21 diciembre 2006

FELIZ HAPPY LEJAIM

Este año...
No publiqué ningún libro, pero escribí.
No tuve ningún hijo, menos mal.
Cumplí diez años de casada, y mi marido insiste con que quiere seguir.
Ayudé a mis hijos a plantar algunos árboles.
Le enseñé al menor a contar hasta diez antes de explotar, pero no le sale. Se enoja igual.
Le compré al mayor sus primeras seis lapiceras de tinta y por suerte la última sobrevivió.
Creo que una vez llegamos a fin de mes.
Entré a un quirófano con resignación y salí viva.
Conocí a gente maravillosa a través del blog.
Inicié el blog de otoesclerosis, y resultó que había mucha gente que lo necesitaba.

Para el 2007 espero...
Arreglar la plancha para que no salte la térmica cada vez.
Pintar la casa y con suerte plastificar los pisos.
Que el menor comience su primaria con todas las ganas, y que le duren.
Que el mayor tenga una maestra re-mala y estricta, que bien le va a venir.
Llegar a fin de mes cada tanto nomás.
Publicar algo, por qué no.
Escribir ya sé que voy a seguir escribiendo.
Tener más del promedio de diez comentarios para cada post.
Ganar algún premio en efectivo, sería lindo. O una herencia. O que alguien se olvide un bolso con dinero en la puerta de mi casa, y por más que yo lo devuelvo, porque soy honesta, insiste con que me lo quede y yo digo bueno, muchas gracias, si eso lo hace feliz...
Hacer algún viajecito.
Que la casa se limpie sola y la comida se cocine por arte de magia.
Ser considerada clienta VIP en el super de la esquina, y no tener que hacer cola.
Que todos los programas de TV abierta y de cable tengan subtítulos.
Y las películas de cine argentino (las que son un embole no importa).
Que las editoriales me regalen libros, y yo de paso hago un comentario en el blog como para quedar bien.
Que alguien se apiade de mí y lleve a mi hijo menor a vacunarse que ya está haciendo quilombo con el tema. O me ayude a agarrarlo.
Que en mi casa deje de hacer un calor infernal en verano y un frío horrible en invierno, o que sea al revés.
Que de la canilla de casa salga coca-light, así ahorramos.
Que mis hijos me hagan caso la primera vez que digo algo. Por ejemplo: "a bañarse", ¡y que se bañen!
Que mi suegra se comporte como una mujer medianamente normal, lo cual sé que es mucho pedir.
Que me llamen alguna vez de la escuela de los chicos para contarme qué inteligentes y buenos que son, y no sólo por problemas de disciplina. Un poco de estímulo positivo.
Conseguir un plomero de confianza que no me mate con los precios.
Que regrese al mercado el queso blanco Saavedra, que acompañó a tantas generaciones de mujeres judías en la cocina.
Disfrutar las nuevas temporadas de Lost, Amas de casa desesperadas (versión yanquee), Nip Tuck, Dr. House, el otro de médicos residentes, y no me acuerdo cuál más.
Recibir regalos porque sí.

FELIZ JANUCÁ - FELIZ NAVIDAD (tachar lo que no corresponde)
FELIZ AÑO NUEVO

Y tú, querido/a lector/a que me acompañas y a quien yo debo todo esto, ¿qué deseas para este año nuevo?

18 diciembre 2006

ERRAR ES DIVINO, COLABORAR ES HUMANO

"Errar es divino" es el título del nuevo libro de Eliahu Toker y Rudy, publicado por Norma. Todo muy lindo. Muy entretenido. Trata sobre los pecados capitales, claro, en clave de humor, por supuesto. Pero lo que me llamó la atención fue un texto en la página 288, no se ve bien en el monitor, acérquense sin miedo, la cosa promete, el capítulo "Pecados de autor", en el que Toker y Rudy pidieron a algunos autores conocidos, gente culta, viste, entendida, que escribieran cuál era para ellos el pecado capital del siglo XXI. Lo que dice ahí, te lo pongo acá:

El pecado capital del siglo XXI:
LA IMPRODUCTIVIDAD

Lo dice el Génesis, y usted puede o no estar de acuerdo: Dios creó todo lo que se puede crear en seis días, y al séptimo descansó.
Fue al promediar la tarde del séptimo día, un buen momento para la siesta reparadora, cuando un grupo de ángeles –jóvenes, exitosos, emprendedores- se acercó a Dios.
-Dios, tu creación es magnífica –dijo uno de ellos. -¿Qué hay en la agenda para hoy?
-He decidido que hoy sea mi día santo –respondió Dios, con ese vozarrón que ya le conocemos. -En mi día santo, no hago nada.
Los ángeles se quedaron perplejos.
-Dios, ¿no estás haciendo nada en este mismo momento?
-Observo el cielo. Me ha salido lindo.
-¿Lo observas para luego plasmarlo en una pintura, que podamos mostrar en una galería? –quiso saber un ángel. -¿Escribirás una poesía que nos reditúe buenos derechos de autor? –preguntó otro. -¿Qué te parece emprender un documental, que se ganan buenos premios? –inquirió un tercero.
-No, no tengo ganas –se encaprichó Dios- he trabajado mucho.
-Dios... –volvió a la carga el primer ángel- ¿sabes cuánto perdemos por cada día que tú decides no hacer nada?
Dios lo miró desconcertado.
-¿Tenemos costos?
-¿Por qué no haces un poco de gimnasia o vas al club? –interrumpió otro ángel, mediador. –Esa es una buena manera de aprovechar el tiempo libre. Un poco de bicicleta, para levantar los glúteos y fortalecer las piernas, que mucho habrá para caminar sobre la Tierra. ¡En el tiempo libre podemos ser empresarios de nuestro propio cuerpo!
-No he pensado siquiera en moverme. Es agradable esto de dejarse estar –insitió Dios, monotemático y monoteísta.
-No hay caso... –cuchichearon los ángeles entre ellos. –No nos produce estando así, tirado sobre una nube. Bien podría estar diseñando otro mundo, organizando las futuras evoluciones, escribiendo sus memorias. Pero no, ha dicho que no hará nada. No es un buen ejemplo para nadie. ¿Qué haremos con los hombres cuando no quieran hacer nada?
-Oh Dios... oh Dios... –corearon los ángeles, y sus voces lastimosas se dispersaron por todo el mundo, creando la angustia laboral- produce, por favor produce, eso es lo que mueve a la humanidad: la productividad. Si no producimos no somos nada. Y si no somos nada, ¿quién paga las cuentas a fin de mes?

¿Y? ¿Qué tal? ¡Lo mejor del libro, viejo, te lo aseguro! Y eso que el resto es de calidad. Quién escribió esa colaboración ya lo adivinaste, claro. Las cosas que uno tiene que hacer para figurar...

A Rudy y a Toker mil gracias por tenerme en cuenta y confiarme página y media de su libro. Fue un placer y un orgullo. Y digo yo, derechos de autor... ¿me toca algo?

14 diciembre 2006

DUELO EN 35 MM


Todo eso, hijos míos, era mío. Mi orgullo. Una pequeña pasión, pero pasión al fin, que nunca terminé de expresar. Como un posible amante con el que coqueteás, a quien seducís, sin llegar a mayores. Un deseo.
¿Ven qué hermoso equipo? Una Canon Eos Rebel, con zoom 35-75, y flash. Un zoom Sigma 28-300. Una cámara Practika, la primera, con lente normal. La que llevé a Antártida, la que me inició en los secretos de la profundidad de campo, la apertura de diafragma, el tiempo de exposición. Con la que intenté develar los secretos del bulbo y controlar la luz. Y luego una Samsung 35 mm con visor directo, con zoom 35-140. La que suplantó a todas las anteriores cuando llegaron los niños y el bolso pañalero y las manos siempre ocupadas y el deseo de capturar cada paso en forma rápida y antes de que el bebé volviera a regurgitar.
Con ellas era feliz. Y como una simple ingenua, dije y aseguré que no me llegaría el tiempo digital. Que me quedaría anclada en mis rollos y revelados en la casa del coreano que tiene ese humor de mierda, y en el sonido del motor cuando pasa la película. Porque yo fui -soy- una fotógrafa hecha y derecha. De escuela. De Foto Club. Una fotógrafa que reveló sus propias fotografías, que supo de papeles, de enfocadores de grano y de luces rojas. Alguien que quiso hacer carrera con la imagen pero descubrió, muy a su pesar, que el talento sólo la acompañaba en las letras. Igual lo disfruté, claro está. Disfruté cada foto que saqué. Disfruté el aprender a ver. El analizar el paisaje. El enfocar y enfocarme.
Pero todo pasa, hijos míos, y si no nos subimos al tren de la vida, éste sigue el viaje sin nosotros, y en la siguiente parada ya no venden rollos de 35 mm. Así que cuando descubrí que todo ese hermoso equipo ya no me alcanzaba, que tal vez un día ya ni siquiera tendría valor, y el coreano desquitaría su malhumor con la tribu digital en vez de conmigo, y además el gasto rollo/revelado hacía que dejara siempre todo para adelante, y luego me encontraba con imágenes que ni siquiera recordaba, dije sí, llegó el momento. Estoy lista. ¿Lo estaba?
¿Estoy lista para sacar quinientas fotos inservibles? ¿Estoy lista para pasar el material a la PC y editarlo, y enviarlo por correo? ¿Estoy lista para que sea la máquina la que haga todo el trabajo? ¿Estoy lista para pasar del álbum al CD?
No lo sé. Pero era el momento. Así que todo ese equipo fantástico terminó sus días en una casa de canje -porque no soy de las afortunadas que pueden comprar algo nuevo sin dar algo a cambio, y encima tuve que agregar un vagón de dinero que ni tenía, veremos de dónde salen esas 12 cuotas- y de allí salí con el nuevo integrante de la familia. Una Pentax de 5 megapixel con zoom de nomeacuerdo cuánto pero es lindo, el equivalente a 35-180 más o menos, y una memoria de 256, y batería incorporada y varios sueños rotos.
Así que este es mi simple pero sentido homenaje a mi era fotográfica de 35 mm que aquí ha concluido. Fue lindo mientras duró. Pensaré en ustedes y los recordaré con gran cariño. Ya los extraño, mi Practika, mi Canon, mi Samsung, mis filtros UV, el cable disparador, el fotómetro, el parasol.

