24 octubre 2005

LITERATURA SE VENDE (SI LEÍSTE LA DE ARRIBA, ESTA VA REGALADA)

A PEDIDO... DEL AUTOR

No tengo una opinión formada sobre las editoriales que cobran a los autores por publicarles el libro, ni sobre las personas que pagan por publicar. Sin embargo a veces fantaseo con un mundo idílico en el que estos libros y los "consagrados" se mezclan en las librerías, sin mención de editorial, y nosotros, lectores, elegimos qué leer sin ningún prejuicio, sólo porque una palabra, una frase, un comienzo, un final, nos atrapó de tal manera que necesitamos leer ese libro.
No tengo una opinión, digo, porque considero que cada uno es libre de hacer lo que le plazca, siempre y cuando no se meta con los demás. Como dijo Moisés Mendelssohn (siempre quise copiar esta frase y no encontraba dónde): "Dejemos que todo aquél que no altere el bienestar común; que obedezca al gobierno civil; que actúe virtuosamente hacia el prójimo; tenga derecho a decir lo que piensa, de rogar a Dios a su manera, y de buscar la salvación eterna donde piensa poder encontrarla". (Y eso aunque la salvación literaria nunca esté en un libro pagado por uno).
Ahora bien... sabemos que los libros pagados por el autor no pasaron por una selección, no cuentan con el aval de una casa editorial, no fueron debidamente leídos y corregidos, no hubo un editor que acompañara el proceso; y en general todo ese conjunto del que carecen significa, en gran parte, que también carecen de méritos literarios. Dicho en criollo: son malos. Pero alguien puso su alma ahí, su corazón, y quiere verlo en formato libro. Tal vez es alguien que plantó un árbol y tuvo un hijo... Entonces... y aquí viene todo el quid de la cuestión. ¿Por qué las tapas son tan pero tan asquerosamente feas? ¿Por qué las contratapas están tan pero tan mal escritas? ¿Por qué no hay nadie allí, en la editorial, o el mismo autor, que cuide un poco su producto, ya que sabe que no tiene acceso al mundo editorial "de verdad", y tendrá que competir, no digamos ya con autores, sino con equipos de marketing y de diseño que saben lo que hacen?

Cuando uno lee, por ejemplo: "Estos cuentos se refieren a la eterna lucha de los hombres para realizar sus objetivos. A veces los objetivos son exagerados, a veces son equivocados", o "A veces la poesía es un dolor, o casi siempre, no obstante todo me lleva a ella...", o "Vibrar frente a las historias es parte imprescindible de una vida sana. Cuando ese niño "siente" un cuento, "pinta" las imágenes desde su propia esencia", ¿no le dan ganas de salir corriendo? Si el objetivo de estos textos es que alguien compre el libro, ¿por qué no se le paga un salario decente a alguien que pueda escribir algo diferente a "ansiedad inagotable", "sensación de estar arrepentidos y la posibilidad de considerar a los demás", "no hay felicidad sin lucha", etc, etc? Habiendo tanto ghostwriter por ahí...
Y las tapas... con cualquier programa de diseño se puede hacer algo mucho más lindo. ¿Por qué esas fotos antiguas, esos dibujos infantiles, esa tipografía antigua, esos colores oscuros y apagados, esas reproducciones de cuadros que se parecen tanto a los que están colgados en el comedor de mi suegra?

¡Basta viejo! Si quieren publicar un libro publiquen lo que quieran, pero ¡cuiden el producto! Un libro entra por los ojos (y de todo lo que entra por los ojos y no por los oídos yo sé mucho). Lo que dice adentro, es otro problema, pero lo de afuera... algunos todavía amamos el formato libro, nos gustan los libros lindos, nos llaman la atención como la ropa de Zara que no podemos comprar.

Y juro... esto lo juro... que llego a encontrar otro libro infantil que lleva algún diminutivo como título... y... no sé qué puedo llegar a hacer.

5 comentarios:

Oprimido PP dijo...

Leí suegra por ahí??? llevo mas de 100 artículos (posts) sobre el tema... ODIO A MI SUEGRA!!!
Si queres pasa por mi blog!
http://matenamisuegra.blogspot.com

Gragry dijo...

Vero, me parece que el tema con las editoriales que cobran a los autoresa para publicarlos hacen su negocio con lo que el autor les paga. Si ni siquiera se hacen cargo de la distribución...
De todos modos, yo conozco un libro de autor, publicado por el autor, un libro para niños, con muy buena factura. Muy bien hecho, con buenas ilustraciones, muy buen papel, a 4 colores, con páginas de diferentes cortes. Claro que el autor se hizo cargo de la venta y, ojalá pueda venderlo todo...

Dael dijo...

¡Abajo las malas ediciones! Arruinarían una buena novela, y de hecho hacen todo lo posible.

En especial, las dirigidas a chicos.

laura dijo...

Si lo mio fuera un post, el título sería "Consuelo de tontos". Porque en la música pasa casi idéntico. Los discos que llevan más esfuerzo e inversión sonlos que salen independientes. Y de diez que salen, 9 son para tirar a la basura. Ninguno piensa que en el mejor de los casos, su disco estará al lado de uno de Luis Miguel, Fito Paez o Prince. NInguno piensa que si un día ponen un tema suyo en una radio, acto seguido va a sonar uno de Shakira,la Bersuit o Joni Mitchell, con un nivel de presencia de primer mundo....En fin. Supongo que como en la música, para ser un buen escritor, no alcanza con tener una historia para contar.Animo!!!
pd perdoná mi ignorancia, pero quién es Moisés Mendelssohn?

Verónica Sukaczer dijo...

Oprimido: te acompaño en el sentimiento. Tengo tanto para contar de mi suegra, es un personaje tan... pero tan... que no sé por dónde empezar. Gracias por leerme. ¡Yo también te leo! Pero te aseguro que es más difícil la relación suegra-nuera que suegra-yerno (porque las nueras somos las que mandamos en el hogar, y no cocinamos ni cuidamos a su hijito ni criamos a sus nietos como ellas querrían).

Gragry: siempre hay una excepción.
Me acuerdo de un libro muy malo pero que había tenido récord de venta, que por supuesto conocés: "Amy, el niño de las estrellas". Era edición del autor. ¿Qué pasó con ese tipo?

Dael y Laura: es verdad, ese argumento no lo pensé. Una mala edición puede hasta arruinar una decente obra.
Mendelssohn fue un filósofo judío. Me gusta su frase porque resume lo que significa el hacer con la propia vida lo que a uno le plazca, respetando los límites de los demás.