04 diciembre 2006

PARA MÍ, MATAR A ALGUIEN DEBE SER RE DIFÍCIL

No pasa minuto sin que se produzca un asesinato en algún lugar del mundo, por no decir acá cerquita. Por celos, dinero, juegos de rol, venganza, sexo, honor, fronteras, diferencia de opiniones, status, ira. Le tocás un bocinazo al que se te cruzó, y este se baja del auto con un arma y te mata. Miraste a la hija del jefe de la tribu vecina, y terminás con un dardo envenenado en la nalga derecha. Entrás a la oficina de tu rival, y te invitan con un té de polonio. Le pediste amablemente a tu vecina que castre a sus treinta y dos gatos, y amanecés asfixiada por tu propia almohada. Cobrás por fin esa herencia y tu novio te seduce con una sobredosis de heroína. Matar parece a veces demasiado sencillo. Una simple solución a un problema que te angustia. Una descarga de adrenalina en el momento indicado. Una forma políticamente aceptada de escalar posiciones o expresarse.
Pero como siempre y como todo, parece ser fácil para los demás. Yo estoy segura, sin embargo, de que en caso de que quisiera hacerlo (no deseo ni voy a matar a nadie, aclaración necesaria en caso de denuncia por apología del delito), no sabría siquiera por dónde empezar.
Veamos... me gustan las armas. Me gustan, sí, desde la época de los Ángeles de Charlie. He empuñado y tirado con una .38 en un polígono norteamericano. Tengo excelente puntería. Es decir que si tuviera en mis manos un arma, y tuviera que defender mi vida o la de un tercero, sabré quitar el seguro, cargarla si es necesario, pararme con las piernas levemente separadas para mantener el equilibrio, sostener con mi mano izquierda la mano derecha que apunta, y disparar donde corresponda. Sin embargo... ¿dónde compro el arma? En una armería me exigirán papeles que me significan tiempo, esfuerzo y mentira conseguir. Además no es secreto que no llego a fin de mes, y si tengo que elegir entre cinco leches enteras con hierro para mis niños, o una pistola, posiblemente opte por lo primero. Y juro que no sé a dónde ir para acceder a un arma del circuito ilegal. Tampoco sé dónde comprar droga, pero ese es otro tema. ¿Y las balas? Hay quienes me han hecho fama de tacaña, cuando en realidad es cuidar lo que uno tiene. Si no mato con el primer balazo, ¿me voy a animar a seguir gastando municiones? ¿Y cuánto cuesta cada una? ¿Se pueden reciclar? ¿Cómo es que estos muchachos malhabidos tienen tantas balas pero no para comer? Descartado el asesinato con arma, otra opción posible sería ahorcar a la persona. Pero... ustedes no me conocen... soy de las que no pueden abrir siquiera la tapita del dulce de leche. Me canso enseguida. Me quedo sin aire luego de subir dos pisos por escalera. Por lo cual apretar una soga alrededor del cuello de alguien puede volverse en mi contra. Un codazo a las costillas y me dejaste hecha pelota. Y además, ¿qué clase de soga? Viste que hay algunas que te lastiman las manos. O se deshacen, ya no están hechas de la calidad de antes. ¿La soga que uso para tender ropa? Se me patina... No va. ¿Una almohada? Para matar con una almohada hay que estar cuando la persona elegida duerme. ¿Cómo entro a su casa? ¿Existen cursos rápidos de apertura de cerraduras para asesinatos? Y por otra parte, pongamos que quiero matar a la cajera del supermercado porque me irritó hasta lo inimaginable. ¿La tengo que seguir todo el santo día para saber dónde vive? ¿Y si la sigo, puede suceder que en el medio me canse, se me vaya la bronca y me ponga a hojear una revista en un kiosco y por ende la pierda de vista? ¿Y si hago todo bien y sé dónde vive, puedo abrir su puerta, pero paso por la habitación de sus hijos y me enternezco y ya no puedo matarla? No... no me convence, mucho trabajo.
Cuchillo. Acá la cosa se pone sucia. Mejor llevar impermeable y botas de lluvia, pero si justo es un día de sol radiante se pueden levantar sospechas. Además, ¿qué clase de cuchillo conviene? En mi casa lo que podés encontrar son Tramontina a serruchito (los usé para matar en un cuento, literariamente, claro, muy lindo), ¿y cuántas veces tenés que acuchillar a una persona con un Tramontina a cuchillito para que finalmente muera? Porque si no cortás de entrada una arteria o le das a un órgano vital, la cosa se puede poner larga. A lo mejor te conviene un cuchillo con filo estilo cirujano, pero ahí tenés que saber algo de anatomía, para darle a la carótida, la yugular o el sistema parasimpático de una, ¿no? Porque pensá que si tardás mucho el tipo o