13 enero 2006

PROBLEMAS DE IDENTIDAD

La travesura es vieja pero sigue resultando efectiva. Un medio, algún grupo literario o un escritor envía a las editoriales (o a algún concurso) una obra reconocida de la literatura como si perteneciera a un autor inédito, y se sienta a esperar las cartas de rechazo, con el único fin de demostrar que los editores no saben nada, y que las editoriales no ven más allá que los números de venta de los best-sellers.
Esta vez fue el periódico The Sunday Times, de Londres, el que envió a veinte editoriales y agentes el primer capítulo de "En un estado libre", del premio Nobel V.S.Naipaul. Todos, sin vergüenza, rechazaron la obra.

Entonces quise probar yo. Envié a todas las editoriales argentinas un texto de Simone de Beauvoir, como si fuera mío. Lo rechazaron con la excusa de que la temática no se relacionaba con su política editorial, y me desearon mucha suerte. Decidí cambiar de táctica. Envié un cuento mío como si fuera de Beauvoir. Lo acompañé de una carta que contaba que mi abuela había sido muy amiga de la escritora y que había encontrado el manuscrito en la baulera de su casa, luego de su muerte. Suponía que Simone de Beauvoir le había enviado el cuento para conocer su opinión y que, por alguna razón que desconocía, este nunca fue publicado. Me respondieron que el cuento era maravilloso, que se notaba la prosa excelsa de Beauvoir, que coincidía con su temática de toda la vida, y que era un gran hallazgo para las letras mundiales. Pero que lamentablemente no podían publicarlo ya que el cuento no vende por lo menos en la Argentina. Me invitaban a seguir hurgando entre los papeles de mi abuela, a ver si encontraba cartas con algún chimento o detalles de su vida sexual. Dándome cuenta de que eso era lo que querían las editoriales, escribí un libro detallando la vida sexual de una escritora de treinta y pico en la Buenos Aires de hoy. Incluso me animé a incluir algunos nombres conocidos, como gancho. Me respondieron que el libro era entretenidísimo, que podría venderse como pan caliente, pero que nada de eso sucedería porque no me conocía nadie. Y ellos no podían invertir en publicidad. Entonces decidí reescribir "Todos los hombres son mortales", pero aquí el único fin del protagonista, el que toma el líquido que lo hace inmortal, es pasarse la eternidad haciendo el amor con todos los grandes personajes de la historia. Digamos que colecciona sexo como si se tratara de figuritas. Hasta que se queda con el ratoncito que también había probado el líquido... y se imaginan lo que sucede. Lo firmé como Beauvoir, por supuesto, y lo titulé "Todos los hombres son sexuales". En ninguna editorial el tema les pareció conocido, ni encontraron similitudes con otra obra de la escritora. Como "Todos los hombres son mortales" está agotado hace años, parece que no habrá problemas para publicarlo. Las editoriales me están enviando ofertas cada vez más jugosas. Pero... teniendo en cuenta el éxito del libro, y por respeto a Simone de Beauvoir, informé a las editoriales interesadas que el texto me pertenecía, y que se trataba de una adaptación libre (cosa que no es ilegal). Ya varias empresas retiraron sus ofertas, y otras están pensando en presentarme como una hija ilegítima de Beauvoir, aunque no les cierran las edades. Yo las dejo hacer. Total, hasta ahora, lo único que me he ganado es un gran problema de identidad.

9 comentarios:

Ztirzo dijo...

Wow! El blog de Simone de Beauvoir!
Ah, no? Rayos... bueno, si no obtienes fama y fortuna con tus adaptaciones impostadas de beauvoir, por lo menos tendrás más entradas a tu blog por lectores provenientes de google que crean que es el blog de simone y no el tuyo! Si tienes suerte, cuando el tiempo pase, tus textos pasarán a la historia y serán nombrados "Los apócrifos de Beauvoir", quizás nadie recuerde tu nombre; pero al menos -y gracias a tu problema de identidad- podrás presumir que tú escribiste toda su obra aunque no sea cierto! jaajjaja
Saludos!

Bardamu dijo...

Quizas debieras pensar en contratar un agente literario, para evitarte tantas idas y venidas y problemas de identidad. Hay algunos buenos y conocidos, de larga trayectoria en el medio, y también en los bordes y en la afueras de la palabra. Es duro, pero el mundo de Los Mandarines se terminó, definitivamente. Ahora quienes pululan son Los Apóstatas, Los Egotistas y Los Cazadores de Premios...

Io dijo...

Estimada, dudo usted necesite caer en eso... Vamos, esribe bonito. Si le consuela, en todos los rubros -el mio no es excepción- solo lo seguro y conocido es formula de venta.
Solo siga escribiendo, verá como con el tiempo alguna editorial la publicara, será exito y lo demás, solo imaginelo... ;).

osv.salas dijo...

cuando fui chico quise ser guardia personal del rey de jordania o torero, hoy pintando canas quisiera ser ... mariachi! que habre sido en el medio? ... si vos siempre quisiste ser escritora, tu problema no es de personalidad, tal vez es de tu standar con respecto al exito o al fracaso ... ( para el mio, lo tuyo es un exito, pero los jefes solo se quejan!) tu jefe, ex anonimo.

Verónica Sukaczer dijo...

Me encantó eso de que ahora van a entrar a mi blog por buscar a Beauvoir. Tendría que escribir sobre Maradona... :-).

le mutante dijo...

jajajaja.... hay que reírse para no llorar!

lo seguro, estimadísima señora, es que ud. ganas de escribir no le faltan. cómo no puedo confiar en el criterio de las editoriales, ni podré leerla en papel impreso de algun vidriera daré un brindis por éstos medios electrónicos que se transforman en puertas o ventanas.

Patricio Devoto dijo...

Sí sí sí!! Al fin encontré a la persona indicada para que me cuente qué hacía Beauvoir en la cama!! Dale, Rial! Contá!
Las editoriales no hacen más que demandar lo que su público consumirá.
Saludos de un insignificante ser que creció leyendo los Cuentos del Pajarito Remendado (también vecino tuyo).

Cine Braille dijo...

Otra que "el blog de Simone de Beauvoir", como dice ztirzo. ¡Atenti que encontraron el blog de Judas Iscariote!

Simone de Beauvoir dijo...

jaja, buenísimo eh, buenísimo!