04 diciembre 2006

PARA MÍ, MATAR A ALGUIEN DEBE SER RE DIFÍCIL

No pasa minuto sin que se produzca un asesinato en algún lugar del mundo, por no decir acá cerquita. Por celos, dinero, juegos de rol, venganza, sexo, honor, fronteras, diferencia de opiniones, status, ira. Le tocás un bocinazo al que se te cruzó, y este se baja del auto con un arma y te mata. Miraste a la hija del jefe de la tribu vecina, y terminás con un dardo envenenado en la nalga derecha. Entrás a la oficina de tu rival, y te invitan con un té de polonio. Le pediste amablemente a tu vecina que castre a sus treinta y dos gatos, y amanecés asfixiada por tu propia almohada. Cobrás por fin esa herencia y tu novio te seduce con una sobredosis de heroína. Matar parece a veces demasiado sencillo. Una simple solución a un problema que te angustia. Una descarga de adrenalina en el momento indicado. Una forma políticamente aceptada de escalar posiciones o expresarse.
Pero como siempre y como todo, parece ser fácil para los demás. Yo estoy segura, sin embargo, de que en caso de que quisiera hacerlo (no deseo ni voy a matar a nadie, aclaración necesaria en caso de denuncia por apología del delito), no sabría siquiera por dónde empezar.
Veamos... me gustan las armas. Me gustan, sí, desde la época de los Ángeles de Charlie. He empuñado y tirado con una .38 en un polígono norteamericano. Tengo excelente puntería. Es decir que si tuviera en mis manos un arma, y tuviera que defender mi vida o la de un tercero, sabré quitar el seguro, cargarla si es necesario, pararme con las piernas levemente separadas para mantener el equilibrio, sostener con mi mano izquierda la mano derecha que apunta, y disparar donde corresponda. Sin embargo... ¿dónde compro el arma? En una armería me exigirán papeles que me significan tiempo, esfuerzo y mentira conseguir. Además no es secreto que no llego a fin de mes, y si tengo que elegir entre cinco leches enteras con hierro para mis niños, o una pistola, posiblemente opte por lo primero. Y juro que no sé a dónde ir para acceder a un arma del circuito ilegal. Tampoco sé dónde comprar droga, pero ese es otro tema. ¿Y las balas? Hay quienes me han hecho fama de tacaña, cuando en realidad es cuidar lo que uno tiene. Si no mato con el primer balazo, ¿me voy a animar a seguir gastando municiones? ¿Y cuánto cuesta cada una? ¿Se pueden reciclar? ¿Cómo es que estos muchachos malhabidos tienen tantas balas pero no para comer? Descartado el asesinato con arma, otra opción posible sería ahorcar a la persona. Pero... ustedes no me conocen... soy de las que no pueden abrir siquiera la tapita del dulce de leche. Me canso enseguida. Me quedo sin aire luego de subir dos pisos por escalera. Por lo cual apretar una soga alrededor del cuello de alguien puede volverse en mi contra. Un codazo a las costillas y me dejaste hecha pelota. Y además, ¿qué clase de soga? Viste que hay algunas que te lastiman las manos. O se deshacen, ya no están hechas de la calidad de antes. ¿La soga que uso para tender ropa? Se me patina... No va. ¿Una almohada? Para matar con una almohada hay que estar cuando la persona elegida duerme. ¿Cómo entro a su casa? ¿Existen cursos rápidos de apertura de cerraduras para asesinatos? Y por otra parte, pongamos que quiero matar a la cajera del supermercado porque me irritó hasta lo inimaginable. ¿La tengo que seguir todo el santo día para saber dónde vive? ¿Y si la sigo, puede suceder que en el medio me canse, se me vaya la bronca y me ponga a hojear una revista en un kiosco y por ende la pierda de vista? ¿Y si hago todo bien y sé dónde vive, puedo abrir su puerta, pero paso por la habitación de sus hijos y me enternezco y ya no puedo matarla? No... no me convence, mucho trabajo.
Cuchillo. Acá la cosa se pone sucia. Mejor llevar impermeable y botas de lluvia, pero si justo es un día de sol radiante se pueden levantar sospechas. Además, ¿qué clase de cuchillo conviene? En mi casa lo que podés encontrar son Tramontina a serruchito (los usé para matar en un cuento, literariamente, claro, muy lindo), ¿y cuántas veces tenés que acuchillar a una persona con un Tramontina a cuchillito para que finalmente muera? Porque si no cortás de entrada una arteria o le das a un órgano vital, la cosa se puede poner larga. A lo mejor te conviene un cuchillo con filo estilo cirujano, pero ahí tenés que saber algo de anatomía, para darle a la carótida, la yugular o el sistema parasimpático de una, ¿no? Porque pensá que si tardás mucho el tipo o la tipa se te agarran, te suplican, te salpican, y a mí hasta me pueden sacar el cuchillo en un descuido, te repito que no tengo fuerza ni para levantar dos gaseosas juntas. Fama de floja tuve siempre, si te digo que mi mayor ejercicio es elongación y ejercitación de dedos sobre teclado de computadora (los diez, ¿eh?). Veneno. Eso, con el veneno no hace falta fuerza, sino astucia. Pero volvemos al tema del arma. ¿Dónde lo compro? Ok, pongamos algo sencillo, veneno para ratas de alguna ferretería. Yo no tengo veneno para ratas en casa por los chicos, ¿viste? Y porque no tengo ratas. Sólo tuve veneno para cochinilla, que es un bichito asqueroso que te llena el jazmín, y al final lo tiré porque tiene un olor fuertísimo. Al veneno hay que saber disfrazarlo, te digo. Yo no sé cómo hacía la Murano para ponerlo en el té y que nadie se diera cuenta. Para mí que el gusto tiene que ser distinto. Y además implica un acercamiento con la persona que tal vez no puedas realizar. Si querés matar al que te rayó el auto, por ejemplo, difícilmente lo invites a tomar el té. Y con sustancias radioactivas yo no me meto porque de eso hay que saber. O lo que podés hacer es meter veneno en dosis bajísimas (¿te acordás de "Sexto Sentido", la mamá que va matando a sus nenas?), pero ahí tenés que tener una relación de larga data con la víctima. Eso lo podés usar con un familiar más que nada. Una gotita de estricnina hoy, otra mañana, y encima que seguro lo hacés mal y terminás inmunizándolo, y a vos te sale una alergia de la gran siete por el contacto. Lo veo difícil... Gas. Volvemos a lo de la almohada. La persona tendría que estar durmiendo o inconciente (y ya viste que a mí lo físico no me va, seguro que quiero darle un martillazo a alguien y me lastimo), y con el gas podés hacer volar la cuadra entera y matar gente que no pensabas matar aquél día. Es peligroso. Lo mismo con la electricidad. Si vas a electrocutar a alguien en la bañadera, por ejemplo, lanzándole el secador de pelo, pasa lo mismo que con A, B y C: entrar a su casa, el contacto, verlo desnudo/a (y a lo mejor la cosa toma otro camino, quién sabe...) y además puede ser que planificaste todo pero el cable del secador de pelo no llega a la bañadera. Otra: tirarle el auto encima. No tengo auto. Manejo, sí, pero el auto de mi vieja, y se va a enojar cuando vea que se lo choqué y no me lo va a prestar más ¿y con qué salgo yo todos los días, eh? ¿Con qué llevo a los chicos a sus actividades o los cumpleaños?
Es por eso que yo creo que los asesinos deben saber algo que yo no sé. Tal vez falté a la escuela el día que lo explicaron. A lo mejor, esta dificultad es la que me lleva por el buen camino. Podría ser... Ponelo como tesis: no soy asesina no porque sea parte de mis principios morales, sino porque no tengo acceso a los medios necesarios. Y acá me podés decir que puedo armar una bomba buscando en Internet y usando dentífrico y manteca, pero no me parece elegante preparar una bomba con Odolito, ¿sabés? Y la manteca barata que compro, lo que menos tiene es manteca.
Así que aquí estamos. Voy por la vida sin matar a nadie. Perdón, me corrijo. Sin matar a alguien en la vida real. Porque en la literatura me he dado algunos gustitos. Y está bien que pueda dármelos. Porque un asesinato literario no se le niega a nadie. Y un asesinato real, estoy segura, debe ser re-re-difícil. Para profesionales, pienso yo. Gente que estudió para eso. Y si además esperás que no te agarren ah... eso es otro precio. Ahí hasta tenés que ponerte una redecilla en la cabeza porque con un pelo te hacen el ADN. Y yo no uso siquiera hebillas, el pelo corto y suelto siempre. Así que no sé... supongo que la única manera en que puedo asesinar a alguien es si tengo un ataque y me sale toda la fuerza bruta, y ni me doy cuenta, y por suerte declaran que no estaba enmis cabales, algo pasional. Claro que si no voy a la cárcel tampoco voy a aprender dónde comprar un arma para la próxima vez. Con lo cual y para resumir, la cosa se convierte en un círculo vicioso: no matás porque no sabés cómo, y como no sabés cómo tampoco aprendés. No sé si me entendieron. Pero lo que quería decir era lo del título, que para mí, matar a alguien, debe ser re-re-difícil. Ah, y dicen que está mal.

30 noviembre 2006

QUÉ HAGO CUANDO NO PUBLICO

Fíjese usted que el título encierra una trampa, señor. No estoy diciendo "qué hago cuando no escribo", no, no, no. A lo que me refiero es a "qué hago cuando no publico", que es algo parecido pero tan diferente, ¿me entiende? Lo que pasó es lo siguiente, le explico: estaba en una fiesta familiar, un cumpleaños, le digo, y de pronto un familiar al que sólo veo en las reuniones familiares de esa parte de la familia, me preguntó, con un tono no exento de cierta despreocupación (pero eso es algo mío, ¿sabe?): ¿seguís escribiendo? Eso me preguntó.Me preguntó ¿seguís escribiendo? tal como podría haberme preguntado cómo ando de salud, o si sigo alguna telenovela, o si tengo bebida. Yo dudé. Estoy bien de salud, sigo tosiendo por lo de la cirugía, gracias. No, no miro televisión abierta, sólo cable. Sí, me serví coca-light. Sí, sigo escribiendo. Por supuesto. No he dejado de escribir."Ah..." dijo mi familiar. Y dijo "ah..." como podría haber dicho: es verdad, hace calor. O: en realidad no me interesa para nada. O: yo pensé que no escribías más, para lo que valía... Y agregó: "como no volviste a publicar..." Entonces supe que acababan de matarme. No dulcemente. No por amor. Ni siquiera por interés. Acababan de ningunearme, perdóneme la invención. No publico, no existo. Y si no publico, ¿escribo? Ahora bien, se preguntará usted, y con justa razón, ¿tanto me traumatizó la pregunta, que hasta se merece un post? Sí, fíjese usted cómo son las cosas. Uno concurre a un cumpleaños infantil, dispuesto a atiborrarse de panchos y torta de chocolinas, con la única preocupación de que sus hijos no reciban una descarga de electricidad estática en el pelotero plástico, y sale de allí con una duda existencial, con un embrión de angustia enquistado en el pecho, con una pregunta que hasta entonces no se hacía. Sí, le expliqué a mi familiar. Sigo escribiendo. No he publicado. Sí he presentado a editoriales. Sí tengo proyectos en ciernes. Sí, sí, y sí.Estaba por dormirme, en esa breve frontera entre la vigilia y el sueño, cuando un pensamiento me provocó un espasmo muscular a la altura de la conciencia. ¿Qué hice yo en todos estos años en que no publiqué? Por un segundo lo creí: no había hecho nada. Me había olvidado que escribir era lo que me gustaba, y me había dedicado a otra cosa. Sin embargo algo había hecho cada día frente a la computadora, además de conectarme a Internet. Pero entonces... ¿por qué no había publicado? Me senté. Traté de tranquilizar mi respiración. Y pensé. Tuve que defenderme, explicármelo, justificarme. ¿Hace cuánto que no se publica un libro mío? ¿Tres años, cuatro, seis? ¿Y por qué? Veamos... escribí un libro antes de casarme y se publicó. Luego tuve un hijo. Escribí otro libro. Se publicó. Tuve otro hijo. Podría haber continuado con ese juego pero los hijos son caros y dan más trabajo que los libros. Escribí otro libro más con el menor en el cochecito y el mayor en el jardín. Se publicó. Y luego nada. Silencio de radio. Luego cuentos para antologías (oh, sí, claro, un solo cuento, ¡cuánto trabajo!). Otros cuentos. Nada importante. ¡Ahora recuerdo! Una novela para chicos. Muy mala. Pero en ese momento no me dí cuenta y quería escribirla. Ver si tenía la materia que hace falta para escribir novela (no, no la tenía). No se publicó, menos mal. ¿Y después? ¿Solo mamaderas y pañales? Y sí... ¿quién los va a criar si no a los chicos? Pero no... algo más hubo, algo recuerdo... Un libro de cuentos... ¡para adultos! ¡Qué placer escribirlo! Todavía me gusta, sí, lo leo y hay algo allí que vale la pena. Llevo dos años intentando publicarlo. Todo un trabajo. Hablar con las editoriales, preparar el material, enviarlo, esperar respuesta, resucitar luego del suicido por rechazo, y volver a intentarlo. Dos años... Y espere, espere... hay algo más... ¡otro libro! Sí, casi puedo olerlo, palparlo, verlo... "Veinticuatro horas sin computadora" Hace cinco meses que está en la editorial. Cinco meses... sabe usted. Yo no sé si hay escritores que consiguen que, por nombre o fama o ventas, les den una respuesta prioritaria, que lean sus originales con ansias, con agradecimiento, mire lo que le digo, por entregar su material a esa editorial, pero sepa que no pasa conmigo. Esa no soy yo, ya lo sabe usted. ¿Y qué más? ¿Qué más..? Ah... está ese proyecto en el que trabajo un poquito cada tanto, y ese otro en el que trabajo un poco más, y ese de más allá que dejé porque me enredé y me estoy desovillando de a poquito, y ese otro que todavía sigue en el proceso de interconexión neuronal, mire lo que le digo. O proceso de la ducha, podría llamarlo, porque yo pienso mucho en la ducha, armo mucho de mi material mientras me baño. Así que sí he hecho algo, aunque "no me publiquen". Lo que pasa es que ahora, en plena era marketinera, perdóneme si la palabra no existe; en plena era comercial, si lo quiere más sencillo, en donde se busca desesperadamente los cinco minutos de fama y los quinientos ejemplares vendidos; en plena era mediática, en la que si usted no aparece no existe, claro, yo entiendo, publicar es no ser, ¿no le parece? ¿No cree usted? Ya pasaron los días en que se podía uno sentirse escritor con un solo libro -que lo enorgulleciera- en toda su vida. Un solo libro, ¿me lo cree? Pero ahora no. Ahora hay que publicar uno por año, por qué no dos, para ser. Porque además cada libro sale tan rápidamente de la línea de ventas, su paso es tan fugaz por las librerías, que pronto hay que tener preparado otro. Es como si uno tuviera un hijo, que de eso un poquito sé, y enseguida se aburre, o el chico no aprende, no nos salió como lo deseábamos, se enferma seguido en invierno o la maestra lo reta mucho, puede ser, y hay que tener otro para tener algo nuevo. Para hacerlo mejor. Así son la cosas, le cuento. No publiqué hace... ¿dos, cuatro, siete años? y ya fui. Lo entiendo. Pero quería decirle que sigo escribiendo. Porque no puedo hacer otra cosa. A mi edad quién me va a tomar para ser administrativa, póngale, o médica residente, o detective forense, por citar alguna otra carrera. No... a mi edad ya no. Por eso sigo haciendo lo que amo, de corazón, vea usted qué cursi, con lo poco que me gusta a mí la cursilería, y publico poco porque nunca entré bien al mercado. No aprendí esa parte como correspondía. Ni siquiera tengo amigos escritores. Ni pertenezco a un grupo. Ni me codeo con editores. Ni me invitan a los premios. Ni nada de nada, ¿vio? Yo simplemente escribo, en mi casa, rodeada por el ruido de mis chicos, mientras hago la comida o ayudo con cuentas o grito porque dijeron una mala palabra. Eso hago, ¿me entiende? Así que sí, yo creo que puedo decirlo: sigo escribiendo aunque no publique, ¿me entiende usted?