la tipa se te agarran, te suplican, te salpican, y a mí hasta me pueden sacar el cuchillo en un descuido, te repito que no tengo fuerza ni para levantar dos gaseosas juntas. Fama de floja tuve siempre, si te digo que mi mayor ejercicio es elongación y ejercitación de dedos sobre teclado de computadora (los diez, ¿eh?). Veneno. Eso, con el veneno no hace falta fuerza, sino astucia. Pero volvemos al tema del arma. ¿Dónde lo compro? Ok, pongamos algo sencillo, veneno para ratas de alguna ferretería. Yo no tengo veneno para ratas en casa por los chicos, ¿viste? Y porque no tengo ratas. Sólo tuve veneno para cochinilla, que es un bichito asqueroso que te llena el jazmín, y al final lo tiré porque tiene un olor fuertísimo. Al veneno hay que saber disfrazarlo, te digo. Yo no sé cómo hacía la Murano para ponerlo en el té y que nadie se diera cuenta. Para mí que el gusto tiene que ser distinto. Y además implica un acercamiento con la persona que tal vez no puedas realizar. Si querés matar al que te rayó el auto, por ejemplo, difícilmente lo invites a tomar el té. Y con sustancias radioactivas yo no me meto porque de eso hay que saber. O lo que podés hacer es meter veneno en dosis bajísimas (¿te acordás de "Sexto Sentido", la mamá que va matando a sus nenas?), pero ahí tenés que tener una relación de larga data con la víctima. Eso lo podés usar con un familiar más que nada. Una gotita de estricnina hoy, otra mañana, y encima que seguro lo hacés mal y terminás inmunizándolo, y a vos te sale una alergia de la gran siete por el contacto. Lo veo difícil... Gas. Volvemos a lo de la almohada. La persona tendría que estar durmiendo o inconciente (y ya viste que a mí lo físico no me va, seguro que quiero darle un martillazo a alguien y me lastimo), y con el gas podés hacer volar la cuadra entera y matar gente que no pensabas matar aquél día. Es peligroso. Lo mismo con la electricidad. Si vas a electrocutar a alguien en la bañadera, por ejemplo, lanzándole el secador de pelo, pasa lo mismo que con A, B y C: entrar a su casa, el contacto, verlo desnudo/a (y a lo mejor la cosa toma otro camino, quién sabe...) y además puede ser que planificaste todo pero el cable del secador de pelo no llega a la bañadera. Otra: tirarle el auto encima. No tengo auto. Manejo, sí, pero el auto de mi vieja, y se va a enojar cuando vea que se lo choqué y no me lo va a prestar más ¿y con qué salgo yo todos los días, eh? ¿Con qué llevo a los chicos a sus actividades o los cumpleaños?
Es por eso que yo creo que los asesinos deben saber algo que yo no sé. Tal vez falté a la escuela el día que lo explicaron. A lo mejor, esta dificultad es la que me lleva por el buen camino. Podría ser... Ponelo como tesis: no soy asesina no porque sea parte de mis principios morales, sino porque no tengo acceso a los medios necesarios. Y acá me podés decir que puedo armar una bomba buscando en Internet y usando dentífrico y manteca, pero no me parece elegante preparar una bomba con Odolito, ¿sabés? Y la manteca barata que compro, lo que menos tiene es manteca.
Así que aquí estamos. Voy por la vida sin matar a nadie. Perdón, me corrijo. Sin matar a alguien en la vida real. Porque en la literatura me he dado algunos gustitos. Y está bien que pueda dármelos. Porque un asesinato literario no se le niega a nadie. Y un asesinato real, estoy segura, debe ser re-re-difícil. Para profesionales, pienso yo. Gente que estudió para eso. Y si además esperás que no te agarren ah... eso es otro precio. Ahí hasta tenés que ponerte una redecilla en la cabeza porque con un pelo te hacen el ADN. Y yo no uso siquiera hebillas, el pelo corto y suelto siempre. Así que no sé... supongo que la única manera en que puedo asesinar a alguien es si tengo un ataque y me sale toda la fuerza bruta, y ni me doy cuenta, y por suerte declaran que no estaba enmis cabales, algo pasional. Claro que si no voy a la cárcel tampoco voy a aprender dónde comprar un arma para la próxima vez. Con lo cual y para resumir, la cosa se convierte en un círculo vicioso: no matás porque no sabés cómo, y como no sabés cómo tampoco aprendés. No sé si me entendieron. Pero lo que quería decir era lo del título, que para mí, matar a alguien, debe ser re-re-difícil. Ah, y dicen que está mal.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo creo que no podría ni en defensa propia. Lo que me deja bastante preocupada porque no sé si sería capaz de defender a mis propios hijos. ¡Menos mal que se están poniendo grandes!

