11 septiembre 2006

LA GRAN CONVERSACIÓN DEL DÍA DESPUÉS

Hay momentos en la vida en que uno se enfrenta con su propia mortalidad. Morirse no es tanto el problema, en realidad. Uno no se entera. Lo difícil es saber que no habrá día después. Ese único y solo día.
Lo que hace interesante, lo que permite disfrutar de los grandes momentos de la vida, es justamente el día después. El día en que uno junta los retazos de sueño, de esperanza, de deseo, de ilusión que tenía por vivir aquello, y lo convierte en una de las conversaciones más trascendentes de su historia. El momento en que por fin se revelan todos los secretos. Una conversación que, obligatoriamente, debe realizarse con un grupo selecto de familiares y amigos, y las sobras de lo que se sirvió el día anterior.
Hay un día después de un nacimiento o de haber parido, del cumpleaños de quince, de la cena en que se anunció el noviazgo o el compromiso, del final de la carrera, de un viaje. Pero no hay día después de la muerte. Y eso es lo que nos provoca tanto miedo y hace de la muerte el tema menos hablado de la historia de la humanidad. No hablamos de nuestra muerte porque sabemos que no estaremos el día después. Y por lo tanto, no vale la pena. Sabemos que morirse es perderse lo mejor. La GRAN CONVERSACIÓN.

