24 noviembre 2005

PEQUEÑO MANUAL LITERARIO PARA HOMBRES ABANDÓNICOS

Muchas veces un párrafo de un libro, un personaje, un verso, una metáfora corre la buena -o mala- suerte de ser adoptado por la sociedad, y convertirse en un lugar común, en una frase hecha. Hay discursos que, sin saber si han sido paridos por algún escritor, todos usamos. Hay argumentos, modos de decir, hasta palabras que se han convertido en clásicos.
El famoso "Un padre que da consejos..."; la poética Maga; el trillado "Tus hijos no son tus hijos..."; el bíblico "Hay un tiempo para todo..."

Pero "No sos vos, soy yo", sea quizás el ejemplo más significativo de esto que digo.
Que levante la mano quien no ha sido abandonada/o con esas palabras. (Yo estoy mirando para otro lado).
"No sos vos, soy yo. Me está pasando algo que no entiendo y necesito tiempo para mí. No quiero lastimarte. A veces pienso todavía en Fulana, y vos no te merecés eso. Sos demasiado importante para mí, y sé que algún día estaremos juntos. Lo paso genial con vos, pero sin embargo siento que debo poner distancia y, aunque te juro que no es lo que quiero, porque de verdad quiero estar con vos, no puedo mentirme a mí mismo. Vos sos lo mejor que me pasó en la vida, no sé qué haría sin vos, y sos justamente vos la que me ayudó a encontrarme a mí mismo, por eso sé que me vas a entender. Esto es lo más difícil que hice en mi vida, no se compara a nada, estoy destruido por dentro, y por eso tengo que dejarte ir, quiero que seas feliz y en este momento yo no tengo mucho para darte. Porque no sos vos, ¿eh? Soy yo..."
¡Un best-seller! Qué digo... ¡un long-seller! El argumento más vendido y trillado de la historia, un argumento que todos conocemos y que sabemos cómo termina. ¿Quién habrá sido el ingenioso abandónico que lo escribió o lo dijo por primera vez y que creyó que, quedándose con la culpa, estaría libre de pecado? ¿Lo habrán linchado, por lo menos?
Ahora bien, vamos a un rápido análisis literario. Al argumento le falta suspenso.
Cuando el hombre comienza con el "no sos vos, soy yo", la mujer ya sabe cómo termina la historia, y se pone en guardia. Y eso no era lo que querían, muchachos. Lo que deseaban era dejarla callada, confundida, sin ánimos siquiera de hacer una pequeña escena. Como cuando se lee un buen libro y el asesino no resultó ser el mayordomo. Pero no va a suceder. Cuando ustedes dicen "no sos vos, soy yo", ella va a retrucar: "sí, sos vos un reverendo hijo de puta, y te juro que yo sí quiero lastimarte en este momento, y que te duela mucho, a vos y a la Fulanita con quien vas a volver. Y es verdad, yo soy lo mejor que te pasó, pero no tenés la inteligencia suficiente para darte cuenta, y ojalá te encuentres a vos mismo leyendo a Bucay o a Coelho, que es lo máximo que entendés, y con suerte algún día vas a descubrir que no sos vos, es verdad... ¡soy yo la que te deja!"
Por lo tanto, lo que comenzó con un tono casi poético, tranquilo, algo excesivo en la repetición y el melodrama, exagerando además el voseo para que la fuerza del texto caiga sobre la otra persona, se mezcla de pronto con un tono chabacano, por qué no, de la calle, algo coloquial pero tipo cancha. A la falta de suspenso, entonces, se le agrega un golpe que los lectores de este drama no esperaban. Los insultos nos llevan a dudar de la calidad de la trama, y por momento hasta de cuál de los personajes merece nuestra misericordia.

