31 octubre 2005

¡YO QUIERO UN PREMIO!

No he ganado muchas cosas en mi vida. Una vez, estando en la primaria, me gané una guitarra. Cuando la quise retirar me informaron que el instrumento venía acompañado o-bli-ga-to-ria-men-te de un curso de música que costaba lo que valían varias guitarras juntas. Mi vida está llena de frustraciones.
No es lo mismo ganarse algo por tener el numerito acertado, claro está, que ganar un concurso literario por mérito propio.
A mí me preguntan seguido por qué no participo en concursos. Me dicen, con las mejores intenciones, que los concursos son la puerta para publicar. Además dan prestigio y dinero. O dinero y prestigio. En el orden que a ustedes les guste. Te hacen conocida. Y si luego hay quilombo, ni les cuento. También me dicen que es más fácil ganar un concurso de cuentos que lograr que te publiquen un libro de cuentos. Pero yo no participo de concursos. Y como lo digo, tengo que explicar el por qué.

No participo de concursos literarios porque ya he ganado uno y, así como luego de casarme no necesité seguir buscando a otra persona, o luego de tener dos hijos dije basta, o luego de recibirme no me interesó estudiar otra carrera; luego de ganar un concurso me quedé realmente satisfecha y no sentí necesidad de volver a probarme.
Gané entonces la publicación de un libro y dinero. Me gustaron las dos cosas, para qué mentir. También me habían dicho que me iban a dar una escultura y no la recibí y a pesar del libro y el dinero me frustré un poco (yo lo quiero todo).
Cuando quise publicar mi segundo libro -que fue aceptado por la editorial- me enteré de que ya me conocían por ese premio, y que posiblemente ni me hubieran leído de no ser por él. Todo lo que se debía cumplir, se cumplió: el libro, el dinero, las puertas, el nombre.
Tuve suerte una vez y creo que en el libro del destino, mi sección premio ya tiene un ok. No puedo volver a tentar a la suerte.
¿Fue sólo suerte? Sí, quién lo va a negar. Se dio la conjunción mágica de que mi cuento les gustó a dos de los tres jurados. Les gustó más que los otros. No es más raro a que un chico entre a la feria del libro infantil y compre tu libro entre todos los millones de otros libros. Es suerte. Y gusto. Y el gusto es personal, ya lo sabemos.

Sin embargo no cualquier cuento/obra puede ganar un concurso. Se escribe "para" concursos de la misma manera que se escribe para tal colección o a pedido. Los cuentos que ganan concursos en general son profundos, conmovedores, con un pequeño toque de humor, y dejan un gran mensaje. Un cuento de Woody Allen o de Fontanarrosa no podrían ganar un concurso. Los cuentos sobre desaparecidos son favoritos. Si hay niños se gana un punto. Si es una historia de amor hay que huír del melodrama y de Corín Tellado. Corín Tellado tampoco ganaría un premio de cuentos. La ciencia-ficción no puede ganar a menos que el concurso sea de ciencia-ficción. Los cuentos cortos y los muy largos también están en veremos. Una buena trama política -como una buena policial- puede llegar a tener chances. Algo al estilo (aunque sea cine) "Z" o "I como Ícaro".

Yo, lo admito, participé de ese concurso con todo el deseo de ganar. Y escribí para eso. Hay otros cuentos que jamás podría enviar a concursos. Mis cuentos para adultos no sirven para ningún concurso. Por eso tampoco participo. (Y resulta que después de escribir todo esto y de hablar de sentirme satisfecha, no participo porque sé que mis cuentos no son "concursables").

Tampoco hay que olvidarse del jurado. Si una/uno no desea acostarse con todos, hay que ver quién es el jurado para saber qué le gustaría.
Siempre en el jurado ponen a algún escritor consagrado, venerado y viejo, que suponemos no va a leer más que los títulos y firmar donde le digan que tiene que firmar. Luego hay algún extranjero que no sabemos si comprende y lee nuestro idioma. Alguien más ligado a la editorial que por supuesto defenderá a muerte los principios económicos de la empresa. Y un par de escritores que están en pleno boom y uno se pregunta, con tanto trabajo y viajes de presentación, cuándo leen.
Le sigue la editorial que realiza el concurso. Yo puedo decir hoy, sin ninguna vergüenza (poquita en realidad) que cuando escribí para ese concurso, me leí, estudié y profundicé todos los cuentos que habían ganado los años anteriores, y el resto de la colección por si las moscas. No plagié a nadie, por supuesto, pero me "embebí" del estilo y temática que se premiaba. Sin embargo yo creo que se equivocaron conmigo. Esa colección es para chicos más chicos, y mi cuento es para más grandes. Pero qué le vamos a hacer, el dinero ya lo gasté.