...
-¡Vero, te estábamos esperando!
-No me lo iba a perder. Disculpame, ¿esto es todo lo que sirvieron?
-Es que todo el mundo estaba deprimido y no querían comer. Los de la cochería sirvieron café y me parece que alguien compró una bebida, pero nada más.
-¿Se quedaron a pasar la noche?
-Y... no... por los chicos, viste.
-Bueno, pero los chicos se tenían que quedar con el papá. ¿Vos no te quedaste?
-No... porque tu esposo me pidió ayuda. Y además viste que la cochería está en un lugar feo, de noche no hay luz. Pero nos quedamos hasta re-tarde.
-Bueno... yo sabía que él no iba a poder hacerse cargo de los chicos solo. Pero dale, contame que no tengo mucho tiempo.
-Mirá... estuvo bien. Muchas lágrimas...
-¿Todos lloraron?
-Ay, mirá si me voy a fijar si lloraron todos. Se armaron varios grupitos, la familia, los del club, vinieron un par de tu edificio, gente de la escuela... Yo traté de recorrer todos pero tampoco me podía meter.
-¿Y de la editorial?
-Mandaron una corona.
-¡Qué hijos de puta! Odio las coronas. Tienen olor a muerto.
-Mirá quién lo dice.
-Seguime contando. Los detalles.
-A tu suegra le bajó la presión.
-Cuándo no. Ella necesita ser la protagonista. Seguro que hizo como que se desmayaba, esa cosa telenovelesca de los años ´50.
-Más o menos, se tiró sobre un sillón y corrieron todos con un vasito de agua.
-Me imagino. Le tendrían que haber tirado el agua en la cara. ¿Qué más?
-Tu amigo, ese que a vos te gustaba de chica, se quedó dormido.
-¡No te lo puedo creer! Cuando él se muera, vas vos y te tirás en un sillón. Che... ¿cuántos fueron?
-Y... éramos unos veinte...
-¿¿¿Nada más??? Qué mierda...
-Es que te moriste en mitad de la semana, la gente trabaja...
-Bueno, pero no voy a volver a morirme. Una vez podrían haber faltado al trabajo. Contame de mi esposo.
-Estaba hecho una piltrafa humana. Muy mal... demacrado, parecía ido. Casi se le cae el cajón en el cementerio.
-Qué divino. Vos decile que me parece bien que haga un par de años de duelo, y que después se busque una mina que quiera a los chicos. Decile que yo hubiera hecho lo mismo.
-Le digo. ¿Y vos cómo estás?
-Es todo una novedad esto. ¿No pasó nada más?
-Ah, sí, tu papá se peleó con el de la cochería porque querían cobrar de más. Algo muy feo, ¿viste? El tipo se quiso aprovechar de su dolor.
-Sí, esas cosas suelen pasar. ¿Y mi viejo qué hizo?
-Un escándalo. Se escuchaban los gritos y nadie sabía para dónde mirar. Yo trataba de calmar los ánimos, pero entonces vi que XXX se iba para el baño con un tipo que es la primera vez que veo.
-¿¿¿En mi propio velatorio??? No te lo puedo creer. Me tenés que decir quién era.
-No sé... yo estaba muy alterada. Él estaba trajeado, una pinta impresionante, morocho.
-¡Un papá de un amiguito del menor! Qué divino que vino. Está bárbaro. ¿Y se lo levantó XXX en mi velorio? Es impresionante esta mina. No pierde tiempo. Yo siempre le tuve algo de envidia.
-Viste que hay gente que se calienta en estas circunstancias...
-Igual, yo no lo haría en el velatorio de ellos. Bah, no sé... Ah, y religión nada, ¿no?
-Bueno... en el cementerio mandaron al rabino, y nadie se animó a decirle que vos no querías...
-¡¡¡Pero para qué dejo últimos deseos!!! ¿Eh? ¿Ni siquiera pueden respetar lo que quiero cuando me muero?
-No te pongas así... estuvo lindo, muy emotivo...
-Me importa un carajo. Viví atea y quería morirme atea. ¿No lo terminaron de entender?
-Vos no estabas, ¿qué querías que hiciéramos?
-Ok... ok... ¿algo más? ¿Ningún otro chisme uau?
-Es que no pasó nada más, no fue gran cosa. ¡Perdoname! Sí que fue gran cosa que te murieras, estamos hechos pelota, pero no pasó nada más en tu velatorio. Que XXX se encamó con el tipo, que el pelotudo ese se durmió... dejame pensar... ah, ¡ya sé! alguien, que no sabemos quién fue, porque no fue tu esposo, dejó una rosa roja sobre tu cajón.
-¡Qué emocionante! Un admirador secreto en plena muerte. ¿Y después del entierro quiénes fueron a mi casa?
-No... nadie. Pedimos que respetaran el dolor de tu familia. Estábamos muy cansados. Esto te pasa por encima.
-Ah... o sea que nada... Bueno... ¿me hacés un tostado? Y necesito algo de plata.
-¿Cómo plata?
-Bueno... allá arriba todo se maneja en god´s. No sé a cuánto está el cambio. Así que dame dólares. Los griegos la tenían clara cuando le ponían una moneda de oro bajo la lengua a quienes morían. Si no subís con guita, no sos nadie.
-¿Y qué vas a hacer con la plata?
-Vi unas excursiones interesantes. La de celebridades muertas, la de tus antepasados, la de escritores. ¡Te la podés pasar toda la eternidad conociendo gente!
-¿Y los que no tienen plata?
-Esos se van por un pasillo con una gran luz al final, y pasan a formar parte del gran alma, o no sé qué corno. Un bodrio.
-Esperá que busco algo. No tengo muchos dólares encima.
-Gracias. ¿No tenés más? Mirá que no puedo volver a buscar.
-No... si hubiera sabido...
-Ah, decile a mi esposo que el anillo de brillantes lo dejé debajo de los corpiños.
-Ok... y si vos ves a mi mamá, decile que cuando murió encontré las cartas esas que se mandó con mi profe de tenis, y que se puede ir a la... dejá, total ya está muerta.
-Bueno... me tengo que ir...
-¿Tan pronto?
-Te dan un rato nomás. Además te juro que esto me dejó más deprimida que haberme muerto. Decí la verdad... fue un velatorio de mierda. Y es culpa mía, porque yo nunca fui muy sociable, ¿viste? Le presté más atención a los libros que a la gente.
-Y... uno cosecha lo que siembra.
-Sí, es así. ¿Alguien contó algún chiste, aunque sea?
-¡Sí! Alguien recordó cuánto te gustaba el humor negro, y dijeron que si pudieras estar ahí, estarías haciendo un sinfin de comentarios satíricos, y otro empezó con un chiste, y le siguieron...
-¡Bueno, tampoco era para que convirtieran mi velatorio en una joda!
-A vos no te viene nada bien.
-Tenés razón. Debo estar estresada. ¿Viste esas listas de stress, que si se te muere un ser querido, te casás o te mudás te dá tanto stress? Bueno, me parece que tu propia muerte también debe contar.
-Seguro. Te vamos a extrañar...
-Y yo a ustedes. Manden cariños a todo el mundo. Y agradecele a los que fueron. -Por supuesto. Algún día volveremos a encontrarnos.
-Acordate de llevar dólares, y pedí hacer la excursión de búsqueda de familiares y amigos, y ahí te van a llevar conmigo.
-Me va a encantar. Chau. Uy, te vas como volando. ¡Qué lindo! Chauuuuuuu... chaaaaauuuuu...