Por eso, queridos hombres abandónicos, es necesario buscar nuevos recursos estilísticos. Ustedes quieren huír, eso lo sabemos. Se quieren ir y no desean volver a verla nunca más. Pero lo quieren hacer con elegancia, con cierta simpatía, quieren dejar en ella su marca, un recuerdo que no se borre jamás. Quieren, con una perversión que no son capaces de reconocer, que ellas crean que van a volver. Y todo eso para no lastimar su hombría, para retroceder como duques, para que sea ella la que los consuele y les diga que ojalá sí, ojalá algún día se encuentren a sí mismos, que ella entiende. Cualquier cosa con tal de que ella no llore, no grite, no suplique, no histeriquee, no pida, no ruegue. Y ello merece de un manejo de la excelencia literaria que no sabemos si tienen, pero que siempre se puede pedir prestado. Hay que ser sutil, directo, frases cortas, ideas claras, la trama sencilla y cierto misterio.
Se me ocurre (las ideas literarias son personales, por supuesto), utilizar aquí un estilo que yo llamaría "sincericidio", y que le dará a la trama un giro, un desenlace que nadie esperaba. Originalidad. Sorpresa. Eso es lo que deseamos de esta historia.
La sinceridad es lo único capaz de dejarnos calladas, atolondradas, confundidas, perdidas. Es lo único contra lo que no podemos luchar, porque, como dice la frase, "duele, pero no tiene remedio". Así que, ¿por qué no experimentar, por ejemplo, con?: "mirá, yo quería probar salir con vos, me pareciste linda, inteligente, con sentido del humor, y admitamos que tuvimos algunos buenos momentos en la cama. Pero la verdad es que resultaste insoportable. Enseguida deseaste cambiarme, hacer de mí un muñequito para mostrar a tus amigas, tu Ken privado. En la cama no te animás a nada nuevo, tardás horas en estar lista, te olés a cada rato las axilas, y te creés que no me doy cuenta, y lanzás unos grititos agudos que te juro que te rompen el tímpano. En cuanto a la inteligencia... hablar de ofertas no era lo que había planeado. Una vez está bien... pero conocer las diferencias entre Caro-Cuore y Victoria´s Secret me quitaron toda la libido. Hasta la mina con la que salía antes resultó mejor que vos, porque era caliente pero callada. Por eso es que no quiero volver a verte, y espero que no nos encontremos ni de casualidad, porque la verdad es que después de vos me va a costar volver a mirar a una mujer, y te digo más: en mí no hay nada malo, no soy yo, ¡sos vos!"
¿Qué tal? Hemos logrado llevar la historia hacia lugares insospechados. ¿Y qué podemos decir después de tal sincericidio? Como mucho tirarles en la cara lo que quede de la Coca light, y salir corriendo a comprarnos algo que nos suba un poco el ánimo. Luego gritaremos a los cuatro vientos que el tipo era un psicótico peligroso, un paranoico en plena crisis, y qué suerte que nos dimos cuenta a tiempo y terminamos la relación antes de que las cosas llegaran a más. Y con eso daremos por terminado el duelo y la historia. (Además acá aparece un juego de quién dejó a quién). Pero con el "no sos vos, soy yo..." les aseguro, seguiremos llamando. Y ahí es cuando la trama se pone aburrida, previsible y dejamos de leer.

Este ha sido mi primer aporte, pequeño pero sentido, al Manual Literario de Uso y Abuso Cotidiano.
Hasta la próxima.

18 comentarios:

voyeur dijo...

yo todavía no entiendo cómo no preferimos echarle la culpa al otro en vez de decir que somos nosotros.
creo que muchas veces decimos no sos vos soy yo por consecuencia del otro y que en realidad deberíamos decir: no soy tanto yo, sino vos.
pero bueno, tampoco es cuestión de andar discutiendo cuál de la pareja quiere hacerse cargo de la realidad y quien no.

los cariños de siempre, damita.

florecita dijo...

pero cómo? en la pareja no son dos?

Verónica Sukaczer dijo...

Me gustó eso de hacerse cargo de la realidad, Voyeur.

Y no Florecita, a la hora de romper, son uno y uno.

Juan Leal dijo...

La convivencia es lo más difícil, sin lugar a dudas. Lo que pasa, voy a decir un tópico, que los varones se mueren por lo visual, lo externo, tener una mina para mostrar, para que te vean. La convivencia es aguantar, que vos seas vos y yo sea yo. Estás en pareja pero te encontrás sol@ frente al peligro, perdòn pero quizás estoy hablando como Bucay

florecita dijo...

claro, a la hora de romper son uno y uno, cuando es sólo uno el que rompe. Es cierto. De algún modo, con mi comentario anterior, estaba adhiriendo a eso de "hacerse cargo de la realidad" y también, a hacerse cargo de la parte de uno, de una misma, digo. Complicado el asunto... no? sobre todo si se tiene en cuenta lo que dice Juan Leal, eso de "Está en pareja pero te encontrás sol@ frente al peligro". qué definición!

Playmobil Hipotético dijo...

Eso de la mujer que dice: "no te das cuenta que vos me amás" me hace acordar a Las Mujeres que Aman Demasiado de Alan Pauls.
Para una respuesta a la misma pregunta desde la visión masculina
"http://playmobilhipotetico.bitacoras.com/archivos/2005/10/18/que-queremos-decir-con-no-sos-vos-soy-yo"

buenamandarina dijo...

veronic tengo que felicitarte porque mas que un manual es un parrafo de la biblia de las mujeres que conocemos tanto como el padrenuestro. otra vez gracias por expresar en este texto la realidad de las rupturas tortuosas

Verónica Sukaczer dijo...