21 noviembre 2006

CHE, A VER SI ME PUBLICAN EL BLOG

Si uno quiere llamar la atención, ganarse sus quince minutos de fama (¿o eran cinco, diez?) no queda otra que escribir un blog autobiográfico. Un poco de sexo, sueños eróticos, fiestas, borracheras, algo de anorexia nerviosa o aunque sea una sobredosis de Valium... esas cosas. Lo voy a intentar. Empiezo ahora:

Me cansé de que debajo del lavarropas apareciera un charco de agua, y además no me animo a llamar al técnico porque con sólo pensar en lo que cobra la visita, me re-re-caliento. Y viste que cuando me caliento puedo hacer cualquier cosa. Discutir con la cajera de Coto mi derecho al centavo, por ejemplo, incluso un sábado cuando hay 15% de descuento y la cola se parece a la de refugiados de Ruanda esperando el barquito que los llevará a EE.UU sin escalas. ¡Me salió re-re-bárbara esa frase! Entonces, y sin cambiarme la ropa, y sin importarme siquiera la ciática, corrí el lavarropas yo sola. Me re-re-transpiré. Y hasta tuve tiempo de meditar que estos son justamente los momentos en que te das cuenta que los años pesan. Aunque todo el mundo te dé diez o quince menos. ¿O eran cinco? Mirá, me corrí el lavarropas y me tuve que agachar así para secar todo el agua, una y otra vez, y al final resultó que se había salido la manguera del desagüe. Así que ya no voy a llamar al técnico, ¿viste? Y en un solo párrafo dije: calenté, corrí, manguera, agachar. Así que yo creo que me salió re-re-sexy. Y ahora voy a poder lavar la ropa sin que se me inunde el lavadero. Lástima que no voy a poder sentarme sobre la máquina, como ví en algunas series, porque está metida debajo de un estante, y arriba hay otras cosas, porque el espacio es poco y había que aprovecharlo. Mirá, dije sentarme sobre la máquina. Si eso no te calienta, no sé qué te pasa, man.
Esto me hizo acordar a una re-re-aventura que tuve. Una vez que me fui de vacaciones y la heladera dejó de funcionar, no sé por qué, y estaba llena de comida, y cuando volví tuve que vaciarla y limpiarla con mi marido. Pero lo dejo para la próxima, bebé, así también le pongo un poco de intriga.

¿Y? ¿Me salió bien?

17 noviembre 2006

¡QUÉ CHIC-LIT!

-Bueno, seguí contándome...
-Esperá... ¿había algo que valiera la pena en Zara?
-Si tenés cien mangos para una remerita, sí.
-Viste que antes Zara liquidaba bien, al estilo yanquee, al final había prendas por cinco pesos. Yo le compré al mayor un buzo hace seis años, que todavía parece nuevo.
-La calidad se paga.
-Es verdad. Tengo un montón de remeritas de Avellaneda que me duran dos meses. Al final terminás pagando más. Lo que me encantan son tus zapatos.
-¿Viste? Son de Grimoldi, re-re-cómodos. Eso sí, doscientos pesos. Pero dale, seguí con lo tuyo.
-No hay mucho más, una editorial va a sacar una nueva colección, y alguien pensó que yo podría escribir uno de los títulos. Es todo armado, como pre-digerido ¿me entendés?
-¿Es una editorial grande?
-Sí, de las grandes grandes.
-¿Y qué tenés que hacer?
-Ahora un story book, así en inglés, viste. Cuando me lo dijeron puse esa sonrisa de entender, hasta que me avivé de qué me hablaban. Y el primer capítulo completo.
-¿Lo vas a escribir?
-Ay no sé... Yo no escribo novela... Y en caso de que lo hiciera me gustaría que fuera creciendo a medida de sus necesidades, ¿entendés? No tener que entregar la historia completa por adelantado. Así me siento como si estuviera escribiendo una telenovela. ¿A qué hora cierra Prüne? Porque quiero ver unas carteras...
-¿Seguís tras la bendita cartera de Prüne?
-Sabés, el otro día me gustó una, y no estaba tan cara... casi casi la compro, pero no tenía la marca a la vista. Entonces me dije, qué boluda, voy a tener por fin una cartera de Prüne y nadie se va a dar cuenta.
-Es lo que te pasa con las imitaciones hoy en día. Algunos creen que llevás un bolso Hermès, y nada que ver.
-¿Sabés cuánto cuesta un bolso Birkin?
-¿Cuánto?
-¡¡¡Como cinco mil o siete mil dólares!!!
-Si te lo roban, ¡vale más la cartera, que encima la tiran en cualquier lado, que lo que podés llevar en ella! Y encima acá la mayoría ni sabe qué es un bolso Birkin.
(Risitas)
...
-Seguí contándome...
-Bueno... el problema es el estilo. Porque viste que después de todo a mí me encanta que me hagan encargos. Es el vicio de la fecha de cierre, de la presión. Y a veces escribís cosas que ni te imaginaste que podías escribir. Como que te abre la cabeza, ¿me entendés? Pero esto...
-Perdoná, ¿azúcar o sacarina?
-Edulcorante. Como te decía, esto no me va a dar mucho prestigio. Es más, tal vez me ponga en un lugar, como escritora, que no es el que me interesa, porque es estilo chic-lit.
-¿Chic-qué?
-Chic-lit es Sex and the City, El diario de Bridget Jones o El diablo se viste a la moda. Historias para mujeres profesionales de treinta y pico, con moda y mucha presencia de la ciudad. Romance, pero no como tema principal, algo de sátira pero sin pasarse, e historias realistas.
-¡A mí me encantaba Sex and the City!
-A mí también. Sigo mirando las repeticiones.
-El novio bohemio de Carrie, el carpintero, era divino.
-Ay sí, ese es mi estilo de hombre. Aunque te juro que Big al final me ganó. Al principio no me enganchaba su presencia, esa cosa de gerente de empresa... pero después te juro que me terminó gustando. Tenía una cosa como de humor inglés...
-¡Y guita!
-Eso también. Aunque yo te juro que me identificaba con la abogada. Humor negro hasta el límite, no linda pero podía ponerse atractiva cuando quería, problemas de autoestima.
-Y al final se quedó con el tipo corriente, ¿viste?
-Sí, después de unos años seguro que le agarra la rutina, como a nosotras.
(Risitas)
...
-Me hubiera encantado escribir algo así para la tele, en vez de las porquerías que tuve que escribir.
-¿Y por qué tele sí y libro no?
-Ay, dulce... es re-sencillo. Con la literatura no se jode. Lo que pasa...
-¿Qué pasa?
-Que a mí no me van a venir a pedir por encargo una obra re-profunda sobre el alma humana, ¿me entendés?
-Bueno querida, vos sos la que escribió cuentos sobre suegras muertas que regresan, parejas que deciden adoptar por Internet y quieren elegir el bebé, y prostitutas buenas que crían hijas prostitutas. Fijate que estás haciendo una literatura que podría considerarse femenina, ¿no? O sea que cuando pensaron en vos por algo fue.
-Sí, pero lo que yo manejo en mis cuentos es una sátira fuerte, podríamos decir. Y aquí la cosa va más endulzada, ¿me entendés? Y además no se me ocurre nada. Te juro que pienso y pienso y no sé sobre qué escribir. Porque viste que a mí la moda no me va demasiado... y la ciudad ni la conozco ahora. Si me voy al club con los chicos todos los fines de semana.
-Che... ¿y qué te pondrías para ir a la editorial? Porque los que manejan colecciones así deben ser como las minas de las revistas de moda.
-Sí, ya lo pensé. ¡No tengo nada! Voy a tener que comprarme. Algún trajecito, a lo mejor. Algo beige con un toque de color. Sobrio pero personal. O un buen jean con una camisa blanca. Con eso la pegás siempre.
-¿Entonces vas a intentarlo?
-No sé... todavía no lo decidí... mirá si después quedo encasillada y vienen a pedirme siempre novelas para mujeres taradas. Porque esos libros los puedo escribir pero yo no los leería, ¿me entendés?
-¿Y qué te gustaría que te encargaran a vos?
-Y... de lo último que leí, me hubiera gustado escribir "Nunca me abandones", de Ishiguro, por ejemplo. Pero no creo que eso te lo encarguen. Y por otra parte está el tema de tener un libro publicado y cobrarlo... no es algo para dejar pasar hoy en día. Eso si me aceptan la idea que no se me ocurrió todavía, claro.
-Qué difícil que son tus decisiones.
-¿Viste? Esto no es como trabajar en una oficina, donde sabés qué se espera de vos, cuál es tu lugar. A mí me ponen a prueba a cada momento. Cada texto paga su derecho de piso. Cada vez es como la primera vez. Te agota.
-Juro que no me gustaría estar repitiendo mi primera vez cada vez.
(Risitas)
...
-Así que todavía no sé qué voy a hacer... Dale, ¿me acompañás a ver carteras? Tiene que ser azul, y no es fácil conseguir una buena cartera azul, y de cuero.
-El que tiene lindas carteras también es XL.
-Y de paso le damos una última vuelta al shopping. A lo mejor veo algo para ir a la editorial.
-¿Una camisa blanca?
-No sé... también puede ser un conjunto de hilo... algo que diga que entiendo de moda, que soy elegante, como los personajes que quieren.
-Como la abogada de la serie.
-No, ella no se vestía muy bien. Como Carrie. En el fondo yo siempre quise ser como Carrie.

03 noviembre 2006

Éramos pocos...

... y parí otro blog: OTOESCLEROSIS
Este vendrá sin literatura, humor sólo cuando corresponda, y mucha información. Lo hago en respuesta a muchas cartas que me llegan pidiendo que cuente mi experiencia, si la vida realmente se termina con el diagnóstico, y cómo sigue la cosa.
Y sigue, por supuesto que la cosa sigue.

31 octubre 2006

SESIÓN DE URGENCIA

-Estábamos hablando, Verónica, de por qué te importan tanto los comentarios.
-Me importan sólo cuando faltan. Dos post seguidos, uno con cuatro comentarios, y el otro con dos, me hacen sentir que fallé, que escribí mal.
-Escribís para ganarte la atención de la gente, su cariño.
-No queda lindo decir eso. Cuando los chicos me entrevistan, por ejemplo, y me preguntan por qué escribo, no puedo decir "escribo para que me quieran". Tengo que decir que escribo porque es una forma sublime de expresarme, y que a través de las palabras logro ordenar el caos del universo, y que una musa revolotea graciosamente a mi alrededor, regalándome ideas que yo plasmo en el papel. Una vez dije eso de la musa y un chico me dijo que me había equivocado, que era una mosca, y tenía razón porque había una mosca que me estaba jodiendo la paciencia.
-¿A qué edad te destetaron?
-¿Eh? Ni idea... soy la tercera... supongo que no hubo mucha teta para mí.
-Es interesante lo que decís... durante toda la vida te ha acompañado un sentimiento de falencia, que has podido suplir, con bastante éxito, a través de la literatura. Pero cuando no recibís atención especial, la atención que esperabas de tu madre, o cierta cantidad de comentarios, te deprimís, te sentís en falta. Sentís que no hiciste lo suficiente para ganarte esa atención.
-Perdón... ¿dijo falencia o falo? Porque si dijo sentimiento de falo, le aseguro que en ese aspecto va todo bien.
-¿Sí?
-Bueno... estoy casada, tengo falo asegurado.
-¿Y eso cómo te hace sentir?
-¿Lo del falo o lo de los comentarios?
-Lo que a vos te parezca.
-Me preocupan más los comentarios porque es lo que me falta ahora. Lo otro no me está preocupando en este momento.
-¿Te das cuenta lo que estás haciendo?
-¿Qué hice?
-Para lograr que la gente lea esto, y comente, abriste la temática de esta sesión hacia cierto erotismo inocente, como de pasada. Es más, utilizaste un recurso aprendido de tu hipoacusia, la confusión de palabras -entre palabras con fonemas similares-, para llamar la atención. Pero lo hiciste adrede.
-Nunca me gustó la palabra adrede, suena snob. Mejor decir a propósito.
-¿Lo hiciste a propósito?
-No puedo revelar los trucos del mago. El otro día pasó algo gracioso. Fuimos con mi marido a una exposición, y yo entré con mi certificado de discapacidad, que mostré al entrar, y señalé a mi marido como que él era mi acompañante (que también puede entrar gratis), y el recepcionista miró más a mi esposo, con cierta lástima, que a mí. Le pareció medio idiota, porque en ese momento tenía el gesto de seguirme sin fijarse siquiera a dónde iba.
-¿Y vos qué sentiste?
-Me resultó muy gracioso.
-Me gustaría volver al tema que te trajo a la sesión.
-El de los comentarios.
-Sí.
-¿Vos comentás cuando leés otros blogs?
-Casi nunca.
-Pero sí esperás que lo hagan en el tuyo.
-Por supuesto.
-¿Por qué no comentás en otros blogs?
-Porque leo por el placer de leer. Caso contrario sería como tener que enviarle una cartita de ¡bien hecho! a cada escritor cuyo libro leo.
-Pero parece que esa idea no corre cuando se trata de los que te leen a vos.
-No, por supuesto. A mí sí pueden enviarme la cartita de ¡bien hecho!, que la voy a responder y todo.
-O sea que hay reglas para vos, y reglas para el resto de la gente.
-Así parece.
-Tal vez en tu papel de hija menor, te dieron permisos que a tus hermanas no les daban. O cierta atención especial, que es la que ahora estás esperando del blog. Sos una niñita esperando los aplausos de sus papás.
-Tampoco se crea que mi infancia fue tan idílica. Hay un momento clave, cuando tenía cuatro o cinco años, en que descubrí el significado de la vida, del sufrimiento, de la decepción, y supe que mi camino estaría lleno de frustraciones.
-¿Qué fue lo que pasó?
-Les pedí a los Reyes Magos una bicicleta, y me trajeron una armónica. Y lo peor es que nunca tuve afinidad por la música. Y lo increíble, es que es el único regalo de los Reyes Magos, de toda mi infancia, que aún guardo. Debe ser una buena armónica.
-Es la hora...
-¿Lo tenemos que dejar acá? ¿Usted va a comentar en este post, aunque sea?
-No, no me relaciono con los pacientes fuera del ámbito del consultorio.
-¿Y si nadie comenta?
-¿Qué pensás sobre eso?
-Y... no sé, voy a tener que usar artillería pesada. Sexo, esas cosas... Puedo contar de cuando me...
-Lo siento, seguimos en la próxima.

