06 septiembre 2006

ESTRATEGIAS DE SUPERVIVENCIA

Mirá, yo no soporto que alguien que no sabe -o no vivió- algo, opine. Ponele alcohólicos, drogadictos, sexópatas, compradores compulsivos, adictos a la autoayuda. ¿Por qué te creés, si no, que son todos ex-algo (ex-alcohólicos, ex-drogadictos, ex-sexópatas) los que están al frente de los grupos para dejar de ser justamente eso, ¿me entendés?. Con la discapacidad es lo mismo. No me vengas con que estudiaste diez años en la escuela "Sorditos, hipoacusitos y boluditos" porque no me va, no-vas-a-en-ten-der. No me vengas con que me comprendés, sentís empatía o podés ponerte en mi lugar, por-que-no-po-dés. Pero he encontrado la excepción. El texto de abajo lo tendría que haber escrito yo. ¿Cómo es que no lo escribí yo? Cuando hablo de estrategias de supervivencia, estoy hablando de eso. Yo siempre digo, por ejemplo, que cuando uno no entiende lomejor es responder que sí, ¿me seguís? Porque para arrepentirte habrá tiempo. Para cambiar de idea. Pero mirá si decís que no de entrada, el otro se va, y nunca te enterás que te estaba ofreciendo pagarte un millón de dólares por acostarte con Johnny Deep. Hay que ser tarada. Mucho de lo otro -de lo de abajo- también lo usé. Con algunos cambios. Por ejemplo, tenés que anotar un teléfono a la salida de la escuela de los chicos, te hacés la que no podés con tantas cosas -agarrás a un pibe de los pelos, levantás las mochilas- y le pedís al otro que anote. Bien, la hago corta. Va el texto. Es de Podeti, el de Clarín. Ah, y la música fuerte siempre me molesta, a menos que esté escuchando yo.

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Disculpen que los moleste de nuevo con el temita de mi precaria salud, pero estoy en posesión de cierta información que a todos puede servirnos de utilidad. Ocurre ni más ni menos que me estoy quedando sordo – para su tranquilidad aclaro que no parece tratarse de nada terminal sino de un sencillo tapón de cera que el otorrino quitará con una máquina (si es que voy), pero el efecto es el mismo. Gracias a esta discapacidad pasajera he logrado establecer diferentes estrategias para comunicarme con los demás, o por lo menos para disimular que no los escucho; porque mi otro descubrimiento es que la gente detesta a los “duros de oído”, básicamente porque todos creen que lo que dicen es muy IMPORTANTE e INTERESANTÍSIMO; para su información, no lo es. Pero tampoco es cuestión de hacerse odiar por un tapón de cera. El caso es que he ido analizando una serie de sistemas de MANIPULACIÓN DE LA SORDERA, que pienso utilizar cuando me quede SORDO EN SERIO y comparto con todos ustedes: EL "SHERLOCK HOLMES": La audición nunca es 100 % perfecta. Por suerte contamos con un cerebro que nos permite completar, mediante la abstracción, las sílabas que no escuchamos y cerrar así el famoso “circuito de comunicación” de Saussure. El “semi-sordo”, por otra parte, intensifica un poquito esta máquina cerebral y completa todas las letritas basado en el constante murmullo pre-lingüístico que lo rodea (que por otra parte sería menos ininteligible si mejoraran un poco el temita de la pronunciación); De este modo, el balbuceo de Fernández de Contaduría, que los afectados por este mal escuchamos como “Mrmrmrmrmrmrm”, es decodificado, usando mucha imaginación, buena voluntad (y una pequeña perinola mental) como “Por favor cuando puedas mandame una copia del contrato de González Iribarren” (O tal vez “¿Me prestás la tarjetita de la máquina del café?” o “Uuuh, se acabaron las entradas para ver a Arjona”). De cualquier modo recomiendo que la respuesta sea siempre semi-afirmativa, consistente en un ambiguo gesto de aprobación. EL “POSITIVO”: Consiste en realizar, siempre, sin excepción, la respuesta “semi-afirmativa” mencionada más arriba, pero sin tomarse todo el trabajo de la abstracción y Saussure y todas esas cosas complicadas. Los problemas surgidos por su posterior inacción pueden explicarse en base a una pésima memoria. Cada tres de estas, intercale una risita, porque a veces la gente acompaña sus molestos reclamos con chistecitos, para relajar un poco. EL “INFORMÁTICO”: Ante el pedido de Fernández de contaduría (o de su jefe, o de su madre o de quien sea), sin importar lo que sea, diga que “por favor me mande un mail para hacerme acordar”. En la era de la informática (y de la degradación de los dispositivos mentales) esto hasta puede hacerlo quedar bien.- Eso sí, es necesario saber leer. Y que su trabajo no esté muy alejado de las computadoras: por ejemplo en un matadero. EL “ENRIQUE PINTI”: Monologue. Todo el tiempo. Esto, por otra parte, lo entrenará en el ingenio y el carisma personal, y todo el mundo buscará su compañía para entretenerse, lo cual puede ser contraproducente porque a veces los demás querrán decirle algo. EL “TONTO”: Consiste en una sana aceptación de sí mismo y en recordar que, aunque escuche, de cualquier modo no entiende la mitad de las cosas que le dicen, debido a varios factores: el temita de la pronunciación, la popularización de palabras que en el fondo no quieren decir nada (como “archivo de Excel”) y que todo, en general, es MUY DIFÍCIL. Use esto a su favor. Pida que le repitan todo varias veces, fuerte y lento. Esto no servirá de gran cosa (en lo personal cada vez soy más inmune a la comunicación de instrucciones verbales) pero lo ayudará a ganar tiempo. EL “PARA LO QUE HAY QUE OIR”: El “Semi-sordo” comprende rápidamente que la calidad de su vida no ha empeorado demasiado desde que no escucha ni jota. Esto se debe a que las cosas que dice la gente en general podrían evitarse y acá andaríamos tan sanos y tan gordos. Uniendo el pensamiento a la acción, reaccione a los intentos frustrados de comunicación verbal de su prójimo con la autoafirmación “igual seguro que es una pavada”. Un consejo: Dígalo en voz baja. EL “HABLÁ MÁS FUERTE QUE NO TE ESCUCHO”: Sencillamente, consiste en pedirle a todo el mundo y su hermano que hable más fuerte. Tampoco es disimulado pero siempre es consolador que los demás hagan un esfuerzo extra; por otra parte, desalentará las comunicaciones excesivas e innecesarias, que son casi todas (Una pregunta, usted cree que la soledad es una buena amiga, ¿no? Porque, en fin, también existe el probable efecto secundario de que lo dejen SOLO COMO UN PERRO!). EL “PREVENTIVO”: Consiste en preguntarle a quienes lo rodean, más o menos cada cinco minutos, si le estaban hablando. Si estaba frente a la computadora, o en otra habitación, podrá justificar esta estrategia con su exceso de concentración o su ubicación geográfica. Desestime la estrategia, en cambio, si hace media hora está hablando con esa persona. Por último, cabe hacer notar la perversidad de la “semi-sordera”, consistente en que a pesar de que no escucho casi nada, me parece que la MÚSICA SIEMPRE ESTÁ MUY FUERTE!

