30 noviembre 2005

NOS ESTÁN CAMBIANDO EL ARGUMENTO

Pongamos que usted está leyendo una novela en La Giralda. Allá usted. Yo prefiero leer en la cama, pero si a usted le interesa darse aires de intelectual leyendo en un bar, con el ruido pleno de Corrientes como acompañamiento de fondo, y encima rodeado de un chocolate con churros, qué le puedo decir. Como mucho que se ve que lo de la dieta sana a usted no le va, porque si cada vez que lee se baja un chocolate con churros, bueno viejo... después no se queje cuando le salte el colesterol y el médico lo acuse de sedentarismo con novela y bar. También podríamos hablar sobre su elección de leer novela, y por qué no un libro de cuentos, más teniendo en cuenta que yo escribo cuentos, pero ya sabemos que aquí me iría por las ramas. Bien, le decía, usted está leyendo una novela, y de pronto se le acerca un tipo a la mesa. Pongamos de unos 33 años, un tipo de aspecto hebreo, barba candado, algunas canas, y una túnica blanca que usted piensa que compró en Palermo Soho. El tipo se le acerca, está agitado, y sin pedirle permiso se sienta a su mesa y le dice que es el autor de la novela y que se equivocó, que ahora se da cuenta, que cuando estaba haciendo la última corrección algo le rumiaba en el inconciente, y ahora lo largó: necesita cambiar una parte del argumento. Bueno... si usted es tan quisquilloso, vamos a aceptar que ese cambio de argumento también modifica el final. Usted se queda medio tarado, no sabe qué decir, mira alrededor a ver si se trata de alguna jodita para un programa de televisión. Pero no, el tipo hasta le muestra el documento para que vea que de verdad es el autor del libro, y le ruega que se lo tiene que llevar. Está levantando todos los ejemplares para poder corregirlos. Es así. Casi un asunto de vida o muerte. Usted se queja con una vocecita insegura que al otro no lo convence. Le dice que lo acaba de comprar, que le costó carísimo... al precio que están los libros... y que venía bien, por lo cual no puede ahora llevárselo y cambiárselo. El tipo está apurado y comienza a ponerse nervioso. Le tira unos mangos sobre la mesa, manotea el libro y se va. Porque claro, lo del Limbo ya no le funciona. A la gente le cae mal que se metan con los bebés. Nunca hay que meterse con los bebés, a menos que la historia termine bien, y esta no cumplía los requisitos. Porque no sólo estamos hablando de que los bebés morían de bebés, sino que a falta de bautismo, que los hubiera purificado del pecado original (pecado que ese bebé, como mucho, recién podría llevar a cabo dentro de unos 15 años, aunque yo preferiría que esperaran un poco más, y sólo por amor), sino que para colmo de males esos pequeños corderos perdidos del Señor se iban al Limbo. No al cielo ni al infierno. Difícil que un recién nacido vaya al infierno, a menos que haya podido girar su cabeza 360º y vomitado verde (y admitamos que la mayoría en algún momento vomita verde). Pero que no vayan al cielo... a encontrarse con la bisabuelita y el bisabuelito, y la tía abuela que nadie soportaba pero dejó una linda herencia, y con la esperanza de volver e encontrarse alguna vez con sus papás... el argumento estaba mal por donde lo miraras. Pero tampoco era para cambiarlo. No podés venir a decir durante dos mil años (sí, ya sé, es menos, porque hay que contar desde que la Iglesia lo dijo, pero no estoy acá para hacer cuentas) que lo del Limbo es así, y millones y millones y millones de seres humanos se lo creyeron, y ahora decir que no, era un poco cruel, nos habíamos equivocado con la interpretación, porque... ¿qué mal nos puede hacer un bebé? Como mucho va a babear el arpa, pero aunque sea ocupa poco lugar. Lo que pasa es que ahora todo se hace al estilo Hollywood. Le mostrás la película a un grupo heterogéneo de seres humanos, y ellos dicen si les gusta o no les gusta, y según eso hacés el corte final. Ya sabemos que en "Atracción fatal" la mina no se moría, pero a la gente no le gustó, quería venganza, y entonces la mataron un par de veces en la bañadera. Lo mismo acá. Ahora la gente dice que lo del Limbo no va... no les convence... y que qué suerte que lo podemos cambiar ahora que existen estas tecnologías, ¿no? Y así terminan trastornándonos todos el argumento. ¡Y eso no vale! Lo digo yo. Si ya lo escribiste, ganaste el Planeta, lo publicaste y la mar en coche, tenés que tener los huevos o los ovarios suficientes para mantener tu palabra. No sea cosa que ahora nos vengan con que los primogénitos egipcios tampoco murieron, sino que apenas fueron picados por algunas langostas; o que a Jesús lo clavaron con clavos de acero quirúrgico, que no producen alergia; o que Adán y Eva no fueron expulsados del paraíso, sino sólo enviados a la dirección; o que lo del pacto entre hebreos o Dios era una broma, no era para que se lo cortaran en serio; o que lo de la Inquisición y las hogueras sólo fue un acto de desinfección contra la peste bubónica; o que Judas no traicionó a nadie, se equivocó y fue a terapia. No... no vengan ahora a cambiarnos el argumento porque es duro, porque la cosa se pasó de macabra o porque ya nadie se lo cree. Porque con ese criterio lo de la Iglesia también fue un error de interpretación, y lo que había que hacer era repartir la fortuna y ser pobres en serio. Esa sí que no se animan a cambiarla, muchachos, ¿no?
Así que yo les aviso: yo no les doy el libro aunque vengan a buscarlo. Háganse cargo. No puede ser que porque están perdiendo votos, decidan modificar los principios del partido. No funciona así. Y además, esta no la escribieron ustedes, así que antes de tocar una palabra averigüen sobre los derechos de autor, no sea cosa que vengan los herederos a reclamar y se arme la podrida. Ah, y ya que estamos, a mí lo del Mar Rojo nunca me cerró. Muy de comic el asunto, así que podemos decir que hubo un terremoto en el lecho marítimo, a... pónganle ustedes la cantidad de kilómetros que quieran, y un tsunami tapó a los malos. Si van a cambiar el argumento, si no queda otra... al menos háganlo bien... hay tantas cosas que se escribieron a las apuradas, me parece...
Y de última, a mí qué me importa. Mis hijos no están bautizados, no están circuncidados, no están legalmente reconocidos por ninguna religión y recién ahora comienzan a estar un poco psicoanalizados. Así que a los míos seguro seguro que les toca el único lugar sagrado de los ateos: el shopping. Y ahí sí... ahí es pura joda.