24 octubre 2006

UNA PEQUEÑA HISTORIA DE VIDA


El hombre era el dueño de un bazar que antes había sido de su padre y antes de su abuelo. Vendía, como cualquier bazar, vajilla, vasos, utensilios, ollas para cocinar, fuentes. Su clientela estaba formada, en gran parte, por amas de casa, parejas de novios, dueños de restaurantes, hombres solteros, cocineras y cocineros.
Al hombre no le gustaba su trabajo. De chico había soñado con que sería navegante solitario. Viviría de la pesca, pasaría los días trenzando redes o estudiando la brújula. Al hombre no le gustaba la gente. Pero un día su padre lo puso al frente del negocio familiar. Al padre no le gustaba el pescado.
Ya mayor, y obligado por una nueva ordenanza para comercios, el hombre mandó a imprimir un cartel que colocó sobre el mostrador. Lo acomodó entre un cenicero y un jarrón con flores secas, y se olvidó de él.
Desde ese día las amas de casa, los dueños de restaurantes, los hombres solteros, las cocineros y los cocineros dejaron de comprar en ese bazar. Entraban, sí, se acercaban al mostrador, pero enseguida daban media vuelta y salían.
El hombre pronto quebró.
El día que estaba empacando las pocas cosas que le quedaban, el hombre leyó el cartel por primera vez, y no pudo recordar si ese era el texto que él había pedido:
“Su opinión no nos interesa”
Vaya, se dijo el hombre, con la honestidad uno no llega nunca a ningún lado.

17 octubre 2006

¿QUIERES SER PARTE DE MI SECTA?

Desde pequeña, mi verdadera vocación fue ser líder de secta. Como mis padres no me dieron la oportunidad de ser parte de alguna de las religiones corrientes -testigos de Jehová, mormones, judíos ortodoxos o hare krishnas- siempre soñé con liderar mi propia secta.
Mamá me dice que ya de pequeña se notaba mi entusiasmo por las sectas, y que a los cinco años formé la secta "Odio a mis hermanas" cuyo fin era lograr que mis hermanas se suicidaran. No lo logré. ¿En qué fallé? Esa pregunta me persigue desde entonces. ¿Era tan difícil hacer que dos niñas perversas me adoraran ciegamente e hicieran todo lo que yo decía y quería? Tal vez me faltó madurez. Tal vez no fui lo suficientemente carismática. Porque de eso se trata ser líder de secta: te deben amar, te deben seguir sin preguntas, hacer todo lo que tú ordenes, porque tú debes ser la razón de sus vidas. Pero para ello tienes que dar algo a cambio: seguridad. Tal vez a mis cinco años no supe hacerlo. Pero ahora puedo. Porque ahora cuento con un excelente generador de sectas, que hace todo el trabajo por mí. Y además, es gratuito y puedo usarlo tanto como desee.
Mi generador de sectas me ayuda a hacer lo esencial: crear una plataforma para mi secta, que atraiga seguidores e incautos por igual. Porque creo que allí estuvo mi error, mi falla: cuando les ordené a mis hermanas que se suicidaran, no les expliqué correctamente por qué debían hacerlo. No las seducí lo suficiente para que creyeran que ese era el camino correcto. No las convencí. Ahora, claro, puedo hacerlo. Porque al crear mi secta con este servicio, nada queda librado al azar. Mira, te daré un ejemplo. Hace unos días creé esta secta:
"Los elegidos por el poder supremo de la profecía profética" (PLSEC0A991CB85C)
Bienvenido a la secta "Los elegidos por el poder supremo de la profecía profética". Queremos repartir amor por el mundo, y por eso necesitamos que todos los que crean en esta idean compartan sus cuerpos en las ceremonias que celebramos a tal efecto.
Por eso estamos buscando gente como tú. Gente que quiera cambiar la forma de la civilización, derramando la sangre de los que ahora la dominan. Ven con nosotros. Si te unes a nuestra secta, harás un montón de cosas interesantes. Tendrás la oportunidad de ajusticiar a muchos enemigos de nuestra causa, contando para ello con las herramientas necesarias disponibles en nuestros almacenes.
Además, también hay otras razones por las que no debes dudar en formar parte de nuestra secta. Estamos en contacto con expertos en teología para que nos ayuden a comprender la divinidad.
Si haces suficientes méritos, ascenderás hasta el nivel de dirigente. Entonces descubrirás que nuestro verdadero interés hacia nuestros adeptos consiste en utilizarlos como objetos sexuales y otras cosas del estilo que ahora no procede explicar.
Una vez que seas parte de nuestra elite, podremos revelarte las verdaderas actividades de nuestra secta, que consisten en el suicidio colectivo de todos nuestros adeptos. Sólo los elegidos nos salvaremos. Siendo uno de los nuestros serás como los grandes. Podrás someter a tus caprichos sexuales a quien quieras.
¡Apúntate cuanto antes, lo mismo sobrevives!
¿Ven qué interesante? Yo no podría haberlo dicho mejor. Gracias a este nuevo generador de sectas, se me acercaron dos interesados, Margarita y Carlitos, que le buscaban sentido a sus vidas. Pero como ellos no resultaron ser los elegidos, los tuve que dejar partir. Margarita se resistió un poco, era una muchacha fuerte y corajuda, pero con Carlitos la cosa fue mucho más sencilla. Cuando tienes una secta hay cosas que debes saber, como usar un hacha, descuartizar un cuerpo o destruir evidencias con ácido. Son cosas básicas, elementales, que todo líder sabe desde el principio.
Entonces me armé otra secta, más profunda, más fuerte. Mira:
La secta "Los hijos del sol de la adoración máxima de sus años mozos" (PLSEC0FC4520607)
Bienvenido a la secta "Los hijos del sol de la adoración máxima de sus años mozos". A pesar de la persecución e incomprensión de la sociedad, nos declaramos abiertamente adoradores de Satanás.
Por eso estamos buscando gente como tú. Una persona cansada de la vida que lleva y la sociedad que lo rodea. Ven con nosotros. Si te unes a nuestra secta, harás un montón de cosas interesantes. Ampliarás tu círculo de relaciones.
Además, también hay otras razones por las que no debes dudar en formar parte de nuestra secta. Nuestros Maestros realizan conjuros mágicos para conseguir averiguar verdades fundamentales.
Si haces suficientes méritos, ascenderás hasta el nivel de dirigente. Entonces descubrirás que nuestro verdadero interés hacia nuestros adeptos consiste en valernos de sus influencias sociales y otras cosas del estilo que ahora no procede explicar.
Una vez que seas parte de nuestra elite, podremos revelarte las verdaderas actividades de nuestra secta, que consisten en el suicidio colectivo de todos nuestros adeptos. Sólo los elegidos nos salvaremos. Siendo uno de los nuestros serás como los grandes. Alcanzarás la fama y tu nombre será recordado por las generaciones venideras.
¡Apúntate cuanto antes, lo mismo sobrevives!
¿Se dan cuenta cómo he ido mejorando? Crear una secta es todo un aprendizaje. Y como yo le he dedicado mi vida a ello, puedo decir que hoy soy mejor líder, mejor persona, mucho más influyente, más segura de mí misma, y que he tenido sexo con tantas personas y otros -hombres, mujeres, y las cabras que trajeron para el último sacrificio- que mi horizonte, mi sabiduría, mi tercer ojo, se ha ampliado hasta límites insospechados. ¡Ahora soy una verdadera líder de secta!
Gracias al generador de sectas, ya somos seis "Los hijos del sol", y sé que seguiremos creciendo hasta que también mis hermanas sean parte de esta gran familia que sólo busca que ellas no sean siempre la piedra en el camino de mi vida.
Por eso, si tú quieres ser parte de mi secta, ¡búscame! Y si quieres tener tu propia secta, si crees ser capaz de ser líder, de lograr un buen suicido en masa por tu causa, ¡no lo dudes! El generador de sectas es la respuesta. Y como te dije, es gratuito y fácil de usar. Hasta un niño de cinco años adicto a Internet podría hacerlo. Qué pena que cuando yo tenía esas edad no teníamos siquiera computadoras, ¿no te parece? Porque entonces podría haberlo logrado. ¡Y hubiera sido tan feliz! Tan feliz... Como lo soy ahora, claro, que soy la elegida de "Los hijos del sol", un lugar en el que tú no puedes faltar. Llámame ahora. Por tí, pero sobre todo... por mí.

12 octubre 2006

OTRO QUE SE SIENTE LIBRO


Cuando leí el remitente del mail, pensé que tenía juicio en puerta por uso de obra artística sin autorización. Pero no. El muchacho inglés, Jonathan Wolstenholme, agradecía mi interés en su obra y me regalaba su última acuarela, que aquí comparto.
La obra que ilustra La vida con subtítulos, "La sabiduría", la encontré buceando entre imágenes, buscando "algo" que me identificara. Busqué bajo libros, biblioteca, copista, máquina de escribir, abecedario, símbolos. La búsqueda concluyó al encontrar la obra de Wolstenholme, que me ha fascinado. Desde aquí va mi sincero agradecimiento por permitirme usar su cuadro, y mi admiración por su trabajo. Ah... eso sí, lo pesqué, el chico se busca en Internet. Como yo.