Hola Playmobil: me encantan los playmobil, mis hijos tienen una gran colección, y justamente el otro día estaba pensando en usarlos para unas fotos que quiero hacer. No lo leí a Alan Pauls, le tengo miedo a los autores argentinos, porque es mucho "parecer re-profundos" y experimentar con noséqué, y poca historia. ¿Esta es recomendable?

Buenamandarina: ¡qué buena frase! el padrenuestro femenino. Me encantó. ¡Y gracias!

Jorge Gómez Jiménez dijo...

Verónica, siempre leyéndote con gusto y atención.

La gente suele actuar de acuerdo con lo que recibe de la cultura popular, y en el plano amoroso esto puede alcanzar ribetes patéticos. ¿Te has dado cuenta de la frecuencia con que, en las películas, una mujer justifica su relación con un hombre porque éste “la hace reír”? Ese es un motivo válido por sí mismo, pero muchas mujeres —ya en la realidad real— lo "adquieren" simplemente por haberlo visto en el cine y la televisión. Es el mismo mecanismo que trabaja en la mente de una mujer a la que uno, durante una discusión, toma con fuerza de uno de sus brazos, y exclama: “¡Me lastimas!”.

Ponerle término a una relación nunca es fácil, especialmente si ocurre lo que mencionas en tu texto: los lloriqueos, los histeriqueos. Peor aún si se te ocurre terminar en un lugar público, válgame Dios. Supongo que habrá quien use el histeriqueo como una suerte de chantaje: si me dejas grito.

Lamentablemente para estas cosas no hay manuales infalibles. A amigos que se han encontrado en este trance les digo lo que tú acabas de recomendar: sé sincero y no dudes en ser un poco cruel. Cuando ella te diga que eres una rata, que la dejas porque eres un poco hombre, etc., dile: es verdad, y soy tan poco hombre que mejor ni te me acerques. Y listo.

Cordin dijo...

que divertido estuvo esto

florecita dijo...

cómo? allan pauls escribió un libro que se titula "Las mujeres que aman demasiado"?????????? y cuándo lo publicó??? porque yo sé de la existencia del libro titulado "Mujeres que aman demasiado" y es de una autora norteamericana que se apellida Nordwood... pero no es una novela

Playmobil dijo...

El texto de Alan Pauls se llama "El pasado" y lo recomiendo mucho. A veces tamhíén tengo el prejuicio con la literatura argentina de que solo buscan una forma absolutamente intrincada, obvia y pesada de hablar sobre la identidad "nacional". Sin embargo, esta novela está en otra búsqueda; es una mezcla de tu manual de hombres abandónicos con el de las mujeres que aman demasiado. En unos días más subo unos comentarios sobre la novela, así que si quieren chusmear, dense una vuelta
saludos

Ztirzo dijo...

jajajajaja Sin duda eso fue divertido (Aunque todos sabemos que vivirlo no lo es tanto)
¿Qué más comentar si ya hablaron mucho al respecto?
Ah! Pues que noté algo peculiar... decir "No eres tú, soy yo" como aquí en México, no suena tan telenovelesco como el "No sos vos, soy yo..." de la Argentina! (y eso que paradójicamente dicen por ahí que el país más telenovelero es el mio jajajaja)

Verónica Sukaczer dijo...

Ztirzo: ¿vos sabés que a mí me encanta escribir de tú, me suena tan poético... Y lo he hablado algunas veces, cuando viajé al norte de mi país, por ejemplo, pero ahí me suena forzado, aunque pintoresco. Cariños

Ztirzo dijo...

jajaja... curioso, a mi me parece más poético hablar de vos
Algún día viajaré hacia el sur del continente y trataré de hablar así!

el regio dijo...

jaja! lograste lo q pocos artistas: colorear con negro. ahora, contrariamente a lo q cree la mayoría, lo q se busca con una despedida algodonera es justamente eso: un cierre con candado oxidado. es q, seguro q una mina, másluego de la despedida, va a sentir lo mismo q apuntaste: desprecio x su cobardía. mencantó, ta para publicarlo en carta de lectores de la nación!

Mar dijo...

Efectivamente el libro de "Las mujeres que aman demasiado" pertenece a Robin Norwood, psiquiatra y psicologa nort. ella escribe acerca del amor obsesion, amor dependencia, el amor que en verdad no es amor y que se parece más a una adicción. " Me haces mal, pero aun asi no puedo alejarme"
Las mujeres que aman demasiado (titulo comercial en realidad que esta hablando de las dependencias en las relaciones) niegan su dolor, intentan controlar y cambiar la situación, sufren, y hasta llegan a hacerse mucho daño a si mismas. ES un tema que roza con la salud y por ello se han creado grupos al rededor del tema que han ayudado a muchisimas mujeres.

Eduardo Freideles dijo...

Me he muerto de la risa jajajaaaaaa... está genial. definitivamente hay que ser sincero y sin tantos preámbulos. saludos