Allí está: esa es toda la explicación de por qué no participo de concursos. Y además, y esto es lo importante, porque la mayoría de los premios, hoy en día, parece, están arreglados.
(Menos el mio, ¿eh?).

Eso sí, si me quieren dar algún premio sin tener que participar, lo tomo con gusto. Por favor, que nadie tome esto como una prédica anti-premios, o algo por el estilo. Nada que ver, muchachos, no se enojen, me encantan los concursos. Les abren las puertas a muchos. Doy fe. Así que ya saben: ¡yo quiero un premio! (cualquiera, no tengo grandes pretensiones).

15 comentarios:

Laura dijo...

una cosa son los premios y otra muy otra los concursos.
yo tampoco me presento a concursos....bah...en realidad, los concursos para compositores populares son pocos.
Me presenté una vez, solo para probar a ver como era concursar y gané.
Los premios son otra cosa. El premio que te dan cuando menos lo esperás. O ese para el que no hiciste más nada que lo que te gusta, ese es un buen premio.
para los musicos el disco de oro es un lindo premio. Uno sabe que hay 3 mil personas(en uruguay somos poquitos)para las cuales sos la banda sonora de sus vidas.Eso no es poco.

Bestiaria dijo...

Los concursos sirven para producir. Es mucho mas fácil terminar una novela si tenés un deadline que si pretendés escribirla en tus ratos libres. Ganar o no ganar es otro tema. Te organizan. (Yo no participo porq no escribo literatura, pero mas alla de todo, opino así)
Sin embargo, hay algo que me llama la atención, y quizás me odies por esto, pero no puedo evitar decirte algo. En tu blog encuentro varios posts que indirectamente giran torno a la misma temática.
1. Post de por q no te importan los concursos ni te interesa ganar uno o escribir para ellos.
2. Post de que no te importa haber dejado el periodismo (salvo en detalles, como un carnet o entradas gratis)
3. Post de cómo no te importa escribir para tv.
4. Post de como no te importa q no te reconozcan, de q no te publiquen, de que no no y no.

Y asi varias cosas. En síntesis, todo tiene un clima a resignación y frustración que no me creo del todo. Un poco en chiste hablas de q te plagiaron, de q te explotaron, de q te decian q escribir, de q los concursos estan arreglados, de q los escritores q publican es porq escriben para el mercado, de que los escritores infantiles no son tomados en serio, de q incluyen chivos, de q si queres publicar te tenes q acostar con todos.
Yo entiendo que es un medio MUY competitivo y dificil. No me hace falta mas que leer los blogs de quienes intentan publicar: un mundillo lleno de envidia, resentimiento y comentarios punzantes.
Pero pienso... Te hace bien toda esta resignacion y esta necesidad de justificar todo lo q no haces/no te pasa/no te bancas? No es mejor producir y producir sin estar tan pendiente de las injusticias del mundo?
Yo no te creo q no quieras ganar un premio por una novela. Creo q tenes miedo de no ganar, de q no guste, de lo q sea y por eso no la mandas. Porq en un cajón no se sabe si la novela es buena, mala, acomodada o aburrida.

No se, te lo digo a vos y lo pienso yo. Y ahora me odiás y está bien! Já! (Q fiaca me da volver y corregir todo lo q escribi...uhm.. va a quedar así.)

Verónica Sukaczer dijo...

Laura: totalmente de acuerdo. No es lo mismo concurso que premio. Lo que pasa que aquí se confunden un poco las cosas.

Best: No, no te odio (bueno, un poco nada más :-). Creo que tu lectura de todos mis post está demasiada psicoanalizada, y que se puede leer sólo para disfrutar sin estar pensando en cómo es, qué siente, o qué debe hacer la persona que escribió eso.
Últimamente estoy escribiendo anécdotas del mundo literario. Es verdad. Para que una historia sea una anécdota, tiene que tener algo que la haga interesante a los demás. Algo que te deje picando. Que te haga pensar. Que te motive. Que te enoje. Que te haga reír. Lo cotidiano, feliz, rutinario, íntimo, no se convierte en anécdota. Lo insólito, el chisme, el problema, la pelea, lo ridículo, lo diferente, sí. Escribo, entonces, y busco temas en mi propia experiencia, para captar la atención del lector y ofrecerle un momento de placer, de identificación, de motivación, de ruptura. Contar que una ganó un premio y lo lindo que es, es autobombo. Contar los vericuetos de los concursos, es divertido e interesa.
Yo tengo un camino hecho y que sigo transitando en la literatura infantil (que en verdad no es tomada en cuenta, y eso se manifiesta más que nada en la falta de lugar en los suplementos y
revistas literarios), y por eso no estoy frustrada. Es verdad que tengo un solo libro de cuentos para adultos que hasta ahora no he publicado, pero que sigue su camino.
Creo que hay que separar a la persona del blog. No soy mi blog de la misma manera que no soy mis libros, a pesar de que todo confluya en mí.
Tal vez los comentarios a favor y de sentirse representados de muchos lectores me llevaron a seguir este camino en que todo te parece frustración. Pero es tu opinión.
Yo simplemente estoy contando pormenores de un mundo que conozco. Ese mundo es injusto en un porcentaje muy grande (porque que te lean y no seas bueno no es lo mismo a que no acepten leerte) y toda esa gente que vive la injusticia no tiene voz. Tiene voz el escritor consagrado, no el que no logra siquiera dejar su manuscrito en la editorial. Yo tengo la suerte de poder llevar mis originales a las editoriales (y que los lean), y por lo tanto trato de hacer mi aporte, de ayudar a quienes no tienen ese acceso, contando lo que de verdad sucede. No sé si sirve o no, pero a mí en particular me gusta enterarme de esas cosas, de cómo se maneja el mercado, algo tan distante y raro para quienes sólo queremos escribir.