10 octubre 2006

DIOS SE COMUNICA EN WINGDINGS

Como 11 personas de cada 10 conectadas a Internet en forma exagerada, recibo todo tipo de mensajes: presentaciones de power point, chistes malos, ofertas de Viagra, cadenas. Recibo la misma basura que reciben todos.
Hace unos días, sin embargo, me llamó la atención un texto -que muchos de ustedes deben haber recibido también- sobre el significado de los números en relación a los atentados terroristas. El texto invitaba a escribir Q33 NY, con la fuente Wingdings. Como estar cambiando de fuente aquí supera mis capacidades intelectuales, este será un texto interactivo: por favor, abran una ventana de Word, y síganme. Muchas gracias.
Bien, Q33 es el primer vuelo que se lanzó sobre las Torres Gemelas en Nueva York (NY). Puesto en Wingdings Q33 NY (siempre mayúsculas), el mensaje es claro: avión sobre torres gemelas, muerte a los judíos.
No sé quién escribió ese texto. Internet es un monstruo que se traga a los autores. Tal vez fue un maestro de la escuela de terroristas a distancia, y esa fue una simple lección: los infieles ateos y los sionistas no usan Wingdings. Wingdings no es casher. Muerte a los yankees con Wingdings.
Otra opción podría ser que alguien muy aburrido perdió el tiempo traduciendo cualquier cosa a Wingdings. O tal vez fue un asesor de la CIA a quien se le encomendó romper las claves de los terroristas. Vaya uno a saber.
Podría ser. Pero no es. Porque lo que ustedes no saben, lo que a mí se me reveló, es que Wingdings es el idioma de Dios. A mí, que soy atea, se me permiten saber estas cosas, porque se supone que no me pondré histérica con el descubrimiento ni haré escenas místicas ni pediré recompensas en el Vaticano.
Toda nuestra vida parte del Wingdings. Allí está escrito nuestro destino. No siempre es tan claro como en el caso del atentado -no hay muchas metáforas para decir "estrellarán un avión sobre dos edificios gigantes matando a miles de personas"- pero sepan que quien aprenda a descifrar el Wingdings, aprenderá a hablar el lenguaje de Dios.
Veamos algunos ejemplos.
Yo nací un 10 de octubre del 68 (ah... claro... ahora se dan cuenta de que hoy es mi cumpleaños). 10 10 68 en Wingdings significa: "abrirás archivos, abrirás más archivos, ten paciencia, el mouse -o sea la computadora- guiará tu vida".
¿Han visto qué maravilla? Dios me está diciendo que mi vida es escribir y reescribir. Que la computadora será parte fundamental de mi vida. Sigamos: cumplí 38 años. 38= texto y mouse. ¡¡¡Increíble!!! Los amantes de la numerología, sin embargo, me dirán que debo sumar el 3 y el 8= 11. ¡Archivos! Ahora, si se ponen fastidiosos, me enviarán a sumar el 1 con el 1=2=¡más archivos! Sin palabras.
Y hay más ejemplos. Hasta ahora, sin contar textos o cuentos en antologías, publiqué seis libros. 6=un reloj de arena. Tiempo. El tiempo que me llevó escribir esos seis libros, y tiempo para escribir muchos más.
Mi hijo mayor tiene 8 años= un mouse. Será programador. Mi hijo menor, 5=un mueble archivero. Es difícil leer las señales de Dios a veces. Esto puede significar que será diseñador, o un obsesivo del orden.
Claro que no sólo con números escribe Dios, a pesar de que sabemos que el Universo es un gran diseño matemático. Las mentes más agudas podrán analizar la palabra del Señor y encontrar en estos pequeños logos el por qué de la creación.
Verónica=perdida de la cruz (o sea judía), será como un sol que todo lo ilumina (tengo chispa), alzará las banderas de lo que cree (soy testaruda y tengo una enorme obsesión por lo que considero justo), no temerá a la muerte (eh...), y si algún día deja de funcionarle el oído, siempre tendrá las manos para comunicarse (lenguaje de señas, obvio).
Sukaczer=este es difícil y admito que no he podido descifrarlo. ¿Qué sentido tendría la vida si supiéramos qué nos depara el destino? Creo que los signos de Sukaczer están relacionados a la historia de mis antepasados en la antigua Europa oriental. Deben ser signos secretos usados por la secta judía a la que pertenecieron. Amerita una investigación.
Admito que es más fácil comprender la parte del lenguaje divino numérico que el basado en el abecedario, tal vez porque justamente Dios es puro número, y no podemos estar seguros de que se comunica en castellano neutro para toda Latinoamérica. Tal vez habla en arameo. Cuando se comunicó conmigo para revelarme esto, yo no llevaba el audífono porque salía de la ducha. En fin...
Pero esto es lo que sé: Dios se comunica en Wingdings. Millones de años de evolución. Más de cinco mil años de historia monoteísta y finalmente todo se reduce a tener Windows. Qué lo parió.

02 octubre 2006

LAS CARTAS QUE NUNCA RECIBÍ


Estimada/querida/Sra./Verónica Sukaczer:

Soy el abogado del Sr. X, quien acaba de fallecer sin dejar familia. Su último deseo fue que su fortuna de seis millones de dólares pase a sus manos. El Sr. X leía su blog a diario, tenía todos sus libros, la acechaba diariamente y guardaba fotos suyas desnuda, y esa admiración hacia su persona lo llevó a nombrarla única heredera. En la caja del banco encontrará el dinero y las fotos que le tomó, menos una en Punta del Este de cuando tenía 20 años y todavía no se le notaba la celulitis.

Me equivoqué, la vida sin vos no tiene sentido, y sé que ahora es tarde. Nunca dejé de pensar en vos, y necesito explicarte por qué te dejé sin decirte nada...

Hoy A. estuvo concentrado, prestó atención durante toda la clase, pudo comunicarse con respeto y tranquilidad con sus maestros, y tenemos que admitir que eso nos importa más a que sea un genio revolucionario que alborota toda la clase.

Leímos su blog y queremos hacer un libro.

Queremos que regreses a trabajar con nosotros. Vos ponés las condiciones. Haberte dejado ir fue el error más grave que cometimos como empresa, y lo hemos pagado.

Tu libro es maravilloso. Me encantó. No pude parar de reírme. El retrato que hacés de la sociedad actual, y la forma en que manejás la sátira demuestra un talento pocas veces visto. Hemos detenido el plan de edición del presente año para sacar tu libro lo antes posible. Esperamos de corazón que aceptes el adelanto y luego 30% de derechos de autor.

Ordenando mi biblioteca encontré libros que me prestaste hace quince años. Te los devuelvo con mis más sinceras disculpas.

Hemos decidido publicar una nueva colección de libros para chicos, y queremos que usted la dirija.

Se ha ganado... (un auto, un departamento, un viaje, una TV de plasma, etc), y le juramos que este premio no tiene trampa. Realmente es suyo y no tendrá que pagar nada.

Mi amor, decidí convertirme al judaísmo por vos. Dice el mohel que por unos días no puedo...

Leímos su nota en el libro de quejas y tiene razón en todo lo que dice. Despedimos a tres empleados, reestructuramos toda nuestra empresa según sus sabias críticas constructivas, y lo ponemos por escrito tal como usted lo pidió: somos una basura. La esperamos en nuestro salón VIP.

Mamá, hoy descansá que nosotros vamos a hacer todo por vos, y bien, no para que después vos tengas que volver a hacerlo todo, y encima a escondidas para que nosotros no creamos que lo hicimos mal. Y te lo dejamos por escrito porque te lo merecés, y es verdad que casi nunca lo decimos, salvo cuando sale un nuevo Max Steel: te queremos mamá, te queremos.

Su libro encabeza esta semana la lista de los más vendidos.

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Atte./Con amor/Con afecto

28 septiembre 2006

YO RECITO EN EL BAÑO

La vida me ha castigado con la imposibilidad de afinar y la ausencia total de oído musical. De pequeña fueron mis hermanas las encargadas de recordarme lo mal que cantaba, y de iniciarme en el arte de la vergüenza. Yo no debía cantar. Pequé. Estaba, creo, en tercer grado, y ensayábamos una canción para un acto escolar. De pronto la maestra dejó el piano, se acercó a las gradas y fue paseando su oído lenta y misteriosamente por el grupo, sin mirar a nadie. Cuando llegó frente a mí, asintió con la cabeza y me señaló. Yo era el problema de su coro. Desde ese día aprendí a cantar sin voz. Hacía la mímica, pero no permitía que saliera sonido alguno de mi garganta. Fue doloroso. Como perder parte de mi cuerpo, una mutilación. Yo no podía cantar. La vida siguió y yo hice mímica en los fogones, con "Rasguña las piedras". Hice mímica cada vez con el Himno, y con las canciones de egresados, y en toda reunión social en la que alguno se despacha con una que sepamos todos. No sé cuándo, entonces, fui sustituyendo en mi mente las canciones por las poesías. A pesar de que también carezco de naturalidad para recitar -lo hago al estilo escolar- esta deficiencia no es tan rechazada socialmente como la de cantar. Porque la verdad, nadie recita. Y yo sí, yo recito. En silencio, en la ducha, en los viajes, en la cama, en los consultorios, cuando estoy aburrida. En momentos en que cualquiera llena su cabeza con canciones, yo la lleno de poesía. Mi poupirrí es variado y se compone, no de las poesías que realmente amo, sino de aquellas que, por alguna razón, aprendí de memoria. Salto de un poema a otro. Algunos los sé completos. De otros recuerdo párrafos, y unos pocos los completo a mi gusto. Puedo empezar por "Pampero, hijo audaz de la llanura y guardián de nuestros suelos", para saltar a "Hombre pequeñito, hombre pequeñito, ábreme la jaula que quiero volar..." y sigo: "Puedo escribir los versos más tristes esta noche..."; "Porque es áspera y fea, porque todas sus ramas son grises, yo le tengo piedad a la higuera..."; "Acógeme debajo de tus alas, sé para mi una madre, sé una hermana..."; "Dicen que en noche nublada, si su guitarra algún mozo en el crucero del pozo deja de intento colgada..."; "Moriré en París con aguacero, una noche de la cual ya tengo el recuerdo..."; "El nombre que pronuncio para poblar este desierto, es el de Laura..."; "Padre, adiós perdido entre los trenes, ya nadie espera a nadie en los andenes..."; "Esos poetas infernales, Dante, Blake, Rimbaud..."; "Dentro de tu propio cuerpo, por pequeño que sea, peregrinas..."; "Señor, no hay quien menos que yo de tí pretenda..."; "La niña sale de compras, de compras sale de niña, y como ella sale de compras se pone más lindo el día..." Como la música, recitar calma el espíritu, alimenta la memoria, mejora el humor. Cuando me quitaron la posibildad de cantar, de alguna manera me acercaron a la poesía. Sin darme cuenta, me fui nutriendo de literatura desde pequeña. Si alguna vez se cumpliera la profecía de "Fahreinheit 451", yo ya sé que mi función en la Tierra será salvar algo de Neruda, algo de Storni, algo de Bialik y algo de Ibarbourou. De todos modos en los últimos años me he animado a cantar un poco entre los míos. Le canté a mis hijos eso de "guricito costero, duérmase...", pero al crecer también ellos se dieron cuenta de la maldición, y me recordaron que canto mal. Así que yo seré por siempre la mujer que recita. Y la verdad, eso me gusta.

19 septiembre 2006

MI PARAÍSO ES UN SHOPPING

Sobreviví. Ah... claro... los señores se creen que post como el de abajo surgen de la nada. Que son fruto de la musa inspiradora que te dice al oído: "hoy escribite algo sobre la muerte". No señor. Aunque no toda la literatura es autobiográfica, uno parte de sus vivencias -concientes o inconcientes-, y mi vivencia durante los últimos dos meses fue la cirugía que afronté y superé el viernes pasado, junto a tres horas y medias de quirófano y anestesia general, dos días de internación, dos litros de suero, un enfermero re-fuerte que me quitó el camisolín sin segundas intenciones, y un tajo desde la oreja hasta mitad de cuello que te juro que lindo no quedó. Hubo alguna complicacioncita en el medio, justo en el momento en que yo estaba en un pasillo largo y oscuro. Sola. Sin miedo. De pronto, al otro lado del pasillo, se prendió una luz. Una luz cálida y generosa. En la luz, aparecieron letras. Leí llena de alegría: "SHOPPING, HOY 85% DE DESCUENTO". ¡Yo quería ir hacia la luz! Escuché que alguien decía "atropina" y yo grité ¡¡¡no!!! Prüne, Grimoldi, Yagmour, sí, atropina no. Pero no hubo caso. Me trajeron de nuevo a la vida. Y aquí estoy. Recuperándome. No aguanto estar mucho tiempo erguida, porque parecería que el cuello se me puede caer, así que escribo hoy cortito y cuando se terminen de despertar todas mis neuronas, volveré y seré millones de post y comentarios. Se aceptan apuestas sobre qué corno me operé.

11 septiembre 2006

LA GRAN CONVERSACIÓN DEL DÍA DESPUÉS

Hay momentos en la vida en que uno se enfrenta con su propia mortalidad. Morirse no es tanto el problema, en realidad. Uno no se entera. Lo difícil es saber que no habrá día después. Ese único y solo día.
Lo que hace interesante, lo que permite disfrutar de los grandes momentos de la vida, es justamente el día después. El día en que uno junta los retazos de sueño, de esperanza, de deseo, de ilusión que tenía por vivir aquello, y lo convierte en una de las conversaciones más trascendentes de su historia. El momento en que por fin se revelan todos los secretos. Una conversación que, obligatoriamente, debe realizarse con un grupo selecto de familiares y amigos, y las sobras de lo que se sirvió el día anterior.
Hay un día después de un nacimiento o de haber parido, del cumpleaños de quince, de la cena en que se anunció el noviazgo o el compromiso, del final de la carrera, de un viaje. Pero no hay día después de la muerte. Y eso es lo que nos provoca tanto miedo y hace de la muerte el tema menos hablado de la historia de la humanidad. No hablamos de nuestra muerte porque sabemos que no estaremos el día después. Y por lo tanto, no vale la pena. Sabemos que morirse es perderse lo mejor. La GRAN CONVERSACIÓN.