Lo que quizás pase es que cuanto más civilizados y urbanos nos ponemos, más difícil se nos hace. La capacidad de matar se pierde igual que la capacidad de ordeñar una vaca o de prender fuego sin fósforos. Así, nuestras posibilidades de supervivencia comienzan a depender de otras cosas, como saber escribir bien o presentar un discurso.

vivi dijo...

A mi a veces me pasa como a la chica esa de la propaganda, esa que se cee Umma, la actriz de Kill bill, e imagina que mata al policia que le estaba haciendo una infraccion. He tenido pensamientos de esos...no sé si eso me pone dentro de la piel de una asesina. Con respecto a la parte practica, coincido con vos, y lo mas probable es que aun consiguiendo los utensillos necesarios, me falte firmeza y termine pegandome un tiro en el pie, o me enrede con alguna alfombra y me clave el cuchillo... en fin. Como mona con navaja, como dice el dicho.

pyro dijo...

Mmm...si el esfuerzo fisico no es lo tuyo quizas si lo sea el estilo femme fatale; invitar al tipo que quieres matar a tomar unas copas en un edificio re-re alto(obvio que el debe pagar para que no afecte tu economia) y cuando este ebrio hacer que se acerque a la ventana para darle un ligero toquecito(si es posible con un palo largo para no dejar huellas y no arriesgarte a ser jalada) y listo, tu primer asesinato..n_n

Romina Bond dijo...

LLAMADO A LA SOLIDARIDAD!

todo aquel que conozca o sea profesor/a de educacion fisica, podria contactarse conmigo a romi_forever_4@hotmail.com?

Necesito algunos consejos para un trabajo practico teorico...

Gracias por el espacio

Saludos,

Romina

daisy dijo...

Jajaja! Me identifico con tus dificultades para asesinar, creo que yo tampoco podría matar a nadie. Y para colmo, ni siquiera tengo buena puntería :-)
Pero tal vez no sea tan difícil eso de matar, si le creemos a The Police en "Murder By Numbers": "Asesinato por números, 1, 2, 3. Es tan fácil de aprender como el abecedario".

Ruth dijo...

Es difícil, sí, pero supongo que si mi vida dependiera de ello, lo haría. Como dice Verónica, tendría que ser en un momento de pánico que reuniera todas mis fuerzas y terminara estrangulando a mi atacante en un golpe de ira, para luego salir indemne por alteración emocional y defensa propia.
Aunque, bien pensado, envenenar a alguien tiene un toque romántico difícil de ignorar...

Anónimo dijo...

Me encantó tu blog, me encantó tu estilo, me encantaron tus letras. Aquí me quedo.

En cuanto el tema del post. Cuando uno no puede matar, no puede. Y cuando uno puede, puede. El verdadero problema, el arte en cuestión, radica en no ser descubierto.

Volveré una y otra vez.

Un abrazo.

pararrayos dijo...

Vero, impresionante la lista. Humildemente, aporto otra posibilidad: matar con libros (por embole cerebral). Obligás a tu víctima a leer en voz alta las 1.200 páginas de Los Soria, de Laiseca, en papel biblia. O las 200 y pico de El turno del escriba, el libro que nunca empieza. Hay más, claro.
Me recordaste a la mamá asesina de Sexto Sentido y ya me dio miedo de vuelta. Beso.

Verónica Sukaczer dijo...

¡¡¡Gracias Lurdena!!! También pasé por tu blog y me gustó mucho, y espero que mis varones no me hagan esa pregunta, porque me pondrían en un aprieto.
Bienvenida

Gonzalo dijo...

me queda la duda si la pelicula a que haces referencia es Sexto sentido o Los otros aunque eso no importa porque tu comentario fue muy bien comprendido. Siempre supe que no se puede matar asi como asi, imagino que en la mitad de la tarea surje arrepentimiento y miedo. Supongo que la intención no es matar pero cuando las cosas se complican el resultado es macabro. Quienes tuvieron mejores resultados fueron los del crimen organizado, manejando el aparato del estado en contra de los propios ciudadanos, matándolos poco a poco incluso con ayuda de médicos intentando evitar que se les mueran antes de cantar los nombres de sus amigos zurdos compañeros de estudios y militancia. Este comentario fue para que veas que matar no es tan difícil, la diferencia es el pudor y la conciencia. Por último, Verónica, te felicito por expresarte de forma tan amena. Fue muy agradable leerte. Llegué hasta aqui buscando en google los subtítulos de una película. Te saludo desde Montevideo.

Verónica Sukaczer dijo...

Hola Gonzalo, bienvenido. Me refería a "Sexto Sentido". Hay una nena muerta que le muestra al protagonista dónde dejó un video en el que grabó a la mamá envenenándola.
Espero que hayas encontrado tus subtítulos y me alegra que te trajeran acá.