7 comentarios:

daisy dijo...

Me estoy perdiendo de algo que pasó en los últimos días? Porque no entiendo la relación entre el escritor que quiere recuperar su novela y lo de los bebés.
Han anunciado algún cambio en la teología católica?
Menos mal que yo creo que los bebés que mueren SI van al cielo directo (Para más información, ver Marcos 10.13-16 en la Biblia :-)

Verónica Sukaczer dijo...

Sí, la Iglesia quiere anular el tema del Limbo, y están viendo para dónde pueden mandar a los bebés. Salió en los diarios de los últimos días.

voyeur dijo...

¿a dónde va a parar lo que uno piensa cuando es bebé?

próximamente postearé sobre eso. ahora, no me da el bocho.

flor dijo...

¿Uno piensa cuando es bebé?
¿Uno es uno cuando es bebé?
¿O cuando crece deviene en otra cosa?
Que la iglesia esté pensando en donde mandar a los bebés pone de manifiesto el carácter puramente literario del famoso libro sagrado. ¿Quiénes son ellos para cambiar las cosas que ya están escritas? ¿O tienen línea directa con Dios?

Ah, me encanta el chocolate con churros de la Giralda pero como vos prefiero leer en la cama.

Laura dijo...

Verónica esto es un argumento para un cuento fantástico!!!te imaginás todo lo que va a desaparecer si desaparece el concepto de limbo? Para empezar tengo un amigo que le va a desaparecer una canción! eso es terrible porque es preciosa!

Ary dijo...

Lo pario!!!, las cosas que uno no se entera por no leer los diarios.

Verónica Sukaczer dijo...

No sé qué pasa con los pensamientos de los bebés, pero seguro que ahora ya no irán al Limbo.
¡Gracias Laura! Lo voy a tener en cuenta. Ah, y en la canción de tu amigo va a tener que aparecer una aclaratoria: "esta canción era válida cuando existía el concepto del Limbo". El post de arriba te lo dedico :-).
¡Un poco de cultura, Ary! En los diarios está todo: gran parte de mis cuentos nacen de noticias que se leen en los diarios. Aunque sea dales un vistazo en Internet.
Cariños a todos