...
-¡Vero, te estábamos esperando!
-No me lo iba a perder. Disculpame, ¿esto es todo lo que sirvieron?
-Es que todo el mundo estaba deprimido y no querían comer. Los de la cochería sirvieron café y me parece que alguien compró una bebida, pero nada más.
-¿Se quedaron a pasar la noche?
-Y... no... por los chicos, viste.
-Bueno, pero los chicos se tenían que quedar con el papá. ¿Vos no te quedaste?
-No... porque tu esposo me pidió ayuda. Y además viste que la cochería está en un lugar feo, de noche no hay luz. Pero nos quedamos hasta re-tarde.
-Bueno... yo sabía que él no iba a poder hacerse cargo de los chicos solo. Pero dale, contame que no tengo mucho tiempo.
-Mirá... estuvo bien. Muchas lágrimas...
-¿Todos lloraron?
-Ay, mirá si me voy a fijar si lloraron todos. Se armaron varios grupitos, la familia, los del club, vinieron un par de tu edificio, gente de la escuela... Yo traté de recorrer todos pero tampoco me podía meter.
-¿Y de la editorial?
-Mandaron una corona.
-¡Qué hijos de puta! Odio las coronas. Tienen olor a muerto.
-Mirá quién lo dice.
-Seguime contando. Los detalles.
-A tu suegra le bajó la presión.
-Cuándo no. Ella necesita ser la protagonista. Seguro que hizo como que se desmayaba, esa cosa telenovelesca de los años ´50.
-Más o menos, se tiró sobre un sillón y corrieron todos con un vasito de agua.
-Me imagino. Le tendrían que haber tirado el agua en la cara. ¿Qué más?
-Tu amigo, ese que a vos te gustaba de chica, se quedó dormido.
-¡No te lo puedo creer! Cuando él se muera, vas vos y te tirás en un sillón. Che... ¿cuántos fueron?
-Y... éramos unos veinte...
-¿¿¿Nada más??? Qué mierda...
-Es que te moriste en mitad de la semana, la gente trabaja...
-Bueno, pero no voy a volver a morirme. Una vez podrían haber faltado al trabajo. Contame de mi esposo.
-Estaba hecho una piltrafa humana. Muy mal... demacrado, parecía ido. Casi se le cae el cajón en el cementerio.
-Qué divino. Vos decile que me parece bien que haga un par de años de duelo, y que después se busque una mina que quiera a los chicos. Decile que yo hubiera hecho lo mismo.
-Le digo. ¿Y vos cómo estás?
-Es todo una novedad esto. ¿No pasó nada más?
-Ah, sí, tu papá se peleó con el de la cochería porque querían cobrar de más. Algo muy feo, ¿viste? El tipo se quiso aprovechar de su dolor.
-Sí, esas cosas suelen pasar. ¿Y mi viejo qué hizo?
-Un escándalo. Se escuchaban los gritos y nadie sabía para dónde mirar. Yo trataba de calmar los ánimos, pero entonces vi que XXX se iba para el baño con un tipo que es la primera vez que veo.
-¿¿¿En mi propio velatorio??? No te lo puedo creer. Me tenés que decir quién era.
-No sé... yo estaba muy alterada. Él estaba trajeado, una pinta impresionante, morocho.
-¡Un papá de un amiguito del menor! Qué divino que vino. Está bárbaro. ¿Y se lo levantó XXX en mi velorio? Es impresionante esta mina. No pierde tiempo. Yo siempre le tuve algo de envidia.
-Viste que hay gente que se calienta en estas circunstancias...
-Igual, yo no lo haría en el velatorio de ellos. Bah, no sé... Ah, y religión nada, ¿no?
-Bueno... en el cementerio mandaron al rabino, y nadie se animó a decirle que vos no querías...
-¡¡¡Pero para qué dejo últimos deseos!!! ¿Eh? ¿Ni siquiera pueden respetar lo que quiero cuando me muero?
-No te pongas así... estuvo lindo, muy emotivo...
-Me importa un carajo. Viví atea y quería morirme atea. ¿No lo terminaron de entender?
-Vos no estabas, ¿qué querías que hiciéramos?
-Ok... ok... ¿algo más? ¿Ningún otro chisme uau?
-Es que no pasó nada más, no fue gran cosa. ¡Perdoname! Sí que fue gran cosa que te murieras, estamos hechos pelota, pero no pasó nada más en tu velatorio. Que XXX se encamó con el tipo, que el pelotudo ese se durmió... dejame pensar... ah, ¡ya sé! alguien, que no sabemos quién fue, porque no fue tu esposo, dejó una rosa roja sobre tu cajón.
-¡Qué emocionante! Un admirador secreto en plena muerte. ¿Y después del entierro quiénes fueron a mi casa?
-No... nadie. Pedimos que respetaran el dolor de tu familia. Estábamos muy cansados. Esto te pasa por encima.
-Ah... o sea que nada... Bueno... ¿me hacés un tostado? Y necesito algo de plata.
-¿Cómo plata?
-Bueno... allá arriba todo se maneja en god´s. No sé a cuánto está el cambio. Así que dame dólares. Los griegos la tenían clara cuando le ponían una moneda de oro bajo la lengua a quienes morían. Si no subís con guita, no sos nadie.
-¿Y qué vas a hacer con la plata?
-Vi unas excursiones interesantes. La de celebridades muertas, la de tus antepasados, la de escritores. ¡Te la podés pasar toda la eternidad conociendo gente!
-¿Y los que no tienen plata?
-Esos se van por un pasillo con una gran luz al final, y pasan a formar parte del gran alma, o no sé qué corno. Un bodrio.
-Esperá que busco algo. No tengo muchos dólares encima.
-Gracias. ¿No tenés más? Mirá que no puedo volver a buscar.
-No... si hubiera sabido...
-Ah, decile a mi esposo que el anillo de brillantes lo dejé debajo de los corpiños.
-Ok... y si vos ves a mi mamá, decile que cuando murió encontré las cartas esas que se mandó con mi profe de tenis, y que se puede ir a la... dejá, total ya está muerta.
-Bueno... me tengo que ir...
-¿Tan pronto?
-Te dan un rato nomás. Además te juro que esto me dejó más deprimida que haberme muerto. Decí la verdad... fue un velatorio de mierda. Y es culpa mía, porque yo nunca fui muy sociable, ¿viste? Le presté más atención a los libros que a la gente.
-Y... uno cosecha lo que siembra.
-Sí, es así. ¿Alguien contó algún chiste, aunque sea?
-¡Sí! Alguien recordó cuánto te gustaba el humor negro, y dijeron que si pudieras estar ahí, estarías haciendo un sinfin de comentarios satíricos, y otro empezó con un chiste, y le siguieron...
-¡Bueno, tampoco era para que convirtieran mi velatorio en una joda!
-A vos no te viene nada bien.
-Tenés razón. Debo estar estresada. ¿Viste esas listas de stress, que si se te muere un ser querido, te casás o te mudás te dá tanto stress? Bueno, me parece que tu propia muerte también debe contar.
-Seguro. Te vamos a extrañar...
-Y yo a ustedes. Manden cariños a todo el mundo. Y agradecele a los que fueron. -Por supuesto. Algún día volveremos a encontrarnos.
-Acordate de llevar dólares, y pedí hacer la excursión de búsqueda de familiares y amigos, y ahí te van a llevar conmigo.
-Me va a encantar. Chau. Uy, te vas como volando. ¡Qué lindo! Chauuuuuuu... chaaaaauuuuu...

06 septiembre 2006

ESTRATEGIAS DE SUPERVIVENCIA

Mirá, yo no soporto que alguien que no sabe -o no vivió- algo, opine. Ponele alcohólicos, drogadictos, sexópatas, compradores compulsivos, adictos a la autoayuda. ¿Por qué te creés, si no, que son todos ex-algo (ex-alcohólicos, ex-drogadictos, ex-sexópatas) los que están al frente de los grupos para dejar de ser justamente eso, ¿me entendés?. Con la discapacidad es lo mismo. No me vengas con que estudiaste diez años en la escuela "Sorditos, hipoacusitos y boluditos" porque no me va, no-vas-a-en-ten-der. No me vengas con que me comprendés, sentís empatía o podés ponerte en mi lugar, por-que-no-po-dés. Pero he encontrado la excepción. El texto de abajo lo tendría que haber escrito yo. ¿Cómo es que no lo escribí yo? Cuando hablo de estrategias de supervivencia, estoy hablando de eso. Yo siempre digo, por ejemplo, que cuando uno no entiende lomejor es responder que sí, ¿me seguís? Porque para arrepentirte habrá tiempo. Para cambiar de idea. Pero mirá si decís que no de entrada, el otro se va, y nunca te enterás que te estaba ofreciendo pagarte un millón de dólares por acostarte con Johnny Deep. Hay que ser tarada. Mucho de lo otro -de lo de abajo- también lo usé. Con algunos cambios. Por ejemplo, tenés que anotar un teléfono a la salida de la escuela de los chicos, te hacés la que no podés con tantas cosas -agarrás a un pibe de los pelos, levantás las mochilas- y le pedís al otro que anote. Bien, la hago corta. Va el texto. Es de Podeti, el de Clarín. Ah, y la música fuerte siempre me molesta, a menos que esté escuchando yo.

¡"YO CONTRA EL MUNDO" OBSEQUIA SU EXCLUSIVO MANUAL DE INSTRUCCIONES PARA SER SORDO!
Disculpen que los moleste de nuevo con el temita de mi precaria salud, pero estoy en posesión de cierta información que a todos puede servirnos de utilidad. Ocurre ni más ni menos que me estoy quedando sordo – para su tranquilidad aclaro que no parece tratarse de nada terminal sino de un sencillo tapón de cera que el otorrino quitará con una máquina (si es que voy), pero el efecto es el mismo. Gracias a esta discapacidad pasajera he logrado establecer diferentes estrategias para comunicarme con los demás, o por lo menos para disimular que no los escucho; porque mi otro descubrimiento es que la gente detesta a los “duros de oído”, básicamente porque todos creen que lo que dicen es muy IMPORTANTE e INTERESANTÍSIMO; para su información, no lo es. Pero tampoco es cuestión de hacerse odiar por un tapón de cera. El caso es que he ido analizando una serie de sistemas de MANIPULACIÓN DE LA SORDERA, que pienso utilizar cuando me quede SORDO EN SERIO y comparto con todos ustedes: EL "SHERLOCK HOLMES": La audición nunca es 100 % perfecta. Por suerte contamos con un cerebro que nos permite completar, mediante la abstracción, las sílabas que no escuchamos y cerrar así el famoso “circuito de comunicación” de Saussure. El “semi-sordo”, por otra parte, intensifica un poquito esta máquina cerebral y completa todas las letritas basado en el constante murmullo pre-lingüístico que lo rodea (que por otra parte sería menos ininteligible si mejoraran un poco el temita de la pronunciación); De este modo, el balbuceo de Fernández de Contaduría, que los afectados por este mal escuchamos como “Mrmrmrmrmrmrm”, es decodificado, usando mucha imaginación, buena voluntad (y una pequeña perinola mental) como “Por favor cuando puedas mandame una copia del contrato de González Iribarren” (O tal vez “¿Me prestás la tarjetita de la máquina del café?” o “Uuuh, se acabaron las entradas para ver a Arjona”). De cualquier modo recomiendo que la respuesta sea siempre semi-afirmativa, consistente en un ambiguo gesto de aprobación. EL “POSITIVO”: Consiste en realizar, siempre, sin excepción, la respuesta “semi-afirmativa” mencionada más arriba, pero sin tomarse todo el trabajo de la abstracción y Saussure y todas esas cosas complicadas. Los problemas surgidos por su posterior inacción pueden explicarse en base a una pésima memoria. Cada tres de estas, intercale una risita, porque a veces la gente acompaña sus molestos reclamos con chistecitos, para relajar un poco. EL “INFORMÁTICO”: Ante el pedido de Fernández de contaduría (o de su jefe, o de su madre o de quien sea), sin importar lo que sea, diga que “por favor me mande un mail para hacerme acordar”. En la era de la informática (y de la degradación de los dispositivos mentales) esto hasta puede hacerlo quedar bien.- Eso sí, es necesario saber leer. Y que su trabajo no esté muy alejado de las computadoras: por ejemplo en un matadero. EL “ENRIQUE PINTI”: Monologue. Todo el tiempo. Esto, por otra parte, lo entrenará en el ingenio y el carisma personal, y todo el mundo buscará su compañía para entretenerse, lo cual puede ser contraproducente porque a veces los demás querrán decirle algo. EL “TONTO”: Consiste en una sana aceptación de sí mismo y en recordar que, aunque escuche, de cualquier modo no entiende la mitad de las cosas que le dicen, debido a varios factores: el temita de la pronunciación, la popularización de palabras que en el fondo no quieren decir nada (como “archivo de Excel”) y que todo, en general, es MUY DIFÍCIL. Use esto a su favor. Pida que le repitan todo varias veces, fuerte y lento. Esto no servirá de gran cosa (en lo personal cada vez soy más inmune a la comunicación de instrucciones verbales) pero lo ayudará a ganar tiempo. EL “PARA LO QUE HAY QUE OIR”: El “Semi-sordo” comprende rápidamente que la calidad de su vida no ha empeorado demasiado desde que no escucha ni jota. Esto se debe a que las cosas que dice la gente en general podrían evitarse y acá andaríamos tan sanos y tan gordos. Uniendo el pensamiento a la acción, reaccione a los intentos frustrados de comunicación verbal de su prójimo con la autoafirmación “igual seguro que es una pavada”. Un consejo: Dígalo en voz baja. EL “HABLÁ MÁS FUERTE QUE NO TE ESCUCHO”: Sencillamente, consiste en pedirle a todo el mundo y su hermano que hable más fuerte. Tampoco es disimulado pero siempre es consolador que los demás hagan un esfuerzo extra; por otra parte, desalentará las comunicaciones excesivas e innecesarias, que son casi todas (Una pregunta, usted cree que la soledad es una buena amiga, ¿no? Porque, en fin, también existe el probable efecto secundario de que lo dejen SOLO COMO UN PERRO!). EL “PREVENTIVO”: Consiste en preguntarle a quienes lo rodean, más o menos cada cinco minutos, si le estaban hablando. Si estaba frente a la computadora, o en otra habitación, podrá justificar esta estrategia con su exceso de concentración o su ubicación geográfica. Desestime la estrategia, en cambio, si hace media hora está hablando con esa persona. Por último, cabe hacer notar la perversidad de la “semi-sordera”, consistente en que a pesar de que no escucho casi nada, me parece que la MÚSICA SIEMPRE ESTÁ MUY FUERTE!

