29 junio 2006

NO SÓLO DE MUNDIAL VIVE LA MUJER


Iba a escribir un post súper profundo. Iba a revelarles el sentido de la vida, el misterio de la muerte, y a pasarles el teléfono de mi masajista. Pero no. Si en lo único que piensan es en el partido de mañana, no están preparados. No es el momento.
Así que vamos a cosas cotidianas. Porque después de todo, muchachos... es fútbol, qué quieren que les diga. No es la cura contra el hambre mundial, ni la vacuna contra el SIDA, ni una invasión extraterrestre, son 11 tipos, ninguno de ustedes, moviendo una pelota. Sí, sí, ya sé todo eso de la alegría nacional y esas sandeces, pero es fútbol...
Bien, vamos al grano. Me encantó este post de Jorgeletralia. A mí también me cuesta decir que soy escritora, pero por lo menos queda mejor, más intelectualoide, que decir que soy ama de casa.
Sigamos. Me compré el libro de arriba. Estaba buscando otra cosa, y ahí estaba. Barato, cosa tan importante. Prometiéndome la luz al final del pasillo. Hasta ahora leí sobre los humores corporales, la bilis negra, Hipócrates y la melancolía. Promete la cosa. Porque acá te dicen que te van a enseñar qué es el humor, y se van al meollo del asunto, a lo profundo. Sé que la cosa sigue por los filósofos perros, y capaz que en algún momento hasta se pone divertido. Veremos. De todos modos sólo por la tapa se merecía la compra.
¿Qué más? Vamos que todavía falta un día. Mis chicos van a faltar a la escuela, no sé si a alguien le interesa. Pero no porque miren el partido, sino ¡porque nadie los quiere ir a buscar a las 12! Hablando de mis chicos, nadie me dijo nada de mi foto, la de "about me" y eso me puso algo tristona...
Ah, ya sé qué más quería decir. ¿Vieron que cuando uno habla de sadismo, siempre piensa en un hombre? No sé siquiera si existe el femenino de sádico. Como mucho te podés imaginar a una mina con disfraz de sadomasoquista, pegándole con un látigo de plástico a un gordo mientras le grita "¡obedéceme! ¡obedéceme!" y le cobra $150 la hora. Pero las hay. Las descubrí. Hay mújeres sádicas. Y son las peores. Son las técnicas radiólogas que eligen como forma de vida hacer mamografías. ¿Pueden imaginarse a una mujer toqueteando pechos ajenos todo el santo día, colocándolos en un aparato diabólico, aplastándolos, apretujándolos hasta convertirlos en una feta de jamón o un fiambre kasher, para luego decir sin siquiera una sonrisa: "no se mueva"? Eso es sadismo. Ellas, la cofradía de mujeres sádicas mamográficas pensaban que nadie las descubriría. Pero yo lo hice. Y voy a gritarlo a los cuatro vientos. ¡Mamografías no, ecografías mamarias sí!

Vaya este adjunto para las mujeres débiles e influenciables: hay que hacerse las mamografías, chicas, no lloren. Piensen en las que tienen las siliconas duras y sonrían, que pasa enseguida.

7 comentarios:

Eduardo dijo...

Bueno

gordas Y Borrachas dijo...

buen punto de vista!

un saludo grande para ti y una cordial invitacion a visitarnos, para reirse un rato

saludos!!!


G.

pyro dijo...

Xes..me gusto tanto tu forma d decir las cosas y las cosas q escribes q t agregare en mi lista d bloggers interesants d mi blog..XD..he...weno..eso es too; me gusto tu bloger..y facil y pongo mas testis x alli..XD...

Anónimo dijo...

Para que queres que veamos la foto que pusiste; es tetrica. Todo; desde que es en blanco y negro; tu cara de susto; y QUE TE HAGAN BAILAR CON UN MUÑECO, JA eso tuvo que dejar secuelas.

vasco dijo...

yeap

Rosa Roja dijo...

Una vez más llegué para leerte y me hiciste reir. Me encanta tu humor. Y es verdad, es muy doloroso tener que hacerse mamografías. No entiendo como hay personas que pueden elegir esa especialidad. Tampoco entiendo a los odontólogos que vendrían a ser hombres sádicos :)
Besos!

Verónica Sukaczer dijo...

A mí siempre me encantó esa
foto :-(. No es la primera vez que me dicen que parezco asustada. Pero tal vez como soy yo, la veo desde otra óptica. Yo soy la orejuda, no el muñeco. O tal vez es un gesto de estupor ante la vida futura, y la soledad que ni siquiera puede llenar un muñeco inflable con la cara de J.Deep. Quién puede saber... O tal vez yo estaba haciendo cosas con el muñeco, y me estaba riendo mucho, y me retaron y luego me sacaron la foto para que nunca olvidara eso malo que hice, aunque ahora no me acuerdo de nada. En fin...
Y los odontólogos no son sádicos porque ganan mucha plata. Mi papá es odontólogo :-).
Ah, y pasaré por el blog de gordas y borrachas. Una invitación así no se deja de lado fácilmente. El problema es que no tomo alcohol. ¡Pero gorda me siento siempre!