14 febrero 2006

LA FAMOSÍSIMA CARTA A CLARÍN

Aquí va. Los párrafos en cursiva son los que Clarín no publicó.

Puedo decir que he tenido suerte. Mi trabajo es escribir. Claro que no vivo de escribir, no vayan a creer. Vivo de mi marido, que bastante trabajo también me da. Y como escribo, a nadie le preocupa que no escuche bien (“hipoacusia bilateral severa a profunda” desde los seis años, dijo el doctor), porque esto de escribir es tarea solitaria. No tengo oficina, no atiendo teléfonos, no trato con empleadores. Escribo. Y cuando terminé de escribir, siguen reuniones con gente macanuda (el corrector, la editora). Una, dos personas, en ambientes tranquilos. ¡El paraíso de los hipoacúsicos! Claro que antes de escribir así por ganas, fui periodista. Con título y todo. Con matrícula profesional (ese carnecito rojo que abre puertas como si uno fuera tan importante). Trabajar, trabajé. Pero aquí sí había gente, y mucha. Y muchos empleadores, y mucho ruido, y mucho ir de un lugar a otro, y mucho teléfono que atender, y todo rápido y al mismo tiempo. Ahí la gente se da cuenta, qué le vamos a hacer. Que no escuchás bien. Porque a la tercera vez que te llaman desde atrás, o desde al lado, o desde la otra punta, y no respondés, más vale que tengas un buen diagnóstico a mano o... “hay mucha gente queriendo tu puesto, que podría hacerlo más rápido, mejor, y con menos paga”. Sí, ya lo sabés. Es por eso (y lo sé como buena periodista, porque me lo dijeron “extraoficialmente”), que siempre trabajé en forma independiente, y cada vez que se producía una vacante, era para otro. Uno que escuchaba bien, por supuesto. Si hasta intenté especializarme en las temáticas relacionadas con la discapacidad y no, ese puesto también era para alguien que escuchaba bien.
Yo tuve suerte. Aunque al periodismo se lo extraña como a un viejo amante. Pero... ¿por qué iban a darme el trabajo a mí, si siempre había alguien que podía hacer lo mismo (o mejor, o peor), que podía atender el teléfono y hasta escuchar si lo llamaban por un intercomunicador, ese milagro? ¿Por qué..? ¿Por lástima? Paso. ¿Por ahorrarse unos pesos de impuestos..? ¿Porque lo dice una ley? ¿O porque realmente yo era/soy la mejor opción para ese puesto? Claro que para llegar a esta última respuesta tendremos que derribar años de prejuicios y cambiar mentalidades, y trabajar desde la educación, y el día en que me vean a mí, periodista, escritora, madre, esposa, como les guste; el día en que me vean a mí y se olviden del cartelito de la hipoacusia (de la ceguera, de la silla de ruedas, de las muletas, etc, etc), ese día sí, ese día seguro que me darán el trabajo porque me lo merezco. Pero para eso falta, no vamos a mentirnos. Lo bueno es ir peleándola. Y en eso estamos. Martín Basso, y Carlos Alberto Navarro, y Juan Marcos Sellarés (que escribieron cartas a Clarín o salieron en notas), y tanta otra gente que anda por ahí, haciéndose oír. Porque puede ser que no escuchemos bien, pero que tenemos voz, de eso, pueden estar más que seguros.

Verónica Sukaczer

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Por fin la puedo ver en su version completa, gracias a ella conoci tu Blog. :)

Thomas.

Thomas dijo...

Dios! que aburrido que estoy, ya lei como 3 o cuatro veces lo que publicas en este blog.

Cold dijo...

Muy buena su carta, permítame. Un saludo.

Barbarita dijo...

Muy buena la carta, Vero, me siento representada en lo que dices y en como lo dices.

Por mi parte, yo también he tenido suerte porque tengo un puesto de trabajo. Pero lo tengo porque la empresa es de gente amiga y para mi puesto se necesitaba alguien de total confianza. Si no fuera por eso, estaría en mi casa cobrando una pensión de 366 euros, que tal vez en Argentina suene a mucho dinero, pero en España es la mitad de lo que cuesta un alquiler. Es decir, que también tendría que sobrevivir gracias a mi pareja.

Yo tengo claro que el día que ya no vendamos más discos (lo nuestro es una discográfica independiente), no creo que vaya a encontrar un trabajo así como así. Es evidente que siempre lo van a tener más facil los que carecen de problemas, pero bueno... la esperanza es lo último que se pierde.

Un beso.

P.S. dijo...

Mis más sinceros respetos. Sus palabras nos representan a todos los escribas.

Verónica Sukaczer dijo...

Gracias a todos por acompañarme en esta modesta cruzada. Lo único que me queda por decir es que... ¡yo quiero los 366 euros!!! :-)

Thomas dijo...

Tarde, pero seguro.
Tengo un artista para recomendarte, que tendria que haber puesto en el post de ''Mi educacion musical'', pero todavia no conocia tu Blog.
Escucha James Blunt, muy bueno.

Ztirzo dijo...

Hace tiempo que no me paseaba por aquí. Pero he vuelto!
Y es bueno saber que sigues publicando en tu blog (y no como yo que me he retirado un momento jejeje)
Nos seguimos leyendo

Turca dijo...

Me encantó tu blog.
No sabía de la carta, está muy buena. Ojalá sirva.

Te sigo leyendo.

Besos.

Aye dijo...

Yo también leí, por casualidad, tu carta al dirario clarín y me llamó mucho la atención que bajo tu nombre apareciera la dirección de un blog. Cómo me gusta leer blogs, vine a espiar.
La verdad es que me gusta tu forma de escribir y te seguiré leyendo.

Ánimo y éxitos en tu búsqueda!