20 febrero 2006

LO LEÍDO Y VIVIDO

Yo pensaba que iba a leer en las vacaciones. No sé para qué otra cosa pueden servir las vacaciones, a menos que uno haga turismo cultural y trabaje de turista que visita museos. Fui a un museo. El museo Rocsen, en Nono, realmente muy bueno. Desde carruajes del siglo XVIII, pasando por el único cóndor embalsamado que me mostró Córdoba, hasta fetos productos de abortos espontáneos. Un museo que quiere mostrarlo todo. Pero no leí. El año pasado en Mar de Ajó si, leí bastante. Mis chicos le tenían miedo al mar y como ellos no se le animaban, yo no tenía que vigilarlos tanto. Pero al río le perdieron el respeto el primer día, y aunque la naturaleza los traicionó con más de un pozo oculto, el agua que tragaron y el susto no alcanzó para que se quedaran en la orilla. O sea que no pude despegar mis ojos de ellos, porque para colmo de males mi marido pescaba. Pescaba y regresaba el pececito al agua, con una linda herida en la boca que seguramente se les infectó y los mató por falta de penicilina acuática. Por eso no leí. Encima nuestro dormitorio no tenía veladores (y nadie me dirá que se puede leer de noche con la luz del techo) y sí televisor con... con... ¡closed caption! Una vez lo pesqué. Al closed caption. Y me desilucionó un poco. Como que resumían la noticia (con errores de ortografía) para un público no oyente y definitivamente no pensante. Deben creer que nos contentamos con migajas de información. Antes de irnos sí leí. "Nunca me abandones", del japonés-británico Ishiguro, y me encantó. Claro que yo estaba esperando un poco más de ciencia-ficción y un poco menos de monólogo interior. Un poco más de morbosidad con todo eso de los donantes y un poco menos de aceptación del destino. Pero aún así me ganó. El libro. Para las vacaciones, en cambio, había preparado literatura liviana y sandwiches light. El último de cuentos de Fontanarrosa, "El rey de la milonga"; y uno de humor que me recomendó el amigo Rudy, "Inconcebible", de Ben Elton. Creo que Fontanarrosa ha escrito algunos de los mejores cuentos argentinos. Y de los pocos que leí de este último libro me gustó el de las vacaciones en la playa, pero admitamos que ya sabíamos qué iba a pasar después de la primera página. No me asombró, quiero decir. Es demasiado parecido a todos sus últimos libros. Y eso me parece bárbaro, porque... ¿qué es lo que un escritor debe demostrar, logrando que cada libro haga olvidar a los anteriores? ¿Por qué no puede escribir lo que ama, aunque siempre mantenga el estilo y el tono? Y si sé todo eso y lo acepto, ¿por qué me desilucionó un poco el libro..? "Inconcebible" es gracioso, pero no me termina de interesar la forma en que está escrito (dos personajes que escriben sus diarios). Cuando un escritor hace que su personaje escriba, es como que vive poco, ¿o no? Siempre quise aprender a criticar, decir "el metalenguaje de la narrativa esquizofrénica con que este autor ha castigado la lírica romántica como concepto del neo modernismo, no termina de cuajar su significante ni significado, etc, etc", pero no me sale. No creo tampoco que pudiera aprenderlo, porque nunca termino de entender los libros que hay que leer para aprender. Bien, en definitiva, no leí estas vacaciones. Empecé pero no terminé. También me llevé "Pequeños cuentos misóginos" de P.Highsmith, que es definitivamente un libro para el baño, porque cada cuento no supera las dos o tres páginas, pero tengo que admitir que siendo cuatro con un solo baño, la que se las aguanta soy siempre yo.
Encima no termino de regresar al ritmo capitalino. He respondido a todos los e-mails que me llegaron por la carta, pero no alcanzo a leer los blogs. Superé mis alergias con el aire puro de las sierras, y aquí vuelve a atacarme con saña. Y como si esto fuera poco y al mismo precio, y no sé si ustedes me entenderán, la calle Ramón Falcón entre Pumacahua y Carabobo, está desapareciendo lenta y misteriosamente, y sé que al final lo único que quedará de ella, de la calle en la que siempre soñé vivir, son los gigantes plátanos que me obligan a darle al antihistamínico. Desaparece. Se van vendiendo todas las hermosas casas y en su lugar aparecen edificios clones. Todos iguales.
De todos modos a Fontanarrosa y a Ben Elton los voy a terminar. Qué menos puedo hacer por ellos. No sé si ustedes saben, pero al año todavía no empezó, por eso no puedo comenzar todavía con mis proyectos. Entre que terminan las clases y hasta que empiezan, vacaciones mediante, es un tiempo-no-tiempo. Uno proyecta pero no hace. Planifica. Espera. Organiza estrategias. Compra guardapolvos. Piensa. Administra. Pero todavía no... todavía no se puede empezar nada nuevo. Así que arrancamos el 6 de marzo. Segundo grado para el mayor, preescolar para el menor, y libro nuevo para mí. Cuando empiece de verdad el 2006, porque todo esto es un mero ensayo.

8 comentarios:

voyeur dijo...

yo siempre digo que estoy esperando leer las obras completas de fontanarrosa porque nunca le hago un espacio dentro de la lista de libros.
soy un pelotudo, pero en algún momento voy a leerlo todito.

cariños.

Thomas dijo...

Lo que decis del CC es verdad, yo tengo una tele que lo tiene, y un dia lo probe, y resumian todo.

Anónimo dijo...

Veronica tu marido es doctor??

Verónica Sukaczer dijo...

Voyeur: valen la pena. Quizás no tooooda la obra, pero sí muchos cuentos.
Mi marido no es doctor. Qué increíble... soy judía, ¡y no me casé con un doctor! Imperdonable.

Thomas dijo...

Que tiene que ver que seas judia?

Io dijo...

Que bueno que lo pasaran lindo, pese a que no leyeras... Digamos unas vacaciones culturales?...
Y mientras, bocete, bocete tranquila, que en breve inicia en el lienzo de este año su obra maestra...

Verónica Sukaczer dijo...

Gracias Io por tu apoyo moral. ¿Efectivo no hay? :-)
Thomas: para responderte, tendría que escribir sobre cinco mil años de tradición ídishe-mamme.

Gragry dijo...

Vero, no te quejes del barrio, que por Palermo tenemos una réplica de Londres bombardeada: en mi cuadra hay 2 obras en construcción, y en la de al lado tengo 4.

Y todos son futuros edificios súperchicloft
con laundry, SUM, piscina, seguridad y cochera.. Con vereda inundada los días de llovizna, eso sí...