13 comentarios:

la pequeña padawan dijo...

qué buen post, verónica.

Frank Nicotine dijo...

Olle, estuvo muy bien pequeña saltamontes...me pusiste a pensar en medio de una rasaca(eso sòlo lo consigue Mat Groening).
Me llegò en diàlogo...¡carajo, me voy a perder de mucho! En fin, si el padre Zeus lo permite y tu sigues inyectandote lo mismo, considerame un lector màs. ¡Saludos, os envìo media cerveza desde aquì!

Flo dijo...

este post que acabo de leer no fue bueno, fue excelente :D
jaja, me re gustó
un beso!

Barbarita dijo...

¡Qué bueno, Verónica!

"Uy, te vas como volando. ¡Qué lindo!" Jaaaaaaaa.

Mumimamá dijo...

Este es el blog mas divertido que ví en mi vida, y que bien escrito además. Mis eufóricas felicitaciones.

Amistoso dijo...

La vida de los occidentales gira en torno a evitar la muerte. Crear un escrito humorístico sobre ella es como trascender la occidentalidad...
Que de pinga!!!
Saludos desde Venezuela

lauraBaires dijo...

Sólo a vos se te ocurren estas cosas!! Genial. Se ve que da sus réditos el no ser muy sociable. Todo queda adentro y se potencia!

Towanda dijo...

Qué buen escrito!!
Me imagino escribiendo (no con tal rigor humorístico y literario)algo parecido.
Creo que la idea morbosa (quién llorará? Quiénes irán? Me recordarán?) nos pasó a todo po rla mente, pero fue muy ameno verla plasmada en el blog.

Felicitaciones por el sitio!
Simplemente ES-PE-TA-CU-LAR !!

pyro dijo...

Ya han halagado tanto tu post que no se que mas agregar para expresar lo mucho que me fascino; en especial por la forma en la que tratas el dialogo, como si fuera algo comun y corriente el volver para una ultima conversa; y bueno...me quedan cortas las palabras...clap clap clap.
p.d:creeme que en mi caso las personas no sumarian ni 20 y ojala respeten el:"nada de rabinos ni sacerdotes ni parrocos" porque a mi tambien me jode eso

Eduardo dijo...

Bueno.

mikaela dijo...

perdon por estar ausente
simplemente nunca confien en una computadora
y menos en una placa madre,,,
no se podria esperar menos de vos,,
veronica
como siempre,,
brillante..
me rei mucho,,,

mikaela

Lucas Fumont dijo...

Me recordó a una obra de teatro de Sartre, pero a diferencia este post está muy divertido.

m dijo...

Cierto, no hay un dia despues.

Hace ya varios años, soñe que esta presenciando mi propio funeral y que todos los que conocian estaban ahi, hablando de las buenas y malas experiencias que habiamos pasado junto pero hubo un punto, donde ya no quise seguir escuchando y fue cuando me levante bañada en sudor y llorando. Empecer a apreciar las cosas despues de ese momento.

El no poder seguir compartiendo y viviendo momentos, es lo que me da mas miedo.