04 septiembre 2006

PIEDRA LIBRE PARA QUIEN SE ESCONDIÓ DETRÁS DE LA COMPUTADORA

Agradezco a la gente Blog comprimido y a Juan Pablo en particular por interesarse en el blog, y hacerme una linda entrevista. Así que ya lo saben, esos ojos pardos -verdosos al sol-, ese cabello con reflejos naturales, que no ha conocido tintura alguna, esas manos jóvenes y sobre todo la notebook, son míos, míos, míos.

01 septiembre 2006

ESTA MODA, ¿TENDRÁ MI TALLE?

El pasado 30 de agosto, salió una nota en Clarín titulada "Cuando lo diferente es también bello y se pone de moda" sobre un desfile de modas en la que desfiló una chica en silla de ruedas. La empresa de moda, en conjunto con una ONG dedicada a la discapacidad, lanzaron esta campaña que incluye venta de remeras con mensajes a favor de la diferencia.
Rápida para sumarme a ideas ajenas que puedan generarme un ingreso extra, tan necesitado por la sufrida clase media para abajo argentina, pedí una entrevista en la agencia de modelos que contrató a esa chica. Mi lema es: "tener una discapacidad es una porquería, pero si de alguna manera puedo usarla a mi favor, por lo menos que me paguen". Sé que es un lema largo y extraño pero qué le vamos a hacer. He visto peores. Bien, lo que sigue es el diálogo que tuve con la jefa de casting. Lo transcribo porque lo mío es un sacerdocio.
JC (jefa casting): -¿En qué te puedo servir, corazón?
Y (yo): -Mirá, vengo por el desfile que hicieron en el que desfiló una chica en silla de ruedas. Quería saber si yo podría hacer algo así.
JC: -¿Vos usás silla de ruedas, cielo?
Y: -No... yo soy hipoacúsica.
JC: -Ah... ¿y eso qué es?
Y: -Que no escucho bien.
JC: -Ah... sos sorda.
Y: -No... bueno, casi. Es un asunto tecnológico en realidad. Con pila escucho, sin pila no escucho. A eso sumale lectura labial, y que cuando no entiendo lo que me dicen respondo cualquier cosa y en general la pego.
JC: (sin sonreír siquiera por mi salida graciosa, y mirándome con ojo crítico) -¿Sabés qué pasa, dulce? que no se te nota...
Y: -Si, ya lo sé, me lo dicen siempre. Como hablo bien...
JC: -Igual esto es para modelaje, no para actuación, así que lo de hablar no importa. Pero vos desfilás por la pasarela ¿y qué veo yo? Una mujer como cualquiera... no podemos hacer énfasis en la discapacidad, ¿me entendés? Lo de la silla de ruedas es obvio... o ponele un bastón blanco y otra modelo que te guíe, o alguna cojera menor, que no sea grotesca, ¿viste? Algo así sirve, pero lo tuyo... Además...
Y: -¿Además qué?
JC: -Que la chica que desfiló es preciosa, no sé si la viste vos. Rubia, flaca, jovencita, divina divina.
Y: -Mirá, yo no sé si me estás diciendo que no soy linda, rubia, flaca y divina, pero lo que entiendo de la campaña es que no importa la diferencia, con lo cual no tomarme porque no soy lo suficientemente linda o joven, sería hacer discriminación igual a la que están combatiendo.
JC: -¿Qué decís de discriminación, eh? Nosotros no discriminamos a nadie. ¿En cuántos desfiles viste una modelo en silla de ruedas?
Y: -Es verdad... hasta ahora a ninguna empresa de moda se le había ocurrido hacer desfilar a una persona con discapacidad con el cartelito de diferente puesto.
JC: -¿Qué? Me parece que no entendés nada vos. ¿Me estás escuchando bien?
Y: -Eso no lo sé. A veces me parece que escucho algo y resulta que era otra cosa, pero no importa. Lo que te digo es que cuando ponés a alguien con discapacidad, en medio de gente sin discapacidad, vamos a poner "normal", para no darle tantas vueltas, estás mostrando que justamente esa persona es distinta, y que todos los normales son una dulces que no temen mostrarse a su lado. La ponés en una situación de lástima. Estás diciendo "miren, ella es discapacitada y nosotros la queremos igual, y la vamos a ayudar, justamente porque ella está necesitada y nosotros somos los dadores de ayuda". Es una manera sutil y hasta aceptada de enseñar diferencia.
JC: -No te entiendo nada a vos cuando hablás. ¿Necesitás que llame alguien que traduzca, por eso de que no escuchás bien?
Y: -No, no hace falta. Lo que intento mostrarte es que lo que hicieron es un acto totalmente artificial. La verdadera integración no se muestra, surge sin que uno se dé cuenta. Y no es el "normal" el que debe llevar de la mano al pobrecito discapacitado. También es la persona con discapacidad la que debe luchar por su lugar, entre "normales" u otras personas con discapacidad, donde se sienta a gusto. Y tampoco es obligatorio integrar. ¿Quién te obliga a estar con alguien que no te gusta, aunque esté en una silla de ruedas o sea sordo? Es una persona más. Al mostrar la diferencia lo convertís en diferente. Es en la mirada de los demás donde uno se descubre discapacitado.
JC: -¿Terminaste el discursito, querida?
Y: -Creo que sí. Entonces... ¿tenés un desfile para mí? Todas las mujeres somos en el fondo modelos frustradas.
JC: -No cielo, no tenés las condiciones necesarias para modelar. ¿Por qué no probás con Dove?
Y: -Porque Dove muestra mujeres con diferentes físicos, no con discapacidad.
JC: -Por eso te digo...
Y: -Ah... lo que pasa es que... ¿viste que las chicas gorditas de Dove, son gorditas pero firmes? Yo soy flaca, pero salto y se empieza a mover todo. Por eso me pareció que con lo de la hipoacusia podía entrar...
JC: -No, ya te dije. No se te nota. Tendríamos que poner subtítulos para explicarle a la gente por qué desfilás. Jajajajajajajajá.
Miro a la mujer pero ella no puede dejar de reír de su propio chiste. Supongo que no modelaré. Pienso en pasarle el dato a Barbarita, quizás a ella le interese... Qué le vamos a hacer... la gente todavía no termina de entender. No, no entiende... Pero después de todo, como dice el título de la nota, es sólo una moda. Seguro que ya va a pasar.

21 agosto 2006

COMPLETE ESTE FORMULARIO Y HAGA LA COLA EN LA LISTA

Tal vez se deba a alguna obsesión relacionada con el poder, el control, la prolijidad y las casillas -entre lo que podría agregar un amor perverso hacia todo tipo de muebles con cajoncitos- pero me encanta hacer listas y llenar cuestionarios y/o formularios. Fui feliz en los aeropuertos completando formularios de inmigración, míos y de todo pasajero que se hallara a una milla a la redonda.
¿Lleva usted sustancias ilegales ocultas en algún lugar de su cuerpo? SI-NO.
En caso de que llevara sustancias ilegales ocultas en algún lugar de su cuerpo, ¿contestaría la verdad? SI-NO.
¿Ha usted probado sustancias ilegales en el país que ha visitado? SI-NO.
En caso de respuesta afirmativa, marque cuáles fueron los síntomas provocados por la sustancia ilegal: MAREOS, NÁUSEAS, EUFORIA, DIARREA, SENSACIÓN DE VOLAR, SENSACIÓN DE ESTAR FUERA DEL CUERPO, HISTERIA, AGRESIVIDAD, SENSACIÓN DE NO IMPORTARLE NADA, DESEOS DE CONVERTIRSE EN UN TERRORISTA Y ATENTAR CONTRA LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA.
Listas a lo Bradbury
Las listas son otro tema. Mientras que dependemos de los demás para completar algún formulario (escuela, banco, policía, embajada, etc), las listas nos pertenecen, se hacen a nuestra voluntad y sirven para organizar el caos. Desde las compras del supermercado, pasando por los invitados al cumpleaños, los hombres con los que nos acostamos, los trabajos que tuvimos, los cuentos que escribimos, los nombres que usamos para personajes (para no repetir), hasta las dudas metafísicas que no nos permiten dormir. Las listas sirven para cualquier cosa.
Pero sobre todo, las listas son material literario. En "Zen en el arte de escribir", Ray Bradbury dice: "Durante esos años empecé a hacer listas de títulos, a escribir largas líneas de sustantivos. Eran provocaciones, en último instancia, que hicieron aflojar mi mejor material. Yo avanzaba a tientas hacia algo sincero escondido bajo el escotillón de mi cráneo.
Las listas decían más o menos así:
EL LAGO, LA NOCHE, LOS GRILLOS, EL BARRANCO, EL DESVÁN, EL SÓTANO, EL ESCOTILLÓN, EL BEBÉ, LA MULTITUD, EL TREN NOCTURNO, LA SIRENA, LA GUADAÑA, LA FERIA, EL CARROUSEL, EL ENANO, EL LABERINTO DE ESPEJOS, EL ESQUELETO.
En esa lista, en las palabras que simplemente había arrojado al papel confiando en que el inconciente, por así decir, alimentara a los pájaros, empecé a distinguir una pauta. Echando a la lista una mirada, descubrí que mis viejos amores y miedos tenían que ver con circos y ferias. Recordé, luego olvidé, y luego volví a recordar, cómo me había aterrorizado la primera vez que mi madre me había llevado al tiovivo (...)
Pero mucho antes de eso seguí haciendo listas. EL PRADO, EL ARCÓN DE LOS JUGUETES, EL MONSTRUO, TIRANOSAURIO REX, EL RELOJ DEL PUEBLO, EL VIEJO, LA VIEJA, EL TELÉFONO, LAS ACERAS, EL ATAÚD, LA SILLA ELÉCTRICA, EL MAGO.(...)
Si alguno de ustedes es escritor, o espera serlo, listas similares, sacadas de las barrancas del cerebro, lo ayudarán a descubrirse a sí mismo, del mismo modo que yo anduve dando bandazos hasta que al fin me encontré. Empecé a recorrer las listas, elegir cada vez un nombre, y sentarme a escribir a propósito un largo ensayo-poema en prosa. En algún punto a mitad de la primera página, o quizás en la segunda, el poema en prosa se convertía en relato. (...)
Empezó a hacerse obvio que estaba aprendiendo de mis listas de nombres, y que además aprendía que, si los dejaba solos, si los dejaba salirse con la suya, es decir con sus propias fantasías y miedos, mis personajes harían por mí el trabajo. Miré la lista, vi ESQUELETO y recordé las primeras obras de arte de mi infancia (...)
Listas para el taller literario
Si uno estuviera ofreciendo un taller literario, o si simplemente estuviera buscando material para mantener la escritura aceitada, listas como la del post de abajo -que espero inspire vuestras listas- sirven como disparadores de ideas. Por ejemplo: escribamos un texto sobre una mujer que nunca abrazó un chimpancé. Veamos... ¿qué pasa por la mente de esa mujer, por qué su necesidad o deseo de tener a upa un chimpancé? ¿Dónde puede encontrar un mono abrazable? ¿Y todo para qué? Seguramente el escritor político del grupo saldrá con un cuento sobre desaparecidos. El chimpancé se convertirá así en el hijo que nunca se pudo abrazar, que fue apropiado por una pareja de gorilas, cambiado de identidad, y ahora vive en una comunidad de orangutanes que agreden al cuidador cada vez que intenta limpiar la jaula, mientras la abuela tití lo busca para darle ese abrazo que nunca pudo darle la madre. También podría ser una película de DreamWorks... en fin.
Por mi parte seguiré con las listas. La de cosas que hice sólo una vez. La de títulos que más me gustaron. La de primeras frases geniales. La de aventuras que viví. La de hombres con que... ops, no, esa mejor no.