Ah, y no escribo novela :-P.

Verónica Sukaczer dijo...
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Verónica Sukaczer dijo...
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Verónica Sukaczer dijo...
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Verónica Sukaczer dijo...
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Matías Guillán dijo...

una vez gané el premio al mejor compañero del aula y otra vez al mejor alumno entre los hombres. el detalle era que todos sabían que yo nunca estudiaba. siempre salía, siempre estaba jugando a la pelota, pelotudeando de acá para allá, y lo insólito es que lograba estar ahí de los promedios femeninos. estaba rodeado de analfabetos, seguramente.

son los únicos reconocimientos que tuve y jamás representaron algo material. sólo ego y bandera en acto.

cariños.

yo te daría el premio a la bloggera más compinche en cuanto a escritura. lográs que entrar al blog sea una charla pícara.

Verónica Sukaczer dijo...

¡Ese premio me gusta! ¿Cuándo paso a retirarlo?
¡Y gracias por dármelo! Aunque estas son literalmente palabras escritas en un monitor, significa mucho.

Ary dijo...

A mi me dicen, participe, participe y gane, pero yo no quiero, porque me molesta tener que armar los sobres anillar manuscritos y esas cosas. Participé en 3 o 4 y como no gané nada... ¿Habrá que ganar un concurso para recibirse de escritor?
¿O con una simple anomia es suficiente?
(viste que dije anomia, pero quise decir anonimato)

Guzamadour dijo...

yo no participo en concursos por mi gran miedo a la frustración
y que me vengan a psicoanalizar...

Matías Guillán dijo...

no son solo palabras escritas en un monitor. no me hubiera costado nada escribirte que merecés el premio a la pelotuda, pero me pareció que realmente merecías el otro.

por eso, para entregártelo, primero debería hacer mi clásica palomita de papel que aletea tirándole de la cola para poder hacerte la entrega merecida de este premio que te estaba esperando.

cariños.

Verónica Sukaczer dijo...

Ary: es verdad, participar es costoso y molesto en cuanto a armar originales, que ni siquiera te devuelven. Un punto en contra para los concursos. (Admito que algunas veces no pude mostrar un original porque no tenía plata para imprimirlo, ni ganas).
Guzamadour: tendrás que probar alguna vez... ¡Después le pedís turno al psi! :-)
Matías: te juro que el premio a la pelotuda ya lo gané varias veces. ¡Ahora quiero la palomita!

Bestiaria dijo...

Vero:
No quería que suene psicoanalizado! Me parecio mas bien... vecineril o pavo. Era solo una observación, porque creo en que se puede separar hasta cierto punto.
Igual es cierto. Es solo que a veces te noto... no se, desencantada o... decepcionada.
Creo que en síntesis, lo que quería decir es que uno tiene que hacer su propio camino, más allá del entorno y del camino de los demás, mas allá de las injusticias, las críticas, las coincidencias y las cachetadas. Aunque claro, a veces sea tan difícil.

Verónica Sukaczer dijo...

¡Yo estoy desencantada de no ser millonaria, de que los tratamientos para la celulitis sean verso, y de que no pueda hacer lo que se me cante en el momento que quiero! De eso estoy desencantada. Lo demás... creo que es preparación para la crisis de los 40 que se avecina. Creo que todos, en cierto momento de nuestras vidas nos damos cuenta de cuántos sueños no se nos cumplieron, cuántas cosas no hicimos, qué rápido se pasó el tiempo, y que uno dejó de ser de pronto la promesa joven.
Qué le vamos a hacer...
Eso sí, la próxima sesión, en tu consultorio :-).