacerle juicio, que me va a servir de mucho porque siempre estoy necesitada de dinero. Bueno, se titula "Veinticuatro horas sin computadora", y viene a ser algo así como una continuación de "Nunca confíes en una computadora". Son otros diez cuentos con computadoras, pero algo más actual, ¿vio? Porque cuando escribí el primero ni siquiera existía Internet o Windows en Argentina.
Sra.M.T y todo lo que sigue: -Qué interesante, qué interesante. Sabemos que tu libro "Nunca confíes en una computadora" sigue vendiéndose con mucho éxito, y ya va por la séptima u octava reedición.
Yo: -Así es, muchos creerán ahora que volví a escribir sobre computadoras porque fue el único libro mío que se vendió bien, pero esos serán los mal pensados. El tema de verdad me fascina, es infinito.
Sra: -Es verdad... es verdad... ¿Y qué valores transmitís a nuestros niños a través de este nuevo libro?
Yo: -Bueno... valores, lo que se dice valores... no sé muy bien... Hay un cuento, por ejemplo, en el que una chica remata a su madre a través de un sitio de compra-venta, y hay un par sobre asesinatos varios, y otro sobre un chico que quiere matar al hermano, y un par de amor...
Sra: -¡Amor! ¡Amor! ¿Creés tú que los chicos aman? ¿Te parece correcto que los niños se inmiscuyan en temas de amor?
Yo: -No soy experta en niños ni en educación... pero claro que los chicos se enamoran. A mí me gustó un chico durante todo séptimo grado, tanto como lo aborrecía, justamente porque me gustaba.
Sra. -Ay, qué interesante esto que decís. No veo la hora de ver publicado el libro.
Yo: -Yo tampoco, pero primero hay que ver si lo publicarán. A la editorial puede no gustarle, no interesarle, o gustarle pero que el libro no entre en su política editorial actual. Y de todos modos, si lo publican, supongo que saldrá para el año ´08, con suerte.
Sra: -Ay, qué difícil es lo tuyo, querida. Vos sí que tenés que tener paciencia.
Yo: -La literatura es un acto de paciencia. Pienso que en el ´08 voy a cumplir 40, y la verdad que sí se hace un poco larga la espera.
Sra: -Cielo, las damas no decimos nuestra edad... Además vos parecés tan joven... 25 te daba yo.
Yo: -Gracias, ¿pero sabe que debo estar viviendo algún tipo de pre-crisis? Porque el otro día, revisando mi perfil en el blog, quité la fecha de nacimiento. Me dio como cosa... ¿todo el mundo tiene que saber que tengo 37? ¿Y si me quiero levantar a un pibe y se entera así de mi edad?
Sra: -¿Levantar...? ¿Tú no estás casada, querida?
Yo: -Sí, pero nunca se sabe... siempre hay que dejar todas las puertas abiertas, ¿no le parece?
Sra: -No sé... no sé... Pero sigamos hablando de tu obra, una obra tan maravillosa, tan lúcida, tan fresca. ¿Con qué nuevo proyecto nos vas a deleitar ahora?
Yo: -Ahora volví a angustiarme por la falta de respuestas para publicar un libro de cuentos para adultos. Las editoriales ni lo quieren leer, no les interesa, y yo creo que el libro vale la pena, y por eso estoy pensando en el último recurso, algo que me avergüenza bastante... un acto de desesperación.
Sra: -¿El suicido?
Yo: -No... publicarlo por mi cuenta. Pagarme la publicación. Pero no para venderlo, no sé si me entiende. Estoy pensando en publicar lo mínimo, unos 200 ejemplares, para distribuirlo entre conocidos, periodistas, escritores, amigos, bloggueros, y ver si así sucede algo. Si se comenta, si gusta, y entonces alguna editorial se interesa. Es como una estrategia de márketing, pero no sé si puede funcionar.
Sra: -Ay querida, si vos escribís para adultos tan lindo, tan dulce, tan fresco como escribís para chicos, seguro va a ser un éxito.
Yo: -Si usted lo dice... Yo sé que hay un lugar para mí, pero nadie me quiere "descubrir" (acá le indico a la Sra. que ponga las comillas). ¿Cuántas mujeres hay de mi edad que escriban sátira, humor negro? Escritoras hay, por supuesto, pero no me parece interesante lo que están haciendo. Todo es muy parecido. Por eso sé que hay un lugar para mí.
Sra: -¿Humor negro? ¿Ese de los velorios? Ay querida... por eso no te publican, me parece, no es respetuoso.
Yo: -Yo no quiero ser respetuosa, yo quiero movilizar, provocar la carcajada o la sonrisa cómplice. Meter el dedo en la llaga.
Sra: -Si seguís hablando así, tesoro, no sé si la revista va a publicar el reportaje. ¿Por qué no cambiamos de tema? Vi por ahí que estás pidiendo un audífono como mp3. No lo entiendo...
Yo: -Toda la electrónica va camino a la súper-miniaturización (no sé si lo dije bien), ¿por qué entonces no poder disfrutar un poco de música en el audífono, ya que este ocupa el pabellón auditivo y no deja lugar para los auriculares. Yo aporto la idea, y dejo que las futuras generaciones se ocupen del desarrollo.
Sra: -Qué lindo que sonó eso, lo de las futuras generaciones. Sé que tienes dos niños preciosos.
Yo: -Sí, y aprovecho este espacio para hacer una declaración pública. Hoy es 6 del 6 del ´06 y se espera el nacimiento del anticristo. Quiero decirle a toda la sociedad que, a pesar del comportamiento diabólico de mis hijos, ellos ya han nacido, ¿me entiende? O sea que si se termina el mundo, esta vez no es su culpa.
Sra: -Interesante... muy interesante... Yo estoy tan preocupada por esto del anticristo... para mí que es una maniobra judía porque viste que ellos siguen esperando a su mesías, y no viene... claro que no va a venir con las cosas como están, entonces te meten al anticristo para asustarte...
Yo: -¿Usted sabe que yo soy judía?
Sra: -¿En serio? No parecés... bueno, me parece que ya podemos terminar. ¿Aprieto acá para apagar el grabador? Ay estos aparatos modernos... Te agradezco tu tiempo, querida, ha sido un placer.
Yo: -Lo mismo digo. ¿Sabe cuándo va a salir publicada la entrevista? Así compro la revista.
Sra: -Ay, no sé querida... No sé si me la van a autorizar... tal vez si la retoco un poquito, ¿entendés?
Yo: -Bueno, si no quiere poner que soy judía, ponga que soy atea, total...
Sra: -Ay, no querida, eso tampoco me sirve. No sé... vamos a ver... total viste que tus libros no son muy conocidos, ¿me entendés? Yo la quería entrevistar a la querida Bornemann pero me dijo que no, que no daba entrevistas, y Graciela Montes está de gira, y María Elena Walsh está tan ocupada... y Laura Devetach no me atendió muy bien que digamos... y justo en la editorial había un sobre con tu nombre, creo que era el libro que dejaste, y me lo llevé y empecé a leerlo, pero la verdad es que no lo entendí...
Yo: -¿¿¿Usted se llevó el original que dejé en la editorial???
Sra: -Ay querida, no es para tanto, no era bueno... si yo no lo entendí... y no tenía ningún valor humano. Yo creo que te hice un favor... algún día lo vas a entender.