14 agosto 2006

COSAS QUE NUNCA HICE

Nunca completé un álbum de figuritas.
Nunca fumé un porro.
Nunca leí a Sábato.
Nunca fui infiel.
Nunca lloré en público.
Nunca le pegué una cachetada a otra mujer.
Nunca maté a un ser humano.
Nunca manejé a más de 130 km/h.
Nunca escribí la letra de una canción.
Nunca me emborraché.
Nunca robé un libro en una librería.
Nunca hice el amor en un lugar público.
Nunca me saqué un uno.
Nunca desperté en un lugar desconocido.
Nunca acepté caramelos de un extraño.
Nunca olvidé mi primer amor.
Nunca hice topples.
Nunca guardé un secreto.
Nunca devolví algunos libros.
Nunca viajé a Europa.
Nunca me teñí el pelo.
Nunca ofrecí la vida por nadie.
Nunca subí a una montaña rusa que te pone cabeza abajo.
Nunca doné sangre.
Nunca dije toda la verdad.
Nunca fui a un recital en una cancha de fútbol.
Nunca dormí bajo las estrellas una noche entera.
Nunca acepté propuestas indecentes de escritores.
Nunca tuve a upa un chimpancé.
Nunca parí como la naturaleza manda.
Nunca perdí el control.
Nunca dejé de esperar que él llamara.
Nunca hice amistad con otra escritora.
Nunca conté todo en terapia.
Nunca me hice pis encima pasada la primera infancia.
Nunca me eligieron primera en los grupos de gimnasia.
Nunca dije basta.

11 agosto 2006

LEÍ, LEO, LEERÉ

Leí, con placer infantil:
"Pandora en el Congo" y "La piel fría" de Albert Sánchez Piñol
Y la mitad de "Kitchen" d Banana Yosialgo, que me atrapó y que continuaré leyendo en Yenny, porque el presupuesto anda escaso.
Próximo a empezar:
"Las correcciones" de Jonathan Franzen
Tendrá tercera oportunidad (ya lo comencé dos veces y lo abandoné) para:
"Niños en el tiempo" de McEwan
El recomendado de esta mitad del 2006:
"Nunca me abandones" de Ishiguro

09 agosto 2006

MI PRIMERA VEZ

A pesar de que el 99% de mi escritura está destinado a chicos, nunca se me ocurrió pensar que esos chicos crecen. De alguna manera, y aunque suene trillado, yo escribo para la nena que sigo siendo, que tiene entre 8 y 14 años, que lee al mismo tiempo "Bomba, el niño de la selva" y "Mujercitas"; "Cocorí" y se anima a las primeras instrucciones de Cortázar; descubre la ciencia ficción sin abandonar a Anne, la de los tejados verdes. Esa nena no crece más. Es un caso de diván, y por eso me resulta tan insólito descubrir que mis lectores reales sí crecen, como han venido algunos a decírmelo al blog. "Te leí cuando tenía 10 años, ¡y ahora tengo casi 20"! Esta frase me sacude por dos lados: no puedo dejar de pensar en esos diez años que también han pasado para mí, y me maravilla darme cuenta de cómo una computadora que me cambió la vida, derivó en este mundo virtual que me contiene.
Escribí "Nunca confíes en una computadora" entre el año ´95 y ´96. En el ´96 me casé con el hombre que, justamente, había conocido a través de una computadora en el año ´93. Como nunca me han interesado las segundas partes, y no quería ser encasillada, tardé diez años en escribir otro libro sobre computadoras (aún sin respuesta de la editorial).
Pero lo que quiero ahora es regresar al ´93. Escribía en un procesador de textos Panasonic. Me encantaba. Uno iba viendo unas cuatro líneas del texto, que se podía guardar y luego imprimir tal como lo hace una máquina de escribir eléctrica. Con el procesador descubrí para qué podía servir una computadora. Es decir, si era tan bueno editar un texto y guardarlo y corregirlo, mejor sería ver todo el texto en un monitor y tener más funciones. Me compré mi primera computadora, sólo para usarla como una máquina de escribir vip. Era una 386, con monitor monocromo, el StarWord como programa principal, que había comprado original en disketes de 5 1/4. Una maravilla de tecnología. Aprendí computación con el método de probar y errar, que es el único que considero válido. Yo aprendí computación en serio. No como casi medio mundo actual, como quienes jamás han tenido que copiar archivos o instalar programas usando el D.O.S. Ni ejecutaron el chkdsk para encontrar errores en el disco, ni le suplicaron a esa computadora sin íconos amigables, ni Einsteins socorristas que por favor respondiera, que hiciera lo que le indicábamos que debía hacer. Las computadoras tenían aún algo de vida propia cuando sólo usaban el D.O.S. De alguna manera misteriosa, Windows terminó por asesinarlas.
Tenía computadora en un mundo que todavía no terminaba de conocerlas ni entenderlas. Pasó poco tiempo antes de que me comprara un modem, leyera una nota sobre BBS´s, y decidiera hacer la mía para el Suplemento Infantil de La Nación. Los únicos que respondieron a mi solicitud periodística fueron dos chicos simpáticos, fanáticamente evangelistas, y lo suficientemente inteligentes como para estar creando una gran empresa sin darse cuenta: Sión. Pibes sencillos haciendo algo importante. No sé qué es de la vida de Luis, pero sí que a Hernán la gran vida virtual se lo tragó para siempre de una sobredosis de realidad.
Hice la nota. Al terminar me invitaron a conocer el BBS´s (por eso nunca pagué la cuota de Sión).
Me comuniqué esa misma noche.
Imaginen a una persona que no escucha bien, que funciona bárbaro en grupos de hasta cuatro, pero que en las reuniones grupales queda anulada por las voces superpuestas, el ruido, el ambiente. Es como tener un on-off que se prende o se apaga según las circunstancias. Charla íntima: on. Grupo numeroso en comedor familiar con música de fondo: off. Nota para el diario: on. Encuentro en café, mesa larga, comensales varios: off. BBS´s: on.
Cuando entré, Sión acababa de crecer. De tener cuatro líneas telefónicas había pasado a tener ocho, y más tarde tendría 12. Si me fijara en la agenda del ´93 sabría cuál fue el día de mi primera vez pero no tengo ganas, así que pongamos que un día como hoy, debuté.
Por primera vez me comuniqué con ocho personas, y pude "escuchar"-leer, a cada una de ellas. Fue un milagro. Mi ateísmo se sacudió. Existía un dios y era cibernético.
En ese entonces éramos muy pocas las mujeres que nos animábamos a los BBS´s, y una chica nueva era toda una novedad. Me mimaron bastante y recibí todo tipo de insinuaciones e invitaciones. El juego era estar en chat desde la madrugada y hasta pasadas las tres o cuatro de la mañana, y luego pasar al "privado" con alguien. Además había mesas para los que no querían compartir la popular, y todo tipo de "actions" (frases, no íconos ni dibujitos) para llamar la atención del otro, para darle un beso, para decirle algo gracioso, para invitarlo a chatear, para pegarle una cachetada virtual.
//frenchkiss tal
//frenchkiss gon
Gonzalo fue el primero que le dio un beso francés a Talía, musa de la comedia. Talía terminó casándose con él. Un día Talía estaba chateando con Gonzalo, Elliot, Reina, tal vez Elvis o Pepegrillo y Joy, y a Gonzalo se le cortó la comunicación. Cuando esto sucedía, cuando a alguien se le cortaba o se iba sin avisar, cosa muy mal vista, aparecía un mensaje que avisaba su desaparición con cierta actitud morbosa. Ya todo el mundo sabía que Gon y Talía eran pareja (había sucedido de entrada, cuando Gon ofreció a Talía instalarle el Telemate en lugar del Terminate que usaba para comunicarse, y terminó instalándole el paquete completo) y entonces Talía bromeó con Joy: que Gonzalo había muerto, fulminado por su propia computadora, y que su alma había quedado para siempre atrapada en el sistema, y por lo tanto sólo podrían comunicarse con él a través de Sión. Esa conversación, que existió, fue el puntapié inicial para el cuento "Jamás podré alcanzarte", con el que nació "Nunca confíes en una computadora".
Sión fue parte de mi vida durante dos o tres años, hasta que Internet lo mató. Allí me comprometí y me casé en una ceremonia virtual de la que guardo los registros. Reina sigue siendo la hermana que elegí, mi gemela. Gonzalo sigue siendo mi primer y actual marido, aunque muchas desearía enviarlo de vuelta a mi pantalla y que se quedara sólo ahí. Había magia. Al resto le perdí el rastro en la autopista virtual.
Pasaron más de diez años. Cambié de computadora unas tres o cuatro veces. Tuve una primera vez para el monitor color, para Internet, para Windows, para el messenger, para enviar una imagen. Luego preferí una notebook y ahora voy por la segunda. Es mi primer blog. En el ´93 nadie podía imaginar siquiera el crecimiento de la informática. No teníamos celular. Hablábamos de megabytes, portábamos disketes y un CD podía llegar a ser un Cuerpo Diplomático. Cada conexión nos costaba un pulso telefónico. A la gente que conocíamos a traves de la red, en general terminábamos conociéndola en la vida real. Éramos una especie de nerds con pantalla, que lo pasábamos muy bien.
La computadora no es ahora sólo parte de mi vida. Es mi casa. Mis oídos.
Todo eso sucedió hace más de diez años y por aquellas paradojas de la vida, quienes me leyeron entonces crecieron. Cuando escribí "Veinticuatro horas sin computadora" lo escribí pensando en esos chicos que habían leído "Nunca confíes..." Pero no. Me doy cuenta ahora. Serán otros chicos los que compren la segunda parte y tal vez el libro los lleve a la primera. O chicos que recién ahora leen "Nunca confíen..."
Teniendo en cuenta la experiencia, no puedo siquiera imaginar qué nos deparará el futuro en cuanto a tecnología. Cincuenta años atrás se conformaban con tener penicilina. Mi hijo mayor, ahora, sueña con la play station 5, que asegura que ya existe.
Hace una semana que no hay gas en mi edificio, y estamos sufriendo como marranos. Mi vieja me contó entonces que recuerda su primer calefón. Me asombré. No sabía que cuando era chica no había aún agua corriente caliente. Va todo demasiado rápido. No sé qué tiene que ver esto con lo anterior pero en algún lugar quería quejarme por la falta de gas. Tengo los dedos congelados.
Para mí ya está. Estoy bien con lo que existe. No podría pedir más.
En fin, para todos aquellos que crecieron, que somos todos, fue esta pequeña historia.

02 agosto 2006

¡UN AÑO!

-¡Feliz cumple mi amor!
-¡Mami! ¿Dónde están mis regalos?
-Cuándo un... blag, no esperá, glob, no... blog, cumple un año, ¿se hacen regalos?
-Siempre se hacen regalos por los cumpleaños, mami. De lo que sean.
-Ojalá cuando crezcas no seas tan interesada, Vero. El mejor regalo es poder hacer lo que uno quiere, rodeado de la gente que te quiere.
-O sea que nada...
-Dale, pedí tres deseos.
-Que me lea todo el mundo. Que una editorial se interese en mi material. Y que eso me dé guita.
-Pensé que ibas a pedir seguir escribiendo tu blog con salud, rodeada de amor, y agradecer por tu compu nueva.
-Bueno mami, vos te enterás porque leés los deseos. Pero los deseos son secretos, así que puedo pedir cualquier cosa. No es para que comentes, ¿entendés? Y si agradeciera por mi notebook nueva, estaría perdiendo un deseo.
-Es un lindo blog, Vero.
-Gracias má. Igual todavía me parece que busca su camino, que anda probando..
-Recién tiene un año, no podés pedir todo servido.
-Por eso... viste que cuando empezó era más seriote. Se me dio por escribir sobre discapacidad... literatura, y luego se fue filtrando el humor, y allí me sentí más cómoda. Igual a veces se me hace pesado pensar en el remate gracioso. Pero cuando en un blog no mantenés cierto estilo, no sirve.
-Estoy muy orgullosa de todo lo que lograste, Verónica.
-Gracias mami. Cuando escribo por vos, siempre te hago decir que estás muy orgullosa.
-¿Apagás las velitas?
-Dale. Ma...
-¿Qué?
-¿Después tampoco va a haber regalo?
-Esto lo estás escribiendo vos. Salí y comprate algo.
-Puede ser... Ma...
-¿Qué Vero?
-Me faltó un deseo. Me gustaría tener más comentarios en el blog. Viste que hay gente que saca los comentarios, pero a no me parece, porque esa es la esencia de Internet. Es mi opinión... Y hay otros blogs que tienen decenas, cientos de comentarios en cada entrada, y a mí me da un no sé qué... me gustaría también sentirme tan leída. Ya sé que tiene que ver con mi ego, inseguridad y necesidad de atención.
-Vero... apagá las velitas.
-Ma... ¿por qué tengo un gallo en la torta?