03 julio 2006

PÓNGANSE DE PIE, ARGENTINA REGRESÓ

Cuando eligieron el slogan "Pónganse de pie, Argentina avanza" para el micro de la selección, a muchos no les gustó. Gente sin visión, ¿viste?, que vieron el patrioterismo y no el patriotismo. A mí sí me gusta. Tiene esa cosa de dignidad, de respeto. Esa cosa escolar que todos los argentinos escolarizados compartimos en común. Pónganse de pie para recibir a la bandera de ceremonias. Pónganse de pie para cantar el Himno Nacional Argentino. Pónganse de pie para un minuto de silencio por el gato de la directora. Pónganse de pie los chistosos, así nos reímos todos. Esa cosa que nos retrotrae a nuestra niñez, mirá que psi que me pongo, a la época de inocencia en que un partido de fútbol significaba la vida. Es lo que yo digo, corazón, acá siguen siendo todos unos inmaduros.
Pasando al partido... ay, ay, ay, me llegaron amenazas, insultos, me pararon en la calle porque no comenté a tiempo Argentina-Alemania. Yo los entiendo, corazones, porque manejo información que ningún otro medio tiene, porque lo mío es el sacerdocio de la observación aguda y grave, pero qué quieren que les diga. Estaba con una cosa así en el pecho, con una depresión que sólo se hubiera disipado en la bruma de la nostalgia si alguien me hubiera hecho un regalito. Pero ni eso conseguí. Ni el regalito ni la victoria.
Fue puro dolor, ¿viste? Y aquí empiezo con lo mío: me parece injusta una competencia en la que se premia el resultado y no el desempeño, ¿me entendés? Yo creo que tendría que sacarse un promedio entre los goles, las faltas de cada equipo, el arbitraje, la nota de concepto de cada jugador, y el desempeño general. Hasta los insultos tendrían que entrar en la ecuación, y mirá las palabras que me salen, eh, ecuación. Chupate esa mandarina. La nota la pondría un equipo de profesionales que mirarían los partidos en mudo y en blanco y negro, y... ¿viste cuando en la tele borronean las marcas?, bueno, con las caras y los nombres de los futbolistas borroneados, para no saber a qué país pertenecen. La boca también borroneada, no se olviden. Porque es tan fácil distinguir un "hijo de la remilputa que lo parió" de un "frankurfarteinheitenpijen", ¿no te parece?. Entonces ahí sí que ganamos, corazón. Por goleada. Siempre y cuando nadie le haya hecho mucho caso a Tévez agarrando del cuello a ese negro grandote alemán. Yo lo ví, sí cielo, y te juro que lo único que pensé es que negro y alemán es una contradicción que no le gustaría vos sabés a quién.
Estuvo interesante el partido. El drama in crescendo. La tensión al límite. Imaginate que en el medio te ponían un cartel de "continuará", y por fin hubieras entendido lo que siente una mina bancándose una telenovela un año entero. Pero qué integridad, qué honestidad, qué pasión, qué fortaleza, qué garra que pusieron los muchachos en el partido, ¿no te parece? Pero qué querés cielo, es fútbol... Ahora, yo te voy a decir desde el alma cómo me sentí. ¡Me sentí como una madre! Te lo juro. Y eso que todavía no tengo edad para ser madre de ninguno de ellos, ni siquiera de Messi, que tenía una cara de adolescente mufado que ni te cuento. Me sentí una madre por Abbondanzieri. Ay corazón, cómo sufrí... yo pensaba ¿se habrá lastimado mucho este muchacho? ¿Cómo se sentirán los hijos, con lo dulce que es el Pato, que al final siempre se saca la camiseta y tiene la remera con la cara de los chiquitos, al ver a su papá con ese gesto de dolor, saliendo en camilla? Si a mí me dolió, cielo, imaginate a ellos. Y cuando logres la empatía total, cuando puedas sentir lo que sintió esa familia, ponete en el lugar de la familia de Franco, el arquero suplente. Mirá, te lo voy a hacer más claro: ponele que te estás casando con la mujer de tu vida, y que sos virgen, que esperaste hasta ese momento. Te pido que lo imagines, corazón, con la imaginación se puede imaginar cualquier cosa, ¿viste? Sos virgen (sin risitas taradas, ¿estamos?). El rabino ya te casó. Ok... ok... el cura también puede ser. La llevás a tu mujer al Sheraton, porque hasta pagaste la noche de bodas con todos los chiches, y justo en el camino... un calambre ponele, un pinzamiento de un nervio, una contractura de la san puta, un accidente (pero nada muy grave), algo que te impide continuar. Ella te toma de la mano. Vos le decís que debe seguir. Que la institución matrimonial, que no estará de todo conformada hasta que no se desfloren, es mucho más importante que los intereses particulares. La besás tiernamente en los labios. Te llevan al Pirovano porque con todos los gastos para el casamiento no pagaste la prepaga. Entonces entra tu suplente. Un muchacho elegido por vos, tu pichón. La toma a ella de la mano y la lleva a la habitación. Pero viste que él no está enamorado de ella como vos, no compartieron el tiempo que compartieron ustedes. Sabe en teoría dónde debe tocar, pero a pesar de que se lo habías prometido, siempre a último momento le impedías la práctica. Él da unas vueltecitas por la habitación, elonga, hace unos ejercicios de pilates. Ella está nerviosa. Siente que en la cancha algo cambió. Llega el momento. Ella se prepara. Él se prepara. Pero algo paso. No se le para.
¿Ahora me entendés, cielo? ¿Ves todas las ramificaciones del asunto, todos los sentimientos disparados, todas las coyunturas develadas por la sustitución de las identidades, si es que alguien me puede explicar qué quise decir? Eso pasó en la cancha, ¿viste? Qué cosa rara.
Y ya está. No voy a pensar que hay que esperar cuatro años para el próximo mundial porque empiezo a hacer cuentas sobre mi edad y se me deprime el día. Ánimo, corazones.
Ah, y lo que todos estaban esperando: averigüé el secreto de los pechera naranja. Son de una secta, yo tenía razón, ¿viste? Son gente que leyó "El código Da Vinci" y le gustó. Qué podés esperar de esta gente... Entonces parece que quisieron hacer un sacrificio. Son sadomasoquistas, te lo digo yo. Pagan fortunas para ser un pechera naranja y estar allí, en el quid de la cuestión, sin ver el partido. Y cuánto más fanáticos del fútbol son, más pagan. Algo extraño, qué querés que te diga. Dicen que se ha llegado a pagar medio millón de euros por ser un pechera naranja. Después de cada partido se reúnen y como tampoco pueden ver los partidos por diferido, se pegan entre ellos con las camisetas empapadas en transpiración que supieron conseguir.

Hasta siempre.

2 comentarios:

pyro dijo...

Y weno...la verdad q yo tb esperaba un post sobre el alemania-argentina; y valio la pena la espera..he...yo no vi esa part d la casi mexa....O.O; aunke weno; x lo general creop q argentina jugo bastante bien y no entiendo xq no entro messi; pero en el futbol c gana y pierde pero el hexo d perder no signifik q seas un perdedor(si me entienden claro); espero q tb pases x mi blogger y me digas como escritora si tengo esperanzas en s medio; aunke sea solo uno d pok reconocimiento...-_-U

Alicia R. dijo...

Lo mejor que leí hasta ahora del bendito partido Argentina Alemania. Gracias :-))