7 comentarios:

Romina Bond dijo...

E-S-P-E-C-T-A-C-U-L-A-R!
al mejor estilo Lester Burnham jaja

Saludos,

Romina

lauraBaires dijo...

Está genial. En muchos sentidos, también se adapta a los "semi-burros" de un idioma extranjero. Barreras de comunicación, sea cual sea el motivo.

Pero tampoco voy a decir que comprendo tu tema... No sea cosa que me eches de tu blog!!! (y con razón, porque he tenido dificultades en la vida y siempre odié a quienes hablaban por hablar)

Barbarita dijo...

Este Podeti es un genio. A veces me estreso mientras lo leo porque es una máquina de hablar, pero hace reir un montón.

La estrategia "PARA LO QUE HAY QUE OÍR" es la que aplicaba mi abuela, que se fue quedando sorda con el tiempo por los achaques de la edad, y al final no oía nada de nada.

En cambio mi madre, que es medio sorda desde que cumplió los cuarenta o incluso antes, aplica mayormente la estrategia "ENRIQUE PINTI" (según la llama Podeti, claro, porque mi madre de Enrique Pinti no tiene la menor idea) y cuando se pone, habla ella sola y así no hay problema.

Sobre esto escribí un post anoche, y es curioso ver las anécdotas que explica la gente en los comentarios. Más que nada, me llama la atención lo poco aceptados que son los audífonos entre las personas que perdieron el oído ya de grandes (entre ellas mi madre y mi abuela). Prefieren quedarse sin oír que acostumbrarse a escuchar con el aparatito.

Quark dijo...

Muy bien: nadie puede ponerse en el lugar del otro. Pero, sin duda, todos podemos comprender o sentir empatía.
Para ser coherente, deberías revisar parte de tu post. La primera frase te incluye a ti también.

Ministro dijo...

Clap ... clap... clap... clap!!!

Rosa Roja dijo...

Verónica: Me gustó mucho este texto. Precisamente, en estos días está mi papá con un tapón de cera en uno de sus oídos. Fue al otorrino para que se lo sacaran con una maquinita pero, cuando volvió de hacer la "destapación", le pregunté y me dijo que él no notaba gran diferencia. No conozco nada de "tapones de cera" ni del resultado de las destapaciones pero me gustó mucho leer tu texto. Ah! para mí también la música siempre está muy fuerte si no la escucho yo :)
Un beso!

Alba dijo...

yo suelo usar la estrategia del ´´que despiste´´ :P